lunes 30 de noviembre de 2009

Políticos en España : casta despreciable


En las encuestas públicas y privadas se enciende el farolillo rojo para los políticos. Ocupan airosamente el último lugar de la credibilidad.

El desprecio de la opinión pública hacia ellos empieza a resultar alarmante. Se extiende la idea general de que los políticos, en proporción creciente, no se dedican a atender al bien común sino al medro personal, a la colocación de sus parientes y amiguetes, a las prebendas, los cohechos, las corrupciones y las martingalas.

Los profesionales de la cosa pública pasan por sus cargos en el poder y en la oposición sin otro objetivo que forrarse el hígado y enriquecerse. La España política se está convirtiendo en un patio de monipodio en el que se trafica abiertamente con las influencias entre la burla de la opinión pública que asiste menos divertida que cabreada al cachondeo general.

El espectáculo no se ha podido descarnar más durante este verano que se ha acabado ya entre los ardores del calor y la vagancia de los políticos.

Los ciudadanos pagan las vacaciones a cuerpo de rey del presidente del Gobierno, enseñoreado de un palacio canario y rodeado de un séquito de servidores, escoltas, secretarios, doncellas, cocineros, jardineros y choferes que para sí lo quisieran esos reyezuelos dictadores de los países árabes, según los datos publicados por Daniel Forcada y Federico Quevedo en un libro de lectura obligada: El negocio del poder.

Así viven los políticos con nuestro dinero. Pero los ciudadanos medios pagan también una parte de las vacaciones de los políticos en la oposición puesto que las subvenciones estatales suponen en algunos casos el 90% de lo que ingresan los partidos políticos.

Para ellos no hay crisis. Ningún partido ha reducido como han hecho las empresas sus puestos de trabajo, sus presupuestos, sus gastos generales. A vivir de los impuestos que con tanta satisfacción pagan los ciudadanos.

A chupar del bote con voracidad insaciable. A dotarse, a costa de los pardillos que tributamos, de todas las ventajas, todas las prebendas, las más varias comodidades. Total: pagan los ciudadanos y si se necesitara dinero adicional para mantener la suntuosidad la cosa no puede ser más fácil: se suben los impuestos.

Basta oír las intervenciones de los oyentes en las emisoras de radio y en los Blogs para comprobar el hartazgo que produce a los ciudadanos el estercolero político en el que vivimos.

COSTA UROLA



viernes 27 de noviembre de 2009

La dignidad de los catalanes y de los catalufos


Ningún país democrático admite la subversión como acción dirigida al debilitamiento de un poder del Estado si tiene vocación de perpetuarse, de seguir existiendo.

El proceder concertado de los medios de información de Cataluña, vía editorial del 26 de noviembre, los inhabilita para contribuir a la formación de una opinión pública libre, plural, veraz y diversa, mostrando sin tapujos su sumisión absoluta al poder político de los EZQUERROS, que los financia.

Al igual que el principio "pacta sunt servanda" (los contratos hay que cumplirlos)vertebra nuestro sistema jurídico de raíz romana, también rige el aforismo latino "pacta, quae turpem causam continent, non sunt observanda", que traducido significa que los pactos que contienen una causa torpe no han de observarse.

¿No es acaso una causa torpe o ilícita pretender reformar la Constitución a través de un Estatuto de Autonomía?

En casi todas las legislaciones de nuestro entorno, estos pactos son nulos de pleno derecho. Así lo señalan el artículo 1.255 del Código Civil español, los artículos 1.131 y 1.133 del Code francés, el artículo 138 del BGB alemán y el artículo 1.343 del Codice italiano.

Que no confundan el debate: del Tribunal Constitucional no atenta contra la dignidad de Cataluña, sólo debe pretender el conseguir que el Estatuto catalán encaje en la Constitución española y, francamente, es tan difícil cómo hacer que un elefante quepa en un seiscientos.

Todos esos periodicos, con apoyo de un jefe de Gobierno de España más parecido a Calígula, pretenden intimidar a un Alto Tribunal para que resuelva que Cataluña tiene derecho a ser independiente de España.

Si tal cosa sucediera en Gran Bretaña, induciendo el propio Jefe de Gobierno, a que Gales o Escocia tengan acceso a la independencia, o en Francia proponiendo a la fuerza la independencia de Bretaña o de Aquitania, serían procesados por alta traición y felonía.
Alta Traición al Estado por parte de un jefe de Gobierno.

COSTA UROLA



jueves 26 de noviembre de 2009

Los requetés en Vera del Bidasoa

 



Los requetés en Vera


Yo paso gran parte del año en Vera del Bidasoa y estaba en casa cuando estallaron los acontecimientos revolucionarios que perturba­ban a España. Hace ocho días supimos que había llegado al pueblo un camión cargado de comunistas y de gentes del Frente Popular de Irún, que recorrieron las calles de la aldea, y a la mañana siguiente, después de vitorear a la República y dedicarse un poco a la pedantería de los puños en alto y de "¡Salud, camaradas!", volvieron a Guipúzcoa e hicieron saltar el puen­te de Endarlaza.

Dos días después entraban en Vera los requetés salidos de Pamplona. Al salir de mi casa, por la mañana, me dijeron: "Ahí están". Efectivamente, en mi barrio, que llaman de Alzate, delante de una casa de dos pisos, con un balcón con una muestra donde se leía Círculo de la Unión Republicana, había un gru­po de veinte a treinta hombres con traje amari­llo "kaki", boina roja y un fusil brillante, moder­no. Me pareció una escena del tiempo de la guerra carlista y del cura Santa Cruz.

Un oficial, desde el balcón, arrancó el palo del asta de bandera e hizo saltar a hachazos el letrero y lo tiró al suelo. Después fue sacando libros y amonto­nándolos en la calle, donde los soldados les prendieron fuego. Entre los libros había algunos míos que había regalado al pequeño casino. Allí quedaron carbonizados.

Estas tropas del requeté tenían cierto aspecto. En su mayoría eran hombres pequeños, casi todos de la Ribera de Navarra. Había un mucha­cho alto y grueso, con una boina de borla amari­lla, y uno viejo con gran aire de antiguo guerrille­ro. Después de destrozar la pequeña biblioteca del círculo, pusieron un letrero que decía: "Dios, patria, fueros y Rey".

Estuve hablando con los requetés. Uno me preguntó qué habían hecho los comunistas al pasar por el pueblo. Yo les dije que nada. "¡Lástima que no los hayamos encontra­do!", dijo uno. "¿Y ustedes -les pregunté-, están dispuestos a la guerra?" "No, pero no nos darán miedo las balas. Bien confesados y bien comulgados, para morir lo mismo da hoy que mañana"-me contestó uno pequeño.

"¿No ten­drá usted hijos?, preguntó una mujer." "Sí, tengo cinco, tan pequeños que caben en esta cartuchera".

Al día siguiente se habló en Vera de que venían más tropas del requeté, que iban al límite de Navarra con Guipúzcoa al mando del coronel Beorlegui. El miércoles por la tarde uno de los agentes de policía de Vera me dijo:
- Hoy tiene usted un espectáculo interesantí­simo. Va a llegar una columna de Pamplona al mando del coronel Ortíz de Zárate, que entrará por el vecino pueblo de Lesaca y marchará a for­zar el camino de Oyarzun para acercarse a San Sebastián.

Esta es una de las marchas que hacía con fre­cuencia el cura Santa Cruz. Cuando me decían esto se encontraba conmigo un médico del pue­blo, Dr. José Ochoteco y un policía.
El Dr. Ochoteco había venido en un automóvil pequeño con una gran cruz roja en el parabrisa. Llevaba en la manga un brazal con la misma cruz. El policía dijo:
- Ochoteco podría llevamos en su coche para ver el paso de la columna.
- Muy bien -contestó el médico-, vamos en seguida.
- Vamos- repliqué.

Subimos los tres al automóvil y nos encamina­mos hacia Lesaca. A la entrada del puente sobre el Bidasoa, vimos a dos oficiales, uno de los cua­les conocía al médico.

- No ha llegado aún la columna -le dijeron-, pero debe estar cerca.
Yo le dije al médico que me parecía que lo mejor sería volver.
- ¿A usted le importa -me preguntó el médi­co- que vayamos hasta Almandoz para ver a mí mujer que está algo enferma?
-A mí, no.

Llegamos a Almandoz; fuimos a casa del sue­gro del doctor y desde el balcón comenzamos a ver el avance de la columna medio militar, medio carlista. Irían de 700 a 800 hombres en varios camiones, requetés de boina roja, solda­dos de artillería con piezas ligeras y automóviles de oficiales y jefes.

Los requetés gritaban y salu­daban al estilo fascista; los soldados de artillería con casco de acero y trajes oscuros, se mostra­ban serios y no hacían manifestaciones de entu­siamo.

Pasó toda la columna y nosotros pensa­mos abandonar Almandoz y salir para Vera. Nuestro médico tenía prisa y cuando encontra­mos los últimos camiones detenidos, empeza­mos a adelantarlos. Era seguramente una impru­dencia. Bajamos la cuesta hasta Mugaire, siempre adelantando a los camiones, entre muje­res y sacerdotes que nos aplaudían como si fué­ramos de la comitiva.

De pronto se empezaron a oír grandes voces de ¡Alto¡ ¡Alto! Nosotros nos detuvimos y oímos la voz de uno que gritaba:
- A ver ese automóvil donde va Pío Baroja.

Cuatro o cinco hombres altos, de aspecto amenazador, nos hicieron bajar del coche y uno de ellos gritó:
- ¡Pónganse en fila!

Entonces nos amenazaron con pistolas y nos registraron. Yo creí, a la verdad, que en aquel momento nos fusilaban. "Nos van a matar aquí -pensé con cierta indiferencia-'-. Yo gritaré "¡Viva la libertad!".

Tras un momento nos regis­traron y al policía le arrancaron violentamente la placa, la pistola, y todo lo que llevaba en el bolsi­llo. En aquel momento yo no tenía todo el miedo que lógicamente debía tener.

Sentía un fondo de desprecio por esta escenagrafía repugnante. Setecientos hombres para asustar a tres personas inofensivas era demasiado. No sé si esperaban de nosotros algún acto de desesperación. Después de tenernos algún tiempo rígidos en la carretera, amenazados con pistolas, subimos al automóvil con orden de seguir detrás de otro que nos seña­laron.

Este aparato, esta pedantería nietzschiana, se me antojaba absurda. Parecía cosa de provin­cianos petulantes, y recordaba aquellas cosas tan falsas de Don Ramón del Valle-Inclán acerca de la guerra carlista, en las que daba como una gran cosa el que los soldados de la religión pegaran a las mujeres en el pecho con las culatas de los fusiles.

Seguimos al automóvil que nos indicaron y lle­gamos a la entrada del pueblo de Santesteban. El pueblo tiene un camino que pasa por un puente para unirse a la carretera. En esa encrucijada se aglomeraban los requetés y el público.

Entonces el hombre alto que me había amenazado con una pistola se acercó a nuestro coche y dijo, señalán­dome y mostrándome a los requetés:

- Este es el viejo miserable que ha insultado en sus libros a la religión y al tradicionalismo.

Yo nada contesté. "Hay que matarlo", dijeron los requetés.

Me chocó la mansedumbre del público, pues nadie hizo la menor objeción. Un fotógrafo pretendió hacer una fotografía, pero alguien dio un manotazo a la máquina, que cayó al suelo. Algunos de los requetés y de los solda­dos venían a mirarme la cara, como a una fiera. Después de media hora, un jefe dijo que tenía­mos que ir a Vera, y en ese momento un puño entró violentamente y me rozó la cara. Aquí pen­sé que alguno iba a agarrarme del brazo, a sacar­me violentamente y a dejarme tendido en la carretera.

Salimos de Santesteban y llegamos a Vera. No sé qué conciliábulos hubo allí, pero al cabo de una hora nos mandaron volver a Santesteban. "Allí nos matan", pensé.

A la entrada del pueblo nos rodearon cuatro guardias civiles y en medio de la gente, tocada con boinas rojas, fuimos a la cárcel que se encuentra en el sótano del Ayuntamiento.

Al entrar en ella dije a mis compañeros:
- Aquí creo que ya estamos en seguridad.

Horas después se presentó el oficial del estado mayor de la columna, hombre amable. Me dijo que podía salir de la cárcel e irme a dormir al hotel. Yo contesté:
- Me quedo aquí, no sólo por compañerismo, sino porque me encuentro más seguro; en un hotel podrían matarme con mucha más facilidad.

El oficial del estado mayor dijo que a los tres nos pusieran en libertad una hora después de salir la columna del pueblo, pero a poco se presentó un sargento de la guardia civil y nos dijo que en la comida que habían tenido los oficiales se decidió que era impropio y de mal efecto encarcelar a gen­te inocente.

Así que el médico y yo podíamos mar­chamos y que el policía se quedaría en la cárcel por no haber dejado pasar a Francia un automóvil de uno de los señores fascistas que iban de expedi­ción. Dejamos al pobre policía en la cárcel y mar­chamos a casa de un compañero del doctor Ochoteco, el médico Aguirre.

Al llegar a casa de éste, comencé a tener un gran pánico y a perder la serenidad. El sargento de la guardia civil que nos acompañaba nos dijo que le diéramos palabra de no salir de casa de Aguirre hasta las dos de la tarde del día siguiente.

Nos tendimos Ochoteco y yo en la cama y estuvi­mos sin poder dormir. Teníamos la esperanza de que la columna abandonara pronto el pueblo. Efectivamente, a eso de las cinco o seis de la mañana empezamos a oír ruido de motores y gri­tos de ¡Viva España!, ¡Viva la religión! y ¡Viva el clero!

Estaba yo relativamente tranquilo, cuando a eso de las ocho o nueve de la mañana empeza­ron nuevamente a pasar camiones. Uno de éstos habíase volcado, quedando un muerto y varios heridos, y además la expedición había encontra­do uno de los puentes en el camino de Leiza roto. De nuevo se llenó el pueblo de boinas rojas.

- Yo he tenido mucho miedo -me decía el médico-, pero ya se me va pasando. Dentro de unos días no me acuerdo de esto. Usted ha esta­do muy sereno.

- Sí; pero ahora me empieza el pánico a mí y es posible que ya no se me quite.

Hablamos con el Dr. Aguirre de cómo se podría salir de Santesteban, sin peligro, y pensamos que mejor sería hacerlo después de comer, porque en estos primeros días, los requetés se dedicaban a comer y beber alegremente y probablemente des­pués a dormir.
El sargento de la guardia civil nos dio un salvoconducto para llegar a Vera. Después de comer, fuimos a la cárcel con ánimo de salu­dar al policía compañero de viaje pero no pudi­mos.

Salimos a la carretera bajo un sol de fuego. En todos los pueblos del tránsito había jóvenes armados, gente petulante con fusiles y escopetas modernos. En Sumbilla nos pararon un momen­to, después seguimos adelante hasta Vera, donde mi hermano, cuando le conté lo que me había pasado, me dijo que iría al pueblo para preguntar a los carabineros si me podían dar un salvocon­ducto para llegar a Francia, pero le dijeron que no.

Yo me decidí a marchar a pie. A los dos kiló­metros de andar, vi que subía un automóvil y lo detuve. El dueño era un español de apellido fran­cés. En la carretera no había obstáculos, pero antes de llegar al punto avanzado apareció un carabinero.

"Este me fastidia", me dije.

El carabi­nero pidió los papeles al propietario del automó­vil y luego me dijo:
- ¡Usted es Pío Baroja
- Sí, señor.
- Usted ha sido preso. Así lo dice el "Diario de Navarra" .
- Es verdad, pero me soltaron.
- ¿Y ahora a dónde va?
- Voy a uno de estos caseríos de España.

Entonces el carabinero se echó a reir.
- Ya veo que va usted a Francia; yo no se lo impediré, que cada cual se salve como pueda.
- Pues, muchas gracias.

En la frontera varias personas se interesaron por saber lo que me había pasado. Por la noche me llevaron hasta Hendaya, a casa de unos ami­gos.
He ido después a la frontera de Vera, en el collado de Ibardin, para ver si no hay ya vigilan­cia y comunicarme con mi familia, pero allí siguen las boinas rojas y los hombres con arma al brazo montando la guardia.

Comentario de Don Pío


Quiero insistir en que no estoy de acuerdo, en la teoría ni en la práctica, con las derechas ni con las izquierdas. Mi punto de vista es solamente personal e individual. Lo único que deseo fer­vientemente es que el Estado de España se nor­malice y que pueda vivir el que trabaja.
Varias cuestiones o problemas se plantean hoy a los españoles y a los extranjeros ante la revolu­ción desencadenada en España.

Aunque se quisiera cambiar, yo ya no podría. Es uno viejo y le falta elasticidad para eso. Le quedan los mismos entusiasmos intelectuales que siempre y piensa con enternecimiento en los grandes hombres que han intentado aclarar el mundo: Demócrito y Epicuro, Lucrecio y Marco Aurelio, Copérnico y Kant.

Ya nuestra época no es de aclaración, sino de oscuridad.

Se quiere acabar con la libertad de crítica, con el libre examen, no ya sólo en política, sino en todo. El culto de la masa de los comunistas están acogotando el pensamiento.

Se quiere mandar en nombre de una supuesta ver­dad que es, casi siempre, una teoría vieja, mano­seada y arbitraria. El que se encuentra en pose­sión de esas luminosas verdades, se considera investido de derechos sublimes. Es un apóstol, un conductor de las masas; los que le rodean son niños. Él tiene el poder de explicar la buena nue­va, que es casi siempre vieja y mala. La pedante­ría y el dogmatismo emborrachan a las gentes. Ya no puede haber explicaciones, ni razonamien­tos, ni crítica, sino sólo violencia física, fuerza de las armas.

En una época así, tan bárbara y tan bestial, vale más un tirano que cien mil. Con un tirano, quizás, se pueda vivir y discurrir; con cien mil, imposible.

Pío Baroja (Ayer y Hoy - Editorial Caro Raggio)


sábado 21 de noviembre de 2009

El "Tellagorri" de Anasagasti y el PNV


Vamos a situar al lector. Anasagasti es un senador del Partido Nacionalista Vasco y tiene un blog que es un faro de difusión de doctrina nacionalista, una especie de Ministerio de Propaganda copiado a Franco.

En ese Blog se reproducen escritos de un periodista de Algorta que era nacionalista y emigró, en 1936, a Argentina. Ese periodista usaba el seudónimo de "Tellagorri", no se sabe porqué. El abajo firmante usa también el seudónimo de Tellagorri pero en homenaje al escritor universal Don Pío Baroja y que en varias de su novelas describe las andanzas de uno de sus personajes, denominado Tellagorri.

Nada que ver con el periodista ese de Algorta, que por cierto se llamaba José Olivares Larrondo, nacido en 1892 y que murió en 1960 en Buenos Aires.

Anasagasti ensalza y recuerda con nostalgia los articulitos del citado Olivares (alias Tellagorri), y estos días da la publicidad el que he copiado y pego aquí, para que se vea el fondo y la forma de pensar de esa gente nacionalista.

El articulito que reproduzco, copiado a Anasagasti, lo hubieran firmado a ojos cerrados tanto el fundador de Falange Española y de la Jons como el propio Franco.

Al parecer, ni Anasagasti ni sus conmilitones son conscientes del fascismo a lo Musolini que propugnan tanto el "Tellagorri" de Algorta, Sr. Olivares, como su propio partido : PNV.

El defecto mayor del sufragio universal consiste en que son muy pocos, escasísimos, los ciudadanos que saben a quién votan y por qué. La casi totalidad de los electores no van al colegio electoral conducidos por su criterio, sino por otros criterios, o por otros intereses.

Suelen ser llevados, casi siempre, o por el tabernero o por el cacique o por una apasionada campaña periodística, o por un odio, o por una amistad, o, en el mejor de los casos, por los dirigentes de un partido político. En muy pocas ocasiones por el juicio que él se haya formado de las cosas con su leal saber y entender.

Y es que, en realidad, a la mayor parte de los ciudadanos se nos hace muy difícil, si no imposible, conocer cuáles son los problemas que tiene planteados la nación, y muchísimo menos podemos saber cuáles son, entre nuestros compatriotas, los más capacitados para estudiarlos y resolverlos.

Esto es muy difícil y sólo está al alcance de unos pocos. Todo lo demás, al votar, no sabemos lo que hacemos.

Hay sí, cosas elementales que se saben, pero suelen ser de tipo negativo: sabe el obrero que debe votar contra el patrono, y el patrono sabe que tiene que votar contra el obrero; pero ni unos ni otros saben si, al hacerlo, mejoran su situación, que es de lo que se trata siempre, en fin de cuentas. Por ejemplo, si yo quiero que el pueblo vasco viva regido por leyes dictadas por los mismos vascos, y no por ningún otro, es porque creo firmemente que así vivirán mejor, sin daño para nadie. Sencillamente. Esto lo sé muy bien. Pero al referirnos a las cuestiones relacionadas con los intereses generales del pueblo vasco, ya la cosa se complica, y la mayoría nos perdemos en la complejidad de los problemas.

¿Se considera conveniente que existan las Diputaciones?. Pues que las elijan los Ayuntamientos. ¿Llega el momento de elegir la Junta general, en lugar del Parlamento parlanchín?.

Pues que los Ayuntamientos saquen de su seno los componentes de esa Junta. ¿Hay que elegir presidente de la nación?.

Que lo elijan los alcaldes o la Junta general. Y luego, que el presidente señale quiénes han de formar el gobierno, y que gobiernen. Al gobierno le residenciará cada año, o cada dos años, la Junta general, que le pedirá cuentas de lo que ha hecho, aprobará o desaprobará su gestión, y le fijará, cuando las crea conveniente normas de actuación.

Libertad, libertad para expresar las opiniones, todas las opiniones. Y en la prensa, particularmente, libertad sin traba alguna para la idea… y el carro de la basura, naturalmente, para recoger las inmundicias que se nos quieren servir como ideas: la mentira desvergonzada, la calumnia, el insulto, el chantaje, la grosería, la estupidez. Al carro, al carro de la basura, antes de que lo vean los vecinos.

Como puede comprobarse, el sufragio universal o un voto para cada ciudadano, no les gusta. Propugnan que el votante se limite a elegir concejales de su aldea y que luego éstos y los alcaldes elijan Juntas que sustituyan a los Parlamentos.

Tampoco la libertad de expresión les gusta.

Dice el alias "Tellagorri" que basta con que el que sepa escribir exponga sus ideas en Cartas al Director de los periodicos, y si tales ideas no son del agrado de "ellos" (los peneuveros), pues a usar el carro de la basura en el que recoger las opiniones discordantes.

Todo un modo de pensar y de ser que ha estado gobernando Vasconia durante treinta años y ha conseguido que un cuarto de millón de vascos haya tenido que exiliarse.

Por Javier Tellagorri



viernes 20 de noviembre de 2009

Control de la sociedad española


Dice Pablo Molina que Felipe intentó controlar todos los resortes de la sociedad civil a base de patadas en la puerta, con los resultados conocidos.

A Zapatero no le pasará lo mismo porque ha entendido que se puede aherrojar más aún a toda una sociedad poniendo en marcha mecanismos más refinados, como hiperlegitimar a los liberados sindicales para que mantengan la paz social en medio de una crisis espantosa o conceder licencias de emisión radiofónicas y televisivas sólo a los empresarios adeptos.

Con los desempleados cobrando subsidios raquíticos, pero narcotizados por sus representantes laborales, para quienes Zapatero lo está haciendo muy bien, y los medios de masas eludiendo cualquier crítica de fondo al desastre nacional protagonizado por el gobierno en todos los frentes, más allá de alguna crítica amistosa para cubrir el expediente, la única posibilidad que tienen los ciudadanos de recibir una información libre que cuente lo que realmente pasa en el país es la existencia de pequeñas empresas de comunicación que no tengan que pagar peaje alguno ni a los hunos ni a los otros.

La aventura apasionante de esRadio, que viene a cubrir ese espacio informativo que ningún multimedia está dispuesto a llenar, está siendo amenazada en su expansión geográfica por los mandarinatos autonómicos, es decir por Zapatero y Rajoy, dispuestos a utilizar armas tan sutiles como efectivas para evitar que sus votantes escuchen unas voces incómodas.

Y es que, por debajo de una farragosa legislación intervencionista, se esconde el pánico permanente de los políticos a la libertad de expresión.

La existencia de pequeñas empresas que en régimen de semiclandestinidad cubren este espacio informativo es la válvula de escape de una sociedad civil a la que se obliga a recibir información pasada por el tamiz de los partidos políticos.

En todo caso, el resultado es el mismo: unos medios de comunicación controlados mientras la economía se va a pique y la nación a hacer gárgaras gracias al estatuto de Cataluña, aprobado por las santas narices de Zapatero.

Es, con otros disfraces, idéntica dictadura que la que montó Franco y le copió el PNV en Vasconia.

Por COSTA UROLA



jueves 19 de noviembre de 2009

Cuando al Psoe se le caza mintiendo....................


Dice el periodista Hermann Tertsch que De la Vega nos advierte de que quienes no estemos totalmente de acuerdo con el Gobierno, debiéramos hacérnoslo mirar, porque somos en realidad la quinta columna de los piratas en España.

Luego cuidado, queridos amigos lectores, porque si pertenecen ustedes a esa especie que piensa que quizás se podrían haber hecho las cosas mejor, en aras de la dignidad nacional, la integridad de nuestro Estado de Derecho y la respetabilidad de nuestras instituciones, pueden entrar en la lista de sospechosos de piratería.

Como tales entrarán ustedes todos en la lista del SITEL en la que el ministro Fouché controla nuestros movimientos, palabras y pensamientos para evitar desmanes del enemigo.

Y automáticamente toda su familia y su entorno entrarán en la banda de corsarios, por decisión gubernamental, sin saberlo, sin haber blandido jamás una daga, empuñado un Kalashnikov ni haber pisado un barco en su vida.

Así están las cosas. Desde luego, parece mentira que nuestros gobernantes se pongan nerviosos sólo porque se les cace una mentira.

Cuando se dedican casi exclusivamente a producirlas y difundirlas. Tan nerviosos se han puesto todos que se le ha ido la cabeza hasta al ministro que tiene fama de tener, además de estudios de ciencias, sangre de rodaballo.


COSTA UROLA

miércoles 18 de noviembre de 2009

Economía y Poder en la España medieval


En el siglo XIII, por Laredo, Santander, Castro Urdiales, San Sebastián y Bilbao la Castilla ganadera y agraria enviaba sus excedentes de materias primas.

En las bodegas de sus navíos, los marinos del norte transportaban las remesas de lana, hierro, aceite y vino hacia los puertos europeos, y de allí regresaban con las naves cargadas de armas, paños, ámbar báltico o figuras de alabastro inglés.

El siglo XIV trajo a la Península además de la peste bubónica, importada por navíos en 1348, las guerras entre Castilla y Aragón (1356 a 1365), y la guerra civil castellana (1365 a 1369)

Pedro el Ceremonioso de Aragón tuvo que hacer frente a una posible invasión de castellanos y una sublevación de catalanes. Pedro I el Cruel, de Castilla, fue asesinado y sustituido por su hermano ENRIQUE DE TRASTAMARA, quien tuvo que hacer frente, asimismo, a una invasión de ingleses del duque de Lancaster aliados con portugueses.

En el siglo XV, el matrimonio de Isabel de Castilla (hermana de Enrique de Trastamara) con Fernando de Aragón (en 1469), supuso una guerra civil por causa de la hija del de Trastamara, Juana la Beltraneja.

En 1492 Boabdil, último rey nazarí de Granada, entregaba las llaves de la ciudad.. Y en 1478 crearon la Inquisición para barrer de sus reinos todo lo que no fuera cristiano.

En 1492 dispusieron, siguiendo el ejemplo de Francia e Inglaterra, la expulsión de los judíos.

Tras el descubrimiento del Nuevo Mundo y la firma del Tratado de Tordesillas en 1494, Castilla y Aragón se repartían el globo marítimo entre dos potencias navales : Castilla-Aragon y Portugal.

Todos peninsulares.

Simultaneamente, el Gran Capitán derrotaba a los franceses y se adueñaba de Italia, del Rosellón, la Cerdaña y Nápoles. En 1512 Fernando El católico lanza la ofensiva de su Duque de Alba sobre el viejo reyno de Navarra, agregándola a Castilla.

Y se forma el primer Estado moderno europeo : ESPAÑA.

Costa Urola



domingo 15 de noviembre de 2009

De cuando el Lehendakari peneuvero se refugió en Berlín, protegido por la Gestapo


El nacionalismo vasco afirma que siempre ha favorecido las libertades y los ideales democráticos. Sin embargo, en plena II Guerra Mundial, el “lehendakari“ Aguirre VIAJÓ A BERLIN, donde pasó cuatro meses tratando de buscar la forma de negociar un “PROTECTORADO “ vasco dentro de la futura Europa nazi que se da por segura en todas las cancillerías europeas.


El Euskadi Buru Batzar realizó un informe de respuesta a las propuestas nazis sobre la “cuestión vasca“, donde se revela la idea del PNV de que se cree una especie de “islote“ independiente en el Pirineo.

El texto dice:
Creemos en el talento político del Führer, en su sagacidad, en su alto espíritu de comprensión y esperamos que en el nuevo orden a establecer en Europa y particularmente en España, el problema vasco será tenido en cuenta:

1. Porque a Alemania le interesa la pacificación de España y no puede escapar a su recto sentido que no hay pacificación posible sin una solución favorable a los vascos.

2. Porque el problema vasco está íntimamente ligado al problema racial alemán y por lo tanto es lógico y natural esperar que el Führer lo acoja y lo resuelva con la mayor simpatía.

3. Porque nos damos perfecta cuenta de que las simpatías de Alemania en España están en decadencia, y por lo tanto es de extrema importancia para el Führer recoger y captar nuevas simpatías si no quiere perder toda su influencia en España“.

Por su parte, Aguirre escribe en su Diario :


“Hago el viaje con tres oficiales alemanes que venían de París. Amables y correctos. Llego a Colonia después de pasar la frontera a las dos y media. Tomo de milagro el tren a Hamburgo y dejo olvidada mi gabardina con la precipitación. En la frontera, concesión y facilidad. Viajo hasta Hamburgo con un simpático oficial de la Marina condecorado con las cruces de guerra. Sabe francés y me viene muy bien de intérprete. Llego a Hamburgo a las nueve cincuenta“.

De esta manera tan gráfica relata el lehendakari provisional vasco, José Antonio Aguirre, su entrada en Alemania, el corazón del imperio nazi.

Viaja solo en un tren, rodeado de simpáticos y amables oficiales nazis, sin ningún control de pasaportes, sin lentos ni molestos registros de las SS, la temida policía política y racial que dirige Heinrich Himmler, sin preguntas ni interrogatorios incómodos, sin la más mínima molestia.

El DIARIO de Aguirre entregado a la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos el 14 de octubre de 1954, es sin duda el mejor documento para conocer sus actividades en el país más vigilado del mundo.

El documento revela cómo uno de los hombres supuestamente más buscado por las SS y el franquismo campa por sus respetos en Berlín y Hamburgo. Se entrevista con los embajadores de Venezuela, Argentina, Panamá y Santo Do­mingo, naciones todas ellas proclives al Eje.

Intenta hacer un viaje de negocios a Grecia. Visita las embajadas de Yugoslavia y Hungría y hasta interviene en la venta de unos barcos panameños, surtos en el puerto de Amberes, a las autori­dades nazis.

Con 115.000 francos en el bolsillo asiste a solas a misa todos los domingos, incluso a una de ellas por el alma de Alfonso XIII, fallecido en esas fechas; almuerza y cena en restaurantes públicos frecuentados por la Gestapo, asiste a obras de teatro y de ópera, a conciertos tanto en Berlín como en Hamburgo, se cruza con el embajador de España en Berlín Eugenio Espinosa de los Monteros y el corresponsal de ABC y falangista Jacinto Miquelarena, a los que conoce, sin temor a ser descu­bierto, y hasta tiene la osadía de cenar con los diplomáticos franquistas, entre ellos Méndez Vigo.

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El diario constituye, por tanto, la principal fuente de documentación que exis­te para conocer cual era el pensamiento del big boss provisional de los vascos en una Europa nacionalsocialista.

¿Qué piensa el lehendakari de los nazis? Leamos lo que escribe el mismo:


27 de marzo de 1941. He comido solo. Después, casi instintivamente, he di­rigido mi paseo hacia las avenidas que van a parar a Unter den Linden [el lugar ha­bitual de las grandes manifestaciones nazis] por si veía algo. Y, en efecto, poco tiem­po después de cruzar por el monumento de la victoria he visto pasar al ministro de Exteriores japonés Oosuke] Matsuoka, precedido y seguido de gran acompañamiento. Iba con él el general [Hiroshi] Oshima. He llegado hasta la chancillería donde un numeroso público esperaba la salida de Hicler y el ministro japonés después de su entrevista. Ha durado dos horas y media. He esperado, firme en pie, con intenso frío, el momento.

Salen al fin Hitler, Ooachim van] Ribbentrop y Oshima. Yo estaba a 50 metros. Tenía en mi mano unas banderolas nazis y japonesas que nos han repar­tido «gentilmente» unos miembros de las SS. He disfrutado mucho [sic].

30 de marzo de 1941. Hoy me he quedado sin misa. He pasado una noche ex­traña -con sueños- cosa que no es corriente en mí. Total, que entre la noche desvelada y el sueño tardío se me pasó la hora de la misa. He ido a la iglesia por la tarde. Dios me habrá perdonado esta involuntaria infracción del precepto. Envidio a los que se despiertan cuando quieren. Yo no puedo, duermo demasiado bien.

8 de abril de 1941. Sigo leyendo a Unamuno y termino la obra de Antonio Ferro sobre [António de Oliveira] Salazar, el dictador portugués. Interesante figura [sic] la de Salazar que siempre me ha atraído por su honestidad y recio carácter. Se podrá no compartir sus ideas pero se comprende bien que ciertos procedimientos de Gobierno sean necesarios (sic) en algunos países tumultuarios. (...) De Salazar he oído hablar bien, hasta a sus propios adversarios. Es un mérito.

11 de abril de 1941. Hoyes viernes santo. He leído y meditado el Evangelio de san Lucas y los libros del Éxodo y el Levítico. (...) He procurado guardar el ayu­no dentro de la limitación de las circunstancias. He paseado por la tarde llegando hasta la capilla donde oyen misa los elementos de la embajada española y las «mu­jeres» de las embajadas y legaciones de América.

19 de abril de 1941. Durante la mañana leo el Libro I de los Reyes. Termino también el libro El Fascismo de [Pietro] Gorgolini. En resumen, flojo a pesar de que el pró­logo de Mussolini diga que es lo mejor escrito hasta 1921. Después han sido publica­dos mejores trabajos, aun cuando la conducta merezca los calificativos más duros.

20 de abril de 1941. Santo de Aintzarne [su hija mayor]. ¡Cuánto me acuerdo! Aquí festejan el santo de Hitler.


El país más vigilado y seguro del mundo abre las puertas al lehendakari vasco.Este hombre, conforme al Pacto Santoña por el que rindió las tropas vascas a Franco (a través de un general italiano), y en cuya virtud él y sus jerifaltes del PNV quedaban inmunes ante los vencedores de la guerra civil, se fué a París y estuvo, por orden de Franco, protegido de los nazis e incluso más por haber denunciado el escondite de Companys en Paris (el cual fue detenido por la Gestapo, enviado a Franco y fusilado ) llegó tranquilamente a Berlin y tras tres meses de disfrutar de la hospitalidad nazi enviado a través de Noruega a América.

Y los peneuveros actuales tienen el morro de decir que se escapó de las represalias franquistas porque huyó a America. Pero no explican cómo. Ni de qué represalias, tampoco.

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viernes 13 de noviembre de 2009

La ikurriña convierte al Alakrana en buque PIRATA


El abogado del presunto pirata somalí 'Abdu Willy', detenido por el secuestro del atunero 'Alakrana', cuestionó hoy que la justicia española sea competente para investigar estos hechos alegando que en el momento de la captura el barco llevaba una 'ikurriña', por lo que, según su interpretación de la legislación internacional, no navegaría "bajo pabellón español".

El letrado Francisco Javier Díaz Aparicio presentó ante el juez de la Audiencia Nacional un escrito de ampliación de prueba en el que solicita que se aclare qué enseña llevaba el barco secuestrado tras haber "trascendido que el pabellón enarbolado por el 'Alakrana' era distinto al español" por enarbolar "una bandera de País Vasco".

En este sentido, recuerda que el Convenio para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de la Navegación Marítima, firmado en Roma el 10 de marzo de 1988, establece que un Estado puede establecer su jurisdicción sobre delitos cometidos "contra un buque o a bordo de un buque que en el momento en que se cometa el delito enarbole el pabellón de ese Estado".

Este convenio recoge que "los buques navegarán bajo el pabellón de un solo Estado y, salvo en los casos excepcionales previstos de modo expreso en los tratados internacionales o en esta convención, estarán sometidos, en alta mar, a la jurisdicción exclusiva de dicho estado".

A las puertas de la Audiencia Nacional, el letrado defendió esta tesis argumentando que, si el 'Alakrana' no llevaba bandera española en el momento en que se produjo la captura, sería "técnicamente un barco sin nacionalidad, y por tanto era un BUQUE PIRATA".

Estas son las cosas que suceden cuando los armadores de los barcos vascos son peneuveros y acostumbran a no respetar ninguna ley, ni siquiera las internacionales, en su afán de hacer creer ( sólo a sí mismos) que son de un Estado independiente.

Debieran las tripulaciones de todos esos barcos negarse a subir a bordo hasta que no se ice la bandera española, única que puede llevar un buque de Bermeo o de Ondarroa, a no ser que prefieran ir bajo bandera africana.

Taliboinadas de cuatro chocholos peneuveros que amargan las vidas de muchas familias cuando se pone la realidad delante. Y la realidad es que la Ikurriña no sirve como bandera de nada a nadie.

COSTA UROLA


miércoles 11 de noviembre de 2009

Los 22 puntos del escritor Ezquerra para normalizar Vasconia


¿Qué tiene que cambiar en VASCONIA para que ésta acceda por primera vez a una mínima normalidad democrática? A esa pregunta tratan de responder los siguientes veintidós puntos, que son básicos:

1.- La Ertzaintza debe dejar de ser una policía política al servicio del nacionalismo, y eso sólo se consigue renovando sus mandos y haciendo una profunda depuración del personal no democrático.

2.- El euskera debe dejar de ser un imperativo en la escuela y en los demás ámbitos de la vida vasca. Su protección debe desligarse de la imposición, y además ser revisada para que los presupuestos que se le destinan no resulten sangrantes con respecto a otras demandas sociales más prioritarias y cabales.

3.- Asimismo se debe acabar con la imposición ideológica en la enseñanza y sustituir al personal fanatizado nacionalista. Porque desde la Transición, y gracias a que la inmensa mayoría del personal docente que dominaba el euskera lo hacía porque estaba fuertemente politizado, esa lengua ha servido como instrumento de control ideológico.

4.- Es también preciso un proceso de desideologización del euskera que sólo se puede conseguir llevando el pluralismo a ese mundo. Para que dicho pluralismo sea una realidad es imprescindible promocionar el constitucionalismo en euskera, esto es que tanto escritores como traductores o funcionarios comprueben que no es necesario ser nacionalistas para ser remunerados por el uso de ese idioma.

5.- El nuevo Gobierno vasco debe hacer cuanto esté de su mano para que vuelvan a la docencia los profesores que han sido apartados de las aulas por criterios de discriminación lingüística o que han tenido que dejar el País Vasco durante estos años (muchos eran socialistas) para seguir ejerciendo su profesión. Es precisa una “Ley de perfiles democráticos” que complemente la de “Perfiles lingüísticos” y que excluya sin miramientos a los enseñantes que hagan apología del terrorismo o profesión de etnicismo sabiniano.

6.- Se debe promover una política que favorezca con eficacia el “acercamiento”, no de los presos, sino de los “vascos libres”, o sea el regreso de los exiliados no nacionalistas en general.

7.- Para favorecer ese regreso de los exiliados se deben tomar medidas eficientes que protejan sus datos personales en las instituciones, y que salvaguarden su seguridad ante la amenaza y los tentáculos informativos de ETA, ya que esa inseguridad ha sido una de las grandes causas que han llevado a muchos vascos a empadronarse fuera de Vasconia.

8.- Es necesario llevar a las víctimas a la universidad y a la escuela vascas porque no hay mejor modo de combatir la fanatización nacionalista inculcada durante tantos años que hacer que las jóvenes generaciones conozcan de primera mano el testimonio de quienes han pagado las consecuencias de esa aberración.

9.- El nuevo Gobierno deberá corregir todas las tergiversaciones y falsificaciones nacionalistas en la enseñanza y especialmente en las materias de Historia, Geografía y Pensamiento Político.

10.- La democratización de EITB es fundamental tanto en lo que toca al personal como a los contenidos.

11.- La cultura es un ámbito que se debe abordar de una manera profunda. Es preciso “rehabilitar tanto para la escuela como para los medios de comunicación oficiales y la ciudadanía en general a los grandes referentes de la cultura española. Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Blas de Otero, Juan Larrea, Agustín Ibarrola… deben dejar de ser unos proscritos.
La estimagtización de artistas e intelectuales vivos y muertos debe tocar a su fin en la Vasconia que traiga el cambio democrático.

12.- El Gobierno vasco y la nueva mayoría que ha llegado al Parlamento de Vitoria deben eliminar drásticamente todas las subvenciones a los familiares de los presos por terrorismo y todo el dinero que las instituciones han dado hasta ahora a ETA o su entorno.

13.- Del mismo modo, ese Gobierno y esa nueva mayoría parlamentaria deberán poner todos los medios a su alcance para que el mundo de ETA no reciba dinero “extraoficial” ni voluntaria ni involuntariamente. El pago del llamado “impuesto revolucionario” debe ser tratado por la Justicia y por las Fuerzas de Seguridad del Estado como un delito y el miedo debe dejar de ser la excusa para cometerlo.

Los que se resisten a pagar el dinero de la extorsión deben dejar de ser “heroicas excepciones”. El Estado debe poner todos los medios para proteger a los extorsionados. Estamos en un momento crucial para acabar con esa lacra que ya ha durado demasiados años. Lo que se asuma ahora como normal -la persecución del delito o la impunidad para cometerlo- tomará carta de legitimidad para el futuro.

14.- Igualmente es preciso terminar con todos los vestigios que queden del “callejero etarra”, con los homenajes a ETA y con la apología del terrorismo tanto en canciones como en cualquier otra manifestación artística.

15.- El Gobierno y el Parlamento vascos deberán imponer por ley que cada ciudad y cada pueblo de la C.A.V. tengan una calle dedicada a las víctimas de ETA, así como liderar regulares reconocimientos oficiales a los señalados por el terrorismo. No hay mejor manera de combatir la infamia que con la Justicia y el resarcimiento moral.

16.- Arrebatar a ETA el control de las fiestas populares mediante una ley que no pueda ser soslayada por los ayuntamientos es otro de los deberes ineludibles para el futuro Ejecutivo y el nuevo Parlamento vascos.

17.- Otro de los objetivos sin el cual el cambio quedaría incompleto es la eliminación de las “embajadas vascas” en distintos países -cuyo clamoroso objetivo por propia definición es la propaganda nacionalista-soberanista- así como el aprovechamiento de todas las infraestucturas oficiales de difusión nacionalista en Latinoamérica y en el resto del mundo -entre ellas el canal internacional de la Euskal Telebista- para la divulgación de valores constitucionales y democráticos.

18.- Para garantizar el éxito del cambio es preciso también un verdadero pacto con el empresariado vasco como el que Suárez llevó a cabo con el empresariado español prometiendo la salvaguarda de sus intereses. El nacionalismo debe dejar de ser rentable para todos los agentes económicos de la Vasconia de hoy, cuya contribución a la estabilidad es básica. No puede haber una transición vasca sin el apoyo del mundo empresarial, como no hubiera podido haber en su día, sin ese apoyo, una transición española.

19.- Es preciso un acuerdo con la Iglesia que garantice la cooperación de este agente social en el cambio como fue necesario tras la muerte de Franco. Figuras como la del obispo Uriarte deben ser reemplazadas por hombres de la Iglesia que hagan en el País Vasco el papel que el Cardenal Tarancón hizo en la transición democrática de España.

20.- El nacionalismo debe perder todas las cuotas de poder posibles y toda su presencia en las instituciones tanto en en la imagen de éstas como en su funcionamiento interno, dada su expresa voluntad de obstruir el cambio y dado el derecho que le asiste al partido gobernante a imponer su personal de confianza.

21.- Los conceptos constitucionales de libertad, igualdad y unidad, que a su vez son los que salvaguardan los valores de solidaridad, seguridad y modernidad de los vascos.

22- Es urgente asimismo un cambio de paradigma civil, la proyección desde el poder de un nuevo modelo de ciudadano antitético al corrupto, aprovechado, arbitrario e iletrado que ha proyectado el nacionalismo durante tres décadas; un cambio de valores en la sociedad vasca y una realidad política que responda a ese cambio porque no basta con desmontar el nacionalismo sino que es preciso sustituirlo por algo que la ciudadanía perciba “como mejor” y a lo que conceda el voto dentro de cuatro años, pues la única garantía del cambio es la concienciación ciudadana y su reflejo electoral.

Sería una tragedia que lo que hoy se transforme no tenga permanencia. Porque su verdadero éxito reside en la continuidad a largo plazo y ésta sólo pueden darla las urnas.

COSTA UROLA



martes 10 de noviembre de 2009

Arafat, ¿a quienes benefició su muerte?


Ni Israel ni los líderes palestinos tienen interés en que se investiguen los todavía desconocidos motivos de la muerte hace mañana cinco años de Yaser Arafat, opina Said A. Assaf, un bioquímico y nutricionista encargado de prescribirle los alimentos cuando enfermó.

"Nadie quiere saber, ni los israelíes ni los palestinos. Ésta es la única razón por la que, nada menos que cinco años después, la muerte de Arafat siga siendo un misterio", asegura Assaf.

Como en cualquier parte del mundo, cuando desaparece el máximo líder, las personas de su alrededor se aprovechan de ello. Su muerte benefició a mucha gente que ahora tiene poder.

La muerte de Arafat sigue envuelta en un halo de misterio, con teorías que van desde el envenenamiento (alimentario, por contacto físico o incluso a través de los oídos), el sida o una cirrosis no vinculada al alcohol.

El hospital militar de Percy (cerca de París), donde Arafat expiró tras dos semanas de permanecer ingresado, no contribuyó a frenar las especulaciones cuando en las 588 páginas de informe médico que entregó a la familia no determinó los motivos de la muerte más comentada en la calle palestina.

El centro médico no halló rastro de veneno conocido en el cadáver del fundador de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), pero Assaf considera que no se hicieron las pruebas necesarias para resolver la incógnita.

"Antes de su hospitalización, Abu Amar (pseudónimo de Arafat) perdía peso de una forma que he visto en animales en mi laboratorio cuando se les inoculaba veneno", apunta.

COSTA UROLA



sábado 7 de noviembre de 2009

A los etarras no, a los piratas sí ¿porqué?


Nunca esperé del Gobierno español que resolviera debidamente los casos de nuestros pesqueros secuestrados, ni espero que algún Gobierno occidental decida mandar diez o doce mil hombres a Somalia a poner orden en el "país", me parece poco realista.

Pero, si no es mucho pedir, me gustaría que alguien me explicara por qué está muy mal pagar a la ETA y muy bien pagar a los piratas somalíes.

Por qué es una barbaridad ceder al chantaje etarra y sin embargo es muy razonable cumplir con todas las exigencias de los piratas del Índico.

Tras más de un mes de regateos infructuosos en Somalia, los presidentes de los Gobiernos vasco y gallego, compungidos ante lo que puede acabar en una pérdida de votos no prevista, han pedido a los jueces que liberen a los piratas que nos hemos traído; una perspectiva, por cierto, que no creo que entusiasme a los interesados.

Pero ¿dirán lo mismo cuando la ETA decida secuestrar a alguien y pedir la excarcelación de tres o cuatro de sus compinches terroristas?

Por más que lo pienso, no lo entiendo. ¿Son muy diferentes los etarras y los piratas? ¿Es porque los de Somalia son negros? ¿Es porque van en barco? ¿Y si ETA decide dedicarse a secuestrar bacaladeros?

No se puede actuar peor ante una crisis. Primero por la negativa de Defensa a embarcar soldados en los pesqueros del Índico, como Francia, y la tardanza en autorizar la alternativa de mercenarios armados.

Después por la arrogante decisión de hacer pública la detención de dos piratas y dar pie a que Garzón tratara de lucirse reclamándolos sin lograr otra cosa que un sainete judicial y el agravamiento de las condiciones de rescate.

Luego ha venido el trato displicente a los familiares de los secuestrados, denunciado por ellos mismos, y el empantanamiento de las negociaciones.

Y por último, hasta ahora, la sensación de caos y apocamiento en un apuro que ya no tiene salida política honrosa salvo la de apresar a posteriori a los asaltantes.

COSTA UROLA



viernes 6 de noviembre de 2009

Modo o forma de no atrapar a Ben Laden


La coincidencia general entre los servicios secretos de todo el mundo es que Bin Laden y sus lugartenientes se encuentran en las zonas tribales pakistaníes, quizá en Waziristán del Sur o Baluchistán.

Ocho años tras su pista no han dado ningún fruto y ni siquiera han impedido al líder de Al Qaeda seguir enviando mensajes a sus seguidores. Su aura mítica no ha hecho más que aumentar entre muchos musulmanes, que ven en su gran escapada una merecida burla al poder estadounidense.

No hay que ser un cínico ni creer en conspiraciones para ver dónde podría estar la razón de Pakistán en querer mantener a Bin Laden en libertad: la presencia de los terroristas más buscados en su territorio ha servido a Islamabad para extraer paquetes de ayuda militar a EEUU y mantener un poder negociador que disminuiría o desaparecería si de repente no hubiera más sospechosos que cazar en su territorio.

La prensa estadounidense asegura que incluso los colaboradores de Clinton se quedaron sorprendidos de que la secretaria de estado dijera al fin lo que todo el mundo piensa en EEUU, pero nadie se atrevía a mencionar. "Rompiendo el silencio de América sobre Pakistán", titulaba el 'Wall Street Journal 'en un editorial lleno de elogios. Lo que dijo fue que Pakistan NO QUIERE DETENER A BEN LADEN.

Quizá para compensar la brusquedad de sus comentarios, la secretaria de Estado recordó que los propios americanos cargan con mucha de la responsabilidad de que Bin Laden no esté muerto o entre rejas.

Era 2001, los talibán habían sido derrocados en Afganistán y el terrorista saudí y sus cómplices se encontraban rodeados en las montañas de Tora Bora. Agentes de la CIA decidieron pagar a muyahidines locales para que dieran caza a su enemigo número uno, eludiendo arriesgar bajas propias e ignorando ese viejo dicho local que asegura que no es posible comprar a un afgano. Ahora bien, alquilarlo.

Los líderes de Al Qaeda se limitaron a pagar más dinero que los americanos y los guerrilleros les hicieron el pasillo hasta la frontera pakistaní, donde al parecer Bin Laden sigue encontrando la protección de las tribus locales.

Unos y otros, pakistaníes y americanos, por motivos diferentes, han demostrado cómo no atrapar al fugitivo más buscado y escurridizo del mundo.

COSTA UROLA



miércoles 4 de noviembre de 2009

Cultura sí, pero ¿cual?


Parece obligado elucidar a qué nos referimos con la voz cultura. Pero verán vuestras mercedes que tal elucidación no es tan relevante, puesto que el nacionalismo opera de la misma manera intrusiva, obsesiva, mitificadora y mistificadora, sea cual sea la acepción de cultura que escojamos. Se me ocurren alguna de esas acepciones.

Cuando decimos "cultura" solemos decir una de estas cosas:

Podemos apelar al sentido que le da el hombre de la calle, generalmente más sensato que los intelectuales: la cultura como un acervo que la sociedad presiente; una herencia de valores y de símbolos, de historia, de literatura y de arte que cada individuo nota como algo que está ahí, algo a lo que, por un lado, pertenece y que, por otro lado, puede aspirar a interpretar y, con algo de ambición, a ensanchar con su contribución.

Podemos reservar la etiqueta cultura para el mundo académico, para las actividades de la Universidad, e incluir sus manifestaciones extrauniversitarias, pero sólo las directamente tributarias de lo que establece "la Academia" en un sentido amplio.

Podríamos optar también por el sentido antropológico de la cultura, y que incluiría absolutamente todo. Todo lo que alguien es capaz de registrar al observar a una comunidad específica. En la acepción antropológica, es cultura la ablación del clítoris, es cultura cualquier serie infecta de televisión (como un culebrón venezolano), y, por supuesto, es cultura lo que hace Ferrán Adriá cuando ofrece a su selecta clientela una espuma de zanahorias con esencia de tomillo y promesa de nabo.

Hay un concepto de cultura bello y melancólico. Cultura sería lo que queda después de haber leído mucho y haberlo olvidado todo. Creo que se debe a André Maurois. Esta visión resulta seductora, pero uno no sabe muy bien qué hacer con ella.

Hay quien se empeña en dar un uso bastardo, sistemáticamente bastardo, a la voz cultura. Es algo muy periodístico. Nos hablan de la "cultura del botellón", de la "cultura del porro", y cosas por el estilo. Es la cultura de la incultura.

Cultura puede ser cualquiera de las cosas expuestas, según gustos y escuelas, según el uso que se quiera dar –descriptivo, instrumental, estético– a ese concepto escurridizo.

De lo que no cabe duda es de lo que los nacionalistas entienden por cultura, a juzgar por sus actos.

¿Qué es cultura para los nacionalistas? Cultura es lo que ellos digan. Cultura es sólo lo que el nacionalista decide que es cultura. Ni más ni menos. Por ejemplo, cultura catalana o vasca es lo que digan las autoridades políticas catalanas y vascas, nacionalistas hasta el paroxismo, nacionalistas hasta el envenenamiento.

Costa Urola

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