La mayor aportación política de Marañón fue sin duda haber levantado la bandera del liberalismo, de la libertad, en una época en que pocos o ninguno podían hacerlo.
A finales de octubre de 1942, Marañón regresó de su exilio. Fernando Valera, último presidente del Gobierno de la República en el exilio, describió así el tiempo que habían compartido en París durante la ocupación alemana: "Ambos desterrados, yo además perseguido, pude comprobar su alto sentido humano y liberal. Él no había hecho la guerra con los republicanos; no se solidarizaba con sus heroísmos ni con sus crueldades, pero sí con sus desventuras, y siempre hizo cuanto estuvo a su alcance para remediarlas".
Su vuelta no fue sencilla. Un tribunal militar tuvo embargado su cigarral toledano hasta 1947 para que respondiese de sus responsabilidades políticas. La depuración impulsada por la dictadura tampoco le permitió reiniciar su labor académica hasta el curso de 1946-1947. Y, sobre todo, tuvo que asumir las inevitables renuncias y claudicaciones que para un liberal comportaba vivir entonces en España.
El mismo Valera nos dio el siguiente testimonio de aquél trance: "Reintegrado a España, se reincorporó a la vida social, universitaria y académica; pero se mantuvo discretamente al margen del régimen, aprovechando los resquicios de libertad que a él le toleraban en razón de su renombre internacional, para proclamar sus ideas liberales, protestar de persecuciones arbitrarias y trabajar por la reconciliación y concordia de los españoles. Y nunca negó a los exiliados, ni individual ni colectivamente, la amistad y el respeto".
En efecto, en la España nacional-católica de Franco, Marañón optó por defender el liberalismo desde el que reivindicó la libertad como valor cívico esencial, el respeto y la tolerancia hacia las ideas de los demás, y la españolidad del exilio frente al discurso de la Antiespaña elaborado por el régimen.
Así, escribió en "Españoles fuera de España" (1947), que "el sueño de la libertad […] es imprescindible para el bienestar de los reinos; porque está unido al instinto de vivir. Se ama la libertad como se ama y necesita el aire, el pan y el amor". En la misma obra, afirmó que "los emigrados están amasando otras horas futuras de la historia de España: horas de paz […], no las que nacen en la pasión inútil de la revancha".
Y en sus "Ensayos liberales" (también en 1947), afirmó que el liberalismo implicaba "primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo; y segundo, no admitir jamás que el fin justifica los medios".
Marañón hizo múltiples esfuerzos a favor de la recuperación del exilio. También presentó en las Academias obras de republicanos que la censura prohibía y mantuvo una estrecha amistad con personalidades como Francesc Cambó, Luis Araquistáin, Salvador de Madariaga o Indalecio Prieto, quien, en 1956, le escribía: "Es la suya la única voz que me llega desde España para reconfortarme y consolarme".
Con algunas excepciones, como la de ciertos sectores del falangismo, el franquismo respetó su figura, lo que le permitió amparar a otros españoles, difundir su propio pensamiento y dar ejemplo de su conducta liberal influyendo, decisivamente, en ámbitos intelectuales y universitarios, y a través de ellos en las nuevas generaciones.
Como escribió José Luis López Aranguren a su muerte: "La lección moral de Marañón fue no sólo personal y profesional -vocacional-, sino también política. Y, de arriba abajo, ética severa penetrada de humana comprensión. De esta comprensión brotó su profundo liberalismo. Con la desaparición del doctor Marañón ha desaparecido el más alto poder moderador que, en el orden social, tenía hoy España".
Siempre creyó que la dictadura tendría un papel transitorio como el que había tenido el régimen de Primo de Rivera, y así, en sus cartas a los exiliados, fue frecuente su convicción de lo poco que le quedaba al régimen de Franco para llegar a su fin. Sin embargo, conforme avanzaban los años, se fue percatando de su error. "Tengo cada día más arraigada mi fe liberal. No sé si veré su reinado en este mundo […]. Aquí hay una juventud generosa, entusiasta, con grandes virtudes […] y con virtudes compatibles con todos los modos de pensar. Esta es nuestra gran esperanza para el día en que, por ley natural, sean los que manden en los destinos del país", escribió a su amigo Indalecio Prieto en abril de 1957.
La multitud que acompañó su cortejo fúnebre era reflejo de la admiración, afecto y reconocimiento que todas las Españas rendían a su figura. Como también manifestó Fernando Valera: "La pérdida reciente de don Gregorio Marañón ha sido sentida en las tres Españas: la España Oficial, la España Peregrina y la España Silenciosa. Tanto en la prensa del exilio como en los periódicos del régimen y las tertulias de los intelectuales rebeldes y amordazados del interior, se ha manifestado el duelo nacional por la muerte del español insigne".
El convencimiento de Marañón de que la paz no podía nacer de la pasión inútil de la revancha, de que es preciso entenderse con el que piensa de otro modo, de que la libertad constituye una irrenunciable necesidad de la vida cívica, y, finalmente, de que debían ser las generaciones que no hicieron la guerra quienes lideraran el proceso de democratización, fueron los pilares fundamentales de la Transición.
COSTA UROLA
marañon liberal fisuras
sábado 27 de marzo de 2010
miércoles 24 de marzo de 2010
Monólogo de un PARADO
Lo peor que le puede ocurrir a alguien que tiene responsabilidades en la empresa, en el ejército, dirigiendo un periódico o gobernando un país es que tenga miedo. El pánico a tomar decisiones por sus posibles repercusiones, ha llevado a muchas empresas a la quiebra, y bajo mi punto de vista está perjudicando a España más de lo que nos podemos imaginar.
Desde mi incómoda situación de parado, estoy permanentemente a la espera de que el Gobierno tome decisiones, tengo tiempo para leer varios diarios, escuchar tertulias y ver televisión ávido de noticias y de que el Gobierno decida con claridad qué piensa hacer.
Tras semanas de espera un viernes, llega la esperada Reforma Laboral. No salgo de mi asombro, no han tomado una sola decisión; es tan sólo un decálogo de temas para que los Agentes Sociales hagan sus propuestas y las discutan con la Patronal y se las presenten al Gobierno.
Unos días más tarde se habla de posible Pacto de Estado, a las tantas de la noche aparece otro documento sin ninguna propuesta para empezar a discutir en una comisión con los otros partidos. Ayer reunión con las Comunidades Autónomas para hablar de reducción de gasto, tampoco se toma ninguna decisión y se crea otra comisión para que cada una haga sus propuestas.
No se puede gobernar un país, teniendo miedo de lo que digan los sindicatos, de lo que digan las Comunidades Autónomas ni de lo que digan los demás partidos.
Gobernar un país, es tomar decisiones claras y concretas para conseguir unos objetivos. Cuando uno lleva el timón debe tomar decisiones, y en muchas ocasiones no serán del agrado de todos pero sabemos que son necesarias.
Sr. Zapatero, creo que es Ud. el que no deja gobernar.
Le costó mucho reconocer la crisis y todavía le está costando más dirigir la orquesta, para todo lo que pueda tener una posible repercusión busca Ud. aliados. Olvídese de quedar bien con todo el mundo y empiece a gobernar sin simplezas de economía sostenible. Yo no le he votado, pero le garantizo que muchos de los que sí lo hicieron se arrepienten de ello.
COSTA UROLA
monologo de un parado
domingo 21 de marzo de 2010
Maricones con sotana
En estos días de campaña desatada contra la Iglesia por la pedofilia de muchísimos de sus miembros creo que convendría señalar que no ha habido comportamiento pedófilo sino homosexual.
Abusar de niños, que es lo que caracteriza a la pedofilia, precisa que haya niños. No jóvenes de doce, catorce o más años. Eso tiene otro nombre. Aunque aquí, con los curas, sehan dado las dos cosas. Con niños y con chavales.
Yo respeto mucho a las personas con orientación sexual hacia el mismo sexo que viven su condición activa o pasivamente como lo hacen la mayoría de los heterosexuales. Sin exhibiciones y sin abusos.
Allá cada uno con lo que hace en su intimidad. A mí no me tienen que dar explicaciones ni yo tengo que pedírselas. Su problema no es conmigo. Son mayores, actúan ambos libremente, pues aunque yo no comparta sus gustos respeto lo que hagan.
Pero en estos casos que hoy divulga la prensa hay un abuso asqueroso de superioridad sobre un alumno, un seminarista, un chico que acude a la catequesis... Estos no pedófilos, ni gays, ni homosexuales, estos son sencillamente unos maricones de mierda.
Y los que conociendo su conducta la ocultaron de forma que la pudieran repetir me parece que tuvieron también una conducta asquerosa. Ya no incluiría en ello a aquellos que, llegando a conocerla, tomaron las oportunas disposiciones para que tan repugnantes hechos no volvieran a ocurrir.
Quiero decir que no es lo mismo el superior religioso que sabiendo de un abuso expulsa al abusador de la congregación que el que se limita a cambiarle de colegio donde lo más probable es que vuelva a repetir el abuso.
Que los dejen casarse de una puñetera vez, con mujeres o con hombres, a los SOTANADOS.
COSTA UROLA
maricones con sotana
Abusar de niños, que es lo que caracteriza a la pedofilia, precisa que haya niños. No jóvenes de doce, catorce o más años. Eso tiene otro nombre. Aunque aquí, con los curas, sehan dado las dos cosas. Con niños y con chavales.
Yo respeto mucho a las personas con orientación sexual hacia el mismo sexo que viven su condición activa o pasivamente como lo hacen la mayoría de los heterosexuales. Sin exhibiciones y sin abusos.
Allá cada uno con lo que hace en su intimidad. A mí no me tienen que dar explicaciones ni yo tengo que pedírselas. Su problema no es conmigo. Son mayores, actúan ambos libremente, pues aunque yo no comparta sus gustos respeto lo que hagan.
Pero en estos casos que hoy divulga la prensa hay un abuso asqueroso de superioridad sobre un alumno, un seminarista, un chico que acude a la catequesis... Estos no pedófilos, ni gays, ni homosexuales, estos son sencillamente unos maricones de mierda.
Y los que conociendo su conducta la ocultaron de forma que la pudieran repetir me parece que tuvieron también una conducta asquerosa. Ya no incluiría en ello a aquellos que, llegando a conocerla, tomaron las oportunas disposiciones para que tan repugnantes hechos no volvieran a ocurrir.
Quiero decir que no es lo mismo el superior religioso que sabiendo de un abuso expulsa al abusador de la congregación que el que se limita a cambiarle de colegio donde lo más probable es que vuelva a repetir el abuso.
Que los dejen casarse de una puñetera vez, con mujeres o con hombres, a los SOTANADOS.
COSTA UROLA
maricones con sotana
miércoles 17 de marzo de 2010
Detenido un diputado peneuvero por chorizo
El diputado foral de Administración Local de Álava, y miembro del PNV, Alfredo de Miguel, ha sido detenido a primeras horas de esta mañana, por presuntos delitos de cohecho, tráfico de influencias y blanqueo de capital.
En la operación, ordenada por el Juzgado de Instrucción número 4 de Vitoria, además, habrían sido detenidas al menos otras siete personas, entre ellas Alfonso Arriola, actual asesor del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP) y que fue director del Parque Tecnológico de Álava y dirigente del renovado PNV en el territorio.
También ha sido detenido Aitor Telleria, ex juntero y ex concejal en Vitoria y ex director foral de Agricultura y actual miembro del Araba Buru Batzar, la dirección del PNV en Álava e Iratxe Gaztelu, incluida en las últimas listas del PNV a las elecciones al Parlamento Vasco.
La Ertzaintza ha registrado en la sede de la Diputación de Álava, en la casa palacio, el despacho de De Miguel.
Según las primeras investigaciones, la detención de De Miguel ha sido llevada a cabo por agentes de la Ertzaintza en el propio domicilio del diputado alavés a instancias del juzgado nº 4 de Vitoria por presuntos delitos de cohecho, blanqueo de capital y tráfico de influencias.
El caso se encuentra bajo secreto de sumario y, en estos momentos, el diputado del PNV está prestando declaración en los juzgados de la capital alavesa.
Ya ha comenzado, por fín, el pedir cuentas a los que durante treinta años han SAQUEADO al País Vasco.
COSTA UROLA
diputado peneuvero chorizo
En la operación, ordenada por el Juzgado de Instrucción número 4 de Vitoria, además, habrían sido detenidas al menos otras siete personas, entre ellas Alfonso Arriola, actual asesor del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP) y que fue director del Parque Tecnológico de Álava y dirigente del renovado PNV en el territorio.
También ha sido detenido Aitor Telleria, ex juntero y ex concejal en Vitoria y ex director foral de Agricultura y actual miembro del Araba Buru Batzar, la dirección del PNV en Álava e Iratxe Gaztelu, incluida en las últimas listas del PNV a las elecciones al Parlamento Vasco.
La Ertzaintza ha registrado en la sede de la Diputación de Álava, en la casa palacio, el despacho de De Miguel.
Según las primeras investigaciones, la detención de De Miguel ha sido llevada a cabo por agentes de la Ertzaintza en el propio domicilio del diputado alavés a instancias del juzgado nº 4 de Vitoria por presuntos delitos de cohecho, blanqueo de capital y tráfico de influencias.
El caso se encuentra bajo secreto de sumario y, en estos momentos, el diputado del PNV está prestando declaración en los juzgados de la capital alavesa.
Ya ha comenzado, por fín, el pedir cuentas a los que durante treinta años han SAQUEADO al País Vasco.
COSTA UROLA
diputado peneuvero chorizo
martes 16 de marzo de 2010
Aquel 19 de marzo de 1812 : Primeras libertades escritas
Aquel 19 de marzo en Cádiz lució un sol radiante y luminoso. Era el día de San José. Las calles, abarrotadas. Los gritos de "¡Viva la Pepa!" y "¡Muerte al invasor!" se mezclaban con el bullicio del gentío que se sabía partícipe de un gran acontecimiento histórico. La calle Ancha, donde se aglutinaban las imprentas de la inmensa mayoría de los periódicos gaditanos, hervía.
Allí, como contó Galdós, "se congregaba todo el patriotismo con todo el fanatismo de los tiempos; allí, la inocencia de aquella edad; allí, su bullicioso deseo de novedades; allí, la voluble petulancia española con el heroico espíritu, la franqueza, el donaire, la fanfarronada, y también la virtud modesta y callada".
Hoy esa calle sería el mejor buscador: un crisol de idealismo patriótico, desde el acérrimo defensor de la chicharrera o Tribunal de la Inquisición, al blog de Pedro Pascasio Fernández Sardino que sueña con que Robespierre venga a poner orden.
Había de todo y para todos, incluso los había que se exiliaban porque les parecían escasas las reformas, como José María Blanco White que en Londres hizo un periódico, El Español. Quizás pensó como Sánchez Guinea en el Cádiz asediado de Reverte: "Cuando pase el sarampión Constituyente, mugirán las vacas flacas".
Pero la euforia no era para menos. El dos de mayo de 1808 el pueblo español, no su Gobierno, se levantó contra el invasor. España se quedó sin ley y sin gobierno y, en este vacío de poder, surgió una gran multitud de periódicos que se congregaron en Cádiz cuando la Regencia tuvo que atrincherarse allí. Antes, el absolutismo prefería que sólo hubiera un puñado de papeles a la imagen y semejanza del poder.
Allí aparecieron, arrebatados de una mano a otra mano, los primeros números de aquellos periodiquitos tan inocentes, mariposillas nacidas al tibio calor de la libertad de la imprenta, en su crepúsculo matutino.
Algunos salieron antes incluso de que se promulgara el Real Decreto de Libertad Política de Imprenta, de 10 de noviembre de 1810, con el convencimiento de que "la facultad individual de los ciudadanos de publicar sus pensamientos e ideas políticas es, no sólo un freno de la arbitrariedad de los que gobiernan, sino también un medio de ilustrar a la Nación en general, y el único camino para llevar al conocimiento de la verdadera opinión pública".
Así quedó legislado en la Constitución, por primera vez en España, que todos "tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anteriores a la publicación".
La prensa lo reflejó. El Conciso, liberal, proclamaba ese día: "Hoy acaba la tiranía, que por tantos siglos con su cetro de hierro nos abrumó: hoy empieza la época fausta en que la justicia levanta sobre las ruinas del despotismo su trono liberal. Fuimos esclavos, somos libres: dominó el capricho, la razón recupera sus derechos". Y hacía una crónica en la que destacaba que "el más puro gozo se manifestaba en los semblantes de los diputados y de los espectadores» que escucharon decir «somos libres, somos españoles".
En ultramar, las noticias llegaron dos meses más tarde y los españoles de las Indias, tan españoles como los que más, volcados en defender aquella tan lejana patria, celebraron con "gozo" y "felicidad", como diría la Gazeta de México, las nuevas libertades consignadas en La Pepa, las mismas bajo las que pidieron poco a poco su propia soberanía.
Desde entonces, la libertad de imprenta, hoy de expresión, ha sido una de las más traídas y llevadas en España.
Un día había centenares de periódicos en la calle y al día siguiente, por decreto, sólo salían tres. El miedo al luego llamado cuarto poder se apoderaba de los gobiernos, así que promulgaron leyes de censura, de libertad controlada, decretos que imponían fianzas millonarias, se amordazaba a los más molestos, se compraba a los que se dejaban y algunos periodistas defendieron con su vida la tan ansiada libertad.
Ya en el siglo XX, algo tan intangible como las ondas, y en el XXI la red, complicaron y complican bastante la tarea de los que se sienten más cómodos poniendo frenos a esta Libertad.
COSTA UROLA
aquel 19demarzo libertades
Allí, como contó Galdós, "se congregaba todo el patriotismo con todo el fanatismo de los tiempos; allí, la inocencia de aquella edad; allí, su bullicioso deseo de novedades; allí, la voluble petulancia española con el heroico espíritu, la franqueza, el donaire, la fanfarronada, y también la virtud modesta y callada".
Hoy esa calle sería el mejor buscador: un crisol de idealismo patriótico, desde el acérrimo defensor de la chicharrera o Tribunal de la Inquisición, al blog de Pedro Pascasio Fernández Sardino que sueña con que Robespierre venga a poner orden.
Había de todo y para todos, incluso los había que se exiliaban porque les parecían escasas las reformas, como José María Blanco White que en Londres hizo un periódico, El Español. Quizás pensó como Sánchez Guinea en el Cádiz asediado de Reverte: "Cuando pase el sarampión Constituyente, mugirán las vacas flacas".
Pero la euforia no era para menos. El dos de mayo de 1808 el pueblo español, no su Gobierno, se levantó contra el invasor. España se quedó sin ley y sin gobierno y, en este vacío de poder, surgió una gran multitud de periódicos que se congregaron en Cádiz cuando la Regencia tuvo que atrincherarse allí. Antes, el absolutismo prefería que sólo hubiera un puñado de papeles a la imagen y semejanza del poder.
Allí aparecieron, arrebatados de una mano a otra mano, los primeros números de aquellos periodiquitos tan inocentes, mariposillas nacidas al tibio calor de la libertad de la imprenta, en su crepúsculo matutino.
Algunos salieron antes incluso de que se promulgara el Real Decreto de Libertad Política de Imprenta, de 10 de noviembre de 1810, con el convencimiento de que "la facultad individual de los ciudadanos de publicar sus pensamientos e ideas políticas es, no sólo un freno de la arbitrariedad de los que gobiernan, sino también un medio de ilustrar a la Nación en general, y el único camino para llevar al conocimiento de la verdadera opinión pública".
Así quedó legislado en la Constitución, por primera vez en España, que todos "tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anteriores a la publicación".
La prensa lo reflejó. El Conciso, liberal, proclamaba ese día: "Hoy acaba la tiranía, que por tantos siglos con su cetro de hierro nos abrumó: hoy empieza la época fausta en que la justicia levanta sobre las ruinas del despotismo su trono liberal. Fuimos esclavos, somos libres: dominó el capricho, la razón recupera sus derechos". Y hacía una crónica en la que destacaba que "el más puro gozo se manifestaba en los semblantes de los diputados y de los espectadores» que escucharon decir «somos libres, somos españoles".
En ultramar, las noticias llegaron dos meses más tarde y los españoles de las Indias, tan españoles como los que más, volcados en defender aquella tan lejana patria, celebraron con "gozo" y "felicidad", como diría la Gazeta de México, las nuevas libertades consignadas en La Pepa, las mismas bajo las que pidieron poco a poco su propia soberanía.
Desde entonces, la libertad de imprenta, hoy de expresión, ha sido una de las más traídas y llevadas en España.
Un día había centenares de periódicos en la calle y al día siguiente, por decreto, sólo salían tres. El miedo al luego llamado cuarto poder se apoderaba de los gobiernos, así que promulgaron leyes de censura, de libertad controlada, decretos que imponían fianzas millonarias, se amordazaba a los más molestos, se compraba a los que se dejaban y algunos periodistas defendieron con su vida la tan ansiada libertad.
Ya en el siglo XX, algo tan intangible como las ondas, y en el XXI la red, complicaron y complican bastante la tarea de los que se sienten más cómodos poniendo frenos a esta Libertad.
COSTA UROLA
aquel 19demarzo libertades
viernes 12 de marzo de 2010
Miguel Delibes
Se despidió con 'El hereje' (1998) y, bromas de la vida, el día que terminó la última página, el médico le diagnosticó un cáncer de colon que le obligó a pasar varias veces por el quirófano y a renunciar a su pasión.
A reconocerse que ya era viejo. Pero su adiós ya estaba anunciado: su discurso del Premio Cervantes cuatro años antes ya marcaba la línea que pensaba seguir: "El arco que se abrió para mí al obtener el Premio Nadal se cierra ahora, en 1994, al recibir de manos de Su Majestad el Premio Cervantes".
El Nadal, que había inaugurado su amiga Carmen Laforet en 1945 con la revolucionaria 'Nada', inició sus pasos como escritor al galardonar 'La sombra del ciprés alargada' (1947), una novela pesimista, que le dio muchas satisfacciones como autor, aunque su preferida era 'Viejas historias de Castilla la Vieja' (1964).
Delibes aseguraba en una entrevista: "Mi tristeza esencial no es ninguna novedad. Decir al lector que yo viví las penas de 'La sombra del ciprés...' desde los seis o siete años le dará pie para pensar que de crío tampoco fui la alegría de la huerta".
Tercero de ocho hijos, acudió el Colegio Lasalle de Valladolid y completó Comercio y Derecho y los estudios de Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. Con 26 años obtuvo la cátedra de Derecho Mercantil en la Escuela de Comercio de su ciudad, de la que fue director su padre, Adolfo Delibes.
Antes, a los 21, había comenzado a colaborar como caricaturista y redactor con 'El Norte de Castilla', diario del que fue director entre 1958 y 1963. El Periodismo le dejó la virtud de decir mucho con pocas palabras: "Me enseñó a valorar la humanidad de la noticia. Y como trabajé en una época en la que los periódicos tenían dos hojas, aprendí a economizar las palabras, a decir muchas cosas en poco espacio".
En 1950 publicó 'El camino', probablemente una de sus novelas más conocidas. Ya al frente del periódico escribió 'La hoja roja' (1959) y 'Las ratas' (1963). En las tres novelas se aprecia un respeto casi reverencial a la naturaleza que le acompañaría siempre, incluso obtuvo en 2008 el 'Honoris Causa' por la facultad de Biología de Salamanca.
La censura le apartó del mando del periódico: "Dimití porque el señor Fraga quiso imponerme un subdirector que hiciera las veces de director y, en consecuencia, me controlara. No pude aceptarlo".
Después llegó 'Cinco horas con Mario' (1966), el monólogo que inmortalizó Lola Herrera sobre los escenarios; fue elegido académico de la RAE, en la que ingresó en 1975; escribió 'El disputado voto del señor Cayo' (1978), 'Los santos inocentes' (1981), obtuvo el Príncipe de Asturias (1982), compartido con Gonzalo Torrente Ballester, el Nacional de las Letras en 1991, el Cervantes en 1993...
Una carrera plagada de éxitos de quien se describió a sí mismo en una ocasión como "un chopo alto y solitario, puntiseco, dominando un mar de surcos con los trigos apuntados".
Apasionado de la caza —lo heredó de su padre— y amante del cine, en sus últimos años echaba de menos sentarse en una butaca de pasillo acompañado del acomodador y su linterna.
Tuvo muchas oportunidades de ver sus novelas en pantalla y tenía sus preferencias: "Ha habido de todo: grandes películas como 'Los santos inocentes', de Camus; buenas películas como 'El señor Cayo', de Giménez Rico; malas e infames películas, como 'La sombra del ciprés es alargada', de Alcoriza".
Ha muerto uno de los GRANDES.
COSTA UROLA
miguel delibes muerto
A reconocerse que ya era viejo. Pero su adiós ya estaba anunciado: su discurso del Premio Cervantes cuatro años antes ya marcaba la línea que pensaba seguir: "El arco que se abrió para mí al obtener el Premio Nadal se cierra ahora, en 1994, al recibir de manos de Su Majestad el Premio Cervantes".
El Nadal, que había inaugurado su amiga Carmen Laforet en 1945 con la revolucionaria 'Nada', inició sus pasos como escritor al galardonar 'La sombra del ciprés alargada' (1947), una novela pesimista, que le dio muchas satisfacciones como autor, aunque su preferida era 'Viejas historias de Castilla la Vieja' (1964).
Delibes aseguraba en una entrevista: "Mi tristeza esencial no es ninguna novedad. Decir al lector que yo viví las penas de 'La sombra del ciprés...' desde los seis o siete años le dará pie para pensar que de crío tampoco fui la alegría de la huerta".
Tercero de ocho hijos, acudió el Colegio Lasalle de Valladolid y completó Comercio y Derecho y los estudios de Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. Con 26 años obtuvo la cátedra de Derecho Mercantil en la Escuela de Comercio de su ciudad, de la que fue director su padre, Adolfo Delibes.
Antes, a los 21, había comenzado a colaborar como caricaturista y redactor con 'El Norte de Castilla', diario del que fue director entre 1958 y 1963. El Periodismo le dejó la virtud de decir mucho con pocas palabras: "Me enseñó a valorar la humanidad de la noticia. Y como trabajé en una época en la que los periódicos tenían dos hojas, aprendí a economizar las palabras, a decir muchas cosas en poco espacio".
En 1950 publicó 'El camino', probablemente una de sus novelas más conocidas. Ya al frente del periódico escribió 'La hoja roja' (1959) y 'Las ratas' (1963). En las tres novelas se aprecia un respeto casi reverencial a la naturaleza que le acompañaría siempre, incluso obtuvo en 2008 el 'Honoris Causa' por la facultad de Biología de Salamanca.
La censura le apartó del mando del periódico: "Dimití porque el señor Fraga quiso imponerme un subdirector que hiciera las veces de director y, en consecuencia, me controlara. No pude aceptarlo".
Después llegó 'Cinco horas con Mario' (1966), el monólogo que inmortalizó Lola Herrera sobre los escenarios; fue elegido académico de la RAE, en la que ingresó en 1975; escribió 'El disputado voto del señor Cayo' (1978), 'Los santos inocentes' (1981), obtuvo el Príncipe de Asturias (1982), compartido con Gonzalo Torrente Ballester, el Nacional de las Letras en 1991, el Cervantes en 1993...
Una carrera plagada de éxitos de quien se describió a sí mismo en una ocasión como "un chopo alto y solitario, puntiseco, dominando un mar de surcos con los trigos apuntados".
Apasionado de la caza —lo heredó de su padre— y amante del cine, en sus últimos años echaba de menos sentarse en una butaca de pasillo acompañado del acomodador y su linterna.
Tuvo muchas oportunidades de ver sus novelas en pantalla y tenía sus preferencias: "Ha habido de todo: grandes películas como 'Los santos inocentes', de Camus; buenas películas como 'El señor Cayo', de Giménez Rico; malas e infames películas, como 'La sombra del ciprés es alargada', de Alcoriza".
Ha muerto uno de los GRANDES.
COSTA UROLA
miguel delibes muerto
jueves 4 de marzo de 2010
Nos la meten doblada
Nos la meten doblada. Ponen cara de estreñidos, sueltan lo que les viene en gana y se quedan tan frescos. Y no hay nadie que tercie para puntualizar que la realidad indica exactamente lo contrario.
El otro día, escuché a un locutor de la Cadena Ser argumentar que no hay que hacer nada contra los piratas somalíes, porque la pesca del atún es un negocio privado, que al armador del Alakrana le había reportado casi seis millones de euros en el último ejercicio.
Lo grave no es que el tipo ignore que también son negocio privado la banca, una línea aérea e incluso (aunque tenga formato de ONG) lo de montar caravanas solidarias a África.
Peor es que el tipo ignore que la inmensa mayoría de los barcos secuestrados son mercantes y no pesqueros. Y lo tremendo es que no sepa que el Océano Indico no es "territorio extranjero", sino aguas internacionales abiertas a la pesca o la navegación y que lo anormal no es que los nuestros pesquen o naveguen allí, sino que los secuestren.
En España se ha impuesto la ética del claudicante e igual que justifican a los facinerosos de Somalia cada vez que hay un atentado de envergadura, citan como de pasada la explotación colonial, el expolio del Tercer Mundo y la soberbia del hombre blanco.
No, señores, no. La mayor parte de las masacres terroristas de las dos pasadas décadas, poco tienen que ver con la pobreza o la exclusión social.
Han sido perpetradas por fanáticos islámicos o etarras que nunca pasaron necesidad y que una vez en nuestro país han gozado de todas las garantías y beneficios que suele dar nuestro pardillo Estado del Bienestar.
COSTA UROLA
nos la meten doblada
El otro día, escuché a un locutor de la Cadena Ser argumentar que no hay que hacer nada contra los piratas somalíes, porque la pesca del atún es un negocio privado, que al armador del Alakrana le había reportado casi seis millones de euros en el último ejercicio.
Lo grave no es que el tipo ignore que también son negocio privado la banca, una línea aérea e incluso (aunque tenga formato de ONG) lo de montar caravanas solidarias a África.
Peor es que el tipo ignore que la inmensa mayoría de los barcos secuestrados son mercantes y no pesqueros. Y lo tremendo es que no sepa que el Océano Indico no es "territorio extranjero", sino aguas internacionales abiertas a la pesca o la navegación y que lo anormal no es que los nuestros pesquen o naveguen allí, sino que los secuestren.
En España se ha impuesto la ética del claudicante e igual que justifican a los facinerosos de Somalia cada vez que hay un atentado de envergadura, citan como de pasada la explotación colonial, el expolio del Tercer Mundo y la soberbia del hombre blanco.
No, señores, no. La mayor parte de las masacres terroristas de las dos pasadas décadas, poco tienen que ver con la pobreza o la exclusión social.
Han sido perpetradas por fanáticos islámicos o etarras que nunca pasaron necesidad y que una vez en nuestro país han gozado de todas las garantías y beneficios que suele dar nuestro pardillo Estado del Bienestar.
COSTA UROLA
nos la meten doblada
martes 2 de marzo de 2010
Zugarramurdi y sorguiñas
En un juicio celebrado en noviembre de 1610 fueron condenados 31 vecinos de la localidad navarra de Zugarramurdi.
Sus trágicas consecuencias marcaron durante siglos este pueblo y los municipios pirenaicos vecinos. Para rendir homenaje a las personas que sufrieron y murieron en el proceso, se han programado a lo largo de 2010 visitas guiadas al Museo de la Brujería, a la cueva y a las casas de Zugarramurdi, conferencias y una exposición sobre las brujas y la Inquisición.
Visitar este año Zugarramurdi va a tener un significado especial. El conocido como pueblo de las brujas, un pequeño municipio fronterizo de apenas 250 habitantes, va a conmemorar con diferentes actos el cuarto centenario del Proceso Inquisitorial que tuvo lugar en noviembre de 1610.
En aquel juicio, el Tribunal del Santo Oficio de Logroño procesó a 31 vecinos de la localidad acusados de practicar brujería. Once de ellos fueron condenados a morir en la hoguera (6 en persona y 5 en efigie junto a sus restos mortales).
Lo que no es tan conocido por el gentío es el hecho de que "bruja" se dice en vascuence SORGUIÑA, y tal palabra procede de "Sortu" o crear, sacar, nacer, y "Egin" o hacer, de lo que resulta que las sorguiñas eran las parteras. Las mujeres expertas en ayudar a dar a luz a las mujeres.
Esas mujeres, además, eran grandes conocedoras de hierbas sanadoras y alucinógenas, como "diente de león" para el higado, "floripondio" para el asma, "adormidera" para los dolores, "belaño" para epilepsias y convulsiones, etc. etc.
Por eso los habitantes de la época las buscaban para remediar todo tipo de enfermedades.
Las mujeres que quemaron los inquisidores eran, en su mayoría, del tipo de las descritas aquí.
COSTA UROLA
zugarramurdi y sorguiñas
Sus trágicas consecuencias marcaron durante siglos este pueblo y los municipios pirenaicos vecinos. Para rendir homenaje a las personas que sufrieron y murieron en el proceso, se han programado a lo largo de 2010 visitas guiadas al Museo de la Brujería, a la cueva y a las casas de Zugarramurdi, conferencias y una exposición sobre las brujas y la Inquisición.
Visitar este año Zugarramurdi va a tener un significado especial. El conocido como pueblo de las brujas, un pequeño municipio fronterizo de apenas 250 habitantes, va a conmemorar con diferentes actos el cuarto centenario del Proceso Inquisitorial que tuvo lugar en noviembre de 1610.
En aquel juicio, el Tribunal del Santo Oficio de Logroño procesó a 31 vecinos de la localidad acusados de practicar brujería. Once de ellos fueron condenados a morir en la hoguera (6 en persona y 5 en efigie junto a sus restos mortales).
Lo que no es tan conocido por el gentío es el hecho de que "bruja" se dice en vascuence SORGUIÑA, y tal palabra procede de "Sortu" o crear, sacar, nacer, y "Egin" o hacer, de lo que resulta que las sorguiñas eran las parteras. Las mujeres expertas en ayudar a dar a luz a las mujeres.
Esas mujeres, además, eran grandes conocedoras de hierbas sanadoras y alucinógenas, como "diente de león" para el higado, "floripondio" para el asma, "adormidera" para los dolores, "belaño" para epilepsias y convulsiones, etc. etc.
Por eso los habitantes de la época las buscaban para remediar todo tipo de enfermedades.
Las mujeres que quemaron los inquisidores eran, en su mayoría, del tipo de las descritas aquí.
COSTA UROLA
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