OPINIÓN COSTA UROLA

martes 9 de febrero de 2010

Los europeos saben ya de que vá el Timonel

Esta presidencia ha sido providencial porque en pocas semanas nuestros socios y aliados se han enterado de lo que vale un peine, dice Herman Tersch.

Y el miedo que les ha entrado a los gobernantes europeos sólo es comparable al que llevamos sintiendo desde hace años algunos compatriotas del Gran Timonel.

Que estamos aterrorizados ante la idea, convertida en realidad en este desgraciado país, de que un niño japonés iletrado se ponga al mando de un submarino atómico.

Ya no sabe nadie qué botones, teclas o dispositivos toca, pero todos sabemos que no va a acertar nunca en su opción.

La presidencia española, Dios la tenga en su gloria, ha hecho visible para todos los europeos, para todo el mundo, la tropa de insensatos, irresponsables e ineptos que nos gobiernan. Y si nosotros hemos demostrado la capacidad que tenemos de ser embaucados, los europeos y el mundo en general no parecen querer imitarnos.

Por eso creo que es un momento feliz aunque trágico que nuestros problemas estén claros y a la vista de todos. No facilitará en nada nuestra recuperación. Pero añadirá honestidad en su valoración.

Ya va a ser imposible para la prensa nacional escribir todos juntos un editorial único en defensa del Timonel, que podría haberse producido después de este indigno peregrinaje a Washington. Como el habido en Cataluña bajo el régimen de Iznogud de Iznagar, alias Montilla. En fin, una suerte de presidencia que revela y da luz a la tragedia idiota que nos oprime.

COSTA UROLA


domingo 7 de febrero de 2010

Juez Pedraz y Eguibar :Dos tontos comtemporaneos.

Lo peor no sólo es que un grupo de jueces y fiscales, encabezados por Santiago Pedraz, pidan nada menos que la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort para Baltasar Garzón.
Lo peor es que ellos mismos se retratan por su corporativismo ante un magistrado controvertido y acusado de prevaricación. Se trata de un insensato y obsceno intento de presión contra el Supremo que va a juzgar a Garzón.

Pronto pedirán el Nobel de la Paz para un etarra, estos ropones con puñetas.

El otro competidor al Premio Tonto Internacional es EGUIBAR.

El portavoz del PNV en el Parlamento vasco, Joseba Eguibar, aseguró hoy que "la cercanía" y el hecho de que Euskadi se encuentre en "el entorno" de España "está perjudicando" a la salida de los vascos de la crisis.

Por ello, reclamó, "con independencia de ropajes ideológicos", más "herramientas de autogobierno" y una "mayor capacidad de decisión sobre los asuntos que nos afectan desde una perspectiva propia".

Lo que está claro es que si ambos personajes vivieran en Alaska iban a favorecer de forma inmediata la calidad de vida de los españoles, incluídos vascos.



COSTA UROLA

viernes 5 de febrero de 2010

Tombuctú : biblioteca andalusí

Si durante siglos Samarcanda fue un eje crucial en la ruta de las caravanas entre Oriente y Occidente, Tombuctú lo fue en la ruta transahariana que unía de norte a sur el Mediterráneo con el África negra.

Durante el siglo XIX y XX el río Níger se convirtió en una especie de obsesión para los afanes colonialistas de Occidente en el norte de África. Su nacimiento, curso y desembocadura era un misterio que había que descubrir para la exploración y conquista de ese espacio en blanco que aparecía en los mapas de África con el sugerente nombre de Terra Incógnita.

Apoyados por sus gobiernos a través de las sociedades geográficas, muchos exploradores y aventureros como Giovanni Belzoni, Hugh Clapperton o Mungo Park lo intentaron, pero por diferentes motivos ninguno lo consiguió.

Cristóbal Benítez ha pasado a la historia por ser el primer español que visitó Tombuctú en 1880, aunque siglos antes lo había hecho Yuder Pachá.

No fue hasta 1826 cuando el escocés Alexander Gordon Laing logró alcanzar la ciudad disfrazado de musulmán, aunque luego fue asesinado en su regreso por el desierto.

Así que el primer europeo en ir y volver con vida de Tombuctú fue dos años más tarde el francés René Caillé.

En 1880 Cristóbal Benítez se convirtió en el primer español en visitarla aunque varios siglos antes -XVI- el granadino Yuder Pachá había estado en Tombuctú, pero como era musulmán pues como que no cuenta mucho para los anales de la historia. Los descubrimientos parecen que solo son validos cuando los hace un blanco y cristiano.

El hispano morisco Yuder Pachá llevaba con él 4.500 hispanos exiliados, principalmente granadinos, que se establecieron en la curva noroccidental del Níger, mezclándose con la población local. Los moriscos preservaron su lengua, mezcla del castellano y del árabe. Un gran número de términos castellanos pasaron a las lenguas de las gentes del Níger, sobre todo al songhai.

Con este pasado de exploraciones, muertes y desventuras no es de extrañar los mitos y leyendas que siempre la han rodeado.

Hoy por hoy la realidad es bien distinta y ese esplendoroso pasado apenas ha dejado huella en la ciudad, sepultada por las arenas del Sahara y por las extremas condiciones climáticas.

Aunque solo basta con pasear por sus tres grandes mezquitas; Djingarayber, Sankoré y Sidi Yahya, y visitar alguna de las bibliotecas donde descansan los libros y manuscritos de los siglos XIV, XV y XVI, para hacerse una idea de lo que llegó a ser Tombuctú, una de las ciudades más prosperas y cultas del continente africano.

La ciudad tuvo su mayor esplendor durante el reinado de los Askia (1493-1591), con más de 100.000 habitantes de diversas etnias: bereberes, árabes, mauritanos, bambas y tuareg. En este periodo se origina la Biblioteca Andalusí de Tombuctú, que reúne manuscritos recogidos por moriscos exiliados.

Como dice un viejo proverbio de Malí, el oro viene del sur, la sal del norte y el dinero del país del hombre blanco; pero los cuentos maravillosos y la palabra de Dios solo se encuentran en Tombuctú.

COSTA UROLA


jueves 4 de febrero de 2010

El miedo que producen los catalufos y Madrid

En Bruselas tenemos a una corte de personajes muy bien pagados que ponen condiciones draconianas a todos aquellos que viven de su esfuerzo y no buscan más que el bienestar de sus familias, en las peores condiciones.

En Madrid y en todas las cortes de taifas de nuestra geografía se producen aún mayores vilipendios.

Hablar de los abusos y disparates, de las barbaridades que comete la Generalidad de Cataluña en su incansable cruzada por la puridad identitaria resulta ya ocioso. Un grupo de perfectos mediocres que quiere hundir a su pueblo al mismo nivel que el suyo está destrozando toda motivación de calidad, excelencia y humanismo porque sólo se sabe a gusto y a salvo en el lodo propio.

Han conseguido en Cataluña crear el temor necesario para que solo les respondan los exiliados. Pero hemos llegado al instante en que ya no es sólo el País Vasco con la amenaza permanente de muerte. Ni Cataluña con su espada de Damocles de la exclusión social.

Estamos ante una España en general en la que se siente el miedo. En la que ya no son payasadas de Bruselas sino admoniciones propias de La Moncloa las que hacen bajar el tono a nuestros ciudadanos a la hora de hablar.

Si Bruselas se ha convertido en una especie de laboratorio total de directrices con amenazas de sanción, Madrid y su Gobierno se han convertido en una amenaza para toda persona libre.

Con una vocación intimidatoria que Europa no conoce desde que se hundieron las últimas dictaduras.

COSTA UROLA


jueves 28 de enero de 2010

Ajuria_Enea


Cadáveres podridos de palomas obturan algunas de las cañerías que descienden del tejado de Ajuria Enea, sorteando los pináculos del alero de la cubierta y los arbotantes de los esquinales cilíndricos de la planta superior.

En los días calurosos del verano, o según como soplara el viento, un hedor mefítico envolvía determinadas zonas de la residencia del nuevo lehendakari, recordándole que allí habían pasado muchas cosas antes de que llegara él.

No es una metáfora, ni siquiera un brote tardío de justicia poética destinado a evocar la descomposición y el olor a cadaverina que exhalaban todos los planes y "procesos de paz" alentados por el anterior inquilino del palacio.

Es tan sólo un parte de intendencia, transmitido aséptica y resignadamente por una colaboradora fiel: "No sabes en qué estado encontramos esto. Pero Patxi decidió no tocar nada que no fuera imprescindible porque en plena crisis no era cosa de rodear Ajuria Enea de andamios".

A Patxi le están saliendo canas en las dos curvas que bajan de la frente a las patillas. Sus gafas de montura pálida acentúan el tono blanquecino de su tez y le dan ese aire de contable abnegado, dispuesto a quedarse todas las noches hasta las tantas para sacar el trabajo adelante y procurar un futuro mejor a su familia.

Es un hombre corriente, pero no es un hombre gris. Tiene tirón, genera empatía. Su historia parece sacada de una película de Frank Capra a la española: el hijo de un trabajador manual de Portugalete decidido a ejercer de presidente de todos los vascos de buena voluntad, sustituyendo las fantasías endogámicas del nacionalismo por un concepto abierto de ciudadanía.

Desde el pasillo acristalado por el que se accede al comedor del edificio de la Lehendakaritza Patxi López me muestra el recorrido que siguió Fernando Buesa durante el que habría de ser el último paseo de su vida, el 22 de febrero hará diez años. "En ese edificio de ahí estaba el etarra que activó la bomba con el mando a distancia", me dice señalando un conglomerado blanco repleto de ventanales a poco más de doscientos metros.

Cuando ocurrió aquello yo no lograba comprender que el jefe de un gobierno democrático fuera capaz de asumir que asesinaran al líder de la leal oposición delante de su residencia, no ya sin dimitir sino sin tan siquiera rectificar un ápice su empecinada defensa de un proyecto coincidente con el de los asesinos.

Ahora al comprobar in situ esa cercanía palpable que ninguna foto o gráfico terminan nunca de reflejar (literalmente el crimen sucedió delante de sus narices) es imposible no sentir una descarga de indignación y no lamentar que ese fanático sin entrañas pudiera aún permanecer en el poder nueve años después de aquello.

Patxi habla de las víctimas, del apoyo que les presta, de tal o cual próximo aniversario con afecto, con emoción, con humanidad, nunca con ira.

El principal logro de sus ocho meses y quince días en el cargo ha sido la deslegitimación social de la violencia y el acoso a quienes la justifican y ensalzan hasta expulsarlos del espacio público de las fiestas populares.

Sólo por esa elemental profilaxis (un verano sin carteles de etarras en medio del txakoli, sin aquellos muros de la vergüenza que convertían en héroes a los asesinos delante de las viviendas de sus víctimas) ya habría merecido la pena que se hubiera formado este gobierno con el inteligente consejero de Interior Rodolfo Ares al frente de una Ertzaintza por fin motivada para cumplir con su misión legal sin tapujos ni reservas mentales.

Se siente arropado por los empresarios -"Nos apoyan más de lo que lo hacían con el PNV"- y habla del impulso a las obras del Tren de Alta Velocidad como el compendio y representación de un proyecto orientado a situar Euskadi más cerca de todo.

Entre tanto ha iniciado, con menos contundencia de la que la mayoría de sus electores querrían pero con plena claridad de ideas, el desmontaje del tinglado nacionalista, la sustitución de un régimen de poder monolítico ligado a la obsesión identitaria por la articulación de una sociedad vasca basada en el pluralismo.

Un primer paso decisivo ha sido la anulación de las disposiciones que habían convertido el euskara en la única lengua vehicular de la enseñanza.

Queda por articular un modelo educativo que él y su equipo consideran que debe ser trilingüe -con el inglés pesando casi tanto como los dos idiomas oficiales- y antes o después tendrán que encarar el problema de la reducción de la oferta de enseñanza en español, replegada a las zonas con mayor inmigración y pobreza por los usos sociales del nacionalismo y treinta años de subvenciones al euskara.

Pero su compromiso público es bien nítido: "Garantizamos la libertad de elección de las familias".

Y es un alivio escuchar en la sede del Gobierno vasco lo que los acomplejados presidentes de Cataluña y Baleares no pueden ni quieren decir.

Patxi López es consciente de que mientras los sectores que le apoyan esperan resultados inmediatos con prisa y ansiedad el mundo nacionalista le mira con una mezcla de desdén y prevención. El resultado de ambos fenómenos es el alto nivel de desconfianza en su gestión que ha reflejado alguna encuesta reciente.

El lehendakari reconoce que una de las mejores cosas que le ha pasado en estos meses es constatar la lealtad y el apoyo constructivo que está recibiendo de Antonio Basagoiti. Hay sintonía personal, hay complicidad política y eso es mucho más importante que los escuetos pactos escritos.

El lehendakari y su equipo son conscientes de la encrucijada que vive el País Vasco en relación con el debate desatado en ETA y las repercusiones que ello pueda tener en la recomposición del mapa político.

En todo caso, al margen de cuáles sean las maniobras de sus rivales, Patxi López tiene muy clara su propia oferta a la ciudadanía. Lo acaba de exponer con palabras que, en un lugar con tanta afición por el deporte, cualquiera puede entender. Es una idea que ha tomado prestada de un pasaje del libro sobre Mandela en el que John Carlin explica cómo se apoyó en el rugby para construir la nueva Sudáfrica:

"Queremos hacer el equipo de Euskadi con todos los vascos".

Ya no hay ninguna razón por la que tenga que oler a podrido en Ajuria Enea.

pedroj.ramirez@elmundo.es



miércoles 27 de enero de 2010

BARACK va a traicionar a sus aliados en Afganistan


Ahora ya está claro. Gracias a su mando militar en la zona, el general McChrystal, finalmente sabemos las intenciones reales de Barack Obama: el incremento de 30.000 soldados americanos tiene por objetivo forzar a los talibanes a llegar a un acuerdo político.

McChrystal ha dicho que todas las guerras tienen un final político y en eso lleva razón. Pero esa no es la cuestión: la cuestión es definir qué final político se quiere alcanzar. Y ahí está el verdadero problema de la estrategia de Obama.

Obama ni aspira ni pretende la victoria aliada en Afganistán. Ni tan siquiera parece interesado en hacer que los propios afganos consoliden un régimen tolerante, abierto y democrático.

Lo que busca es una salida elegante de aquel teatro de operaciones sin que parezca una clara derrota. Y los únicos que le pueden garantizar su objetivo, guste o no, son los insurgentes talibanes, la verdadera fuerza del país con la excepción de la OTAN y las tropas americanas.

¿A qué arreglo político se refiere McChrystal?

¿Qué arreglo político pueden aceptar los talibanes ahora que su influencia va hacia arriba?

La respuesta es clara. El abandono de las armas contra los occidentales a cambio de su presencia en el Gobierno, si no el Gobierno mismo.

De ahí todo ese énfasis que ahora se pone en los talibanes moderados. No hay talibanes moderados, hay aproximaciones tácticas diferentes sobre cómo lograr sus objetivos que, a tenor de la experiencia históricas bajo su dictadura, ya sabemos cuales son.

La naturaleza de la bestia es la que es, por mucho que el lobo se vista de oveja.

Negociar con los talibanes un Gobierno para Afganistán, nacional o local, es traicionar los principios por los que nuestros soldados han dado su vida en aquellas lejanas tierras y sólo promete que aquel país volverá a ser foco del yihadismo.

COSTA UROLA



domingo 24 de enero de 2010

La gran estafa de la Gripe-A


La apocalíptica gripe A está resultando la más suave de la historia. Por lo menos así lo señalan los estudios. Y tras el susto, llega el escándalo.

El Consejo de Europa empieza este jueves una investigación para determinar si la declaración de pandemia por parte de la OMS estaba justificada y si ha habido intereses económicos tras la campaña de vacunaciones masivas.

Las sospechas de corrupción salpican a varios expertos y funcionarios públicos. En el centro de la polémica se encuentra un virólogo de fama mundial que ha estado detrás de todas las alertas sanitarias de los últimos años: el holandés Osterhaus, al que ya llaman `el doctor Gripe´.

Se llama Albert Osterhaus y es reincidente a la hora de meternos el miedo en el cuerpo. En 2003 se convirtió en el virólogo más prestigioso del mundo cuando identificó el coronavirus responsable del Síndrome de insuficiencia respiratoria aguda (SARS).


En su línea habitual, Osterhaus profetizó que esta vez sí `venía el lobo´: la posibilidad de una pandemia de proporciones dantescas por culpa de la mutación del H1N1.

Y la OMS tocó zafarrancho de combate y puso a los gobiernos firmes. ¡Más vacunas, es la guerra!

Por fortuna, la gripe A está resultando ser la más suave de todas las gripes desde que existe un registro histórico, según Marc Lipsitch, profesor de epidemiología de la Universidad de Harvard. Las cifras cantan: 13.000 muertes en el mundo (unas 230 en España), mientras que la gripe estacional (la de toda la vida) causa entre 250.000 y medio millón de víctimas anuales (de mil a cuatro mil en España).

La reputación de Osterhaus comenzó a tambalearse cuando un reportaje de la televisión pública holandesa VPRO, y del que se hizo eco la revista Science, destapó que es el accionista mayoritario de ViroClinics, una empresa biotecnológica contratada por el gigante farmacéutico GSK para investigar la vacuna de la nueva gripe.

Presuntamente, se pudo beneficiar de la venta de los 34 millones de dosis encargadas por el Ministerio de Sanidad holandés, cuyo titular, Ab Klink, es amigo personal de Osterhaus.

Pasado el susto, llega el escándalo. El Consejo de Europa emprende este jueves una investigación sobre la gestión de la gripe A para dilucidar si la declaración de pandemia por parte de la OMS estaba justificada y si la vacunación masiva ha sido un fiasco o el resultado de una decisión manipulada por intereses económicos.

Las sospechas de corrupción salpican a varios expertos y funcionarios públicos. Y la credibilidad del organismo internacional está en entredicho. Acorralada por las críticas, la OMS ha anunciado que también encargará una investigación a un grupo de expertos independientes.

Recordemos que en España, por ejemplo, este verano se debatió si sería conveniente retrasar el inicio del curso escolar. O si habría que ir a los estadios de fútbol con mascarilla. ¿Podemos besarnos?

COSTA UROLA