Fue el propio Rubalcaba quien afirmó que la banda mata y extorsiona "pero no miente", una tesis que siempre ha sostenido también Mayor Oreja. Si el Gobierno cree que ETA falseó su posición en esa reunión puede pedir a la fundación Henri Dunant que haga públicas las actas levantadas por los mediadores, guardadas en una caja fuerte en Suiza, o el mismo Zapatero puede difundir la carta que recibió de la banda en ese momento.
Pero el Gobierno no lo va a hacer porque el ministro del Interior y su Secretario de Seguridad, Camacho, están atrapados por su actuación durante la negociación con ETA.
Ambos están obligados a negar la veracidad de unos documentos que podrían llevarles al banquillo.
Camacho es el eslabón más débil de la cadena porque ya están imputados en el sumario del caso Faisán el inspector Ballesteros, su jefe Pamies y el ex director general de la Policía, Víctor García Hidalgo.
El superior de García Hidalgo era Antonio Camacho, por lo que resulta de una lógica abrumadora pensar que si el Gobierno se comprometió a no detener a etarras durante la negociación, el ex director general de la Policía cumplía las órdenes del secretario de Estado de Seguridad.
Según trascendió ayer, el inspector Ballesteros acaba de reconocer ante el juez que él es la persona que entra y sale del bar Faisán en los escasos minutos en los que se estaba produciendo el chivatazo.
Ello es la corroboración definitiva de que el aviso a ETA venía desde dentro de la Policía Nacional, lo que estrecha el cerco sobre los superiores de Ballesteros y apunta a la cadena de mando de Interior hasta Rubalcaba.
Los tres imputados tendrán que elegir entre proteger a Camacho y Rubalcaba con su silencio y asumir una fuerte condena o testificar que ellos actuaron cumpliendo órdenes de sus jefes.
Ante la evidencia de hasta dónde llegó el Gobierno para complacer a la banda, el PP pidió ayer la dimisión de Rubalcaba por "colaborar políticamente con ETA".
Lo peor que le está sucediendo a Rubalcaba es que los hechos corroboran el contenido del documento de ETA. En este sentido, el ex fiscal jefe de la Audiencia Nacional y aún en activo en el Supremo, Eduardo Fungairiño, afirmó ayer que fue cesado un mes antes del comienzo de la negociación con ETA "por exigencias de los terroristas", tal y como reconoció uno de los representantes del Gobierno, según las actas de la banda.
Esas actas recogen que el Gobierno prometió a los terroristas "liberar a presos con delitos de sangre" después del atentado de la T-4. Tremendo para un Estado de Derecho.
Es evidente que Rubalcaba no va a dimitir y que va a seguir negando tercamente la realidad, pero también que está acorralado política y penalmente en un asunto del que nunca ha querido dar explicaciones.
Y eso no se arregla con chistes fáciles sobre canciones.
COSTA UROLA
ministro sucesor acorralado
martes 29 de marzo de 2011
viernes 25 de marzo de 2011
Plan de ahorro nacional emergente
España debe bajar su déficit en 9,4 puntos porcentuales en la próxima década, una de las reducciones más drásticas del mundo, según el Fondo Monetario Internacional, que además pide un recorte en las prestaciones sanitarias de nuestro país para reducir la deuda.
Ha llegado el momento de coger el toro por los cuernos...
Y la forma más corta y benéfica es :
1.- ELIMINAR EL SENADO:
NORUEGA, SUECIA, DINAMARCA, NO TIENEN SENADO, ALEMANIA SOLO 100 SENADORES, EE.UU. UN SENADOR POR CADA ESTADO. Los grandes constitucionalistas opinan que es una cámara innecesaria, prescindible y que está en extinción en todo el Mundo.
¿Entonces por qué tenemos que mantener a 260 senadores? Quitándola nos ahorraríamos 3.500 MILLONES DE EUROS CADA AÑO.
2.- ELIMINAR LA PENSIÓN VITALICIA DE TODOS LOS DIPUTADOS, SENADORES Y DEMÁS "PADRES DE LA PATRIA ".
3.- REVISAR LOS SUELDOS de estos alcalduchos de municipios que se ponen los sueldos millonarios que les da la gana.
4.- CAMBIAR LAS LEYES, Y ADEMÁS DE CÁRCEL PARA LOS LADRONES, obligar a que todo el dinero que han robado los políticos y demás adjuntos vuelvan a las arcas públicas de donde han salido (p.e. Pachulis, Pantojas, Bonos, Juan Guerra, hija de Chavez, Camps, Matas, Munar, etc...).
5.-ELIMINAR TODOS los coches oficiales (no es admisible que tengamos más coches oficiales que USA).
6.- Anular TODAS las tarjetas VISA oficiales (que cada uno pague con la propia) y poner en la calle a TODOS los "cargos de confianza" (tenemos funcionarios de sobra para encargarse de esas labores).
7.- ELIMINAR a todos los diplomáticos excepto un embajador y un cónsul en cada país. (No es posible que gastemos en esto más que Alemania y El Reino Unido).
Con eso, y con rebajar un 30% las partidas 4 y 7 de los Presupuestos Generales del Estado (transferencias a sindicatos, partidos políticos, fundaciones opacas y varios) se ahorrarían más de 45.000 millones de Euros, no haría falta tocar las pensiones ni los sueldos de los funcionarios, como tampoco haría falta recortar 6.000 millones de Euros en inversión pública.
Tiene razón el FMI cuando dice que "un buen plan de ajuste podría incluso acelerar la actividad económica".
CON LA MITAD DEL DINERO QUE EL ESTADO SE AHORRARÍA CON ESTAS MEDIDAS, SE ACABARÍA LA CRISIS EN ESPAÑA.
Costa Urola
Ha llegado el momento de coger el toro por los cuernos...
Y la forma más corta y benéfica es :
1.- ELIMINAR EL SENADO:
NORUEGA, SUECIA, DINAMARCA, NO TIENEN SENADO, ALEMANIA SOLO 100 SENADORES, EE.UU. UN SENADOR POR CADA ESTADO. Los grandes constitucionalistas opinan que es una cámara innecesaria, prescindible y que está en extinción en todo el Mundo.
¿Entonces por qué tenemos que mantener a 260 senadores? Quitándola nos ahorraríamos 3.500 MILLONES DE EUROS CADA AÑO.
2.- ELIMINAR LA PENSIÓN VITALICIA DE TODOS LOS DIPUTADOS, SENADORES Y DEMÁS "PADRES DE LA PATRIA ".
3.- REVISAR LOS SUELDOS de estos alcalduchos de municipios que se ponen los sueldos millonarios que les da la gana.
4.- CAMBIAR LAS LEYES, Y ADEMÁS DE CÁRCEL PARA LOS LADRONES, obligar a que todo el dinero que han robado los políticos y demás adjuntos vuelvan a las arcas públicas de donde han salido (p.e. Pachulis, Pantojas, Bonos, Juan Guerra, hija de Chavez, Camps, Matas, Munar, etc...).
5.-ELIMINAR TODOS los coches oficiales (no es admisible que tengamos más coches oficiales que USA).
6.- Anular TODAS las tarjetas VISA oficiales (que cada uno pague con la propia) y poner en la calle a TODOS los "cargos de confianza" (tenemos funcionarios de sobra para encargarse de esas labores).
7.- ELIMINAR a todos los diplomáticos excepto un embajador y un cónsul en cada país. (No es posible que gastemos en esto más que Alemania y El Reino Unido).
Con eso, y con rebajar un 30% las partidas 4 y 7 de los Presupuestos Generales del Estado (transferencias a sindicatos, partidos políticos, fundaciones opacas y varios) se ahorrarían más de 45.000 millones de Euros, no haría falta tocar las pensiones ni los sueldos de los funcionarios, como tampoco haría falta recortar 6.000 millones de Euros en inversión pública.
Tiene razón el FMI cuando dice que "un buen plan de ajuste podría incluso acelerar la actividad económica".
CON LA MITAD DEL DINERO QUE EL ESTADO SE AHORRARÍA CON ESTAS MEDIDAS, SE ACABARÍA LA CRISIS EN ESPAÑA.
Costa Urola
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martes 22 de marzo de 2011
Antoinette, la golpista de Mónaco
Un comunicado oficial del Principado de Mónaco daba a conocer este viernes la muerte de la princesa Antoinette, condesa de Polignac, baronesa de Massy, hermana del fallecido Rainiero III, tía del actual príncipe reinante Alberto II y uno de los personajes más inquietantes del peculiar reino de la familia Grimaldi.
Antoinette Louise Alberte Suzanne nació en París en 1920. Fue la primera hija de Pierre de Polignac y la princesa Carlota, duques de Valentinois ( título que proviene de Cesar Borgia).
La infancia de la princesa y su hermano fue infeliz y sombría, al punto de que Rainiero llegó a comentar en una ocasión: "Mi hermana y yo hemos sido educados por una niñera. A nuestros padres sólo les veíamos a las cinco de la tarde y únicamente durante una hora. El resto del tiempo estábamos confinados en una habitación de juegos".
La propia Antoinette añadía: "Mi madre parecía más interesada en sus perros que en sus hijos".
El primero de los matrimonios de Antoinette Grimaldi se celebró en 1951 con Alexandre-Athenase Noghès, un abogado nacido en Mónaco y campeón internacional de tenis. Con él tuvo tres hijos: Elisabeth-Anne, Christian Louis y Christine Alix.
Después de un divorcio tormentoso, se casó en 1961 con Jean-Charles Rey, presidente del Consejo Nacional y uno de los hombres más poderosos del Principado. El matrimonio tampoco fue el definitivo, a pesar de que Rey fue el hombre de su vida y con el que intentó destronar a su hermano.
Su último y tercer marido sería John Gilpin, de bien distinto signo, un bailarín británico que falleció repentinamente pocas semanas después de la boda. Por los pasillos de palacio circularon después los más disparatados rumores y chanzas sobre el motivo de su óbito.
Antoinette fue un personaje novelesco, entre el vodevil y el drama. Intrigante, ambiciosa y capaz de todo con tal de apartar a su hermano Rainiero de la jefatura del pequeño Estado monegasco para así colocar a uno de sus hijos y dejar el verdadero poder en manos de su aliado Jean-Charles Rey, un individuo oscuro y tan ambicioso como ella.
Juntos urdieron un intento de golpe de Estado con vistas a instalar en el trono a su hijo Christian, barón de Massy. La excusa para el motín era que las finanzas del Principado estaban en aquel momento en franca bancarrota, y también porque se comentaba que la novia por aquel entonces de Rainiero, la actriz francesa Giselle Pascal, no podía tener hijos.
Antoinette y Rey pretendían que el príncipe abdicara en su sobrino y se fuera del país. Mientras tanto, Antoinette, su hermana, ejercería la regencia.
Rainiero consiguió desbaratar la conspiración gracias a sus contactos con los líderes financieros y políticos europeos, que no dudaron en apoyarle, asombrados de la actitud resuelta y decidida del joven príncipe, considerado hasta entonces un dirigente de poca entidad.
Rainiero reaccionó con rapidez y envió al exilio por tiempo indefinido a su sobrino. Su hermana pasó a vivir en Èze, en la Costa Azul francesa, y no regresó a Mónaco hasta mucho tiempo después.
Despechada y apartada de la corte, Antoinette se casó entonces con su cómplice.
A la muerte de la princesa Grace, el príncipe perdonó a su hermana, viuda ya de su tercer marido, el bailarín inglés. Desde entonces, Antoinette se dedicó a obras benéficas, a presidir la Sociedad Protectora de Animales de Mónaco y a asuntos de menor fuste.
COSTA UROLA
Antoinette la golpista monaco
Antoinette Louise Alberte Suzanne nació en París en 1920. Fue la primera hija de Pierre de Polignac y la princesa Carlota, duques de Valentinois ( título que proviene de Cesar Borgia).
La infancia de la princesa y su hermano fue infeliz y sombría, al punto de que Rainiero llegó a comentar en una ocasión: "Mi hermana y yo hemos sido educados por una niñera. A nuestros padres sólo les veíamos a las cinco de la tarde y únicamente durante una hora. El resto del tiempo estábamos confinados en una habitación de juegos".
La propia Antoinette añadía: "Mi madre parecía más interesada en sus perros que en sus hijos".
El primero de los matrimonios de Antoinette Grimaldi se celebró en 1951 con Alexandre-Athenase Noghès, un abogado nacido en Mónaco y campeón internacional de tenis. Con él tuvo tres hijos: Elisabeth-Anne, Christian Louis y Christine Alix.
Después de un divorcio tormentoso, se casó en 1961 con Jean-Charles Rey, presidente del Consejo Nacional y uno de los hombres más poderosos del Principado. El matrimonio tampoco fue el definitivo, a pesar de que Rey fue el hombre de su vida y con el que intentó destronar a su hermano.
Su último y tercer marido sería John Gilpin, de bien distinto signo, un bailarín británico que falleció repentinamente pocas semanas después de la boda. Por los pasillos de palacio circularon después los más disparatados rumores y chanzas sobre el motivo de su óbito.
Antoinette fue un personaje novelesco, entre el vodevil y el drama. Intrigante, ambiciosa y capaz de todo con tal de apartar a su hermano Rainiero de la jefatura del pequeño Estado monegasco para así colocar a uno de sus hijos y dejar el verdadero poder en manos de su aliado Jean-Charles Rey, un individuo oscuro y tan ambicioso como ella.
Juntos urdieron un intento de golpe de Estado con vistas a instalar en el trono a su hijo Christian, barón de Massy. La excusa para el motín era que las finanzas del Principado estaban en aquel momento en franca bancarrota, y también porque se comentaba que la novia por aquel entonces de Rainiero, la actriz francesa Giselle Pascal, no podía tener hijos.
Antoinette y Rey pretendían que el príncipe abdicara en su sobrino y se fuera del país. Mientras tanto, Antoinette, su hermana, ejercería la regencia.
Rainiero consiguió desbaratar la conspiración gracias a sus contactos con los líderes financieros y políticos europeos, que no dudaron en apoyarle, asombrados de la actitud resuelta y decidida del joven príncipe, considerado hasta entonces un dirigente de poca entidad.
Rainiero reaccionó con rapidez y envió al exilio por tiempo indefinido a su sobrino. Su hermana pasó a vivir en Èze, en la Costa Azul francesa, y no regresó a Mónaco hasta mucho tiempo después.
Despechada y apartada de la corte, Antoinette se casó entonces con su cómplice.
A la muerte de la princesa Grace, el príncipe perdonó a su hermana, viuda ya de su tercer marido, el bailarín inglés. Desde entonces, Antoinette se dedicó a obras benéficas, a presidir la Sociedad Protectora de Animales de Mónaco y a asuntos de menor fuste.
COSTA UROLA
Antoinette la golpista monaco
domingo 20 de marzo de 2011
IBAI y sus multitrasplantes
Este niño de cuatro años protagonizó las portadas de todo el país. Le habían trasplantado cinco órganos en una misma operación, y con éxito. Sin embargo, desde aquel día de finales de diciembre en que saltó la buena noticia, nada se había vuelto a saber de él.
Y su lucha no había hecho más que empezar.Una travesía llena de coraje, y esperanza.
Hasta noviembre último, la vida de Ibai había transcurrido como si nada. Hablador. Tragón. Un niño sano, con el pelo pincho y pasión por "Dora la Exploradora". Sin el menor síntoma de que en su cuerpo estuviera creciendo calladamente un "teratoma feto in feto", es decir, un tumor congénito que viene a ser el aborto de un gemelo, una masa informe de tejidos humanos (uñas, pelo, músculos...) que le había desplazado todos los órganos del abdomen con la agresividad de un parásito latente.
Como si nada, como sucede cada vez que el resto de tu vida está a punto de cambiar, Javier y Susana, los padres de Ibai, llamaron a la escuela para decir que al día siguiente el niño tenía la revisión de los cuatro años y llegaría tarde a clase. Puro trámite. Pero en el centro de salud el pediatra le palpa el abdomen y se da cuenta de que algo no va bien. Le mandan al hospital de Cruces, en Bilbao, para asegurarse, y en la nebulosa de la ecografía da la cara el teratoma de 700 gramos.
Javier Uriarte, vigilante de seguridad en Carrefour, pide permiso el 29 de noviembre en el trabajo. Están convencidos, porque se lo han contado, de que la operación será corta y de que en un par de días tendrán al niño en casa. Lo que parece ser una arteria nutricia del tumor resulta ser la imprescindible arteria celíaca, es decir, la que abastece de oxígeno a esófago, estómago, duodeno, bazo, páncreas, hígado y vesícula. Y así fue como Ibai, poco a poco, empezó a morirse.
El 2 de diciembre, la fiebre de Ibai no remite y los médicos de Bilbao deciden mandarlo a La Paz (el único hospital de España donde se hacen trasplantes multiviscerales pediátricos). Nadie es capaz de garantizar a la familia que el niño vaya a llegar con vida a Madrid y les piden a los padres que no traten de seguir la ambulancia porque hay un temporal de nieve y pueden provocar un accidente. Javier Uriarte no les hace caso, coge prestado el Nissan Almera de su padre y se va a Madrid con su mujer y su suegra. La angustia los mantiene despiertos toda la noche y, a la altura de Burgos, la Guardia Civil pone una máquina quitanieves para abrirles paso.
Cuando Ibai llega a La Paz, ha sufrido varios infartos en el hígado y en el bazo, tiene parte del aparato digestivo necrosado, pero en la UCI consiguen estabilizarlo. Los médicos creen que sería incapaz de sobrevivir si no llega un trasplante en tres días, pero ocurre lo imprevisible: "Lo lógico en una situación de ese tipo es que se produzca el fallecimiento a muy corto plazo -explica el doctor Gerardo Prieto, jefe de gastroenterología pediátrica de La Paz-, pero, sea como fuere, Ibai recuperó una cierta función hepática a través de pequeñas arterias que le permitieron mantenerse vivo. Eso es algo muy excepcional, pero, probablemente, él debía de tener alguna anomalía de base en cuanto a la distribución vascular en el abdomen, una serie de ramas colaterales que ni usted ni yo no tenemos por el mero hecho de que no nacimos con un teratoma".
Comienza una nueva cuenta atrás. Hay siete niños por delante de él en expectativa de un trasplante multivisceral, pero la situación de Ibai lo coloca en el dudoso privilegio del "código 0" de la Organización Nacional de Trasplantes, es decir, en el lugar de quien no puede permitirse esperar. Las horas y los días pasan en el hospital con lentitud claustrofóbica. Solo pueden visitar a Ibai de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 21.00.
El niño (que una semana antes vivía como si nada) está entubado, rodeado de luces rojas. Ha dejado de comer por la boca, está desconcertado, no entiende nada y se apaga. Los padres tratan de compensar la imposibilidad de un diálogo con canciones y caricias. La Navidad se acerca y le cantan una y otra vez la canción del Olentzero, el Papá Noel vasco. Parece que Ibai intenta sonreír, pero no puede.
El 14 de diciembre, Ibai es sometido a una "cirugía paliativa" y le extirpan los órganos necrosados a la espera de un trasplante que aún puede tardar. "Cuando le abrimos, nos encontramos con una catástrofe abdominal -explica el doctor López Santamaría, jefe de la unidad de trasplantes digestivos del hospital La Paz-, así que tratamos de quitar todo lo que estaba desvitalizado para evitar una infección."
Con esa intervención se gana algo de tiempo. La lista de espera para un trasplante de intestino, hepatointestinal o multivisceral tiene una media de 300 días y una mortalidad del 30 por ciento.
Pero ocurre el milagro. El 28 de diciembre parece otro día cualquiera, uno más de la cuenta atrás para Ibai. A las seis de la tarde, el coordinador de trasplantes de La Paz, Santiago Yus, llama al doctor López Santamaría, el cirujano, que ya está en casa, para avisarlo de que hay un posible donante en Lisboa.
A última hora de la tarde, un equipo quirúrgico sale hacia Lisboa en helicóptero y a las 22.15 empieza la extracción. A las 23.30 los cirujanos llaman a La Paz: los órganos son válidos.
Mientras, en Madrid, Ibai entra en quirófano. Al mismo tiempo unos padres en Portugal lloran por la vida de su hijo de 16 kilos.
A las tres de la mañana, el equipo de López Santamaría inicia el trasplante. Le insertan hígado, estómago, duodeno, intestino delgado y páncreas, pero no de uno en uno, sino en bloque. "Se podría hacer por separado, pero sería absurdo -explica el doctor-. Es tan complejo y consumiría tanto tiempo que los últimos órganos no se podrían utilizar por todo el tiempo transcurrido de isquemia fría" (es decir, fuera del cuerpo y sin sangre).
Gracias a la intervención anterior, que lo había vaciado parcialmente, la cirugía del trasplante de Ibai es rápida. "Estuvimos siete horas y media, relativamente poco para las 12 o 13 horas que solemos tardar en un trasplante multivisceral."
La operación es un éxito. Tres días después, en Nochevieja, Javier y Susana comen pollo y brindan con sidra en el piso de las monjas. El caso de Ibai ha saltado a los medios y la precariedad está a punto de acabarse para la familia Uriarte porque Eules Seguridad, la empresa para la que trabaja Javier, les va a proporcionar un cómodo piso en La Moraleja mientras dure la hospitalización.
La buena suerte del niño ocupa titulares en todos los periódicos, hace frío y los telediarios están ávidos de buenas noticias para endulzar la amarga crisis. Ocurre entonces algo que no es bueno para nadie: la sobreexposición mediática. Un parte médico que anuncia la previsible salida de Ibai de cuidados intensivos produce un aluvión de peticiones. Todos queremos estar ahí. La televisión portuguesa, las agencias, los magacines de la mañana, la radio...
Hay un momento de tensión y a partir de ese día, de repente, se produce un apagón informativo. ¿Qué ha sucedido? Dos cosas. Por una parte, Ibai ha sufrido un leve empeoramiento. El 13 de enero ha de ser intervenido nuevamente a causa de una obstrucción intestinal y, al mismo tiempo, se le corrige una parálisis en el diafragma que, aunque no es grave, lo obliga a utilizar mascarilla de oxígeno. Comparada con el trasplante, la nueva operación es insignificante, pero la complicación respiratoria es engorrosa, Ibai necesita asistencia respiratoria y ya no puede ir a planta, como le habían prometido.
Además, su compañero de box ha fallecido y el impacto ha socavado todavía más el estado de ánimo de Ibai, que no habla y cada vez está más irritable. Tras la euforia del trasplante, la nueva etapa es deprimente. Todos los días, Ibai le regala a su padre una de esas pulseras de goma con forma de animal que hacen furor entre los niños. Es lo único suyo que entra y sale de cuidados intensivos. El niño sigue profundamente triste y los padres se desesperan.
El 26 de enero, Blanca y Pilar, dos terapeutas del Máster de Musicoterapia de la Universidad Autónoma, entran con instrumentos al box de Ibai. El propósito es múltiple: por un lado, ayudarlo a que se exprese; por otro, trabajar el cuerpo, que lleva más de dos meses atrofiado; y, en tercer lugar, y si es posible, tratar de levantarle el ánimo.
Pero Ibai está furioso, no entiende nada y se siente traicionado. Elige tocar el tambor y lo golpea con toda la violencia que su débil respiración le permite. Inmediatamente se agota, pero el miércoles siguiente ya no está tan agresivo y opta por las maracas. A su alrededor, las enfermeras, las terapeutas y el padre lo acompañan, con las mascarillas verdes de rigor, cantando y tocando la Bamba. Ibai es incapaz de sonreír, pero hace un esfuerzo.
Su cuerpo está completamente laxo, pero él mueve la maraca con la muñeca y poco a poco va elevando el brazo para seguir el ritmo. Le encanta la música y el padre le compra un teclado y un carillón, que se convierten desde entonces en su juguete favorito.
El 13 de febrero, un domingo por la tarde, sin previo aviso, los médicos deciden que Ibai está preparado para salir a planta, de hecho, más que estar preparado, lo necesita. Consideran que el aspecto psicológico está lastrando su mejoría, optan por darle un revulsivo y aciertan de lleno. Continúa con asistencia respiratoria, pero el lunes deja los monosílabos y cuando llega la comida dice: "Tengo hambre". Vuelve a hacer puzles, "y no sabes cómo se ríe con el pato", cuenta su padre con un suspiro de alivio.
Y allí está Ibai: tan delgado, tan vulnerable, tan poquita cosa en su cama de hospital, tan distinto a las fotos de la escuela. Lleva mascarilla, no habla, pero se comunica con la mirada. Sé que es presumido y le digo que está muy guapo con el pelo de punta. El pato de peluche está en la ventana, es uno de esos muñecos de los chinos que se mueven y hace "cua-cua" con una música estridente. Lo enciendo, el pato baila y el esternón de Ibai se agita con una risa tenue que quiere ser carcajada. No para de reír y su alegría es contagiosa, una alegría que da ganas de llorar.
Una semana más tarde tenemos otra cita y descubrimos a un niño diferente. Todavía no puede caminar porque los tres meses que lleva hospitalizado han afectado a su musculatura, pero me lo encuentro en la sala de juegos, sentado en una silla, sin gafitas respiratorias y con un globo de Bob Esponja en la mano. Me dice: "Hola". Es la primera vez que escucho su voz. El padre lo lleva en un carrito a la habitación y asistimos a una nueva sesión de musicoterapia.
En Zarátamo, en la escuela, los niños invocan a Ibai cada vez que hacen recuento de quién está y quién falta. Su ausencia es tangible. En el aula quedan los dibujos de Ibai. A finales de febrero, sus compañeros se están preparando para el carnaval: van de cocineros. Cuando ensayan para la tamborrada, cada vez que la maestra dice: "Más fuerte", alguien le recuerda: "Sí, para que Ibai nos oiga desde Madrid". Y tocan más fuerte.
Isabel Navarro
ibai y sus multitrasplantes
Y su lucha no había hecho más que empezar.Una travesía llena de coraje, y esperanza.
Hasta noviembre último, la vida de Ibai había transcurrido como si nada. Hablador. Tragón. Un niño sano, con el pelo pincho y pasión por "Dora la Exploradora". Sin el menor síntoma de que en su cuerpo estuviera creciendo calladamente un "teratoma feto in feto", es decir, un tumor congénito que viene a ser el aborto de un gemelo, una masa informe de tejidos humanos (uñas, pelo, músculos...) que le había desplazado todos los órganos del abdomen con la agresividad de un parásito latente.
Como si nada, como sucede cada vez que el resto de tu vida está a punto de cambiar, Javier y Susana, los padres de Ibai, llamaron a la escuela para decir que al día siguiente el niño tenía la revisión de los cuatro años y llegaría tarde a clase. Puro trámite. Pero en el centro de salud el pediatra le palpa el abdomen y se da cuenta de que algo no va bien. Le mandan al hospital de Cruces, en Bilbao, para asegurarse, y en la nebulosa de la ecografía da la cara el teratoma de 700 gramos.
Javier Uriarte, vigilante de seguridad en Carrefour, pide permiso el 29 de noviembre en el trabajo. Están convencidos, porque se lo han contado, de que la operación será corta y de que en un par de días tendrán al niño en casa. Lo que parece ser una arteria nutricia del tumor resulta ser la imprescindible arteria celíaca, es decir, la que abastece de oxígeno a esófago, estómago, duodeno, bazo, páncreas, hígado y vesícula. Y así fue como Ibai, poco a poco, empezó a morirse.
El 2 de diciembre, la fiebre de Ibai no remite y los médicos de Bilbao deciden mandarlo a La Paz (el único hospital de España donde se hacen trasplantes multiviscerales pediátricos). Nadie es capaz de garantizar a la familia que el niño vaya a llegar con vida a Madrid y les piden a los padres que no traten de seguir la ambulancia porque hay un temporal de nieve y pueden provocar un accidente. Javier Uriarte no les hace caso, coge prestado el Nissan Almera de su padre y se va a Madrid con su mujer y su suegra. La angustia los mantiene despiertos toda la noche y, a la altura de Burgos, la Guardia Civil pone una máquina quitanieves para abrirles paso.
Cuando Ibai llega a La Paz, ha sufrido varios infartos en el hígado y en el bazo, tiene parte del aparato digestivo necrosado, pero en la UCI consiguen estabilizarlo. Los médicos creen que sería incapaz de sobrevivir si no llega un trasplante en tres días, pero ocurre lo imprevisible: "Lo lógico en una situación de ese tipo es que se produzca el fallecimiento a muy corto plazo -explica el doctor Gerardo Prieto, jefe de gastroenterología pediátrica de La Paz-, pero, sea como fuere, Ibai recuperó una cierta función hepática a través de pequeñas arterias que le permitieron mantenerse vivo. Eso es algo muy excepcional, pero, probablemente, él debía de tener alguna anomalía de base en cuanto a la distribución vascular en el abdomen, una serie de ramas colaterales que ni usted ni yo no tenemos por el mero hecho de que no nacimos con un teratoma".
Comienza una nueva cuenta atrás. Hay siete niños por delante de él en expectativa de un trasplante multivisceral, pero la situación de Ibai lo coloca en el dudoso privilegio del "código 0" de la Organización Nacional de Trasplantes, es decir, en el lugar de quien no puede permitirse esperar. Las horas y los días pasan en el hospital con lentitud claustrofóbica. Solo pueden visitar a Ibai de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 21.00.
El niño (que una semana antes vivía como si nada) está entubado, rodeado de luces rojas. Ha dejado de comer por la boca, está desconcertado, no entiende nada y se apaga. Los padres tratan de compensar la imposibilidad de un diálogo con canciones y caricias. La Navidad se acerca y le cantan una y otra vez la canción del Olentzero, el Papá Noel vasco. Parece que Ibai intenta sonreír, pero no puede.
El 14 de diciembre, Ibai es sometido a una "cirugía paliativa" y le extirpan los órganos necrosados a la espera de un trasplante que aún puede tardar. "Cuando le abrimos, nos encontramos con una catástrofe abdominal -explica el doctor López Santamaría, jefe de la unidad de trasplantes digestivos del hospital La Paz-, así que tratamos de quitar todo lo que estaba desvitalizado para evitar una infección."
Con esa intervención se gana algo de tiempo. La lista de espera para un trasplante de intestino, hepatointestinal o multivisceral tiene una media de 300 días y una mortalidad del 30 por ciento.
Pero ocurre el milagro. El 28 de diciembre parece otro día cualquiera, uno más de la cuenta atrás para Ibai. A las seis de la tarde, el coordinador de trasplantes de La Paz, Santiago Yus, llama al doctor López Santamaría, el cirujano, que ya está en casa, para avisarlo de que hay un posible donante en Lisboa.
A última hora de la tarde, un equipo quirúrgico sale hacia Lisboa en helicóptero y a las 22.15 empieza la extracción. A las 23.30 los cirujanos llaman a La Paz: los órganos son válidos.
Mientras, en Madrid, Ibai entra en quirófano. Al mismo tiempo unos padres en Portugal lloran por la vida de su hijo de 16 kilos.
A las tres de la mañana, el equipo de López Santamaría inicia el trasplante. Le insertan hígado, estómago, duodeno, intestino delgado y páncreas, pero no de uno en uno, sino en bloque. "Se podría hacer por separado, pero sería absurdo -explica el doctor-. Es tan complejo y consumiría tanto tiempo que los últimos órganos no se podrían utilizar por todo el tiempo transcurrido de isquemia fría" (es decir, fuera del cuerpo y sin sangre).
Gracias a la intervención anterior, que lo había vaciado parcialmente, la cirugía del trasplante de Ibai es rápida. "Estuvimos siete horas y media, relativamente poco para las 12 o 13 horas que solemos tardar en un trasplante multivisceral."
La operación es un éxito. Tres días después, en Nochevieja, Javier y Susana comen pollo y brindan con sidra en el piso de las monjas. El caso de Ibai ha saltado a los medios y la precariedad está a punto de acabarse para la familia Uriarte porque Eules Seguridad, la empresa para la que trabaja Javier, les va a proporcionar un cómodo piso en La Moraleja mientras dure la hospitalización.
La buena suerte del niño ocupa titulares en todos los periódicos, hace frío y los telediarios están ávidos de buenas noticias para endulzar la amarga crisis. Ocurre entonces algo que no es bueno para nadie: la sobreexposición mediática. Un parte médico que anuncia la previsible salida de Ibai de cuidados intensivos produce un aluvión de peticiones. Todos queremos estar ahí. La televisión portuguesa, las agencias, los magacines de la mañana, la radio...
Hay un momento de tensión y a partir de ese día, de repente, se produce un apagón informativo. ¿Qué ha sucedido? Dos cosas. Por una parte, Ibai ha sufrido un leve empeoramiento. El 13 de enero ha de ser intervenido nuevamente a causa de una obstrucción intestinal y, al mismo tiempo, se le corrige una parálisis en el diafragma que, aunque no es grave, lo obliga a utilizar mascarilla de oxígeno. Comparada con el trasplante, la nueva operación es insignificante, pero la complicación respiratoria es engorrosa, Ibai necesita asistencia respiratoria y ya no puede ir a planta, como le habían prometido.
Además, su compañero de box ha fallecido y el impacto ha socavado todavía más el estado de ánimo de Ibai, que no habla y cada vez está más irritable. Tras la euforia del trasplante, la nueva etapa es deprimente. Todos los días, Ibai le regala a su padre una de esas pulseras de goma con forma de animal que hacen furor entre los niños. Es lo único suyo que entra y sale de cuidados intensivos. El niño sigue profundamente triste y los padres se desesperan.
El 26 de enero, Blanca y Pilar, dos terapeutas del Máster de Musicoterapia de la Universidad Autónoma, entran con instrumentos al box de Ibai. El propósito es múltiple: por un lado, ayudarlo a que se exprese; por otro, trabajar el cuerpo, que lleva más de dos meses atrofiado; y, en tercer lugar, y si es posible, tratar de levantarle el ánimo.
Pero Ibai está furioso, no entiende nada y se siente traicionado. Elige tocar el tambor y lo golpea con toda la violencia que su débil respiración le permite. Inmediatamente se agota, pero el miércoles siguiente ya no está tan agresivo y opta por las maracas. A su alrededor, las enfermeras, las terapeutas y el padre lo acompañan, con las mascarillas verdes de rigor, cantando y tocando la Bamba. Ibai es incapaz de sonreír, pero hace un esfuerzo.
Su cuerpo está completamente laxo, pero él mueve la maraca con la muñeca y poco a poco va elevando el brazo para seguir el ritmo. Le encanta la música y el padre le compra un teclado y un carillón, que se convierten desde entonces en su juguete favorito.
El 13 de febrero, un domingo por la tarde, sin previo aviso, los médicos deciden que Ibai está preparado para salir a planta, de hecho, más que estar preparado, lo necesita. Consideran que el aspecto psicológico está lastrando su mejoría, optan por darle un revulsivo y aciertan de lleno. Continúa con asistencia respiratoria, pero el lunes deja los monosílabos y cuando llega la comida dice: "Tengo hambre". Vuelve a hacer puzles, "y no sabes cómo se ríe con el pato", cuenta su padre con un suspiro de alivio.
Y allí está Ibai: tan delgado, tan vulnerable, tan poquita cosa en su cama de hospital, tan distinto a las fotos de la escuela. Lleva mascarilla, no habla, pero se comunica con la mirada. Sé que es presumido y le digo que está muy guapo con el pelo de punta. El pato de peluche está en la ventana, es uno de esos muñecos de los chinos que se mueven y hace "cua-cua" con una música estridente. Lo enciendo, el pato baila y el esternón de Ibai se agita con una risa tenue que quiere ser carcajada. No para de reír y su alegría es contagiosa, una alegría que da ganas de llorar.
Una semana más tarde tenemos otra cita y descubrimos a un niño diferente. Todavía no puede caminar porque los tres meses que lleva hospitalizado han afectado a su musculatura, pero me lo encuentro en la sala de juegos, sentado en una silla, sin gafitas respiratorias y con un globo de Bob Esponja en la mano. Me dice: "Hola". Es la primera vez que escucho su voz. El padre lo lleva en un carrito a la habitación y asistimos a una nueva sesión de musicoterapia.
En Zarátamo, en la escuela, los niños invocan a Ibai cada vez que hacen recuento de quién está y quién falta. Su ausencia es tangible. En el aula quedan los dibujos de Ibai. A finales de febrero, sus compañeros se están preparando para el carnaval: van de cocineros. Cuando ensayan para la tamborrada, cada vez que la maestra dice: "Más fuerte", alguien le recuerda: "Sí, para que Ibai nos oiga desde Madrid". Y tocan más fuerte.
Isabel Navarro
ibai y sus multitrasplantes
viernes 18 de marzo de 2011
La verdad sobre el "imaginario Estado Vasco"
Tras la aprobación de la firma ilegal por las Cortes, sin quórum ni debate parlamentario, del Estatuto de Autonomia Vasco, cuyo texto firma el presidente interino (que no preside la sesión del Congreso) y visa en dos ocasiones un presidente de la República, una vez en Madrid y otra en Valencia, para introducir cambios en la Ley, José Antonio Aguirre fue nombrado presidente de un Pais Vasco, reducido a la provincia de Vizcaya. Estamos en 1936.Se le "eligió" primero por los partidos politicos, puestos de acuerdo previamente, y luego le "votaron" los alcaldes socialistas y nacionalistas al no poder celebrarse elecciones. Uséase, que se autorproclamó sin consultar a los ciudadanos, tal como gusta a los peneuveros. No son aficionados a los sistemas democráticos.
Quedó investido asi como presidente del Gobierno provisional Vasco pero, a los pocos dlas, se autodesignó presidente vitalicio y ministro de Defensa. Poco después, actuando como un dictadorzuelo cualquiera, en contra de las órdenes de la República, creó un Ejército Vasco, una Marina de Guerra, nacionalizó empresas, intervino la Banca, puso a los funcionarios del Estado bajo sus órdenes, nombró su Estado Mayor Militar; cesó generales y mandó emitir papel moneda al igual que si de un pais independiente se tratara.
No tuvo tiempo de declarar la guerra a ningún país europeo ni americano. Porque lo suyo era copiar a Adolf.
Al nuevo Estado (la Republiquetta Vaticana, le llaman los italianos) le impuso la ikurrifia y el himno del PNV como simbolos propios. Su mandato real duró menos que un embarazo, ocho meses, durante los cuales los batallones y partidos nacionalistas trataron de crear un frente común para rebelarse contra la República y proclamar la independencia de Euskadi. Su alocada aventura acabó en junio de 1937.
Situado entre las localidades guipuzcoanas de Azpeitia y Azkoitia, en unos terrenos cedidos por doña Mariana de Austria, reina madre de Carlos Il, el santuario de Loyola es una inmensa construcción, levantada sobre recios muros de piedra, con una iglesia central dominada por una cúpula con un amplio pórtico, presidido por el escudo de los Borbones, decorada en estilo churrigueresco, modalidad exuberante del barroco español.
El 5 de agosto de 1936, dos mendigoizales (montañeros) vascos, Felipe Amuchategui y José Estornés Lasa, irrumpen, fusil en mano, en el santuario para incautarlo en nombre del PNV.
Tras la avanzadilla, esa misma tarde se presenta en la sede de la Compafiía de Jesús el comandante Cándido Saseta para instalar bajo aquellos muros sagrados el Eusko Gudarostea (Ejército Vasco), dirigido exclusivamente por comandantes con los cuatro apellidos "euskéricos". Así, esa tarde se constituye la Junta del Ejército Vasco del que formarán parte varios dirigentes del PNV; Acción Nacionalista Vasca y de ELA (sindicato peneuvero) y se ocupan todas las instalaciones del santuario, con la connivencia de los jesuitas, salvo la capilla de San Ignacio de Loyola, que se mantiene cerrada.
Mientras tres columnas de las Brigadas de Navarra, mandadas por los coroneles Alfonso Beorlegui, de Ricardo Ortiz de Zárate y Venancio Tutor, avanzan en dirección de Irún, Oyarzun-Rentería y Betelu-Tolosa, respectivamente, los gudaris se dedican a custodiar las pocas iglesias que no han sido tomadas por los milicianos para instalar en ellas sus cuarteles generales.
Y, también, a hacer planes de futuro. "Nosotros estamos aquí no para defender la República sino para crear un frente común con nuestros sindicatos y partidos hermanos y proclamar la República de los vascos, ese estado independiente que nos fue arrebatado y reimplantar nuestros fueros y tradiciones", proclama el comandante Saseta. Y apostilla: "Por eso, a partir de la implantación del Estatuto y del Gobierno Vasco debemos estar más unidos que nunca para alcanzar lo más rápidamente posible nuestra ansiada independencia."
El PNV pretende reservar todas sus fuerzas para la batalla final, que ha de librarse contra los milicianos del Frente Popular, sus teóricos verdaderos enemigos. Al parecer, las tropas requetés de Franco no les preocupan o les tienen demasiado miedo para hacerles frente.
Por eso, el 20 de septiembre, cuando las tropas de Franco ponen sitio al cuartel de Loyola, las tropas nacionalistas le dejan el campo libre y se retiran a Bilbao sin presentar batalla. Y así permanecen hasta el 7 de octubre de 1936 en que José Antonio Aguirre es proclamado lehendakari.
En ese momento, las Brigadas de Navarra mandadas por el general José Solchaga controlan Navarra y las provincias de Alava y Guipúzcoa por entero. Y pocos meses después toda Vizcaya, y sin más disparos que los de la aviación alemana en Guernica, en donde murieron 120 personas.
El Aguirre debió de ser la anterior reencarnación de Ibarreche, porque era igual de fantasmón y megalómano. Ninguno de ellos tenían capacidad para vivir en el presente. Siempre hablan del pasado (falseado e inventado) y del futuro (copia de ese pasado inventado).
La actual juventud, adoctrinada por peneuveros y batasunos, añoran aquel "Estado Vasco" de Aguirre creyendo que llevaba como mínimo dos mil años funcionando, pero que Franco lo hundió invadiéndolo.
Qué le vamos a hacer. Otros creen que Lenin inventó el pan.
Zirauqui
la verdad sobre el imaginario
martes 15 de marzo de 2011
La ropona Barragán y sus chulerías
El Tribunal Supremo ha confirmado la sanción de un año de inhabilitación impuesta a la magistrada María Dolores Barragán por haber precintado dos perfumerías de la localidad jiennense de Úbeda después de que la dependienta de una de las tiendas se negase a devolverle el dinero de una colonia que, según la jueza, no olía bien.
Los magistrados de la Sección Octava de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo han decidido rechazar el recurso interpuesto por Barragán, antigua titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Úbeda (Jaén), y ha confirmado la sanción disciplinaria que le impuso el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en noviembre de 2009.
El Pleno del máximo órgano de Gobierno de los jueces, además del año de suspensión, castigó a la jueza con el traslado forzoso a más de 100 kilómetros de su actual destino, un extremo que también ha sido confirmado por el Supremo.
El Alto Tribunal, en la sentencia hecha pública este lunes, considera probado que Barragán cometió dos faltas muy graves por abusar de su condición de magistrada para exigir un trato preferente y por inobservancia del deber de abstención.
Los hechos tuvieron lugar en junio de 2008, cuando la jueza ordenó los precintos tras su intento fallido de devolver un perfume que había comprado en uno de los dos establecimientos, del mismo propietario, por importe de 49,95 euros y que ella consideraba que no olía bien y que incluso podía tratarse de una falsificación.
Aunque la dependienta le advirtió de que no se le podía devolver el dinero porque el perfume ya había sido consumido en gran parte, finalmente accedieron a ello por las presiones recibidas.
Al día siguiente, Barragán, que estaba de guardia, envió a la Policía Local a precintar las dos perfumerías, el establecimiento en el que había comprado la colonia y otra tienda del mismo propietario. El precintado se prolongó durante una semana.
Se da la circunstancia de que esta misma juez estuvo imputada junto a su marido en un procedimiento judicial por estafa y alzamiento de bienes. Supuestamente, ambos acordaron un plan para evitar el pago de una deuda que una empresa regentada por el marido había contraído presuntamente con otra sociedad.
COSTA UROLA
la ropona barragan y sus chule
Los magistrados de la Sección Octava de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo han decidido rechazar el recurso interpuesto por Barragán, antigua titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Úbeda (Jaén), y ha confirmado la sanción disciplinaria que le impuso el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en noviembre de 2009.
El Pleno del máximo órgano de Gobierno de los jueces, además del año de suspensión, castigó a la jueza con el traslado forzoso a más de 100 kilómetros de su actual destino, un extremo que también ha sido confirmado por el Supremo.
El Alto Tribunal, en la sentencia hecha pública este lunes, considera probado que Barragán cometió dos faltas muy graves por abusar de su condición de magistrada para exigir un trato preferente y por inobservancia del deber de abstención.
Los hechos tuvieron lugar en junio de 2008, cuando la jueza ordenó los precintos tras su intento fallido de devolver un perfume que había comprado en uno de los dos establecimientos, del mismo propietario, por importe de 49,95 euros y que ella consideraba que no olía bien y que incluso podía tratarse de una falsificación.
Aunque la dependienta le advirtió de que no se le podía devolver el dinero porque el perfume ya había sido consumido en gran parte, finalmente accedieron a ello por las presiones recibidas.
Al día siguiente, Barragán, que estaba de guardia, envió a la Policía Local a precintar las dos perfumerías, el establecimiento en el que había comprado la colonia y otra tienda del mismo propietario. El precintado se prolongó durante una semana.
Se da la circunstancia de que esta misma juez estuvo imputada junto a su marido en un procedimiento judicial por estafa y alzamiento de bienes. Supuestamente, ambos acordaron un plan para evitar el pago de una deuda que una empresa regentada por el marido había contraído presuntamente con otra sociedad.
COSTA UROLA
la ropona barragan y sus chule
domingo 13 de marzo de 2011
Los aeropuertos fantasmagóricos
Tratar de volar al novísimo aeropuerto de Huesca y no poder hacerlo porque nadie sabe ¿cómo? ¿Eso explica la locura de que allí haya más vuelos que pasajeros?¿Despegar de la desolada terminal de Albacete donde los taxistas se pueden pasar meses sin ir? ¿Recorrer, desde el fantasmagórico aeropuerto de Salamanca, una carretera en penumbra, en un autobús sin nadie?
¿O que en el recién inaugurado aeropuerto de Lleida, administrado por la Generalitat de Cataluña, apenas haya vuelos?
¿Sabía siquiera que estas terminales existían?
Descubro la realidad de los aeropuertos fantasma de España, la mayoría de ellos administrados por Aena. Un periodista los visita en la semana en que los trabajadores de Aena anuncian una huelga de 22 días que pretende paralizar el país, otro golpe a esta empresa del Estado que reconoce una deuda acumulada de más de 13.000 millones de euros y prevé que en 2011 tendrá pérdidas por encima de los 300 millones de euros.
Mucha de la culpa la tienen estos aeropuertos sin público. Un despilfarro construido y sostenido con dinero público.
-Quiero volar a Huesca desde cualquier sitio, cualquier día de la semana. ¿Me dice cuál aerolínea me lleva?-, pregunta el periodista a la operadora de Aena.
-(Varios minutos sin respuesta) No registro ninguna aerolínea que vuele allí- responde.
Decide ir a visitar esta terminal donde se han invertido unos 57 millones de euros de dinero público. En la puerta de entrada de la terminal, un plafón recuerda que aquí es posible "viajar sin barreras".
La barrera de este aeropuerto es que no hay vuelos. Pese a ello, abre cada día. Con los mismos gastos que si hubiera actividad aérea. Es el aeropuerto con menos aterrizajes y despegues de España: Huesca-Pirineos, inaugurado el 16 de noviembre de 2007, situado a nueve kilómetros de la capital de provincia (unos 230.000 habitantes en total, 50.000 de ellos en la capital), entre los términos municipales de Alcalá del Obispo y Monflorite.
Es el aeródromo español por el que menos pasajeros transitan: 6.368 en 2010, según datos oficiales, lejos de los 123.000 previstos.
La telefonista de Aena no se enteró o, sencillamente, no podía ayudar. Oficialmente hay un sólo vuelo a la semana. La única ruta de esta terminal une Huesca con Londres. Los domingos.
El vuelo lo opera Monarch Airlines pero con capital de Aramón, sociedad anónima participada por el Gobierno de Aragón e IberCaja que gestiona las estaciones de esquí de la comunidad. La ruta es deficitaria en más de 115.000 euros. Su mejor registro: 35 pasajeros. El vuelo a Londres del 16 de enero partió vacío. Pero no se pueden comprar billetes ni en la web de Monarch Airlines. En su oficina de atención telefónica tampoco saben nada.
-No volamos allí- contesta la operadora inglesa en un español deficiente.
La infraestructura es "un delirio de grandeza sin rentabilidad social", en palabras de un portavoz de Izquierda Unida. La temporal cancelación de la actividad de la aerolínea que movía el mayor número de usuarios (la oscense Pyrenair, a la que el Gobierno de Aragón insufló tres millones de euros desde 2007) sitúa ahora la infraestructura en el barranco.
A la marcha de Pyrenair se le ha sumado la de la escuela de pilotos barcelonesa Top Fly el mes pasado. "Estuvimos cuatro años, hasta que ya no fue posible seguir costeando estas instalaciones", explican fuentes cercanas a la empresa, que continúa su actividad en el aeródromo de Sabadell, en Barcelona, tras haber presentado un expediente de regulación de empleo.
Top Fly adiestraba en Huesca a una veintena de aspirantes chinos a piloto. Los alumnos, de aerolíneas como Air China o Tianjin Airlines, pagaban unos 60.000 euros por una estancia de 14 meses en Huesca. "Hasta que dejaron de mandarlos; en todo caso, estaba montado para 150 alumnos y sólo tenían 18". Nadie ocupa ya el edificio de la entrada del recinto aeroportuario en el que los chinos iban a clase y pernoctaban.
Quizás por ese entrenamiento, en este aeropuerto, de modo increíble, el año pasado hubo más vuelos (11.390) que pasajeros (6.368). Pero nadie nos aclara la duda. La directora de las instalaciones, Myriam Laso, ha rehuido atender dando la espalda, de vuelta a su despacho, cerrado a cal y canto.
Laso es una de los 39 trabajadores del aeropuerto, una cifra superior a la del pasaje que suele transportar la única ruta que pervive (En los primeros 10 enlaces de 2011, el único vuelo de Huesca ha transportado apenas a 197 pasajeros: menos de 20 por aeronave, de unas 180 plazas, un 10% de ocupación).
De los 39 trabajadores, 27 son de Aena, con seis en el servicio de extinción de incendios propio, otros seis en administración, cinco en el handling, cuatro maleteros, tres en operaciones y tres más en el control aéreo. El resto se emplea para Eulen, la subcontrata que cuenta con cuatro personas para la limpieza de las instalaciones, la de los aviones y para seguridad.
El desánimo sobrevuela la infraestructura, incapaz de atraer compañías low cost con rutas europeas. "Un aeropuerto sin vuelos es como un jardín sin flores", se resigna un trabajador de las instalaciones, que pide anonimato.
En Albacete : -¿Qué línea de autobús me lleva al aeropuerto?
-(Larguísimo silencio) La parada más cercana está a cuatro kilómetros, de allí no sé cómo llegará- se sincera la operadora de la oficina de información del transporte urbano de Albacete. Cuelga casi disculpándose.
-Al aeropuerto, por favor.
-¿Al aeropuerto?
Manuel enciende el taxímetro. Su sorpresa se debe a que pueden pasar meses sin que lleve a alguien a la terminal. En 2010, viajaron 11.290 personas y hubo 1.243 vuelos, una media de nueve pasajeros.
-A veces vuela con tres personas o dos-, cuenta.
No entiende por qué existe. Una media de nueve pasajeros transporta cada avión que despega o aterriza sobre su bien cuidada pista de aterrizaje. Tras varios kilómetros, por una carretera por donde apenas nos cruzamos con algún coche, llegamos.
-¿Se quedará a esperar a por los que vienen en el vuelo?
-Si me quedo, pierdo dinero.
Llegamos una hora y 15 minutos antes de mi vuelo a Barcelona, un tiempo prudencial para cualquier aeropuerto del mundo. Veo partir al bueno de Manuel.
Primer vistazo por fuera. Una terminal con aspecto de recién inaugurada. Parada de taxis, sin taxis. Parada de autobús, sin autobús. Dentro, el mármol del suelo brilla. Me acerco al mostrador de facturación. La azafata de Iberia me pide la documentación.
-¿Viajamos muchos?
-Hoy poquitos.
Al sentarme en la sala de espera, me doy cuenta que estamos ella y yo. La cafetería ya no tiene personal, lo han reemplazado hace tiempo por máquinas expendedoras. A veces se cruza una persona de mantenimiento. A veces me quedo solo, solito. Poco a poco llegan los pasajeros. Pero no son suficientes.
La alcaldesa de Albacete, Carmen Oliver, ha anunciado que este año la ciudad deberá pagar a Air Nostrum 1,7 millones de euros por publicidad. Es un aeropuerto deficitario. Con una deuda acumulada de más de 20 millones de euros y pérdidas anuales de más de tres millones. Fue inaugurado en 2005 con un costo de siete millones y medio de euros para 2.200 metros cuadrados construidos y una media de nueve pasajeros por vuelo.
Mi recorrido hoy será Albacete-Barcelona y Barcelona-Salamanca. Precio del billete en esa ruta: 554 euros más cargos. Otra razón para el fracaso. No hay billetes low cost. Aunque eso no garantiza nada, el aeropuerto de Ciudad Real tuvo a Vueling, Air Berlín, Ryanair... y capacidad para transportar a 2,9 millones de pasajeros al año. Hoy, también vacío, resulta impensable recuperar el medio millar de millones de euros que costó.
Desde la sala de espera veo la llegada de pasajeros. Van 13 cuando quedan 20 minutos. O eso parece. Llega la hora de embarcar. Todo es tan familiar que nadie avisa sobre ello. Cuando me doy cuenta, soy el último.
Algo que resaltar. En algo ahorran. Aquí trabajan al menos cinco controladores aéreos militares (la base militar está al lado). Su sueldo no es tan alto como sus pares civiles y alcanza un tope de 30.000 euros anuales, 20 veces menos que los otros. Resentidos por ello, ya han solicitado homologar su título.
Subo. Me siento en la segunda fila, la primera está reservada para business. Cuento ocho pasajeros, sin mí, para 50 asientos. Las estadísticas, en este caso, tienen precisión inequívoca.
Salamanca :
El trayecto a Barcelona, sin turbulencia. De allí a Salamanca. Ese es el vuelo siguiente en este recorrido. Espera en la terminal: nueve horas y media. Cuando anuncian el vuelo hay una cantidad respetable de personas: 33 pasajeros de 50 posibles en la lista de Iberia-Air Nostrum.
-Vamos casi llenos- afirma la azafata.
La media de vuelos y pasajeros del aeropuerto de Salamanca es de las peores. Algo salió bien, entonces. Durante la espera se vio una enorme familiaridad entre muchos de los pasajeros. La mayoría, 22, viajaban por un programa del Inserso. El resto, pasajeros cotidianos. Aún así supera los 3,5 pasajeros por operación que tiene la terminal salmantina.
Desde el aire, el edificio tiene un aspecto fantasmagórico. La hora de llegada, cerca de la medianoche, ayuda. Ya en tierra todo parece en cámara lenta. Nada que ver con el ritmo que tuvo cuando la inauguró el ex ministro Jesús Caldera en 2005, para la Cumbre Iberoamericana. Costó siete millones de euros.
Los 3.500 metros cuadrados de las instalaciones podrían recibir 400 pasajeros por hora. Somos 33. Cojo el autobús que me lleva a la ciudad.
Esperamos a otra persona. Nunca llega. Las luces se comienzan a apagar en la terminal.
La deuda acumulada de este aeropuerto es de más de 35 millones de euros. Y se le sigue inyectando dinero. A pesar de ello, este año se invertirán 2.972.686 euros más allí. Un dato más para la desesperanza, que explica lo mal que se administra el dinero público.
Por cada billete de avión vendido en Castilla y León, el Estado subvenciona 40 euros. Siempre hay un caso peor que otro en España. El aeropuerto de Castellón, sin estar inaugurado, ya pierde dinero: 12 millones de euros, se estima. Lleva invertidos varios de ellos en promocionarlo: la camiseta del Villarreal, el mundial de motos, eventos con figuras como Sergio García. Afuera hay una estatua de 300.000 euros en homenaje a su promotor, el presidente de la Diputación, Carlos Fabra.
Lleida: COSTÓ 104 MILLONES
Una carretera angosta lleva a la flamante infraestructura. Llegamos al singular aeropuerto de Alguaire, a 15 km de Lleida, mandado construir por el Govern tripartito de Montilla y sus socios por 104 millones de euros. El primer aeropuerto gestionado íntegramente por la Generalitat es hoy, con sólo dos rutas, el más reciente aeropuerto fantasma.
La última mala noticia se la dio Vueling al anunciar su marcha definitiva en marzo, por la reducción de las subvenciones del Gobierno catalán (1,9 millones de euros en 2010). Antes de eso, destinos como Madrid o Vigo desaparecieron pocos meses después de su estreno. Las siguientes rutas, canceladas por ruinosas, fueron Barcelona y París. Con la que está cayendo, cada vez más voces relacionan la existencia de esta infraestructura con el despilfarro, con la borrachera de antaño.
El actual consejero de Interior de la Generalitat, el convergente Felip Puig, provocó un incendio hace unos meses cuando, desde la oposición, cuestionó la decisión de construir el aeropuerto.
El aeropuerto fue inaugurado el 5 de febrero de 2010. Está en medio de la nada más absoluta. En el exterior un cartel vertical recuerda que ésta es una instalación de Aeroports de Catalunya. La mañana es fría y lluviosa. El paisaje, bucólico. Bandera europea, española y catalana ondean al viento.
Pese a que los aviones sólo llegan los fines de semana, el aeropuerto abre cada día. Está en funcionamiento: sistemas, mantenimiento, navegación aérea, igual que Barajas o El Prat. Eso supone un coste idéntico al de si hubiera aeronaves. Pero sin los ingresos de las tasas.
Durante el primer mes de funcionamiento de las instalaciones, apenas tres personas utilizaron el autobús entre la ciudad de Barcelona y el aeropuerto ilerdense. El servicio continúa pero, en la práctica, casi todos los viajes previstos se anulan al no haber usuarios.
Cuatro mostradores de facturación desiertos. Tras ellos, dos pantallas apagadas. No hay coches que alquilar. No hay sonido. Ni hilo musical. En la cafetería, 20 mesas vacías ante una cristalera que muestra el desolado estacionamiento de las aeronaves. Una voz alerta de que se fue la luz en la cantina. "Acaba de saltar la línea, en este momento no puedo poneros un café siquiera", se queja la camarera.
El despilfarro está consumado.
El AUTOR de este reportaje es MARTÍN MUCHA
COSTA UROLA
AEROPUERTOS FANTAMASGORICOS
miércoles 9 de marzo de 2011
Memoria de los "principios del socialismo"
Pablo Iglesias Pose, el tipógrafo gallego, marcó la pauta de lo que sería la trayectoria posterior del socialismo español, es decir, un desconocimiento absoluto y profundo de la economía, un desprecio igualmente profundo por el sistema parlamentario y una firme voluntad de erosionarlo para allanar el camino hacia la revolución y la dictadura del proletariado.
El 7 de julio de 1.910 ha pasado a la historia del parlamentarismo español como una jornada especialmente vergonzosa al declarar, durante el pleno del Congreso de los diputados, la táctica que seguiría su partido; táctica que utilizaría incluso el terrorismo para alcanzar el poder.
Y dijo además:
“Estaremos en la legalidad cuando ésta nos permita alcanzar el poder; fuera de la legalidad cuando no nos lo permita”
Existen pruebas evidentes que demuestran la participación del partido socialista en todos y cada uno de los atentados que, contra la democracia, la república o la monarquía parlamentaria, se han perpetrado y llevado a cabo en España durante la existencia, de poco más de un siglo, del partido socialista español; no es ni siquiera necesario enumerarlas pues son de sobra conocidas.
Que a partir de la Revolución Rusa de octubre de 1.917, el partido socialista ha hecho suyos los postulados de Lenin y Trotsky sobre el uso del terror para la imposición de la “dictadura del proletariado” incluyendo, por primera vez en la historia, la utilización del gas venenoso para exterminar a las poblaciones enteras de los agricultores rebelados contra el sistema que se escondían en los bosques huyendo del terror bolchevique, adelantándose a su vez en dos décadas a Hitler.
Que para conseguir lo mismo ZP estaría dispuesto, si pudiera, a exterminar a sectores enteros de la sociedad, como ocurrió en la Rusia bolchevique con dos décadas de antelación a la subida al poder del Frente Popular, está más que demostrado,… para confirmarlo baste recordar los fusilamientos masivos frente populistas de los meses de octubre y noviembre de 1.936 en Madrid por el solo hecho de ser de derechas, monárquicos, republicanos católicos, llevar sombrero, corbata o, simplemente, por la denuncia del portero de un inmueble, envidioso de alguno de sus vecinos.
Y que siguen con el mismo afán de eliminar a sus adversarios políticos de su derecho a gobernar lo demostraron, tras las campañas callejeras del Prestige y sobre todo de la guerra de Iraq, los días 11,12 y 13 de Marzo del año 2.004 en cuyo atentado terrorista perecieron asesinadas 192 personas y otras 1.800 resultaron heridas, víctimas de su insania, pues no otra cosa se desprende de sus actuaciones anteriores y posteriores a la masacre.
Se vuelve a hacer patente de nuevo la máxima del fundador del partido socialista español: “Estaremos en la legalidad cuando ésta nos permita alcanzar el poder; fuera de la legalidad cuando no nos lo permita”.
En cualquier otra democracia Occidental a Rodríguez Zapatero los Tribunales de Justicia ya lo habrían procesado y encarcelado por el delito de Lesa Patria.
Costa Urola
El 7 de julio de 1.910 ha pasado a la historia del parlamentarismo español como una jornada especialmente vergonzosa al declarar, durante el pleno del Congreso de los diputados, la táctica que seguiría su partido; táctica que utilizaría incluso el terrorismo para alcanzar el poder.
Y dijo además:
“Estaremos en la legalidad cuando ésta nos permita alcanzar el poder; fuera de la legalidad cuando no nos lo permita”
Existen pruebas evidentes que demuestran la participación del partido socialista en todos y cada uno de los atentados que, contra la democracia, la república o la monarquía parlamentaria, se han perpetrado y llevado a cabo en España durante la existencia, de poco más de un siglo, del partido socialista español; no es ni siquiera necesario enumerarlas pues son de sobra conocidas.
Que a partir de la Revolución Rusa de octubre de 1.917, el partido socialista ha hecho suyos los postulados de Lenin y Trotsky sobre el uso del terror para la imposición de la “dictadura del proletariado” incluyendo, por primera vez en la historia, la utilización del gas venenoso para exterminar a las poblaciones enteras de los agricultores rebelados contra el sistema que se escondían en los bosques huyendo del terror bolchevique, adelantándose a su vez en dos décadas a Hitler.
Que para conseguir lo mismo ZP estaría dispuesto, si pudiera, a exterminar a sectores enteros de la sociedad, como ocurrió en la Rusia bolchevique con dos décadas de antelación a la subida al poder del Frente Popular, está más que demostrado,… para confirmarlo baste recordar los fusilamientos masivos frente populistas de los meses de octubre y noviembre de 1.936 en Madrid por el solo hecho de ser de derechas, monárquicos, republicanos católicos, llevar sombrero, corbata o, simplemente, por la denuncia del portero de un inmueble, envidioso de alguno de sus vecinos.
Y que siguen con el mismo afán de eliminar a sus adversarios políticos de su derecho a gobernar lo demostraron, tras las campañas callejeras del Prestige y sobre todo de la guerra de Iraq, los días 11,12 y 13 de Marzo del año 2.004 en cuyo atentado terrorista perecieron asesinadas 192 personas y otras 1.800 resultaron heridas, víctimas de su insania, pues no otra cosa se desprende de sus actuaciones anteriores y posteriores a la masacre.
Se vuelve a hacer patente de nuevo la máxima del fundador del partido socialista español: “Estaremos en la legalidad cuando ésta nos permita alcanzar el poder; fuera de la legalidad cuando no nos lo permita”.
En cualquier otra democracia Occidental a Rodríguez Zapatero los Tribunales de Justicia ya lo habrían procesado y encarcelado por el delito de Lesa Patria.
Costa Urola
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domingo 6 de marzo de 2011
La tomadura de pelo de los 110 kms hora
La prueba del algodón, en este caso con gasóleo, era sencilla. Recorrimos la misma distancia, en un viaje de ida a 110 por hora, y el de vuelta a 120. Con el mismo coche, el mismo conductor y similares condiciones ambientales.
Resultado: un ahorro nimio. O el Gobierno no sabe o nos toma el pelo.
Activo el control de velocidad y me lanzo por la autovía. Minutos antes, un par de amigos, veteranos del volante, me habían propuesto un reto: "Vas a gastar una miseria, ya verás, ¿cuánto nos jugamos?". Nada. El ordenador de a bordo dirá la última palabra.
Mi objetivo es circular a 110 por hora y hacer la ruta inversa a 120, la velocidad permitida en todas las vías rápidas de España, y la que a partir del lunes 7 el Ejecutivo de ZP rebajará en 10 km/h. Quiero comprobar si, tal como insiste José Blanco, ministro de Fomento, el ahorro de combustible es notable. Comenzamos.
Arranco a la altura de Torrelodones, a las afueras de Madrid, rumbo norte por la A-6. Tres coches en fila me adelantan casi a la vez. Me temo que es el aperitivo de lo que me espera hasta completar la prueba. Voy por el carril central.
Cuando ya se encuentra a mi altura (sigo a 110 kilómetros por hora), uno de los conductores lanza una mirada recriminatoria, como queriendo decirme: "Pásate al carril lento, tío". Casi mejor. Al rato, un abuelo con una señora al lado me adelanta con su Audi. También me mira de refilón. Lo mismo la chica que viaja de paquete con un motero. Entre unos y otros hacen que empiece a sentirme un tipo raro en la carretera.
De hecho, a medida que voy sumando kilómetros, la sensación de que estoy clavado en el asfalto, de que avanzo como una tortuga, se hace más intensa. Letreros, casas, montes... Todo, dentro y fuera de la autovía, lo percibo como a cámara lenta. Y eso que sólo llevo 9 kilómetros recorridos. Aburrimiento. Tengo que cubrir 131. Y a 110 de velocidad ya sólo me atrevo con los camiones. Y no todos.
El primero que me encuentro en el carril lento, por el que resigno a circular durante la mayor parte del viaje, es un monstruo de cinco ejes que va corriendo a poco más de 100. O subo mi velocidad o me lo como. Piso el acelerador para adelantarlo. Me pongo a 120. Automáticamente, el control de velocidad se desconecta. Vuelvo a activarlo al quitarme de encima el camión. Otra vez a 110. Monotonía. ¿Se imagina alguien una operación retorno o de salida a esa velocidad?
Pienso en el lado bueno. Quiero creer que, tal y como está el país de mal, me estoy ahorrando un buen dinero con la receta energética del Gobierno. Consulto el gasto de combustible en el ordenador de mi coche: 5,3 litros. Lo previsto a 110 km/h. Habrá que hacer cuentas al regreso con el velocímetro a 120 y seguir afinando la conducción. La manera de llevar un coche, además de la velocidad, influye también en el gasto final de combustible.
Llega un momento (llevo recorridos 83 kilómetros a 110 por hora) en que uno piensa en todo menos en lo que tiene por delante. Es imprevisible.
Hago memoria histórica. Últimos años de Franco. Crisis del petróleo y estragos en la economía. La de hoy, un parecido de aquella del 73. El general ordena rebajar la velocidad a 120 "por motivos de interés nacional". Tres años después, el Gobierno de Arias Navarro volvía a meter tijera: 100 km/h, la velocidad más baja de la historia de España. Finalizada la segunda gran crisis del petróleo, que en 1979 hizo aún más estragos por la guerra entre Irán e Irak y la revolución iraní, el límite de velocidad aumentó a los 120, que ha estado vigente hasta este domingo.
¿Por qué no bajamos a 90 km/h y ahorramos más, o directamente vamos en burro y cerramos las gasolineras?", propone la diputada de UPyD, Rosa Díez, ex parlamentaria del PSOE, en su página de internet.
Mientras consumo los últimos kilómetros a 110, maldigo en silencio a Gadafi. Por supuesto, no sólo por haber contribuido a que el precio del gasóleo para coches [1.30,5 euros el litro este viernes] y el de la gasolina [1.30,2] siga batiendo récords en las gasolineras españolas [España importó de Libia 52 millones de toneladas de petróleo sólo en 2009, última cifra oficial].
Estoy a punto de llegar a mi destino. 131 kilómetros de experimento. Me detengo en una gasolinera de la autovía y compruebo el ordenador de mi coche. Consumo: 5,3 litros. Velocidad: 110 km/h. Tiempo empleado en el recorrido: 1:24 horas.
Alberto Cuéllar, el fotógrafo que me acompaña y aguanta el viaje tan aburrido como yo, hace cábalas: "Yo creo que ahora, a 120, el gasto rondará los seis litros o, quizás, un poco más", pronostica mientras apuramos un café.
Habrá que ver si de verdad, como aseguran los sabios del Gobierno, el ahorro de combustible lo notaré significativamente en mi cartera. En un año, estiman, entre todos ahorraríamos unos 1.400 millones en combustible. Sin embargo, desde las asociaciones de automovilistas se ha propagado que lo que se pretende en realidad es poner en práctica una medida recaudatoria a través de multas, que reportaría unos ingresos brutales a Hacienda.
El viaje a 120 me lo tomo en principio con más alivio. Al fin y al cabo, a esa velocidad no tengo que temer a los radares. Pongo a cero todos los parámetros del ordenador del coche y fijo a 120 km/h. Allá vamos. Será la última vez que vea las mismas señales de límite de velocidad. La noche del domingo al lunes las 6.000 que hay repartidas por todas las vías rápidas lucirán el 110.
Tarea difícil. Los operarios tendrán que recorrer al menos 34.000 kilómetros. Y el coste total (sumando pegatinas nuevas, mano de obra, gastos de desplazamiento, combustible...) superará el millón de euros, muy por encima de los 250.000 euros que dijo el ministro José Blanco. La cifra total incluye los gastos de reponer las señales a 120 en cuatro meses prorrogables, como anunció el Gobierno este viernes.
A esa velocidad, a la cual voy ahora, al menos me libro de los camiones, los despistados y los novatos de la "L" en el cristal trasero. Psicológicamente influye. Conduzco más animado y me cuesta menos concentrarme.
Pienso si no tendrá razón Fernando Alonso, convidado inesperado a esta polémica nacional, cuando dijo que a menor velocidad el aburrimiento rebaja la atención al volante. Opinión experta que ha hecho pupa, llevando al propio ministro de Industria, uno de los mayores promotores de la veloz iniciativa, a reaccionar con un disparate: "Hamilton no se queda dormido al volante", replicó al piloto español. Industria no sólo exige que levantemos el pie del acelerador para ahorrar energía. Pretende sumar a esta medida un plan renove de neumáticos [cuanto más usados más rozamiento y, por tanto, más consumo de combustible] y reducir los horarios de iluminación en edificios públicos de servicios no esenciales.
Volviendo a la carretera (sigo a 120 km/h) compruebo a cada rato que los coches me adelantan con facilidad. Ninguno rueda por debajo de los 130 por hora. Pero la idea de que al final haya merecido la pena aguantar esta pesadez me anima. Las razones dadas esta mañana temprano por un físico en una radio me parecen esclarecedoras. "Si se hubiera aplicado la tecnología de energías nucleares que desde hace años han desarrollado todos los europeos, la crisis energética no sería tanta y las fórmulas para superarla, más sensatas".
Aunque la palma al reciclado se la llevaría el doctor Alan Bittner. A este cirujano plástico de Beverly Hills, con consulta en el lujoso paseo comercial de Rodeo Drive, se le ocurrió transformar la grasa extraída de las liposucciones a sus pacientes en combustible para su coche Ford y el de su novia, creando un movimiento verde que llamó "lipodiésel". Puso su receta completa a la Red pero, al ser la grasa humana material biológico, las autoridades sanitarias se le echaron encima, lo persiguieron y decidió huir.
Una idea parecida pero legal tuvieron los de Tyson Foods, la segunda procesadora de carne a nivel mundial, que ya en 2007 se pusieron a convertir la grasa de pollos y cerdos en biodiésel. Hoy genera 700 millones de litros al año, casi un 3% de todo el diésel que se produce en Estados Unidos.
Ya en Torrelodones, de donde hemos partido, consulto el ordenador de a bordo. Velocidad: 120 km/h. Tiempo empleado en el recorrido: 1:17 horas. Y lo más importe: sólo 5,4 litros de diésel gastado frente a los 5,3 consumidos a 110.
¿Merece la pena por 10 céntimos? ¿Qué haría usted?
COSTA UROLA
latomadurade pelo delos 110kms
Resultado: un ahorro nimio. O el Gobierno no sabe o nos toma el pelo.
Activo el control de velocidad y me lanzo por la autovía. Minutos antes, un par de amigos, veteranos del volante, me habían propuesto un reto: "Vas a gastar una miseria, ya verás, ¿cuánto nos jugamos?". Nada. El ordenador de a bordo dirá la última palabra.
Mi objetivo es circular a 110 por hora y hacer la ruta inversa a 120, la velocidad permitida en todas las vías rápidas de España, y la que a partir del lunes 7 el Ejecutivo de ZP rebajará en 10 km/h. Quiero comprobar si, tal como insiste José Blanco, ministro de Fomento, el ahorro de combustible es notable. Comenzamos.
Arranco a la altura de Torrelodones, a las afueras de Madrid, rumbo norte por la A-6. Tres coches en fila me adelantan casi a la vez. Me temo que es el aperitivo de lo que me espera hasta completar la prueba. Voy por el carril central.
Cuando ya se encuentra a mi altura (sigo a 110 kilómetros por hora), uno de los conductores lanza una mirada recriminatoria, como queriendo decirme: "Pásate al carril lento, tío". Casi mejor. Al rato, un abuelo con una señora al lado me adelanta con su Audi. También me mira de refilón. Lo mismo la chica que viaja de paquete con un motero. Entre unos y otros hacen que empiece a sentirme un tipo raro en la carretera.
De hecho, a medida que voy sumando kilómetros, la sensación de que estoy clavado en el asfalto, de que avanzo como una tortuga, se hace más intensa. Letreros, casas, montes... Todo, dentro y fuera de la autovía, lo percibo como a cámara lenta. Y eso que sólo llevo 9 kilómetros recorridos. Aburrimiento. Tengo que cubrir 131. Y a 110 de velocidad ya sólo me atrevo con los camiones. Y no todos.
El primero que me encuentro en el carril lento, por el que resigno a circular durante la mayor parte del viaje, es un monstruo de cinco ejes que va corriendo a poco más de 100. O subo mi velocidad o me lo como. Piso el acelerador para adelantarlo. Me pongo a 120. Automáticamente, el control de velocidad se desconecta. Vuelvo a activarlo al quitarme de encima el camión. Otra vez a 110. Monotonía. ¿Se imagina alguien una operación retorno o de salida a esa velocidad?
Pienso en el lado bueno. Quiero creer que, tal y como está el país de mal, me estoy ahorrando un buen dinero con la receta energética del Gobierno. Consulto el gasto de combustible en el ordenador de mi coche: 5,3 litros. Lo previsto a 110 km/h. Habrá que hacer cuentas al regreso con el velocímetro a 120 y seguir afinando la conducción. La manera de llevar un coche, además de la velocidad, influye también en el gasto final de combustible.
Llega un momento (llevo recorridos 83 kilómetros a 110 por hora) en que uno piensa en todo menos en lo que tiene por delante. Es imprevisible.
Hago memoria histórica. Últimos años de Franco. Crisis del petróleo y estragos en la economía. La de hoy, un parecido de aquella del 73. El general ordena rebajar la velocidad a 120 "por motivos de interés nacional". Tres años después, el Gobierno de Arias Navarro volvía a meter tijera: 100 km/h, la velocidad más baja de la historia de España. Finalizada la segunda gran crisis del petróleo, que en 1979 hizo aún más estragos por la guerra entre Irán e Irak y la revolución iraní, el límite de velocidad aumentó a los 120, que ha estado vigente hasta este domingo.
¿Por qué no bajamos a 90 km/h y ahorramos más, o directamente vamos en burro y cerramos las gasolineras?", propone la diputada de UPyD, Rosa Díez, ex parlamentaria del PSOE, en su página de internet.
Mientras consumo los últimos kilómetros a 110, maldigo en silencio a Gadafi. Por supuesto, no sólo por haber contribuido a que el precio del gasóleo para coches [1.30,5 euros el litro este viernes] y el de la gasolina [1.30,2] siga batiendo récords en las gasolineras españolas [España importó de Libia 52 millones de toneladas de petróleo sólo en 2009, última cifra oficial].
Estoy a punto de llegar a mi destino. 131 kilómetros de experimento. Me detengo en una gasolinera de la autovía y compruebo el ordenador de mi coche. Consumo: 5,3 litros. Velocidad: 110 km/h. Tiempo empleado en el recorrido: 1:24 horas.
Alberto Cuéllar, el fotógrafo que me acompaña y aguanta el viaje tan aburrido como yo, hace cábalas: "Yo creo que ahora, a 120, el gasto rondará los seis litros o, quizás, un poco más", pronostica mientras apuramos un café.
Habrá que ver si de verdad, como aseguran los sabios del Gobierno, el ahorro de combustible lo notaré significativamente en mi cartera. En un año, estiman, entre todos ahorraríamos unos 1.400 millones en combustible. Sin embargo, desde las asociaciones de automovilistas se ha propagado que lo que se pretende en realidad es poner en práctica una medida recaudatoria a través de multas, que reportaría unos ingresos brutales a Hacienda.
El viaje a 120 me lo tomo en principio con más alivio. Al fin y al cabo, a esa velocidad no tengo que temer a los radares. Pongo a cero todos los parámetros del ordenador del coche y fijo a 120 km/h. Allá vamos. Será la última vez que vea las mismas señales de límite de velocidad. La noche del domingo al lunes las 6.000 que hay repartidas por todas las vías rápidas lucirán el 110.
Tarea difícil. Los operarios tendrán que recorrer al menos 34.000 kilómetros. Y el coste total (sumando pegatinas nuevas, mano de obra, gastos de desplazamiento, combustible...) superará el millón de euros, muy por encima de los 250.000 euros que dijo el ministro José Blanco. La cifra total incluye los gastos de reponer las señales a 120 en cuatro meses prorrogables, como anunció el Gobierno este viernes.
A esa velocidad, a la cual voy ahora, al menos me libro de los camiones, los despistados y los novatos de la "L" en el cristal trasero. Psicológicamente influye. Conduzco más animado y me cuesta menos concentrarme.
Pienso si no tendrá razón Fernando Alonso, convidado inesperado a esta polémica nacional, cuando dijo que a menor velocidad el aburrimiento rebaja la atención al volante. Opinión experta que ha hecho pupa, llevando al propio ministro de Industria, uno de los mayores promotores de la veloz iniciativa, a reaccionar con un disparate: "Hamilton no se queda dormido al volante", replicó al piloto español. Industria no sólo exige que levantemos el pie del acelerador para ahorrar energía. Pretende sumar a esta medida un plan renove de neumáticos [cuanto más usados más rozamiento y, por tanto, más consumo de combustible] y reducir los horarios de iluminación en edificios públicos de servicios no esenciales.
Volviendo a la carretera (sigo a 120 km/h) compruebo a cada rato que los coches me adelantan con facilidad. Ninguno rueda por debajo de los 130 por hora. Pero la idea de que al final haya merecido la pena aguantar esta pesadez me anima. Las razones dadas esta mañana temprano por un físico en una radio me parecen esclarecedoras. "Si se hubiera aplicado la tecnología de energías nucleares que desde hace años han desarrollado todos los europeos, la crisis energética no sería tanta y las fórmulas para superarla, más sensatas".
Aunque la palma al reciclado se la llevaría el doctor Alan Bittner. A este cirujano plástico de Beverly Hills, con consulta en el lujoso paseo comercial de Rodeo Drive, se le ocurrió transformar la grasa extraída de las liposucciones a sus pacientes en combustible para su coche Ford y el de su novia, creando un movimiento verde que llamó "lipodiésel". Puso su receta completa a la Red pero, al ser la grasa humana material biológico, las autoridades sanitarias se le echaron encima, lo persiguieron y decidió huir.
Una idea parecida pero legal tuvieron los de Tyson Foods, la segunda procesadora de carne a nivel mundial, que ya en 2007 se pusieron a convertir la grasa de pollos y cerdos en biodiésel. Hoy genera 700 millones de litros al año, casi un 3% de todo el diésel que se produce en Estados Unidos.
Ya en Torrelodones, de donde hemos partido, consulto el ordenador de a bordo. Velocidad: 120 km/h. Tiempo empleado en el recorrido: 1:17 horas. Y lo más importe: sólo 5,4 litros de diésel gastado frente a los 5,3 consumidos a 110.
¿Merece la pena por 10 céntimos? ¿Qué haría usted?
COSTA UROLA
latomadurade pelo delos 110kms
sábado 5 de marzo de 2011
Los dineros Gadafi en Europa
Congelación de fondos, investigación de fondos soberanos, cortes de tentáculos financieros, cuentas secretas y paraísos fiscales, o simplemente, como sucedió ayer, apresar en un puerto británico un barco cargado con 117 millones de euros (en moneda libia) cuyo destino inminente era Libia y la financiación de la mesnada de mercenarios que a golpe de talón aún permanecen fieles al «líder de la revolución».
Así y en consonancia con EE.UU. (diferenciándose de otros estados de la UE como Italia que no congelará las acciones libias en empresas italianas como el equipo de fútbol Juventus o Fiat), el gobierno británico ultima la congelación de activos del fondo soberano libio en un intento de ahogar financieramente al gobierno de Gadafi.
La medida se añade a la congelación anunciada esta semana por otros gobiernos como el de EE.UU. (30.000 millones de dólares), Austria, España, Alemania o el propio Gobierno británico que congeló 1.163 millones.
Sin embargo, la decisión tomada por Londres supone un salto cualitativo, ya que esta operación apunta directamente al corazón de la financiación de Gadafi. Aunque parece ser que las finanzas de Gadafi, como las de todo buen sátrapa, tienen varios refugios.
COSTA UROLA
los dineros de gadafi en europ
miércoles 2 de marzo de 2011
La España Gilipollas
Es prepotencia, vileza y mala leche. Es la imbecilidad de unos pocos visionarios analfabetos, aceptada con entusiasmo formal por los clientes y en silencio cómplice por los cobardes.
Como se veía venir, aquel artículo 22 bis de la ley 56/2003, creado a partir del artículo 5 de la ley de Igualdad, ha conseguido el sueño perfecto de todo gobernante totalitario: reprimir hasta el uso de la lengua hablada y escrita cuando no se ajusta a su concepción del mundo, por muy limitada, inculta o cantamañanas que ésta sea.
Rebajar por decreto, imponiendo el uso irracional de la fuerza del Estado, la libertad y dignidad del idioma español hasta el triste nivel de su propia estupidez. De su mezquino oportunismo político.
Ya no es anécdota suelta, ya es violencia sistemática, de Estado, contra el uso correcto de la lengua española. Penúltimo caso: una empresa de Sevilla que, recurriendo con naturalidad al uso genérico del masculino (consagrado por el uso, el sentido común y la Gramática), puso un anuncio para cubrir "una plaza de programador" en vez de "una plaza de programador o programadora", fue obligada por la Inspección de Trabajo a modificar el texto, bajo amenaza de una multa de 6.250 euros.
El argumento diabólico es "Se considerarán discriminatorias las ofertas referidas a uno de los sexos". La pregunta es : ¿se considerarán, por parte de quién? Y también, ¿qué entendemos por "uno de los sexos"?
Porque ahí está el truco infernal. Establecer si el uso del masculino genérico discrimina en un anuncio al sexo femenino, es algo que la ley no deja a los lingüistas, que saben de eso. Ni siquiera a los jueces y su presunta ecuánime sabiduría.
Quien decide es cada inspector de Trabajo, según su particular criterio. Como le salga. Y aunque no dudo que entre los inspectores de ambos sexos (que a su vez tienen órdenes que vienen de arriba) haya dignos y cultos funcionarios capaces de distinguir entre incorrección gramatical, uso machista de la lengua, abuso de poder y simple gilipollez, nadie discutirá, supongo, que de ahí a convertirlos en policías e inquisidores de la lengua española, usada por 450 millones de personas en todo el mundo, dista un buen trecho.
Es aquí donde entramos en la parte diabólica del negocio. Son varios los empresarios que se han dirigido a la Real Academia Española denunciando situaciones parecidas, en demanda de argumentos o amparo. Y la RAE, que en tales cosas está obligada a mantener una exquisita prudencia oficial, responde siempre lo mismo: el uso genérico del masculino es correcto y aconsejable, la lengua pertenece a quienes la hablan, no se puede forzar por decreto, y no hay ley de Igualdad que pueda imponerse sobre la autoridad de la Gramática ni violentar el uso correcto del castellano.
Eso habría que solventarlo ante un juez, y a ver qué empresario amenazado por una inspección de Trabajo se atreve a litigar contra quien puede convertir su vida y su empresa en un infierno.
Sólo de imaginar un juicio, largo y de resultado incierto, les dan sudores fríos. Y más con la que está cayendo. De manera que el respaldo de autoridad que la Academia puede dar frente a tales abusos no sirve para nada, pues el empresario indefenso nunca llegará a exponer su caso ante un juez: se resigna, modifica lo que le piden, y traga. Qué remedio.
Y así, inevitablemente, la Inspección de Trabajo y los analfabetos (incluidas analfabetas con nombre y apellidos) que redactaron el artículo 22 bis de la ley de Igualdad, se apuntan muescas en su infame navaja, mientras la imbecilidad que tanta risa nos daba hace tiempo en boca del lendakari Ibarretxe (aquel ridículo "vascos y vascas") se convierte, al fin, en chantaje impune, sueño anhelado de feminazis talibanes y sus mariachis. En arrogante norma inquisitorial contraria a la lengua, la razón y la justicia.
Así que vamos listos, me temo. Imaginen qué ocurrirá cuando, por ejemplo, un empresario publique un anuncio pidiendo un cantante, y al inspector/a de Trabajo de su pueblo se le ocurra ley en mano, porque le da la gana y para chulo él, que el anuncio debe añadir "o cantanta"; y, si hay disponible una plaza de taxista, se especificará también "o taxisto", so pena de inspección laboral y multa. Por la cara.
A veces me pregunto si de verdad nos damos cuenta de lo que nos están haciendo. De lo que, borregos resignados y sumisos, permitimos que nos hagan.
ARTURO PEREZ REVERTE
la españa gilipollas
Como se veía venir, aquel artículo 22 bis de la ley 56/2003, creado a partir del artículo 5 de la ley de Igualdad, ha conseguido el sueño perfecto de todo gobernante totalitario: reprimir hasta el uso de la lengua hablada y escrita cuando no se ajusta a su concepción del mundo, por muy limitada, inculta o cantamañanas que ésta sea.
Rebajar por decreto, imponiendo el uso irracional de la fuerza del Estado, la libertad y dignidad del idioma español hasta el triste nivel de su propia estupidez. De su mezquino oportunismo político.
Ya no es anécdota suelta, ya es violencia sistemática, de Estado, contra el uso correcto de la lengua española. Penúltimo caso: una empresa de Sevilla que, recurriendo con naturalidad al uso genérico del masculino (consagrado por el uso, el sentido común y la Gramática), puso un anuncio para cubrir "una plaza de programador" en vez de "una plaza de programador o programadora", fue obligada por la Inspección de Trabajo a modificar el texto, bajo amenaza de una multa de 6.250 euros.
El argumento diabólico es "Se considerarán discriminatorias las ofertas referidas a uno de los sexos". La pregunta es : ¿se considerarán, por parte de quién? Y también, ¿qué entendemos por "uno de los sexos"?
Porque ahí está el truco infernal. Establecer si el uso del masculino genérico discrimina en un anuncio al sexo femenino, es algo que la ley no deja a los lingüistas, que saben de eso. Ni siquiera a los jueces y su presunta ecuánime sabiduría.
Quien decide es cada inspector de Trabajo, según su particular criterio. Como le salga. Y aunque no dudo que entre los inspectores de ambos sexos (que a su vez tienen órdenes que vienen de arriba) haya dignos y cultos funcionarios capaces de distinguir entre incorrección gramatical, uso machista de la lengua, abuso de poder y simple gilipollez, nadie discutirá, supongo, que de ahí a convertirlos en policías e inquisidores de la lengua española, usada por 450 millones de personas en todo el mundo, dista un buen trecho.
Es aquí donde entramos en la parte diabólica del negocio. Son varios los empresarios que se han dirigido a la Real Academia Española denunciando situaciones parecidas, en demanda de argumentos o amparo. Y la RAE, que en tales cosas está obligada a mantener una exquisita prudencia oficial, responde siempre lo mismo: el uso genérico del masculino es correcto y aconsejable, la lengua pertenece a quienes la hablan, no se puede forzar por decreto, y no hay ley de Igualdad que pueda imponerse sobre la autoridad de la Gramática ni violentar el uso correcto del castellano.
Eso habría que solventarlo ante un juez, y a ver qué empresario amenazado por una inspección de Trabajo se atreve a litigar contra quien puede convertir su vida y su empresa en un infierno.
Sólo de imaginar un juicio, largo y de resultado incierto, les dan sudores fríos. Y más con la que está cayendo. De manera que el respaldo de autoridad que la Academia puede dar frente a tales abusos no sirve para nada, pues el empresario indefenso nunca llegará a exponer su caso ante un juez: se resigna, modifica lo que le piden, y traga. Qué remedio.
Y así, inevitablemente, la Inspección de Trabajo y los analfabetos (incluidas analfabetas con nombre y apellidos) que redactaron el artículo 22 bis de la ley de Igualdad, se apuntan muescas en su infame navaja, mientras la imbecilidad que tanta risa nos daba hace tiempo en boca del lendakari Ibarretxe (aquel ridículo "vascos y vascas") se convierte, al fin, en chantaje impune, sueño anhelado de feminazis talibanes y sus mariachis. En arrogante norma inquisitorial contraria a la lengua, la razón y la justicia.
Así que vamos listos, me temo. Imaginen qué ocurrirá cuando, por ejemplo, un empresario publique un anuncio pidiendo un cantante, y al inspector/a de Trabajo de su pueblo se le ocurra ley en mano, porque le da la gana y para chulo él, que el anuncio debe añadir "o cantanta"; y, si hay disponible una plaza de taxista, se especificará también "o taxisto", so pena de inspección laboral y multa. Por la cara.
A veces me pregunto si de verdad nos damos cuenta de lo que nos están haciendo. De lo que, borregos resignados y sumisos, permitimos que nos hagan.
ARTURO PEREZ REVERTE
la españa gilipollas
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