martes 28 de junio de 2011

Diálogo de Teresa y Sancho Panza

Para desesperación de su mujer, a la muerte del hidalgo Don Alonso Quixano, Sancho había decidido meditar reposadamente, y se pasaba todo el día en casa, solazado, como ella decía, y allí se lo encontró el criado de Sansón Carrasco, sentado en el patio, trenzando, para entretener sus ocios, un cesto de mimbre.

No era precisamente una mujer paciente Teresa Panza, y tampoco se ahorraba los comentarios acuciantes e intempestivos, si pasaba a su lado.

-"No es bueno, te lo tengo dicho mil veces, marido mío, que te pases el día mirando las sapas verdes, o maquinando en la mollera, porque no hay cosa peor que la de pensar a secas, sin otra salsa. Para qué queremos más cestos. Llevas hechos más de treinta. ¿Serás cestero ahora? ¿Dónde los venderás, quién va a querer comprártelos, te sumarás a una tribu de gitanos y los mercarás por esos pueblos de Dios?

Y no me digas cómo, pero he oído decir que en las casas que recogen a los frenéticos suele haber dos clases de orates, los que se pasan el día gritando como desaforados, y los que como tú clavan la vista en el suelo, y no la levantan en todo el día, como los bueyes mansos, y por más que les pregunten, no responden, como tú, que no parece sino que los locos son todos los demás y no ellos.

Ay, que terminarás tú como don Quijote, que mala sombra se lo haya llevado."

-Calla, perra, y no muerdas la mano que te ha dado tu regojo.Y yo todavía sé hablar, incluso a ti. No consiento que nadie hable mal en mi presencia de quien fue la "florinata" de la caballería andante y por quien comes el pan que ahora comes. Y si es cierto que yo, que fui quien mejor lo conoció, certifico los puntos de su locura, también puedo asegurar que nadie como él supo dar consejos al que los necesitaba, y tantas y tan buenas cosas salieron de sus labios, como inmejorables ideas de su magín.

Y así te digo que vendrán tiempos que lo conozcan en los altares, y me parece que antes de que cunda la especie, hay que atajar la que lo presenta como alguien rematadamente loco.

Pudo estarlo, no digo que no, en un principio. Pero yo he sido testigo de cómo cada día que pasaba decía más y más cosas juiciosas, y no recobró la cordura de repente, como ahora creen todos, sino que eso ya se había empezado a producir de antes, porque nada de lo que sucede, se improvisa, todo viene de lejos, y eso lo sabíamos mejor quienes más lo tratamos: que si no se le tocaban los asuntos de la caballería, nadie hubiera podido negar que tenía enfrente a uno de los más cabales hombres de este siglo.

Y en lo de su locura no fue diferente de todos los hombres, incluido el papa y el rey, que si se buscara en las entretelas de sus cabezas no sería dificil encontrarle a cada cual su propia locura, tan subida, si no más, que la de don Quijote.
Y le bastaba su conciencia para obrar, y a ella sola se atenía, y socorriendo al necesitado, a la viuda, al viejo o al niño, no se equivocaba nunca, porque nadie se equivoca ayudando al débil, al pobre, al menesteroso. No hay más santidad que la de la voluntad, y él quiso, e hizo el bien. Pudo querer y quiso poder.

COSTA UROLA


domingo 26 de junio de 2011

Rufianes y bellacos

Lo que le espera a esta provincia vasca, Guipuzcoa en concreto, es la desaparición del Estado y la puesta en práctica de políticas medievales, absurdas, coactivas, sectarias y represivas.

Todo ello con la complicidad incomprensible de la derecha vasca, el PNV, el cual ha preferido abrirles camino a individuos que están en su antípoda social con tal de vengarse de los partidos que lo apartaron legítimamente del poder. A los Bildu los ha legitimado el nacionalismo vasco y, también, una rama alucinógena del Partido Socialista encarnada por individuos que parecían sus representantes artísticos.

Bildu (y ya veremos "Sortu" si los lacayos del TC completan la canallada) tiene a su alcance la negociación del Cupo Vasco, la participación en la construcción del ´odioso` AVE, decenas de empresas públicas en las que colocar a sus ´gudaris`, dinero suficiente como para complacer largamente a todos los familiares de presos etarras y a estos mismos.

Bildu no condenará a ETA, seguirá su estrategia y tutelaje, borrará todo rastro simbólico de España, dedicará buena parte de su tiempo a luchar por la libertad de asesinos encarcelados y tratará de hacer la vida imposible a los vascos encuadrados en formaciones políticas ´enemigas`.

El rufianismo y las bravuconadas, la arrogancia de los integrantes de turbamultas ´borrokas` y las tácticas destinadas a apaisar el sufrimiento y extenderlo a aquellos que no comulguen con sus dogmas volverán a ser pan nuestro de cada día.

Es cierto que no se puede borrar a trescientos mil vascos por decreto, pero también lo es que ningún número de votantes, por abultado que sea, justifica la puerta abierta a situaciones que nuestra experiencia conoce de forma sobrada. Se ha perdido el trabajo hecho día a día durante muchos años. Quienes han colaborado en esta vuelta a las andadas deberán asumir el resultado social de su irresponsabilidad política, empezando por el presidente del Gobierno, siguiendo por sus jueces de cabecera y acabando por los voceros colaboracionistas con carné de prensa. 


viernes 24 de junio de 2011

Gadafi ni pestañea

Se veía venir. No han sido 100 años, como los que batallaron ingleses y franceses hace siete siglos. Tampoco los 100 meses que se prolongó la Guerra de Vietnam. Ni siquiera las 100 semanas de Corea. Lo de Libia se acerca apenas a los 100 días y ya estamos agotados.

Y eso que apenas perturba nuestra existencia, no vemos el horror y a nuestros aeropuertos no llegan bolsas de hule negro con cadáveres de soldados propios. Para eso, los europeos ya no tenemos estómago.

Con la excepción de los británicos, que conservan unas briznas del espíritu guerrero que tan en abundancia tienen serbios, chechenos, gurkas o israelíes. En esta opulenta zona del mundo, la capacidad de bronca se agota en el fútbol, la política y los negocios.
Es el signo de los tiempos. Vivimos en una sociedad acomodada, obsesionada por la velocidad, en la que los plazos se acortan y la falta de resultados genera frustración.

Eso por un lado. Por otro, empezamos a pagar las consecuencias de haber planificado fatal la "Operación Protector Unificado". Empezamos a atacar a Libia sin tener claros los objetivos, forzando una resolución de la ONU aprobada para evitar que el tirano masacrase a los civiles y sin saber siquiera quiénes eran los que apoyábamos.

Y a medio gas, que es el ingrediente perfecto para fracasar en un conflicto bélico. Y ahora, nuestros dirigentes, esos que se las prometían tan felices y creyeron que iban a sacar réditos electorales yendo a bombardear a Gadafi, descubren atónitos que el tipo ni pestañea.

El sátrapa no va a rendirse ni a salir corriendo. Ha metido sus blindados en las escuelas, escondido sus centros de mando en los hospitales y camuflado a sus sicarios entre la humilde ciudadanía y así.

Lo raro es que los misiles y bombas de la OTAN no maten a más civiles.

¿Y ahora qué hacemos?


miércoles 22 de junio de 2011

11 millones valen más que 3400 millones de personas

¿Se imagina alguien una situación en la que la riqueza acumulada de los 10,7 millones de habitantes de Bélgica supusiera más que toda la producción de bienes y servicios en un año de los 3.420 millones de personas que viven en Estados Unidos, la Unión Europea, China, Japón e India?

Bueno, no hace falta imaginarse nada, porque ése es el caso. El índice de Individuos de Alto Valor Neto (HNVI, según sus siglas en inglés) elaborado por la consultora francesa Capgemini y el banco de inversión estadounidense Merrill Lynch/Bank of America revela que los 10,9 millones de personas que se sitúan en esa categoría tenían en 2010 un patrimonio de 42,7 millones de dólares, es decir, 36 billones de euros.

Eso significa, más o menos, que su riqueza equivale al 73% de la producción de bienes y servicios de todo el mundo. En otras palabras: es como si los habitantes de Bélgica (10,7 millones de habitantes) tuvieran en activos ‘invertibles’ todo lo que producimos en un año los 3.420 millones de seres humanos de los países citados más arriba (ojo: no se dice que esos 10,9 millones de personas tengan lo mismo que los otros 3.420 millones; sólo que lo que tienen equivale a lo que los otros producen en 12 meses… lo que tampoco está mal).


El estudio es toda una delicia para los aficionados a los números, siempre que estén en condiciones de superar la envidia feroz que provoca leerlo. Entre los elementos más destacables hay, en mi opinión, tres:

1) Los activos de los ricos ya se han recuperado de la crisis de 2008. Es decir, que mientras el resto de los mortales sufren en esta recuperación sin empleo, a ellos no les va mal;

2) Los ricos son conservadores con su dinero. Aunque han vuelto a invertir en renta variable (acciones), su exposición al mercado inmobiliario sigue siendo baja, así como a las ‘inversiones alternativas’ (oro, materias primas, y activos gestionados por instituciones financieras no reguladas, como hedge funds y fondos de capital-riesgo);

3) Asia es el continente de los ricos. Por primera vez desde que se lanzó el estudio, hay más millonarios en Asia y el Pacífico (3,3 millones) que en Europa (3,1 millones). EEUU todavía tiene la delantera, con 3,4 millones, pero parece cuestión de tiempo (¿un año? ¿dos?) que la pierda. El caso más evidente de ese declive es España, que pasa del puesto 12 al 14 en número de millonarios. Ahora, es India quien ocupa su anterior posición.

Costa Urola


domingo 19 de junio de 2011

Las "libertades" de los nacionalistas vascos

En el último año y medio, la Fundación Popular de Estudios Vascos ha trabajado para sacar a la luz el relato humano de los militantes de centro derecha no nacionalista que se dejaron la vida en la defensa de las ideas y la libertad en el País Vasco.

La obra "Raíces de Libertad", que se publicará a finales de mes, es un viaje emocionado por las vidas personales de 22 miembros desaparecidos de Alianza Popular, de Unión de Centro democrático y del Partido Popular (no aparecen los asesinados de UPN por deseo de dicha formación), a través del testimonio de hermanos, padres, viudas, hijos y amigos.

Lo cierto es que el centro derecha no nacionalista ha sufrido como el que más el zarpazo asesino de la banda terrorista, que llegó incluso a amenazar la integridad de su apuesta política en el País Vasco.

La primera víctima fue Modesto Carriegas, hombre de banca que fue invitado a partipar en las listas de Coalición Democática. Sus hijos aún recuerdan cómo siendo ellos muy pequeños, su padre les consultó la decisión sin imaginar que una mañana lo matarían a balazos en el portal de su casa.

Dos semanas después, el 29 de septiembre, era acribillado Luis María Uriarte en Lemona (Vizcaya). ETA confirmaba con más sangre derramada que había puesto en la diana a los cargos electos de Alianda Popular y UCD.
La mayoría de ellos, gente sencilla que no se ganaba la vida en la política.

Murió a los cinco días con el cuerpo acribillado por las balas. Al ser preguntado por si reconoció a los pistoleros respondió llorando y en silencio, sin decir una sola palabra. Se entiende que reconoció a los asesinos y que se calló para que sus hijos nunca tuvieran la más mínima tentación de tomarse la justicia por su mano.

Imposible de olvidar la tremebunda historia de Ramón Baglietto, que su viuda, Pilar Elías (hoy concejal del PP en Azcoitia), recupera en primera persona para el libro. Cuenta Pilar cómo su abuelo, ciego, le preguntó si se casaría con el "pintor" Ramón, un amante de la decoración.

Ese 1980 fue un año fatídico para UCD. Además de Baglietto, fueron cobardemente asesinados José Ignacio Ustaran, Jaime Arrese y Juan de Dios Doval. Todos ellos amigos, hombres honrados que trabajaron por los demás sin recibir nada a cambio, demócratas por convicción aniquiliados por defender la libertad de ideas.

Antes de que acabara 1980, otro miembro del centro derecha no nacionalista, Vicente Zorita, fue asesinado. Su viuda relata la angustiosa espera hasta que una llamada de la Policía confirmaba sus peores augurios.

"¿Dónde está papá?, ¿por qué tarda tanto en subir a casa si le he visto abriendo el portal?", le había preguntado su hija pequeña horas antes. "Cuando la espera se hacía ya insoportable, su cuerpo querido era encontrado acribillado en la falda del monte Serantes con una pequeñita bandera española dentro de su boca a modo de mordaza", dice ahora.

Aún perderían dos militantes más en la negra década de los ochenta. Alberto López Jaureguizar, quien como Vicente era padre de cuatro hijos, empezó a tomar partido en la política tras ser testigo de un atentado en Bilbao. Desde ese instante comenzó a asistir a los funerales de las víctimas, apestados de la sociedad vasca durante muchos años.

"Me comentó que deseaba defender sus ideas de orden y paz y decidió afiliarse a Alianza Popular (...) Nuestra familia iba de funeral en funeral, en silencio, para demostrar que sentíamos aquellas muertes radicalmente. Cuando asesinaban a un policía, Alberto ponía la bandera española en la calle Amesti con un lazo negro porque decía que aquel policía tenía padre y madre. Creo que fue esa bandera española la que le pudo costar la vida, más que su afiliación en la Alianza Popular", admite su viuda, quien dos años después habría de asistir a la despedida de otro compañero, José Larrañaga, contra quien ETA hubo de atentar hasta tres veces para arrebatarle la vida.

Las intenciones de aniquilar a la opción del centro derecha continuaron en los noventa. Entre 1995 y 1996, de sus 32 cargos electos en la provincia de Guipúzcoa, cinco fueron asesinados, entre ellos, su joven y entusiasta presidente, Gregorio Ordóñez.

En casa de los Iruretagoyena Larrañaga el destrozo moral fue aún mayor para el padre, quien, a instancias de un amigo y compañero de partido, cedió su puesto como concejal en el Ayuntamiento de Zarauz a su hijo José Ignacio. En su mente siempre tuvo esa terrible sensación de congoja al saber que si no le hubiera "dado el pase", su hijo no estaría muerto.
"Nunca pude suponer que el odio se cebara en José Ignacio, mi querido hijo. Todo el mundo sabe que yo no quise, en un primer momento, abandonar mi puesto".

Cinco meses después, en ese siniestro suma y sigue de la banda criminal, moría asesinado Manuel Zamarreño, antiguo camarada de José Luis Caso en los Astilleros. Con él se metió en política y como homenaje a su amigo cogió el testigo.

"Mediante José Luis nos enteramos de que el Partido Popular iba a presentar por primera vez una candidatura en Rentería, y Manuel facilitó su nombre para ir tercero en la lista. Considerábamos que su participación era de puro relleno electoral porque jamás pudimos suponer que nuestra opción sacara dos escaños; fue una auténtica sorpresa que nos llenó de alegría política a todos, aunque a algunas mujeres, en lo más íntimo de nuestras intuiciones, comprendimos que podrían derivarse muchas cosas malas de ese triunfo por otra parte tan deseado", relata Marisol, su viuda, quien un año después se integró en las listas municipales en homenaje a su marido, asesinado el 25 de junio de 1998.

Jesús María Pedrosa, concejal de Durango; Manuel Indiano; José María Martín Carpena; José Luis Ruiz Casado; Francisco Cano y Manuel Giménez Abad completan el friso de vidas humanas sacrificadas por la libertad.


jueves 16 de junio de 2011

El Airbus de 2050

El concepto de cabina que Airbus imagina para el año 2050 tiene un techo transparente que permitiría al pasajero admirar las vistas durante el vuelo, asientos ergonómicos y un espacio de realidad virtual en el que el viajero podría desde jugar al golf hasta hacer sus compras.

"Nuestras investigaciones muestran que los pasajeros del 2050 querrán vivir una experiencia placentera durante su viaje, al mismo tiempo que exigirán que los aviones sean respetuosos con el medio ambiente", dijo en la presentación el vicepresidente ejecutivo de la división de ingeniera de Airbus, Charles Champion.

La estructura "biónica" de estos hipotéticos aparatos del futuro, según los concibe el gigante de la aeronáutica, trataría de imitar la eficiencia del esqueleto de los pájaros, constituidos de materiales ligeros pero de gran dureza.

El sistema eléctrico de esta cabina "presentada" puede compararse con el cerebro humano, explicó Champion, ya que estará integrado en una membrana que hará que los cientos de kilómetros de cable que actualmente recorren las aeronaves sean cosa del pasado.

Este prototipo de Airbus cuenta además con tecnologías para reducir la quema de combustibles, la contaminación acústica y las emisiones de CO2 y otros residuos.

Según el diseño, la membrana que conformaría las paredes de la cabina permitiría controlar la temperatura en el habitáculo, y los pasajeros gozarían de buena comunicación con el exterior, con la posibilidad de contactar con la familia vía videoconferencia.

"Otra de las cosas que espero (de cara al futuro) es que haya un incremento de la conectividad, porque hoy en día están muy limitadas las conexiones de banda ancha entre las aeronaves y el suelo", dijo.

COSTA UROLA


martes 14 de junio de 2011

Absoluto desprecio para los ropones "constitucionales" por siempre

Al final creo que todo quedará en el oprobio de ser recordados como quienes tomaron una decisión que condena a millones de españoles inocentes al dolor y al miedo. Y que lo hicieron para defender los intereses políticos, casi personales, de quien por méritos propios será recordado como el gobernante más nefasto que ha tenido España desde Fernando VII.

Todos ellos, incluido nuestro Calígula, llevarán muchos años en la jubilación, y seguirán siendo recordados como quienes abrieron las compuertas para que la marea tóxica parda inundara de nuevo una región española. Para que a través de las instituciones, la peste totalitaria se hiciera con el poder de control, intimidación y ruina de millones de españoles.

Todos los ciudadanos de nuestra democracia, a los que nuestro Estado tiene la obligación de defender en sus derechos constitucionales, tienen plena legitimidad y razón para acusar a los arriba citados, con Rodríguez Zapatero y Pascual Sala a la cabeza, de haber arruinado en gran medida sus vidas. Con imposible arreglo para los inmensos daños efectivos que ya se dan y avecinan. En gran parte irreversibles.

Ya no hablamos aquí de decisiones políticas más o menos controvertidas. Estas decisiones, tomadas por los citados y amparadas por sus cómplices en esta operación larga en el tiempo, han dejado inermes ante la brutalidad política y la voluntad de opresión del nacionalsocialismo vasco a todos los que no comulgan con su aberrante doctrina.

Con manos libres para la "normalización", ese eufemismo con el que se menta al implacable rodillo de imposición de voluntades nazi-comunista, ETA puede dar tranquilamente por concluida su primera fase de la guerra revolucionaria para entrar en la segunda, ya con territorios conquistados y bajo su pleno control.

Atrás queda la peligrosa campaña de guerrillas. Cincuenta años de sangre, de crímenes y también de sacrificios, de cárcel y de bajas, quedan atrás. Hoy sabemos que, aunque muchas veces pareció absurda y desesperada, ha sido un éxito rotundo.

La legitimidad la han recibido del supuesto enemigo, del Estado, tomado por gentes comprensivas con la causa. Sorprendentemente para todos, hay que decir. Porque nunca nadie en ETA, (ni en los mayores delirios de los focos revolucionarios en los años sesenta y setenta) pudo imaginar que el éxito sería tan incontestable, tan rotundo y tan rápido.

Y menos cuando en el año 2004 estaban contra las cuerdas y casi todos querían dejarlo. Y los militantes pedían protección, clemencia y soluciones individuales para concluir sus vidas en paz fuera de la pesadilla que habían creado. Ahora todos han vuelto a la causa. Y muchos se suman a los triunfadores. Con entusiasmo.

Ahora la revolución se hará desde los despachos, con papel timbrado. Los enemigos serán los mismos, todos los que no se plieguen a la voluntad "normalizadora". Pero el brazo ejecutor llegará ahora ya hasta al último ciudadano, al último hogar.

Nadie podrá esconderse durante mucho tiempo. Y a todos se les podrá hacer la vida lo suficientemente difícil para que tarde o temprano se rindan. Y acaben aplaudiendo a la tiranía, defendiendo la causa en la que jamás creyeron y pidiendo a la familia que por prudencia haga otro tanto. O se verá buscando algo de libertad y seguridad lejos de su casa, de su hogar, de su patria. Recordarán la traición. Su desprecio seguirá vivo. Y el mío.

COSTA UROLA


miércoles 8 de junio de 2011

Agarrados por lo electrónico

Ayer entré en un bar y no pude tomarme un vermut porque la máquina registradora no funcionaba. Era un chisme con pantalla táctil y casillas determinadas para cada consumición, y se había estropeado.
Le dije al camarero que me dijese cuánto debía, y punto. Como toda la vida. Pero respondió que imposible. Tenía que marcarlo antes. Sus jefes no le dejaban hacer otra cosa; y hasta que la máquina funcionase, no podía servir nada.

Así que me fui al bar de enfrente, regentado por una china simpática: un sitio como Dios manda, con moscas, albañiles y borracho de plantilla. La dueña hablaba español con acento entre chino y de Lavapiés. Tomé mi vermut, pagué y dejé propina. Cuando salí a la calle me acordaba del Titanic, que era insumergible, y de los mil y pico gilipollas que se ahogaron en él con cara de asombro, como diciendo: esto no puede pasarme a mí. Cielos. No estaba previsto.

Mientras me alejaba, pensé más cosas. En cómo nos gusta apretar un botón y tener la vida resuelta. En los peligrosos atajos suicidas por donde nos deslizamos sin vuelta atrás, por la cuerda floja. En cómo hacemos el mundo cada vez más vulnerable, sujeto al chispazo más tonto, al fallo inevitable, al iceberg puesto por el Destino en el rumbo del frágil barco en el que navegamos a toda máquina, a ciegas en la noche.

En los millones de cuentas bancarias y tarjetas de crédito, por ejemplo, que unos piratas informáticos destriparon hace unos días, al meterse en unas plataformas de juegos electrónicos. O en el amigo contándome hace poco que, durante un viaje a Nueva York, perdió su teléfono móvil y con él toda su agenda; y cuando le pregunté por qué no tenía una libreta de teléfonos anotados, como yo, me dijo: "Hala, antiguo", como si yo fuera el abuelo Cebolleta.

Recordé también cuando fui a echar una carta a Correos y se había ido la luz, y el de la ventanilla me dijo que verdes las iban a segar, porque la máquina de franquear era eléctrica. Y cuando pedí un sello de siempre, de aquellos con el careto del rey, se tronchó de risa y dijo que de eso no tenían ya. Que probara suerte en un estanco.

También recordé cuando en un restaurante no funcionó el chisme de las tarjetas y el camarero dijo que esperase a que volviera la línea, y yo respondí que me hicieran una copia manual de la tarjeta o me iba a esperar a la calle, y entonces me hicieron la copia. Aunque la culpa fue mía; porque también, como todos, llevo la cartera llena de plástico con claves, chips y cosas así, y me la rifo aceptando las reglas de esta ruleta rusa en la que, en nombre del confort y el mínimo esfuerzo, nos zambullimos todos de cabeza.

Entre otras cosas (lo diré a modo de descargo) porque a quien no acepta lo dejan fuera. Hace tiempo, por ejemplo, que es imposible sacar un billete de avión normal en una oficina de Iberia de Madrid, y cualquier día las agencias dejan de emitirlos. Entonces sólo podrán sacarse por Internet; y el que no sepa manejarse allí, o no le apetezca, o sea un carcamal opuesto a teclas y pantallas de ordenador, que se fastidie. Que trague, o que no viaje.

Y así, unos sinvergüenzas ahorran personal y sueldos, y otros idiotas nos vamos al diablo. Resolver cualquier problema nos cuesta horas de teléfono frente a voces enlatadas, marcando tal para esto o cual para lo otro.

Todo cristo se ha puesto contestador automático en el móvil, en vez de la antigua señal de comunicando sale un buzón de voz, y ahora llamamos cinco veces a quien antes llamábamos una.

Coches que antes se reparaban con una llave inglesa quedan bloqueados y ni gira el volante al menor fallo electrónico. O nos vemos sin teléfono, sin ordenador portátil, sin tableta electrónica o sin lo que sea, porque se escachifolla el cargador y la tienda de repuestos no abre hasta mañana. O no hay tienda.

Yo mismo, el idiota al que mejor conozco, dependo cada día de que haya electricidad para que funcionen el teclado y la pantalla con que me gano la vida. De nada me sirve haber tenido la precaución de conservar dos viejas Olivetti, por si acaso, si ya no venden en ningún sitio las cintas de máquina de escribir que las alimentan.

Hay un consuelo: así lo hemos querido. Nadie nos obligaba. Pero hasta los más renuentes hemos aceptado las reglas de este disparate. De esta espiral imbécil.

Nunca fuimos tan vulnerables como hoy. Hemos olvidado, porque nos conviene, que cada invento confortable tiene su accidente específico, cada Titanic su iceberg y cada playa paradisíaca su ola asesina.

Por eso nos van a dar, pero bien. A todos. Ya nos están dando. Y déjenme que les diga algo: a veces, incluso cuando palmo yo, me alegro. O casi. Hay siglos en que simpatizo con el profesor Moriarty.

ARTURO PEREZ REVERTE


sábado 4 de junio de 2011

Ya era hora : Mladic tras barrotes

Así le queríamos ver al más soberbio de todos los muchos asesinos de los Balcanes. Con auriculares. Como Rudolph Hess y Hermann Göring y tantos otros allí en el banquillo de Nuremberg. Con auriculares escuchando traducidos los relatos de sus crímenes.

Así hemos querido verle muchos desde años antes de su mayor atrocidad que fue la terrible matanza de Srebrenica. Allí batió su récord con más de 7.000 hombres y muchachos inocentes y desarmados ejecutados y enterrados en fosas comunes. En cuatro días.

A muchos de sus hombres les debió doler el dedo al final de esta ardua tarea, como a los soldados soviéticos en Katyn o a los nazis en las fosas junto a Kiev. Todos, soldados y paramilitares trabajaron allí hasta la extenuación porque las órdenes las daba el dios de aquella guerra.

"Soy el general Ratko Mladic", dijo ayer y se le vio confuso. Porque nadie temblaba. Todo le debe confundir. Él, allí.

Pero no vuelve a caer tan bajo como en Belgrado, donde dijo que aquellos crímenes se habían cometido a sus espaldas. Mladic, este clásico general comunista convertido a la sagrada causa nacionalista, era el Napoleon de la redención nacional serbia que iba a limpiar aquella tierra de "turcos", como llamaba a los musulmanes.

Lo era cinco años antes de Srebrenica. Y pudo cometer aquella matanza porque durante un lustro los apaciguadores europeos no dejaron de negociar con él mientras cometía las matanzas preparatorias del gran golpe.

COSTA UROLA