jueves 28 de enero de 2010

Ajuria_Enea


Cadáveres podridos de palomas obturan algunas de las cañerías que descienden del tejado de Ajuria Enea, sorteando los pináculos del alero de la cubierta y los arbotantes de los esquinales cilíndricos de la planta superior.

En los días calurosos del verano, o según como soplara el viento, un hedor mefítico envolvía determinadas zonas de la residencia del nuevo lehendakari, recordándole que allí habían pasado muchas cosas antes de que llegara él.

No es una metáfora, ni siquiera un brote tardío de justicia poética destinado a evocar la descomposición y el olor a cadaverina que exhalaban todos los planes y "procesos de paz" alentados por el anterior inquilino del palacio.

Es tan sólo un parte de intendencia, transmitido aséptica y resignadamente por una colaboradora fiel: "No sabes en qué estado encontramos esto. Pero Patxi decidió no tocar nada que no fuera imprescindible porque en plena crisis no era cosa de rodear Ajuria Enea de andamios".

A Patxi le están saliendo canas en las dos curvas que bajan de la frente a las patillas. Sus gafas de montura pálida acentúan el tono blanquecino de su tez y le dan ese aire de contable abnegado, dispuesto a quedarse todas las noches hasta las tantas para sacar el trabajo adelante y procurar un futuro mejor a su familia.

Es un hombre corriente, pero no es un hombre gris. Tiene tirón, genera empatía. Su historia parece sacada de una película de Frank Capra a la española: el hijo de un trabajador manual de Portugalete decidido a ejercer de presidente de todos los vascos de buena voluntad, sustituyendo las fantasías endogámicas del nacionalismo por un concepto abierto de ciudadanía.

Desde el pasillo acristalado por el que se accede al comedor del edificio de la Lehendakaritza Patxi López me muestra el recorrido que siguió Fernando Buesa durante el que habría de ser el último paseo de su vida, el 22 de febrero hará diez años. "En ese edificio de ahí estaba el etarra que activó la bomba con el mando a distancia", me dice señalando un conglomerado blanco repleto de ventanales a poco más de doscientos metros.

Cuando ocurrió aquello yo no lograba comprender que el jefe de un gobierno democrático fuera capaz de asumir que asesinaran al líder de la leal oposición delante de su residencia, no ya sin dimitir sino sin tan siquiera rectificar un ápice su empecinada defensa de un proyecto coincidente con el de los asesinos.

Ahora al comprobar in situ esa cercanía palpable que ninguna foto o gráfico terminan nunca de reflejar (literalmente el crimen sucedió delante de sus narices) es imposible no sentir una descarga de indignación y no lamentar que ese fanático sin entrañas pudiera aún permanecer en el poder nueve años después de aquello.

Patxi habla de las víctimas, del apoyo que les presta, de tal o cual próximo aniversario con afecto, con emoción, con humanidad, nunca con ira.

El principal logro de sus ocho meses y quince días en el cargo ha sido la deslegitimación social de la violencia y el acoso a quienes la justifican y ensalzan hasta expulsarlos del espacio público de las fiestas populares.

Sólo por esa elemental profilaxis (un verano sin carteles de etarras en medio del txakoli, sin aquellos muros de la vergüenza que convertían en héroes a los asesinos delante de las viviendas de sus víctimas) ya habría merecido la pena que se hubiera formado este gobierno con el inteligente consejero de Interior Rodolfo Ares al frente de una Ertzaintza por fin motivada para cumplir con su misión legal sin tapujos ni reservas mentales.

Se siente arropado por los empresarios -"Nos apoyan más de lo que lo hacían con el PNV"- y habla del impulso a las obras del Tren de Alta Velocidad como el compendio y representación de un proyecto orientado a situar Euskadi más cerca de todo.

Entre tanto ha iniciado, con menos contundencia de la que la mayoría de sus electores querrían pero con plena claridad de ideas, el desmontaje del tinglado nacionalista, la sustitución de un régimen de poder monolítico ligado a la obsesión identitaria por la articulación de una sociedad vasca basada en el pluralismo.

Un primer paso decisivo ha sido la anulación de las disposiciones que habían convertido el euskara en la única lengua vehicular de la enseñanza.

Queda por articular un modelo educativo que él y su equipo consideran que debe ser trilingüe -con el inglés pesando casi tanto como los dos idiomas oficiales- y antes o después tendrán que encarar el problema de la reducción de la oferta de enseñanza en español, replegada a las zonas con mayor inmigración y pobreza por los usos sociales del nacionalismo y treinta años de subvenciones al euskara.

Pero su compromiso público es bien nítido: "Garantizamos la libertad de elección de las familias".

Y es un alivio escuchar en la sede del Gobierno vasco lo que los acomplejados presidentes de Cataluña y Baleares no pueden ni quieren decir.

Patxi López es consciente de que mientras los sectores que le apoyan esperan resultados inmediatos con prisa y ansiedad el mundo nacionalista le mira con una mezcla de desdén y prevención. El resultado de ambos fenómenos es el alto nivel de desconfianza en su gestión que ha reflejado alguna encuesta reciente.

El lehendakari reconoce que una de las mejores cosas que le ha pasado en estos meses es constatar la lealtad y el apoyo constructivo que está recibiendo de Antonio Basagoiti. Hay sintonía personal, hay complicidad política y eso es mucho más importante que los escuetos pactos escritos.

El lehendakari y su equipo son conscientes de la encrucijada que vive el País Vasco en relación con el debate desatado en ETA y las repercusiones que ello pueda tener en la recomposición del mapa político.

En todo caso, al margen de cuáles sean las maniobras de sus rivales, Patxi López tiene muy clara su propia oferta a la ciudadanía. Lo acaba de exponer con palabras que, en un lugar con tanta afición por el deporte, cualquiera puede entender. Es una idea que ha tomado prestada de un pasaje del libro sobre Mandela en el que John Carlin explica cómo se apoyó en el rugby para construir la nueva Sudáfrica:

"Queremos hacer el equipo de Euskadi con todos los vascos".

Ya no hay ninguna razón por la que tenga que oler a podrido en Ajuria Enea.

pedroj.ramirez@elmundo.es



miércoles 27 de enero de 2010

BARACK va a traicionar a sus aliados en Afganistan


Ahora ya está claro. Gracias a su mando militar en la zona, el general McChrystal, finalmente sabemos las intenciones reales de Barack Obama: el incremento de 30.000 soldados americanos tiene por objetivo forzar a los talibanes a llegar a un acuerdo político.

McChrystal ha dicho que todas las guerras tienen un final político y en eso lleva razón. Pero esa no es la cuestión: la cuestión es definir qué final político se quiere alcanzar. Y ahí está el verdadero problema de la estrategia de Obama.

Obama ni aspira ni pretende la victoria aliada en Afganistán. Ni tan siquiera parece interesado en hacer que los propios afganos consoliden un régimen tolerante, abierto y democrático.

Lo que busca es una salida elegante de aquel teatro de operaciones sin que parezca una clara derrota. Y los únicos que le pueden garantizar su objetivo, guste o no, son los insurgentes talibanes, la verdadera fuerza del país con la excepción de la OTAN y las tropas americanas.

¿A qué arreglo político se refiere McChrystal?

¿Qué arreglo político pueden aceptar los talibanes ahora que su influencia va hacia arriba?

La respuesta es clara. El abandono de las armas contra los occidentales a cambio de su presencia en el Gobierno, si no el Gobierno mismo.

De ahí todo ese énfasis que ahora se pone en los talibanes moderados. No hay talibanes moderados, hay aproximaciones tácticas diferentes sobre cómo lograr sus objetivos que, a tenor de la experiencia históricas bajo su dictadura, ya sabemos cuales son.

La naturaleza de la bestia es la que es, por mucho que el lobo se vista de oveja.

Negociar con los talibanes un Gobierno para Afganistán, nacional o local, es traicionar los principios por los que nuestros soldados han dado su vida en aquellas lejanas tierras y sólo promete que aquel país volverá a ser foco del yihadismo.

COSTA UROLA



domingo 24 de enero de 2010

La gran estafa de la Gripe-A


La apocalíptica gripe A está resultando la más suave de la historia. Por lo menos así lo señalan los estudios. Y tras el susto, llega el escándalo.

El Consejo de Europa empieza este jueves una investigación para determinar si la declaración de pandemia por parte de la OMS estaba justificada y si ha habido intereses económicos tras la campaña de vacunaciones masivas.

Las sospechas de corrupción salpican a varios expertos y funcionarios públicos. En el centro de la polémica se encuentra un virólogo de fama mundial que ha estado detrás de todas las alertas sanitarias de los últimos años: el holandés Osterhaus, al que ya llaman `el doctor Gripe´.

Se llama Albert Osterhaus y es reincidente a la hora de meternos el miedo en el cuerpo. En 2003 se convirtió en el virólogo más prestigioso del mundo cuando identificó el coronavirus responsable del Síndrome de insuficiencia respiratoria aguda (SARS).


En su línea habitual, Osterhaus profetizó que esta vez sí `venía el lobo´: la posibilidad de una pandemia de proporciones dantescas por culpa de la mutación del H1N1.

Y la OMS tocó zafarrancho de combate y puso a los gobiernos firmes. ¡Más vacunas, es la guerra!

Por fortuna, la gripe A está resultando ser la más suave de todas las gripes desde que existe un registro histórico, según Marc Lipsitch, profesor de epidemiología de la Universidad de Harvard. Las cifras cantan: 13.000 muertes en el mundo (unas 230 en España), mientras que la gripe estacional (la de toda la vida) causa entre 250.000 y medio millón de víctimas anuales (de mil a cuatro mil en España).

La reputación de Osterhaus comenzó a tambalearse cuando un reportaje de la televisión pública holandesa VPRO, y del que se hizo eco la revista Science, destapó que es el accionista mayoritario de ViroClinics, una empresa biotecnológica contratada por el gigante farmacéutico GSK para investigar la vacuna de la nueva gripe.

Presuntamente, se pudo beneficiar de la venta de los 34 millones de dosis encargadas por el Ministerio de Sanidad holandés, cuyo titular, Ab Klink, es amigo personal de Osterhaus.

Pasado el susto, llega el escándalo. El Consejo de Europa emprende este jueves una investigación sobre la gestión de la gripe A para dilucidar si la declaración de pandemia por parte de la OMS estaba justificada y si la vacunación masiva ha sido un fiasco o el resultado de una decisión manipulada por intereses económicos.

Las sospechas de corrupción salpican a varios expertos y funcionarios públicos. Y la credibilidad del organismo internacional está en entredicho. Acorralada por las críticas, la OMS ha anunciado que también encargará una investigación a un grupo de expertos independientes.

Recordemos que en España, por ejemplo, este verano se debatió si sería conveniente retrasar el inicio del curso escolar. O si habría que ir a los estadios de fútbol con mascarilla. ¿Podemos besarnos?

COSTA UROLA



sábado 23 de enero de 2010

Barack en 2010


Con la humillante derrota de su candidato al senado por Massachussets, el OBAMA está mucho peor de lo que parece. La victoria del republicano Scott Brown pone fin a décadas de hegemonía liberal (feudo de los Kennedy) allí y le arrebata la mayoría en el Senado, tan necesaria para sacar adelante sus iniciativas políticas.

Dejando las palpables contradicciones a un lado, sus apuestas no le han ido mucho mejor. Dice Rafael L. Bardají que : la mano tendida al mundo musulmán, si no al islamismo, no ha mejorado la imagen de América en el mundo ni ha hecho bajar el nivel de amenaza terrorista, como se ha podido comprobar recientemente; ha ido trazando una línea roja tras otras con Irán y los ayatolás las han rebasado todas, reprimiendo brutalmente a sus ciudadanos y prosiguiendo su senda atómica; Corea del Norte continúa sin ceder; China no se ha vuelto más cooperativa; y Rusia, a pesar del amor profesado por Washington, sólo saca provecho de un presidente creyente del declive americano.

Por no mencionar a una Iberoamérica que si se resiste al populismo como puede no será gracias a la ayuda americana, como se vio en Honduras, o en una Cuba que ni se abre ni se suaviza.

Pero lo peor puede todavía estar por llegar.Con suerte, la victoria de Scott Brown en Massachusetts quizá le haga ver lo que de verdad quieren los americanos. Si no, más vale que Zapatero rece y mucho, porque con Barack están perdidos los sociatas.

COSTA UROLA



miércoles 20 de enero de 2010

Al final, siempre van los marines


Acostumbran los izquierdistas a criticar a Estados Unidos, como hicieron algunos dirigentes franceses para tener después que desdecirse, o mostrar recelos por el control del aeropuerto de HAITI o de la seguridad por parte las tropas norteamericanas.

O hacer demagogia con ello como el ínclito Chaves, el amigo de Preval, el inútil presidente haitiano. Pero la realidad es que nada podría hacerse sin orden y que la ONU, presente en Haití desde el 2004 en una misión de estabilización, es incapaz de controlar la situación con la urgencia que precisa.

La crítica a Estados Unidos es pareja a la incompetencia internacional para, a la hora de la verdad, resolver los problemas o convertir algunos Estados fallidos en países razonablemente institucionalizados.

En Haití y en tantos otros lugares del mundo (como antes en los Balcanes, ahora en Afganistán, etc.) parece que molesta, aunque se le pide que lo haga, que puedan atender lo que otros abandonan o hacerse cargo de aquello en lo que otros fracasan.

La paradoja es que los cascos azules van ahora a ayudar a los marines por mucho que la misión de la ONU esté allí encabezada por un general brasileño.

Siempre se termina pidiendo que intervenga USA para resolver lo que nadie más en el Mundo tiene capacidad o ganas de hacerlo.

Los europeos ni se han molestado en enviar al actual Presidente, el bobalicón de ZP, para al menos dejar constancia de interés por los miles de muertos.

COSTA UROLA



martes 19 de enero de 2010

El chivatazo del Gobierno a ETA para evitar detenerlos


El 4 de mayo de 2006, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska ordenó el cierre de la herriko taberna de Zamudio, donde el etarra Ibon Meñika reconoció que había vendido bonos de 60 euros de apoyo a ETA.

La decisión del juez se adoptó contra el criterio del fiscal Juan Moral.

Una semana antes, Grande-Marlaska había impedido viajar a Irlanda del Norte a Arnaldo Otegi y a Pernando Barrena para intervenir en un mitin del Sinn Fein. La decisión también contó con la oposición de la Fiscalía, que no veía inconveniente en que ambos abandonaran el país.

La Fiscalía, parafraseando a su jefe, Cándido Conde-Pumpido, ya se estaba manchando con el polvo del camino: esto es, poniendo todo de su parte para facilitar la negociación con ETA. A la hora de analizar el chivatazo no se puede perder de vista el contexto en el que se produjo.

El 23 de marzo de 2006, ETA anunció públicamente la tregua. Desde hacía meses se venía especulando con la idea de un alto el fuego. De hecho, desde el comienzo de su mandato, esa fue la principal obsesión de Rodríguez Zapatero.

Y el diseño de la cúpula policial que hizo el presidente ya en su primer Gobierno respondía a ese objetivo. El nombramiento de Víctor García Hidalgo como máximo responsable de la Policía y la Guardia Civil no se puede entender si no es en clave de negociación.

García Hidalgo fue responsable de seguridad del PSE y había sido gobernador civil de Álava. No olvidemos que el máximo avalista del proceso negociador en las filas socialistas es precisamente el presidente del PSE, Jesús Eguiguren.

Dos semanas después de anunciar ETA la tregua, Zapatero reestructuró su Gobierno, situando al frente de Interior a Alfredo Pérez Rubalcaba. Coloca a su hombre de confianza, José Antonio Alonso, en Defensa y elige para llevar desde Interior el proceso negociador a una persona cuyas características cuadran mucho mejor con lo que se requería en ese momento del ministerio ejecutor de la lucha contra ETA.

Es decir, que Zapatero había puesto toda la carne en el asador para que su principal apuesta política de la primera legislatura, el fin de ETA, saliera bien.

Claro, no contó con los jueces. Garzón probablemente hubiera estado más en sintonía con los tiempos, pero en 2006 se encontraba en Nueva York dando cursos patrocinados por el Banco Santander.

Sustituyéndole en su juzgado estaba Grande-Marlaska, un desconocido a quien probablemente el Gobierno subestimó.

Esa fue la pieza que falló. De no haber sido así, tal vez ahora no sabríamos nada del famoso chivatazo.

Como ya ha explicado con todo detalle Fernando Lázaro, el día 3 de mayo el juez Grande-Marlaska decidió poner en marcha al día siguiente una operación (que era la culminación de dos investigaciones en paralelo desde Francia y España, iniciadas en 1998) para desmantelar la llamada trama de extorsión de ETA.

Es decir, para detener a los encargados de organizar y cobrar el llamado impuesto revolucionario, una de las principales vías de financiación de la organización terrorista.

Y fue el día 3 porque precisamente ese día la Policía detectó una reunión celebrada en Oyarzun entre Joseba Elosua (propietario del bar Faisán de Irún), el dirigente del PNV Gorka Aguirre y el etarra Ramón Sagarzazu, en la que, supuestamente, el peneuvista entregó el dinero proveniente de la extorsión empresarial para que, al día siguiente (el 4 de mayo), lo recogiera en El Faisán otro etarra, José Luis Cau.

La noche del 3 de mayo se produjo una larga conversación (detectada por el equipo policial dirigido por Carlos G. que ha investigado el chivatazo) entre el jefe superior de Policía de Bilbao, Enrique Pamiés y su jefe, García Hidalgo.

En esa conversación, el primero le habría informado al segundo de la inminencia de la operación policial, información transmitida por dos policías que hacían de topos, uno en Francia y otro en España.

El 4 de mayo, un inspector jefe de policía destinado en Vitoria (donde ejerció García Hidalgo como gobernador civil) entró en El Faisán y le entregó su teléfono al propietario del bar, Elosua.

Al otro lado, los investigadores suponen que estaba Pamiés, que es quien le avisó de que había preparada una operación para detenerle a él y a Cau cuando se produjera la entrega del dinero. Le informó, además, de que él era el responsable del operativo y, para demostrárselo, le reveló que conocía su reunión del día anterior en Oyarzun y le avisó de que no hablara por el móvil porque estaba pinchado.

Lo que no le dijo el jefe superior de Policía, tal vez porque no lo sabía, es que su coche estaba balizado. Y por eso sabemos que se produjo un chivatazo.

Elosua, tras la insólita conversación telefónica, subió a su coche, acompañado de su yerno, para dirigirse a Francia a avisar a Cau. Y fue en ese trayecto en el que le contó a su acompañante la conversación con el jefe policial, quien concluyó su aviso con esta esclarecedora confesión: "No vamos a joder la negociación".

Los policías que escucharon esa conversación no podían ni creérselo.

Se ha dicho, lo reconoce el propio García Hidalgo, que el chivatazo tenía como fin impedir la detención Gorka Aguirre ( jefazo de PNV), porque ese mismo día Zapatero recibía en Moncloa al entonces líder del PNV, Josu Jon Imaz.

Puede ser una de las causas. Pero no la principal. Lo fundamental era que ETA percibiera que el Gobierno no quería "joder la negociación". De hecho, hay un mal que ya no tiene remedio. Desde el 4 al 20 de mayo, en que Grande-Marlaska llevó a cabo las detenciones, ETA tuvo tiempo de destruir mucha documentación e incluso poner a buen recaudo a alguno de sus jefes.

Grande-Marlaska tenía tan claro el terreno resbaladizo que pisaba, que cuando llevó a cabo las detenciones se limitó a informar a la Fiscalía, sin contar con ella previamente, como es habitual, por si las moscas.

La Fiscalía pide ahora el archivo del caso porque dice que no se ha podido identificar a los autores de las conversaciones. Es decir, quiere echar tierra sobre el asunto.

casimiro.g.abadillo@elmundo.es

NOTA
Un gobierno de conniventes con terroristas y el peor hecho sucedido en España desde el atentado del 11_Marzo 2004.

COSTA UROLA



viernes 15 de enero de 2010

Cuando Europa se entere de quién la preside


Los alemanes tienen muy poco aguante. ¡Hay que ver cómo son! ¡Cómo se ponen Merkel y su ministro de Finanzas por una broma de ZP!

Nosotros ya estamos habituados, pero ellos no tienen ningún sentido del humor. Ya verán cuando nuestro hombre les proponga una Ley de Memoria Histórica de la Segunda Guerra Mundial y les mande a Garzón a decirles que en Nüremberg se dejaron muchos casos en el tintero, que la cosa no puede quedar así.

En Moncloa deben de estar ahora buscando frenéticamente a un García Lorca polaco que les pueda dar juego.

Los alemanes se van a enterar de lo que vale un peine. Ya verán cuando empiecen las exhumaciones de fosas buscando la dentadura postiza de Bruno Schulz y cuando los franceses se mosqueen porque Merkel diga que lo que "pasó pasado está y pelillos a la mar".

Ésa va a morder polvo entonces.

Ya imagino a Sarkozy tragando el anzuelo y exigiendo disculpas por la ocupación de París. Ya imagino al alcalde de Getafe mediando en el asunto con su proverbial tacto diplomático, comentando que en Alemania hay mucho "tonto de los cojones".

Ya veo a todos los europarlamentarios votando la negociación con Al Qaida.

La Unión Europea no sabe a lo que se enfrenta.

COSTA UROLA



jueves 14 de enero de 2010

Imparable el Islam


El nuevo año nos sorprendió con el intento de atentado suicida en el avión de Amsterdam a Detroit cometido por el nigeriano Umar Faruk Agulmutallab cuyas declaraciones pusieron de manifiesto la historia de este hijo de banquero, reclutado en Londres e instruido en Yemen.

La prensa mundial volvió a desentrañar las redes mundiales del fundamentalismo islámico que siguen expandiéndose en la gran media luna verde que va desde el Sahara hasta Filipinas.

Dice el diplomático Daniel Pérez del Castillo que esto me ha llevado a reflexionar, como muchos otros, sobre el fenómeno del Islam. Porque en el fondo cada vez me convenzo más de que no lo comprendemos bien.

He escuchado las declaraciones del General Petraeus sobre las acciones de Estados Unidos en Yemen y en Afganistán y me dan la impresión de que el inmenso poder militar americano se muestra cada vez más impotente para liquidar la insurgencia musulmana.

Es cierto que Estados Unidos posee las armas más sofisticadas del mundo fruto de una industria y tecnología superiores. Y tanto Bush como Obama actúan respaldados por un porcentaje sustancial de norteamericanos que siguen convencidos de la justicia de esta lucha a miles de kilómetros de su suelo para defender a su país y al mundo.

Pero otros norteamericanos y occidentales no están tan convencidos de la eficacia de la empresa por las pérdidas de vidas inocentes y por su éxito improbable. Porque la lucha es despareja. Deben enfrentar un enemigo que cuenta con un sistema de guerrillas y con armas letales financiadas por petrodólares pero que sobre todo está motivado por una determinación, una finalidad religiosa absoluta y por un fuerte respaldo popular.

Y para esta guerra que consideran “santa”, logran atraer a miles y miles de jóvenes y no tan jóvenes idealistas que están dispuestos a jugarse el todo por el todo por una causa superior: el renacimiento del Islam.

Los letrados musulmanes y los jefes de las madrasas conocen bien la historia de su pueblo y tienen bien presente que, desde Lepanto, durante casi seis siglos, los territorios del Islam han venido siendo aplastados y dominados por Occidente.

Por eso en todas partes, con rara unanimidad, festejaron los atentados del 11 de septiembre de 2001 que marcaron lo que podría constituir algo así como el comienzo de una reconquista político-religiosa.

Para ellos Occidente y Cristianismo son una sola realidad: el enemigo del Islam y así se observa en esta última década el agravamiento de las persecuciones contra los cristianos en esos países (baste recordar aquí los hechos ocurridos días pasados en Malasia por el uso de “Allah”, el asesinato de coptos en Egipto, en Pakistán o la siempre crítica situación de los cristianos en Irak).

Algunos insisten en afirmar en que la mayoría de los musulmanes no comparten estas posiciones radicales y que son más numerosos los que se sienten atraídos por las luces de Occidente.

Pero la realidad es que por su religión globalizadora los musulmanes no se integran fácilmente a nuestra cultura y además son cada vez más numerosos en Europa y en otros países occidentales debido a nuestro escaso crecimiento o decrecimiento demográfico.

La presión de los inmigrantes legales o ilegales es incontrolable y los musulmanes que ya son ciudadanos europeos seguirán creciendo a un ritmo mayor que el resto de la población.

Ya algunos alcaldes en Bélgica u Holanda son musulmanes mientras sus instituciones se extienden por todas partes. Con o sin minaretes las mezquitas se multiplican mientras las iglesias, al menos las del centro y norte de Europa, se vacían o se cierran.

Se comprende entonces las reticencias de los gobiernos de Francia y Alemania y en general de la opinión pública, para que Turquía ingrese en la Unión Europea.

Otro elemento a tener en cuenta es la coherencia de los islámicos que a menudo viven mejor su fe que los que nos consideramos cristianos y se asombran con razón de los crímenes legalizados de los infanticidios prenatales o a los mal llamados matrimonios homosexuales difundidos en nuestros países y que algunos tristemente consideran síntomas de modernidad y libertad.

Mientras Occidente no reaccione, vuelva a sus raíces y a su primera Cultura no parece que podrá encararse una respuesta al Islam imparable.

Sin negar la necesidad lógica de defenderse solo unas sociedades solidarias y respetuosas de los verdaderos derechos humanos nos permitirán recuperar nuestro destino.

Y de momento las sociedades europeas están adormecidas por objetivos idiotas.

COSTA UROLA



miércoles 13 de enero de 2010

OCCIDENTE NO SE AVIENE AL SECUESTRO DE LAS LIBERTADES.




Nos enfrentamos a un enemigo, el integrismo islamista, con el que no valen paños calientes.Es un enemigo despiadado e inmisericorde;cruel y aniquilador.
La batalla es una batalla por nuestra supervivencia como sociedad y civilización.
Se trata de ellos o de nosotros". (Oriana Fallacci)

El Congreso no aprobará ninguna ley que se aboque al establecimiento de religión alguna, o que prohíba el libre ejercicio de la misma; o que coarte la libertad de expresión o de prensa; o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a solicitar del Gobierno la reparación de agravios.

Este es el texto de la primera enmienda de la constitucion de los EEUU. En esto creian los fundadores de esa nación, y en esto creemos tambien hoy millones de ciudadanos de Occidente. Estos valores estan amenazados por la iniquidad de muchos, y la cobardía e inaccion, disfrazadas de "respeto", de no pocos. Para reafirmar dichos valores, y en solidaridad con los dibujantes amenazados, publicamos estas viñetas."



lunes 11 de enero de 2010

La traición del PNV a su gente en 1937 : Segunda Parte


El papel de mediador nacionalista del sacerdote vasco Alberto Onaindia adquirió un papel crucial a medida que avanzaba la contienda.

Rotas las negociaciones de diciembre de 1936, en enero se inician nuevos contactos en París –todos ellos negados por el PNV-, en los que van a intervenir el nuncio del Papa en Francia, Valerio Valeri; el ex presidente mexicano, Francisco León de la Barra; el delegado del Gobierno Vasco en aquella ciudad, Francisco Basterrechea; el diputado José María de Izaurieta, y el propio Onaindia.

Como relata Carlos Olazábal en su obra Pactos y Traiciones (Ed. Atxular Atea), todas sus gestiones conducirán a una proposición del Papa a través de su secretario de Estado, Monseñor Pacelli en mayo de 1937.

Mientras, parece ser que el dirigente del PNV y futuro lehendakari, Jesús María Leizaola, se traslada a Salamanca (Cuartel General de Guerra de Franco) en abril de 1937, donde Franco hace llegar al nacionalismo una oferta de cambio de bando.

A finales de abril y principios de mayo ya hay de nuevo varias vías abiertas. Por un lado, el PNV solicita que Inglaterra sea la que garantice que Franco no va a fusilar a nadie, y el general responde que su palabra es suficiente. En ese momento Mussolini pide permiso a Franco para ofrecerse como garantía. Éste acepta.

Alternativamente, el ocho de mayo el Papa, mediante el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pacelli –futuro Pío XII–, envía un telegrama a José Antonio Aguirre –cuya existencia también niegan los nacionalistas, y se encuentra en la documentación de Azaña en el Archivo del MAEX, además de que los medios afines al nacionalismo criticaron su contenido en aquella época–, en la que le traslada las condiciones negociadas por el cardenal Isidro Gomá, arzobispo de Toledo, en nombre del Vaticano, con Franco y Mola, y le expone qué ofrecen y exigen para “una eventual rendición inmediata de Bilbao”. Los peneuveros exigen =

Conservar intacta la ciudad, salida de los dirigentes, respeto a ‘personas’, ‘libertad absoluta’ para los soldados que se rindan, incluidos ‘los jefes’, y puesta ante la Justicia de quienes hayan atentado ‘contra el derecho común”.

Pacelli comunica a Aguirre que “el Santo Padre exhorta a vuestra excelencia a tomar en atento y solícito examen dichas proposiciones” para poner fin al “sangriento conflicto”.

El diez de mayo el ministro italiano de Exteriores, Galeazzo Ciano, confirma a Franco la llegada de ese telegrama. Entonces, ya con el plácet para entablar nuevas conversaciones, Italia, a través de su cónsul en San Sebastián, el marqués de Cavalletti, comienza a negociar con Onaindia.


El catorce de mayo el encargado de Negocios de la Embajada de Italia en Salamanca traslada a Ciano la opinión de Franco:
Aguirre hoy esta completamente sumiso a la voluntad de los rojos y, aunque animado con las mejores intenciones para tratar la rendición, ya no tiene la posibilidad de hacerla aceptar”.

Asimismo, Franco precisa que “de todas maneras, mantiene la esperanza de que las negociaciones se puedan retomar y concluir cuando las tropas nacionales hayan llegado a las puertas de Bilbao”.

En la madrugada del 31 de Mayo de 1937, España recibe una comunicación del representante de Franco ante el Vaticano en la que se informa de una conversación confidencial que había mantenido con el secretario de Estado vaticano para Asuntos Extraordinarios, monseñor Pizzardo. Éste asegura que “Aguirre desengañado y arrepentido entablaría negociaciones con dos condiciones previas: Una que no se le considerase como traidor; otra que las negociaciones se llevasen con el máximo secreto”.

Ese mismo día por la mañana, Gomá llama a Franco urgentemente y éste le envía al general Dávila, con quien se reúne. Tras el encuentro, Gomá envió un telegrama al Vaticano en el que se precisa que el bando nacional acepta la condición de Aguirre y de los nacionalistas de mantener:

Uno, la “máxima reserva”. Dos, “las sanciones que corresponden al señor Aguirre únicamente pueden ser evitadas a través de la expatriación que podría facilitar el general Franco. Tres, máxima celeridad en las negociaciones. Stop. Me permito hacer presente a vuestra excelencia que necesita aconsejar al señor Aguirre para que busque urgentemente la forma de rendirse”.

Dávila comunica a Gomá la respuesta de Franco al Vaticano por escrito.

El lehendakari Aguirre exige nuevas condiciones. El 3 de Junio el representante de España ante el Vaticano traslada a Franco que monseñor Pizzardo “considera inútil toda gestión que no empiece por reconocer Aguirre calidad de adversario leal” (ver documento, archivo MAEX). Esa noche, a las 24 horas se recibe la contestación en el Vaticano:

La España nacional al hacer sus generosos ofrecimientos ha extremado al máximum de concesiones que puede hacer al partido vasco, que nada tiene que temer. Stop. No puede en cambio aceptar reconocimiento de lealtad para quien arrastró a gentes sencillas a la destrucción de su propio país y que sacrifica hoy a una postura personal la paz y la tranquilidad del nacionalismo vasco”.

Mientras, Onaindia continuó las negociaciones en secreto con el marqués de Cavalletti, y así éste comunicó a Roma la víspera de la caída de Bilbao, el 18 de junio:

N. 68 –Urgente– Onaindia se ha puesto en contacto desde Francia –por fuera de Aguirre– con el jefe del Partido Nacionalista Vasco que, con la finalidad de evitar violencia y destrucción, ha decidido que los batallones vascos permanecerán hasta el final de la posible evacuación de la ciudad. Onaindia tendría propuesta de rendirse a las tropas italianas. A tal fin Onaindia solicita cita de nuestro mando –o de él mismo– con parlamentarios vascos para negociar la rendición”.

Al día siguiente las Brigadas de Navarra entraban en Bilbao y se rendían los batallones nacionalistas Malato, Itxarkundia, Otxandiano, Saseta, Itxasalde, Muñatones, Ibaizabal, Irrintxi y otros. Sin pegar un tiro.

Perdido todo el 1 de julio de 1937, el jefe del Cuerpo de Tropas Voluntarias, Ettore Bastico –Doria–, telegrafía a Roma:

Como consecuencia a los pour-parlers mantenido entre el cónsul Cavalletti y el canónigo Onaindia para la rendición a Franco de los batallones vascos, previa garantía italiana, dejando aparte la cuestión política, este mando ha encargado a sus propios oficiales mantener contactos con emisarios vascos para estudiar desde el punto de vista meramente militar cómo podría llevarse a cabo tal rendición (...)

El canónigo Onaindia se ha incluso ofrecido –añade el informe– a acercarse a Roma para tratar la cuestión política con el Gobierno italiano y ha solicitado instrucciones al Gobierno de Euskadi para presentar al Duce un telegrama de Aguirre, en el cual éste último le confía el destino del pueblo vasco”.

Este telegrama, que se encuentra en el archivo del Estado Mayor Italiano, despeja la incógnita sobre el papel del lehendakari José Antonio Aguirre. Hasta ahora, por la calculada estrategia del PNV, se mantenía incierto y oscuro. Se desconocía si fue víctima de la insubordinación de su propio partido o, por el contrario, ya conocía y permitió de antemano los contactos.

Cuando el general Gámir, jefe del Ejército Republicano del Norte, descubrió espantado la postura del Ejército vasco, Aguirre simuló ignorarlo. Así, Gámir señaló a Indalecio Prieto:
En los últimos días se pasaron al enemigo el teniente coronel Ingenieros Montaud, jefe Fortificaciones y mayor Estado Mayor Arbex, secretario técnico y jefe Segunda Sección, ambos del Estado Mayor Cuerpo Ejército País Vasco y procedentes nombramientos del presidente del mismo; Jefe de División Beldarraian, también nombrado por Presidente, tuvo que ser destituido y disuelta su unidad por no hacer cumplir fuerzas a sus órdenes las que se le dieron de voladuras e inutilización, además de consentir a jefes antes de pasarse algunos al enemigo, tuvieran relaciones con el mismo”.

Hasta ahora se pensaba que el lehendakari no era partidario del acuerdo con los italianos, de los que, al parecer, no se fiaba, aunque era posible que intentara utilizarlo para sacar en barcos a su ejército hasta Francia, con la intención de que luego regresaran a territorio republicano por Cataluña para reconquistar el País Vasco a través de Navarra.

El 3 de julio, el presidente del Euskadi Buru Batzar, Doroteo Ciaurriz, expidió en Laredo un documento que serviría de credencial para que el cura Onaindia viajase a Roma.

El infrascrito –señala la credencial–, presidente del Euskadi Buru Batzara, Junta Suprema del Partido Nacionalista Vasco, en nombre y representación del mismo, autoriza y confiere amplios poderes a don Alberto de Onaindia para que acuda ante el jefe del Gobierno de Italia y le exponga los deseos y esperanzas de tipo humanitario y de esperanza de gente que abriga el pueblo de Euskadi en el momento actual y las reivindicaciones políticas que constituyen la doctrina y el programa del nacionalismo vasco”.
Otro similar fue expedido por José Antonio Aguirre en su calidad de lehendakari.

Por todo lo que antecede se explica que Aguirre se fuera a BERLÍN, en 1941, bajo la protección de la Gestapo y a tratar de conseguir que Hitler declarara al País Vasco como PROTECTORADO NAZI.

Esto último puede verse en escrito de este Blog que se se halla en =
http://costaurola.blogspot.com/2009/11/de-cuando-el-lehendakari-peneuvero-se.html


COSTA UROLA




domingo 10 de enero de 2010

Los peneuveros de Aguirre traicionaron a sus gentes en 1936


Los archivos de los servicios secretos italianos demuestran que el lehendakari Aguirre autorizó la rendición de los ‘gudaris’ en Septiembre de 1936, dos meses después de iniciada la guerra civil.

El Gobierno Vasco organiza 60 batallones de gudaris y milicianos, con apoyo de Asturias y Santander, dispuestos a recuperar Vitoria y llegar hasta Soria. El 30 de noviembre se produce la ofensiva de Villareal (hoy Legutiano).

Fracasan estrepitosamente en una lucha que se instala hasta el 4 de diciembre. Un sólo batallón de nacionales frenó la ofensiva provocando más de 4.000 bajas entre muertos y heridos.

Bajo este panorama, conscientes de su incapacidad militar, los nacionalistas vuelven a la senda de los contactos oficiosos con el bando nacional.

Como demuestra Olazabal en su libro (Pactos y traiciones, Ed. Atxular Atea), el 5 de diciembre Mola comunica a Franco que quieren negociar: “Servicio de información de Guipúzcoa comunica que parece ser en frente Vizcaya nacionalistas vascos pretenden entablar conversaciones esperando toma Madrid”.

Comienzan unas negociaciones que fracasan rápidamente porque el seis de enero se produce el asalto a las cárceles de Bilbao con más de 200 muertos. Posteriormente vuelven los contactos, a diferentes bandas, con gran protagonismo del Vaticano y las citas parisinas (ver en la segunda entrega).


Según un documento que los servicios secretos italianos enviaron a Roma el 1 de julio de 1937, titulado Desarrollo de las negociaciones con los nacionalistas vascos, un oficial del Servicio de Información Militar de Italia se puso en contacto a finales de abril de 1937 con un prisionero vasco, hermano de un diputado nacionalista (Lasarte).

El prisionero intuía la posibilidad de abreviar la guerra por medio de una negociación con el Gobierno del País Vasco. Así se lo hizo saber al cónsul de Italia en San Sebastián, el marqués de Cavalletti.

El mismo documento explica que el 2 de mayo el general Mola enviaba una nota a los generales vascos en la cual, hablando de rendición inmediata, les prometía clemencia si al llegar los nacionales a los alrededores de Bilbao los batallones vascos impedían a los extremistas, aunque fuera haciendo uso de la fuerza, destruir la ciudad ,telegrama que luego enviaría el Papa a través de Pacelli, secretario de Estado Vaticano.

El 10 de mayo el marqués de Cavalletti comenzaba en Francia reuniones con influyentes personalidades políticas vascas, que afirmaban que se fiarían de la palabra de Franco si Italia ofrecía garantías.

Estos personajes (el padre Alberto Onaindia) se marcharon directamente a Bilbao para escuchar la opinión de Aguirre, en relación a una llamada que deberían dirigir al Duce, condición esta puesta sobre la mesa por el cónsul para justificar la iniciativa italiana en torno a Franco.

Pero el 17 de mayo, el cónsul, que de vez en cuando informaba a Roma sobre la marcha de las negociaciones, recibió órdenes de su ministro de no ir a Bilbao y de esperar instrucciones de la Embajada de Italia en Salamanca, que siempre debía proceder de acuerdo con Franco.

El 18 de mayo los servicios secretos italianos, que tenían noticias del interés del Reino Unido por salvar de la destrucción las instalaciones industriales de Bilbao, sugerían al marqués de Cavalletti, que siempre previa autorización del mando del Ejército, indujera a los ingleses a través de su cónsul en San Juan de Luz a que empujaran a los vascos a la rendición.

Entretanto, Franco envió otra nota mucho más favorable al Gobierno del País Vasco: la propuesta del Papa. De aquella misiva consiguió copia el embajador británico Chilton, que informaba después a Mola de que el Ejecutivo de Londres aconsejó rendirse al Gobierno vasco.


El 20 de junio, con los nacionales ya en Bilbao, el mando del ejército italiano encomendó a los servicios secretos llevar a cabo directamente las negociaciones con los nacionalistas vascos.

Inmediatamente después se preparó, según el documento, un encuentro con dos personalidades políticas del País Vasco, que desembarcaron secretamente la noche del 25 al 26 de junio en el Puerto Viejo de Algorta, ocupada por las Flechas Negras italianas (Ajuriaguerra y Onaindia).

Se reunieron con los mandos del ejército italiano en el palacio de Horacio Echevarrieta. De esa conversación, los servicios secretos deducen que, “los vascos estarían contentos de rendirse ante Italia, como verdadero vencedor; y que la población refugiada en Santander, primero, y los batallones vascos todavía armados, después, regresarían al territorio ocupado por los nacionales bajo las siguientes condiciones: salvar la vida de todos y ninguna obligación, sobre todo para los jóvenes, de combatir en otros frentes.

Y por último, en el caso de que Franco no aceptara perdonar a las personalidades políticas y los oficiales comprometidos, estos deberían abandonar el país. Nada de fusilamientos ni cárceles.

Seguirá.....................

COSTA UROLA

viernes 8 de enero de 2010

Designaciones : Cantabria, Vizcaya, Vasconia........hasta 1978


País Vasco es un concepto puramente geográfico, sin connotaciones políticas, al que se ha llegado después de varios siglos de incesante y apasionada búsqueda de una denominación lingüística propia de la palabra "Vascongadas", quizás por analogía con el Pays Basque de Francia.

Lo cierto es que nunca existió unidad social ni política en la cornisa cantábrica, desde las estribaciones del Pirineo hasta los Picos de Europa, donde comenzaba el territorio de las tribus astures de la prehistoria.

Entre uno y otro límite convivieron diferentes familias tribales: váscones (navarros),caristios, várdulos, autrigones y cántabros, quizá con una cierta unidad lingüística, defendida por Caro Baroja, como sustrato posterior a la invasión celta, y con un temperamento belicoso y rebelde de los cántabros no vascones (o navarros), amantes de la libertad, que se enfrentaron con valor a los soldados de Roma, a los que, finalmente, se sometieron.

Durante la romanización, el territorio conquistado tomó el nombre jurídico-militar de Cantabria, que los vascos asumieron después de la invasión árabe como propio.

Desde el siglo IX el pueblo cántabro, huérfano de nombre propio, se divide geográficamente (Asturias de Santillana, Merindad de Trasmiera, Montañas de Burgos, Montañas de Santander) mientras el pueblo vasco asume sin contradicción el de Cantabria.

Nombre que no era tenido en cuenta ni siquiera por la Iglesia Católica, que, en sus nominaciones territoriales, no ha aceptado hasta fechas muy recientes la diócesis de Cantabria, al crear el obispado de Santander.

A fines del siglo XI, la geografía eclesiástica indica, sin aludir a nombre civil alguno, que el obispado de Calahorra era el centro espiritual del espacio comprendido por Álava, La Rioja, casi toda Vizcaya y parte de Guipúzcoa. Hasta 1861 no se erige la diócesis vasca de Vitoria, sometida a Burgos, pero ya con los límites exclusivos de las tres provincias vascongadas.

Julio Caro Baroja, con la casa familiar a orillas del Bidasoa, y por tanto en la tierra originaria de los váscones, señalaba el vascocantabrismo como una de las “ideas fuerza” dominantes en la historia vasca. Esta tesis, que supone el deseo de asumir como propio el temperamento bravío e indomable de los cántabros, da por sentado que la tierra del pueblo vasco debe llamarse Cantabria.

Fue un historiador jesuita, el P. Juan de Mariana, quien sancionó con su autoridad este nombre como propio de la tierra vasca, en su Historia General de España (1592), originando las múltiples y agresivas polémicas de la historia posterior, entre quienes ven en el vascocantabrismo la verdadera ascendencia del pueblo vasco y los que consideran que no pasa de ser un mito inventado por algunos interesados en demostrar su amor a la independencia, sin hacer ascos a burdas falsificaciones [8].

Tal es el caso de otro jesuita, Gabriel de Henao, que saca a la luz en 1689 unas pretenciosas "Averiguaciones" de las antigüedades de Cantabria, enderezadas principalmente a descubrir las de Guipúzcoa, Bizcaya y Álaba, provincias contenidas en ella.

En el siglo XVIII es otro jesuita, el P. Larramendi (1690-1766), quien defiende la misma tesis, sin tener escrúpulos en corregir la descripción geográfica de Estrabón, siendo duramente atacado por el agustino Enrique Flórez (1702-1773), el cual rechaza la identificación de cántabros y vascos en su obra "La Cantabria" (1768). El continuador de su obra, el P. Risco, publica el tomo XXXII de La España sagrada (1779) con el expresivo título de La Vasconia.

Prescindiendo de los pormenores de la polémica, estudiada por historiadores de ayer y de hoy, me fijaré sólo en algún dato no tenido en cuenta. Por ejemplo, en los emigrantes.

Así, la hermandad que la colonia vasca estableció en el siglo XVIII en la capital de España.
Madrid, receptora de inmigrantes, contaba entre sus vecinos a “naturales” de Asturias, de Castilla y León, de Galicia, de Navarra, de la Rioja, etc. Pero nunca se menciona a “naturales” del País Vasco, sino de “Cantabria”, los cuales fundaron en 1715, a imitación de la que ya existía desde 1540 en la capilla de los Vizcaínos de Sevilla, una “Real Congregación Nacional de Hijos y originarios de las tres muy nobles y muy leales Provincias de Cantabria” [9] en el convento de San Felipe el Real, que celebraba todos los años con gran pompa la fiesta de San Ignacio de Loyola.

El testimonio literario más inequívoco es el de Cadalso, que en la carta XXVI de sus Cartas marruecas, al señalar las diferencias culturales de las regiones españolas, comenta: “los cántabros, entendiendo por este nombre todos los que hablan el idioma vizcaíno...tienen entre sí tal unión que la mayor recomendación que puede uno tener para con otro es el mero hecho de ser vizcaíno...El señorío de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y el reino de Navarra tienen tal pacto entre sí que algunos llaman estos países las provincias unidas de España”.

Por los mismos años, el bibliotecario Estala usa idéntico adjetivo aplicado a un sacerdote vasco, cuando desvela la verdadera autoría de una dura crítica literaria al filósofo Forner, que fue la causa de la ruptura de ambos literatos, al escribir que fue obra de “un tal Iriarte, al que llamábamos el cura cántabro” [10]. Creo que ambos testimonios tienen fuerza suficiente para defender la tesis de que, a finales del siglo XVIII, ni existía la denominación de “País Vasco” ni sus habitantes se sentían políticamente agraviados por ser adjetivados como “cántabros”, ya que era la común denominación que ellos mismos habían elegido, dentro de una comunidad de intereses.

El sintagma País Vasco, que hoy nos parece tan natural, hubo de abrirse camino a lo largo de los años, con la dura competencia de otras denominaciones.

Cuando el conde de Peñaflorida funda la “Sociedad Bascongada de los Amigos del País”, excluye a los navarros, pensando sólo en los vascos de las tres provincias, unidos por unas manos enlazadas y un lema común “Irurac Bat” (Tres en una). Da por entendido que el País de referencia es el de las tres provincias, que ya sentían la necesidad de una actuación conjunta, sobre todo en la política cultural y económica, aunque sin usar más nombre definitorio que el de Bizcaya o Cantabria.

Llegar al nombre de País Vasco ha supuesto, desde luego, una vacilación secular digna de estudio. Porque, aunque se sobreentiende que el título de la Bascongada alude al “País Vasco”, ni Peñaflorida ni sus amigos así lo especifican. En todos los documentos aparece la “Sociedad Bascongada” de los “Amigos del País”: así, en los Estatutos de 1765 o de 1773 [11], en los resúmenes de las actas y demás ordenanzas y proyectos de la Sociedad [12].

Es un hecho, por otra parte, que, desde la creación del Señorío de Vizcaya, alternó en el uso popular Cantabria con el nombre de Bizcaya, que es el que aparece ya en los mapas del siglo XVIII. Lo mismo que en los raros “Calendarios” y “Guías de forasteros” anuales que, como el de 1757, incluyen un mapa de la península rotulando toda la cornisa cantábrica como Bizcaya [13], sin diferenciar la Cantabria.

Cuando, en 1789, aparece el famoso compendio España dividida en Provincias e Intendencias, la caótica maraña nominal en que se desenvolvía la administración del Antiguo Régimen admitía la existencia en el territorio nacional de cuatro Reinos (Aragón, Navarra, Murcia y Valencia), un Principado (Cataluña), un Señorío (Vizcaya), dos territorios isleños y las Nuevas Poblaciones.
Todo lo demás eran Provincias.

Para mayor confusión, la provincia de Álava estaba subdividida en 52 “Hermandades”; Vizcaya en 8 “Merindades”, a las que se sumaban los 15 “Concejos” de las Encartaciones del Señorío; la provincia de Guipúzcoa estaba compuesta por 18 “Partidos”, 3 “Alcaldías” y 5 “Uniones”, más el Valle Real de Leniz. Para aclarar el posible confusionismo, en nota a pie de página se decía que “Las Uniones y Alcaldías no son otra cosa que una Congregación de Pueblos, por todos los quales va un Procurador u Apoderado a las Juntas generales que celebra anualmente esta Provincia”.
Semejante situación no podía ser beneficiosa ni para la administración ni para los administrados, que no logran encontrar un nombre específico que los distinga de España.

Todavía en 1804, la Guía de postas reconoce este espacio geográfico solamente como Bizcaya. Pero a las Cortes de Cádiz acudieron representantes de las Provincias Vascongadas, no de Vizcaya ni del País Vasco.



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Incluso Sabino Arana, el padre del separatismo vasco, tituló su libro-manifiesto "Bizcaya por su independencia" (1892), aunque años después inventara el neologismo Euskadi (1896), término político-administrativo que ha tomado carta de naturaleza en el Estatuto de Guernica, frente a Euskal-Herria, nombre basado en la etnia, portado como enseña reivindicativa, sin reconocimiento jurídico, pero que sirve hoy para denominar el “Museo de Euskal-Herria” de Guernica o publicaciones como el Diccionario político de Euskal-Herria de Iñaki Egaña, mientras se puede adquirir en las librerías el Atlas de Euzkadi, evidenciando así la indeterminación nominal del país.

Para mayor confusión, por las mismas fechas, algunos vascos del 98, como Unamuno, preferían resucitar el nombre de Vasconia, más acorde con la derivación latina, que tuvo su origen en el siglo VII, cuando los francos crearon el Ducado de Vasconia en territorio francés.

Lo normal en España, sin embargo, es seguir hablando hasta fin del XIX de las tres Provincias Vascongadas.

Hay quien escribe sobre el País Vascongado (1878) o de la Región Vasca (periódico de 1906) pero el cambio de siglo supuso también una creciente valoración popular de la denominación País Vasco, después de la segunda guerra carlista, cuando el nacionalismo reclamó las antiguas leyes y la restauración de las Juntas, pidiendo la protección del euskera, el cual, “por medio de la difusión y enseñanza obligatoria llegue a ser, además del idioma oficial del País Vasco, la lengua nativa de las futuras generaciones”.

La tesis del vascocantabrismo seguirá vigente, al menos hasta 1911, según nos hace saber Jon Juaristi en 1987[14], para quien el vascocantabrismo era ya, en esos momentos, una reliquia histórica.

Las reivindicaciones fueron constantes hasta 1917, año en que las Diputaciones de las tres provincias solicitan del rey Alfonso XIII la autonomía para el territorio, derecho que no fue reconocido hasta la Constitución de 1978 y en su hijuela legal, el Estatuto de Guernica, en cuyo Título preliminar se aprueba que pueda llamarse Euskadi o País Vasco.

Son cientos de años en busca de nombre propio, hasta que aparece, por primera vez, en un documento oficial como el Estatuto de Autonomía.
Aunque setenta años antes ya se hablara del país vasco-francés en un libro definitorio, que ha enseñado el camino al español. Se trata del ensayo histórico de Pierre Harispe Le Pays Basque. Histoire. Langue. Civilisation .

COSTA UROLA



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NOTAS
[1] Bryan Sykes, Las siete hijas de Eva, Madrid, Debate, 2001, pág. 150.

[2] Todavía en 1754 se publica una Real Cédula “sobre que a los vizcaynos, como a nobles hijos-dalgo, notorios de sangre, no se les impongan penas afrentosas que lastimen su pundonor” (Hay ejemplar en la Diputación Foral de Bilbao, F. 2505).

[3] Por ejemplo, en el manuscrito que especifica la “Razón de lo que pertenece al Patrimonio Real en el Señorío de Vizcaya y las dos Provincias confines de Guypúzcoa y Álava, y de los Fueros que tiene el Señorío, y privilegios que gozan las dos Provincias”. (Biblioteca Nacional de Madrid, Ms.17837/9).

[4] Manuel Lanz de Casafonda, Diálogos de Chindulza, ed. de F. Aguilar Piñal, Oviedo, 1972, p. 86.

[5] Se trata de la dedicatoria de una Relación anónima de la guerra entablada con los portugueses en la Colonia sudamericana de Sacramento, “dedicada a la M.N. e I. Nación Vascongada”.

[6] Véase el capítulo II de la obra de Pedro Álvarez de Miranda, Palabras e ideas: El léxico de la Ilustración temprana en España (1680-1760). Madrid, 1992.

[7] Antonio de Capmany, Centinela contra franceses, Valencia, 1808. Citado por Álvarez de Miranda en su mencionada obra.

[8] Antonio Duplá y Amalia Emborujo, “El Vascocantabrismo: mito y realidad en la historiografía sobre el País Vasco en la Antigüedad”, en Historiografía de la Arqueología y de la Historia Antigua en España (Siglos XVIII-XX), Congreso Internacional. Madrid, Ministerio de Cultura, 1991, 107-111. C. Ortiz de Urbina, “El Vascocantabrismo. El mito y su gestación”, en La Arqueología en Alava en los siglos XVIII y XIX, Vitoria-Gasteiz, 1996, pp. 46-62.

[9] Se conserva un ejemplar de sus Constituciones en la Diputación Foral de Bilbao (F.3887).

[10] Cita debida a Mª Elena Arenas, biógrafa de Estala.

[11] Pueden verse ejemplares en San Sebastián, Biblioteca Koldo Mitxelena, J.U. 3635 y 3636.

[12] Puede consultarse el tomo X de la Bibliografía de autores españoles del s.XVIII (2002).

[13] Existen ejemplares de este raro impreso en el Palacio Real (I.L.1003), en el Congreso de los Diputados (S.3297) y en la Academia de la Historia (22-3-1-1).

[14] Jon Juaristi, El linaje de Aitor, Madrid, Taurus, 1987.

miércoles 6 de enero de 2010

"Los ideales" de la izquierda política

Si se pregunta a la izquierda política de nuestro tiempo cuales son los ideales que debe defender Occidente, la respuesta será tal brebaje de generalidades grandilocuentes sobre la humanidad, el diálogo entre civilizaciones, los derechos humanos, la legalidad internacional emanada de la ONU, la paz mundial o el desarrollo sostenible, que ni un insecto se dejaría matar por ellos.


Cuando se ha conseguido llevar a la mitad más próspera y libre del planeta a este estado de desfonde intelectual y moral, el terreno queda convenientemente abonado para que fructifiquen hasta las ideas más delirantes de la intelectualidad orgánica de izquierdas, siempre removiendo los cascotes del muro de Berlín.

Si el progresismo es la quintaesencia de la ingravidez intelectual, la New Age es su trasunto oligofrénico.

El movimiento New Age es una corriente cultural (es decir contracultural), cuyo origen se localiza en la costa oeste de los EEUU durante la década de los sesenta, que se basa en una concepción mágica de la realidad, en la que las bases de las culturas más disparatadas (atlantes, rosacruces), las terapias más absurdas y una antropología irracional, se trufan con un mesianismo milenarista, un pacifismo ultramilitante y el inevitable toque OVNI, formando una grasienta empanada de imposible digestión.

Y de ahí, de esa pandilla de oligofrénicos dedicados a snifar coca, les viene a los llamados intelectuales de Izquierdas de HOY, toda la alimentación o base para inculcar a los habitantes de España, la idea de que hay que eliminar toda tradición de todo.

COSTA UROLA

sábado 2 de enero de 2010

Arzak,Subijana, Arguiñano : Mezclan Ciencia con morcillas

Arzak, Subijana y Arguiñano, entre otros, son los impulsores del "Basque Culinary Center", una facultad para aprender cocina que incluirá un "Centro de Investigación e Innovación de Ciencias Gastronómicas".

Para tal proyecto, han recibido una jugosa subvención del ministerio que dirige Cristina Garmendia: siete millones de euros. Las ayudas se completan con otros tres millones cedidos por el Gobierno vasco, otro de la Diputación de Guipúzcoa y terrenos cedidos por el Ayuntamiento de San Sebastián.

El BOE anunció las ayudas el pasado 31 de octubre y que estas serían asignadas por el departamento de Garmendia pese a que cuesta encuadrar la cocina en este ámbito.

¿Qué demonios tiene que ver la CIENCIA con unos cocineros?

Si fuera que a través de las innovaciones culinarias se van descubriendo vacunas contra el sida, el cáncer, etc., tendría sentido.

Pero regalar a unos cocineros, ya muy ricos, DIEZ MILLONES de euros para que haya más cocineritos, y en nombre de la "Ciencia", deviene todo en que este páis cada día está más en la linea de Chicago de Alfonse Cappone.

COSTA UROLA