jueves 28 de abril de 2011

La agitada juventud de Churchill

En 1899, mucho antes de que el mundo le conociera como uno de los líderes más destacados del siglo XX, como el enérgico primer ministro que condujo los destinos de Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial, un joven Winston Churchill protagonizó una de las aventuras más memorables de la Guerra de los Bóers: la épica huida de un campo de prisioneros en Pretoria, a lo largo de 500 kilómetros y durante varios días sin apenas alimentarse.


Era corresponsal de "The Morning Post" en Sudáfrica y tenía 25 años cuando Churchill fue recibido como un héroe en Durban, por esta particular odisea, lo que claramente le ayudó a lanzar su posterior carrera política, puesto que en el relato que él mismo envió, reproducido por el diario "El Imparcial" poco después, no faltaron los saltos por la valla de la prisión o encima de trenes en marcha, las caminatas interminables, la falta de alimentos, las escapadas de la Policía, la compañía de buitres... Todo digno de las mejores historias.

Su aventura comenzó el 15 de noviembre de 1899, cuando se dirigía en un tren blindado, junto a la expedición de Aylmer Haldane, a impulsar el avance británico hacia la ciudad de Estcourt. Su locomotora fue atacada por los bóers y acabó siendo descarrilada, lo que, sin embargo, no arrugo a un Churchill que, a pesar de ser el hijo de un ilustre diputado de la Cámara de los Comunes, ya había cubierto, como soldado o como corresponsal, la Guerra de Cuba en 1895, la rebelión pastún de la India en 1897, conflictos en Sudán en 1898 o, finalmente, la Segunda Guerra Anglo-Bóer en Sudáfrica, en 1899, a donde había acudido como enviado de "The Morning Post" .

A pesar de no ser combatiente y estar en medio del fuego cruzado, Churchill hizo de tripas corazón y decidió tomar el mando de un ejército amedrentado.

"Una vez volcados los primeros vagones, llamó al capitán Wylee para pedirle voluntarios a fin de sacar los coches fuera de la vía. Llovían sobre el tren las balas como granizo; Churchill, con el teniente Frankland, se abalanzó sobre la vía descubierta, dando con ello ejemplo a los soldados que iban en la expedición, los cuales trabaron combate con el enemigo. Cuando la locomotora estuvo libre, el maquinista, que estaba herido, quería abandonar la máquina, pero exhortado por Churchill volvió a ocupar su puesto y ambos partieron hacia Frere".

La suerte parecía estar del lado del joven corresponsal, que conseguió reparar la vía y la mitad de los vagones, en los cuales se transportaba a los heridos a una zona segura. Pero según contó una publicación, una vez en Frere, Churchill cogió el fusil de un soldado herido y trato de regresar al lugar del combate, donde fue detenido.

Los periódicos rápido se hicieron eco de que el periodista había desaparecido y su paradero era desconocido. Su destino y el de varios oficiales y soldados británicos fue, sin embargo, el campo de prisioneros en que se habían convertido las Escuelas Modelo del Estado de Pretoria.

Estos son algunos extractos del minucioso relato de Churchill: "La noche del 12, aprovechando un descuido de los centinelas, salté por la vallas de mi prisión, atravesé algunas calles de la ciudad, cruzándome con algunas gentes que no pusieron en mí atención, y me encaminé hacia la estación del ferrocarril de Delagoa"; "a las once de la noche salió un tren de mercancía de Pretoria, y cuando aún llevaba poca velocidad salte a una de las plataformas y me escondí entre unos sacos de carbón"; "antes del amanecer, salté del tren y pasé el día escondido en un bosque en compañía de un enorme buitre"; "muchas veces, en mi marcha nocturna, di con arroyos y barrancos, salvándome sólo por la lentitud y precaución con que caminaba"; "Así continué cinco días, ocultándome al amanecer y volviendo a emprender mi peregrinación cerrada la noche. Mi alimento durante todo este tiempo fue solamente chocolate crudo".

En total fueron seis días con sus noches las que duró la fuga de Churchill hasta llegar a Lorenzo Marques, a casi 500 kilómetros de distancia. Durante su odisea tuvo que burlar varias veces a los gendarmes y burlar la vigilancia de las estaciones dando rodeos de kilómetros y llegando a perder hasta 10 kilos. Todas estas experiencias le valieron para gozar de gran notoriedad durante una época y publicar, en 1930, "My Early Life", donde recoge estas y otras aventuras de su estancia en Sudáfrica.

COSTA UROLA


sábado 23 de abril de 2011

Familias vascas divididas por la política

Lo habitual es que todos los miembros de una familia sintonicen con la misma formación política. Es el caso de los Gil de Biedma (familia vasca de la presidenta de Madrid Esperanza Aguirre), Ybarra o Aznar, próximos al PP, o de los Chalbaud y los De la Sota, cercanos al PNV. Sin embargo, hay excepciones muy significativas.

Una de ellas es la de Antonio Basagoiti, cuyo primo (lejano) Alfonso sintoniza más con el PNV que con el PP. Pero hay muchas más.

Véamoslas:

- Knörr.
Es probablemente la familia más variopinta de todas. Román Knörr Borrás, el hermano mayor y el único que mantuvo hasta el final una participación en la empresa familiar Kas (sí, la de los refrescos), no tiene afiliación política conocida pero sí que está más próximo al PP que a otros partidos. De hecho, su hija Pilar figuró en las listas del PP en Vitoria-Gasteiz y el ex alcalde popular Alfonso Alonso es su sobrino. Una prima de Román Knörr es Laura Garrido Knörr, actual portavoz del PP de Alava.
Sin embargo, Gorka Knörr Borrás, hermano de Román, ha sido hasta fechas recientes uno de los hombres fuertes de Eusko Alkartasuna.

- O’Shea.
Es un caso espectacular. Mientras la mayor parte de la familia forma parte de la alta burguesía de Neguri e incluso de España, Iñaki O’Shea fue miembro de la Mesa Nacional de HB. Al parecer, éste último no mantiene una relación muy fluida con sus hermanos y sobre todo con sus hermanas, una de las cuales está casada con Emilio Botín y ha sido recientemente nombrada por el Rey marquesa de O’Shea.

- Basagoiti.
Es una familia procedente de Guecho, donde nació Antonio Basagoiti Arteta, que hizo dinero en México y fundó en 1901 el Banco Hispano Americano. Todavía hay una avenida en su localidad natal que lleva su nombre. Antonio Basagoiti García-Tuñón, bisnieto del primer Basagoiti y padre del actual presidente del PP vasco, sigue siendo consejero del Banco Santander (que integró al Hispano Americano hace algunos años).
Sin embargo, Alfonso Basagoiti Zavala, primo lejano, sin estar afiliado, ha sintonizado tradicionalmente con el PNV. De hecho, llegó a ser consejero de Hacienda del Gobierno Vasco y presidente de la sociedad pública Lantik.

- Bandrés.
Juan María Bandrés Molet fundó Euskadiko Ezkerra, partido que terminaría fusionándose con el PSE. Anteriormente había trabajado como abogado, destacando especialmente por su defensa de varios miembros de ETA en el famoso proceso de Burgos. Sin embargo, su hija Olivia sintoniza con el PP, hasta el punto de ser la jefa de gabinete de María San Gil.

- Buesa.
Era un caso relativamente desconocido, hasta el asesinato de Fernando Buesa Blanco, ex vice-lehendakari por el PSE, y su escolta. Entonces, varios medios de comunicación denunciaron la supuesta falta de apoyo de su hermano Jon, ex juntero por el PNV. Además, otro Buesa, Mikel, ha sido presidente del Foro de Ermua.

- Lezama Leguizamón.
La familia Lezama-Leguizamón forma parte de la oligarquía de Neguri y, por tanto, debería estar en principio más cercana al PP que al PNV. De hecho, uno de los patriarcas, Luis Lezama-Leguizamón Sagarminaga, fue jefe de la Comunión Tradicionalista de Vizcaya, fusionada después con la Falange, y fundador del periódico La Gaceta del Norte. Sin embargo, una parte de este clan está emparentado con los Vicinay o los Chalbaud, próximos al PNV. De hecho, Javier Chalbaud, esposo de Concha Lezama-Leguizamón, fue secretario del Bizkai Buru Batzar.

- Echenique.
Este caso es muy particular. Dos hermanos, Javier y Pedro Miguel, escriben su apellido con grafía completamente distinta: Javier Echenique Landiribar ha sido vicepresidente del BBVA y es consejero de Telefónica Móviles. Es un hombre de empresa sin filiación política conocida. Su hermano Pero Miguel Etxenike Landiribar, sin embargo, fue consejero de Educación y se le sitúa en la órbita de EA. Sea como fuere, uno es nacionalista y el otro aparentemente no.

- Benegas.
Otro caso espectacular que muestra la variedad ideológica del país. Txiki Benegas Haddad es diputado por el PSE y ha sido secretario de Organización del PSOE. Su hermana Doris, estuvo vinculada a HB hasta que se marchó a vivir a Valladolid, donde participó en la fundación de Izquierda Castellana. Lo que no es tan conocido es que el padre de ambos, José María Benegas, fue un importante dirigente de ELA que tuvo que refugiarse en Venezuela tras la Guerra Civil. De ahí que Txiki naciera en Caracas.

- Arregui.
Joseba Arregi Aranburu es más conocido hoy en día por ser uno de los principales disidentes del PNV que por su cargo anterior como consejero de Cultura del Gobierno Vasco. De hecho, hoy se le sitúa más cerca del PSE que del Partido Nacionalista Vasco, hasta el punto de que la plataforma Aldaketa, en la que milita, pidió el voto para este partido. Sin embargo, su hermano Mikel es portavoz de Eusko Alkartasuna en Andoain.

- Amann.
Los Amann llegaron a Bilbao procedentes de Alemania en el siglo XIX y posteriormente se mudaron a Neguri, un barrio creado por José Amann. Entre sus descendientes destacan dos políticos: Alvaro Amann, ex consejero de Transportes por el PNV, y su primo Joaquín Almunia Amann, ex secretario general del PSOE y actual comisario europeo de Economía.
 
- Landaburu.
Los hermanos Landaburu simpatizan con el PSE. Dos hermanos, Gorka y Ander, trabajan como periodistas. Otro de ellos, Eneko, ocupa un puesto de designación política: director general de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea. Curiosamente, como francés, ya que todos los hermanos nacieron en Francia, durante el exilio de su padre, Javier Landaburu Fernández de Betoño, que fue vicepresidente del Gobierno Vasco de la II República y diputado por Alava del PNV.

Escrito por José A del Moral

COSTA UROLA



lunes 18 de abril de 2011

sábado 16 de abril de 2011

No son ateos, son "comecuras"

Solamente en el ámbito de una sociedad esquizoide, gárrula y liliputiense se puede concebir que el ateismo se convierta en un problema de orden público en vez de solventarse como una disquisición moral, filosófica o ética.

Creer o no creer, "that is the question". Cada uno en su casa y Dios en la de aquellos que hayan decidido franquearle la puerta. Ese es todo el intríngulis de un caso de conciencia que, todavía hoy, en estas parameras, enciende el infiernillo de las querellas cachicuernas.

Y es que en España, señoras y señores, los comecuras medran en cualquier parcela y andamos, sin embargo, muy escasos de ateos. El anticlericalismo, no el ateísmo,  se manifiesta entre nosotros con el rigor canónico de una teología inversa que impele a sus devotos a incinerar iglesias con el mismo fervor que un familiar del Santo Oficio empleaba en relajar herejes.

Y las blasfemias se profieren con tanta devoción, con tan firmes propósitos, con tamaña certeza, que se diría que uno está oyendo el Paternóster reflejado en las aguas (turbias) de un espejo.

En la solemne sepultura de "monsieur" Voltaire una inscripción advierte que allí yacen los restos de alguien que dedicó su vida a combatir la intolerancia y a darle caña a los ateos. ¿Acaso no hay constancia de que ese tal Voltaire fue un paladín del librepensamiento, un látigo de meapilas, un martillo de clérigos?

En efecto, lo fue. Y furibundo, a veces. Pero también es cierto que sus vertiginosas diatribas, sus vistosísimas "boutades", sus volatines dialécticos, pusieron contra las cuerdas la iniquidad del viejo mundo y nos pusieron en guardia contra las mixtificaciones del moderno. En contra de la razón mesiánica; del sectarismo laico; de la Inquisición incrédula. Contra los que transmiten una epidemia cafre de anticlericales cristianos.

Desengáñense ustedes: los miembros de esa jarca que convoca "procesiones ateas" son, en realidad, sacristanes del odio, propagandistas de la inquina, cofrades del resentimiento. Ni por el forro, ateos.

Un auténtico ateo (el señor Spinoza es un ejemplo: ateo piadoso, por más señas) se desenvuelve en las antípodas del fanatismo rucio y vocinglero. Un auténtico ateo sabe que deicidio y genocidio, si no hermanos de sangre, al menos son parientes.

Y no ignora, por último, que, al pie de ese Calvario que se rememora en estas fechas, es posible, a Dios gracias, dialogar con los ateos. Benditos ateos. Nunca con los comecuras. En cuanto a los de la procesión atea esa, los comecuras analfabetos esos, si aún siguen en sus trece, que se metan a almuédanos.

COSTA UROLA


martes 12 de abril de 2011

Los que no salen en la foto

También están ellos. Y ellas, como diría algún ministro imbécil. Los que no fueron a buscar nuevos campos de batalla para sus empresas.

La pobre y maltrecha infantería que no es fiel sino a sí misma; y eso sólo cuando puede. Los mercenarios en busca de un amo que les dé de comer, sea quien sea: cualquiera que asegure dos mil euros al mes y un futuro a corto o medio plazo. Los que no se van con ademán heroico sino por la puerta pequeña, discretamente, dejando atrás a padres, madres y novios que los echan de menos. Alejándose para mucho tiempo de la gente querida, a la que, muy de vez en cuando, visitan en vacaciones cada vez más cortas, sabiendo que no podrán estar con ellos cuando vayan al hospital, o mueran; y a los que, si alguien avisa con tiempo, quizá lleguen a acompañar en su entierro.
Aunque también puede ocurrir que haya suerte, y los padres, o el perro que acompañó su vida durante diez o doce años, esperen a morirse cuando están en casa, de vacaciones.

Se llaman María, Noemí, Héctor, Manolo. Tienen cerca de cuarenta años, se fueron de España hace tres o cuatro, y no salen en los dominicales de los diarios: en esos patéticos reportajes dedicados a convencernos de lo orgullosos que debemos sentirnos de que el mundo esté salpicado de jóvenes españoles que se buscan la vida fuera.

A su edad no son tan fotogénicos. No lucen posando con bata de laboratorio en Oslo, con gorro de cocinero en Berlín, con camiseta de baloncesto en Nueva York. Ni siquiera valen para la foto en EPS de camarero guapo y veinteañero que friega platos, sólo de momento, en un local de moda de Londres o Nueva York; entre otras cosas porque ni son veinteañeros ni guapos, y cuando friegan platos o sirven mesas, a su edad, puede ser para toda la vida.

Son seres vencidos sin segunda oportunidad, que saben lo seguirán siendo, sin remisión. Sin otro anhelo que no ir a peor. No ir a menos.

Por ahí afuera andan, a miles. Su generación ni siquiera es la de los aeropuertos, el ordenador portátil y el hotel barato, a la caza de mercados aunque sean modestos.

La suya es la del billete de ida, de las hipotecas imposibles de pagar. La generación engañada por el espejismo y la irresponsabilidad de quienes pudieron hacer un país culto, trabajador y decente, y no lo hicieron.

De quienes, respaldados en las urnas por ilusiones y sueños de futuro, tenían la obligación de encauzar esto y no supieron, o les importó una mierda; y ahora siguen ahí, impasibles, cobrando el sueldo del partido, trincando los favores hechos a compadres. Sin que nadie les diga fue por tu culpa, cabrón. Sin que nadie, al cruzárselos cuando salen del restaurante de lujo o de dar conferencias, con esa cara de cerdos que les han puesto los años, la pasta, el estatus y el coche con chófer que nunca perdieron, les parta la cara.

Sus víctimas se fueron, eso es todo. Sin hacer ruido, como digo. Fueron cuarenta en clase del instituto y doscientos en el aula de la facultad, y todo para conseguir un título universitario que a nadie importa un carajo. Que nadie les dijo que no sacaran.

Los sentenciaron a la cola del paro y les preguntaron mil veces, cuando eran mujeres, si estaban embarazadas o tenían hijos, en grotescos simulacros de entrevistas de trabajo. Por su edad les habría correspondido agachar la cabeza, aceptar mil euros al mes, cerrar la boca, poner el culo -o el coño- y desangrarse con la hipoteca del piso y las letras del coche, como todo cristo.

Tragar y sobrevivir once meses soñando con el duodécimo de vacaciones baratas en Cancún. Se trataba de eso, o de tener el coraje, la desesperación, de organizarse con sus iguales para incendiar esta España de mierda. Para conseguir, al menos, que los culpables tuviesen miedo o lo pagasen caro. Pero eso resulta más fácil escribirlo que hacerlo; así que optaron por lo razonable: largarse de aquí.

Alejarse, sacudiendo de los zapatos el polvo de este paraje ingrato, envidioso y miserable, históricamente enfermo. De esta ruin madrastra y sus turbios, desvergonzados, impunes secuaces. Por eso están fuera, y no volverán si pueden evitarlo. Hicieron lo más difícil, que fue saltar al vacío, echarse el macuto al hombro, internarse en territorio hostil, desconocido. Se buscaron la vida lo mejor que supieron, y así sobreviven, comen caliente, rehacen como pueden sus maltrechas vidas.

Ni siquiera pretenden ya reconciliarse con esta triste España que los echó a patadas. Si van a morirse lejos, tan solos como viven, por ellos puede pudrirse esta mala perra.

ARTURO PEREZ REVERTE



sábado 9 de abril de 2011

Trileros en las Ramblas

Doy un paseo cerca del mercado de la Boquería de Barcelona, entre esas estatuas vivientes a las que han prohibido, o van a prohibir, que posen con armas simuladas aunque sean vaqueros, indios, soldados o marcianos, para que no den ejemplos belicistas a la tierna infancia, dicen, y también por seguridad pública, imagino; no vaya a ser que a un indio se le dispare una flecha, o algún niño quede traumatizado ante un vaquero verde fosforito con un Colt en la mano.

El caso es que paseo, como digo; y en ésas me topo con una cuadrilla en torno a una mesa de camping, currándose la calle: están el que dirige el juego, los ganchos y también algún pringao palmando o a punto de.

Así que saco el móvil y telefoneo a mi colega Ángel Ejarque, retirado del delito hace veinte años, pero que en su tiempo fue leyenda viva, rey del trile y de otros lances callejeros, y le digo oye, plas, se me cae la cara de vergüenza, años sin ver una cuadrilla de trileros currándose la calle, y la primera que encuentro, al arrimarme con toda ilusión, es de guiris, te lo juro, del Este por el acento.

Y curran chungo, por lo que veo y oigo. Muy descarado y sin finura. Casi atracando a la gente, mira lo que te digo. Aprietan tanto que sólo les falta sacudir a los batos, que por cierto son tres japos con mochilas, para que aflojen la viruta.

Y oyes. Ya sé que tú te saliste de la calle; pero, ¿y los colegas? ¿Cómo es que tus antiguos consortes dejan que les quiten de esa manera el pan de la boca? Si vieran esto, los huesos de los palmaos, aquéllos a los que se llevaron los años o el prive, se removerían en sus tumbas. No te digo ya el Muelas, que era maestro de maestros. Hasta el más primavera de los soguillas que teníais entonces para dar el agua sería un virtuoso comparado con estos chapuzas de importación.

¿Qué pasa? ¿Ya no quedan trileros nacionales como Dios manda? ¿Dónde están aquellos artistas de morro y labia? ¿Qué ha sido del Patillas, el Catarecha, el Rasca, el Chino o el Ladrillo? ¿No hicieron escuela? ¿El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos?

Eso largo por el móvil. Tal cual. Y Ángel, avergonzado, responde es que nos hemos vuelto algo mariquitas, colega, y también nos hicimos viejos, o taxistas, o empleados de algo, y dejamos el juego, el alcohol y las tordas donde se nos iba el jurdós, y en los últimos tiempos a los jóvenes les fue más cómodo hacerse camareros o albañiles.
No hubo escuela fina, así que se perdió el arte. Mírame a mí, que cuando nos conocimos manejaba cuadrillas de siete u ocho virtuosos que se comían el mundo -yo hasta les sacaba a mis niños el dinero de la hucha- y hubo días que levanté hasta un cuarto de kilo, y aquí me tienes ahora, reformado y limpio que te rilas, de currito en una empresa de seguridad.

Llevo veintidós años sin sobar un catecismo, y no entro en un bar ni para ir al tigre. Pero oye lo que te digo -en este punto le advierto un puntito de curiosidad profesional- ¿esos jambos están burlando con pastos o con triles?

Le respondo que con pastos, que los ganchos cantan la Traviata con acento eslavo, y que el de la mesa es tan burdo con los tapones y la borrega, que hace falta ser de Osaka para no coscarse. Y Ángel responde es natural, colega, porque los pastos los manejas más fácil, son de estocada en plan aquí te pillo aquí te mato, y todo consiste en esconder la bolita; mientras que los triles necesitan arte, son lentos de ejecutar y hay que currárselos doblando una esquina de un naipe y luego otra, con buena mano. Y es que ya no hay estilo, añade. Ni filigranas de caballeros. Y si el pringao muerde el pastel y se rebota, encima van y lo hostian.

Es otro estilo, ¿me sigues? Además, saben que aquí hay pajera abierta y se les da cuartel, y que si no se pasan de violentos, pues tranquis. Van a la calle en bola según entran, por la misma puerta, y por lo que yo me comía tres meses ahora les sale gratis. Así que esto es vente a Alemania, Pepe: cada día verás más, haciéndose los amos del trile, de las lumis y de todo. Pero cosas buenas también tienen, no creas.

Nosotros éramos individualistas, a ver si me entiendes. Después de un buen palo astillábamos y cada uno se iba por su cuenta, a su vicio: la priva, las tías o la ludopatía de cada cual. ¿Te acuerdas? A pulírnoslo. Éstos, sin embargo, son solidarios entre ellos. Vinieron a trabajar: curran y viven juntos, en grupo, ahorran, se organizan en plan serio, tienen abogados. Cuando les va bonito invierten en usura, en puticlubs, en tráficos de armas y cosas así. Son peña emprendedora, con ganas de montárselo. Se hacen un futuro. No acabarán, como algunos que tú y yo conocimos, durmiendo en la calle con tres cartones: el de abajo, el de arriba y el de Don Simón.
Pasa como con todo lo demás: se lo van a llevar crudo porque lo curran, vinieron con hambre y ambiciones y juegan para meter goles. Y ya lo ves. Hasta burlando en la calle, colega, nos mojan la oreja.

ARTURO PEREZ REVERTE


miércoles 6 de abril de 2011

Aumenta maltrato a niños por sus madres

Tres de cada diez de los casos atendidos el pasado año por el teléfono ANAR de ayuda a niños y adolescentes fueron por situaciones de violencia contra menores, el principal motivo de consulta por quinto año consecutivo y cuya prevalencia se mantiene estable en torno al 30% de los casos.

El servicio es gratuito, funciona 24 horas todos los días de la semana, es confidencial y anónimo y es atendido siempre por psicólogos, que están asesorados por equipos de abogados y trabajadores sociales.

El pasado año, ANAR recibió un total de 162.671 llamadas de niños y adolescentes procedentes de toda España, lo que supone un 72% más que en 2009.

En el 80% de los casos, los niños que llaman confiesan que su problema no se lo han contado a nadie.

Llama la atención la soledad y el aislamiento que muchos niños y adolescentes demuestran al hablar con los psicólogos que atienden el teléfono. El 23,48% de los casos presentan un elevado estado de ansiedad y durante el pasado año se recibieron 104 llamadas con planteamientos suicidas.

En el 24,2% de los casos de violencia detectados el agresor es identificado como la madre; el padre en el 19,1% y ambos progenitores en un 8%. No obstante, el responsable del teléfono ha eludido sacar una conclusión respecto a la figura materna como agresora y ha explicado el dato en el hecho de que un 40% de los niños y adolescentes que llaman viven en familias monoparentales (el 34,4% con la madre).

Mientras esta situación es una realidad innegable, las ROPONAS se niegan a procesar a esas madres por causa de su pánico a las feminazis. Cualquier día habrá escopetazos a quemarropa contra tanta ropona irresponsable.

Costa Urola


domingo 3 de abril de 2011

El disfraz de Eta y los disimulos de ropones y sociatas

Ahora que la Sala especial del Tribunal Supremo acaba de dividirse en dos, y a pesar de que la única decisión que vale es la adoptada por la mayoría, que dice que el nuevo partido de Batasuna no debe ser legalizado porque es una creación directa de ETA, hay muchas cosas que no se entienden.

No se entiende por ejemplo que, cuando esta misma Sala del Supremo fue unánime a la hora de declarar la ilegalidad de otra criatura etarra, la ASB (Abertzalen Sozialisten Batasuna) en las anteriores elecciones municipales de 2007, ahora salgan siete de los 16 magistrados diciendo que, de acuerdo con la Ley de Partidos Políticos, no se puede proceder a una "ilegalización preventiva" de Sortu porque "sólo cabe ilegalizar un partido sobre la base de sus actividades o conductas".

Es verdad que Sortu no ha empezado a actuar, que sólo ha presentado sus estatutos. Pero es que eso exactamente pasaba con ASB, que, lo mismo que Sortu, pretendía por entonces colarse en los ayuntamientos vascos: que tampoco había empezado a actuar.

Cuando aquel intento de partido hizo su aparición en sociedad, sacó unos estatutos en los que decía que defendería la independencia de Euskadi "exclusivamente por las vías políticas". El caso es idéntico en este aspecto.

¿Por qué la respuesta de parte de la Sala ha sido la contraria de la que mantuvo entonces?

Pero el asunto se entiende todavía mucho menos cuando resulta que el redactor principal y brioso promotor del voto particular discrepando de la legalización de Sortu ha sido Juan Antonio Xiol, el mismo magistrado que fue ponente del auto de ilegalización de ASB cuatro años atrás.

No se entiende el hecho, que puede que sea causalidad, pero mira que es raro, de que los siete firmantes del voto particular pertenezcan todos ¡todos! al sector progre-sociata.

No se entiende tampoco cuál es la auténtica posición del Gobierno en torno a este asunto políticamente crucial. Porque, durante toda esta legislatura, hemos escuchado al vicepresidente primero asegurar con insistente contundencia que aquí se estaba a la derrota de ETA y que, o los terroristas se disolvían y renunciaban a matar, o no había nada que tratar con los ilegales de Batasuna o con cualquiera de sus excrecencias.

Pero resulta que, cuando los radicales salen con que apuestan por las vías pacíficas y con que ya rechazarán los atentados futuros si es que se producen, el lehendakari Pachi López habla de "esperanza" y dice que sobre este asunto "hay que arriesgar".

No se entiende que Maixabel Lasa, al frente de la Dirección General de Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco, haya dicho en distintos momentos y a distintas asociaciones de víctimas que llega de nuevo una época en la que deben ser generosas y mirar hacia adelante y no al pasado. Posición que es exactamente la contraria de la que ha mantenido en público Rodolfo Ares, el consejero de Interior de quien dependen Lasa y sus colaboradores.

No se entiende que el PSOE mantenga sin hacer un ruido a Jesús Eguiguren como presidente del partido en el País Vasco cuando defiende públicamente las tesis radicalmente opuestas a las que mantiene, también públicamente, la dirección nacional del PSOE.

Puede que estemos ante un calculado reparto de papeles y a López y otros les toque intentar pescar todos los votos posibles dentro de la zona menos radical del caladero radical dentro del País Vasco. Pero también podría ser que el Gobierno esté asumiendo oficialmente la única postura que puede librarle de perder votos a carretadas en España, ahora que anda tan escaso de ellos, mientras por debajo de la mesa esté intentando que sean los jueces quienes le saquen las castañas del fuego y acaben por legalizar al partido abertzale, que es lo que en realidad pretende aunque no ose ni insinuarlo.

En el Supremo no ha podido ser, pero la decisión de dejar a Sortu fuera de la ley ha salido adelante por los pelos en esas extrañas circunstancias. Pero la cosa ha quedado lo bastante dividida como para que, si la formación radical recurre al Constitucional, este tribunal lo tenga rematadamente fácil para desautorizar a la Sala del 61 y dar vía libre a un partido que ha nacido directamente de la estrategia de ETA, y no al revés, como dice el voto particular de Xiol y los otros seis magistrados.

En el Constitucional estaría al alcance de la mano sacar adelante a Sortu si el Gobierno pretendiera lo que aquí se apunta. Y eso es así porque, así como en el Supremo la presión gubernamental sobre los magistrados es muy difícil de hacer y de imaginar y prácticamente imposible de demostrar, en el caso del TC eso sería pan comido para el Ejecutivo.

Sin embargo, si estas sospechas vestidas de dudas resultaran ser ciertas, hay que añadir que aún nos queda una esperanza a quienes pensamos que contra ETA no cabe más que la derrota y que sobra de plano todo escarceo político. Y esa esperanza se basa en que no haya tiempo.

Es una cuestión de calendario. Si los miembros de Sortu pretenden ser legalizados por el Constitucional para poder estar en las elecciones de mayo, tienen primero que acudir de nuevo al Supremo y plantear lo que se llama la "nulidad de las actuaciones". Es decir, pedir a la Sala del 61 que reconsidere su auto y lo anule porque, con su decisión, ha vulnerado los derechos fundamentales de los integrantes de la formación.

Después de eso, el Supremo tendría que dar traslado a las partes y luego reunirse de nuevo para tomar su decisión. Y sólo cuando Sortu hubiera recibido notificación de la respuesta del Supremo, podría recurrir en amparo ante el Constitucional, que, éste sí, tiene la posibilidad de pronunciarse con rapidez.

Pero los plazos se agotan y puede que, al final, acabe salvándonos la campana y dispongamos de casi un año, hasta las elecciones generales, y de año y medio, hasta las autonómicas en el País Vasco, para comprobar si efectivamente Sortu es sincera en sus planteamientos y ha sometido a ETA, como pretenden Xiol y otros, o es ETA la que somete y maneja a Sortu, como ha dejado sentado el tribunal y como estamos seguros casi todos.

Por último, hace bien poco que Batasuna hizo saber a sus socios del polo soberanista que, cuando negociara con el Gobierno, lo haría a través de la Dunant "de Solana". Hay demasiadas cosas que no se entienden.