martes 26 de julio de 2011

Caja Ahorros Mediterraneo y otras

Siete miembros del consejo de administración de Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) recibieron en los 4 últimos años préstamos por 71 millones de euros, equivalentes al 96% de la cantidad otorgada. Entre los beneficiarios está el ya ex presidente Modesto Crespo.

Crespo, que presidía la caja que el pasado viernes fue intervenida por el Banco de España, recibió créditos por importe de 7,89 millones.

El consejo de la CAM no cumplió con su responsabilidad de vigilar la tarea de los directivos de la caja. Miraba hacia otro lado, aunque ahora crecen las quejas de falta de información. Un consejo dócil, encabezado los dos últimos años por un presidente, Modesto Crespo, cuyo currículo se reduce a tener un concesionario de coches y, sobre todo, a ser amigo del defenestrado ex presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps. Hasta el punto de que su nombre se barajó como candidato del PP a la Alcaldía de Elche, aunque al final la operación no fraguó.

Así funcionan las cajas de ahorros.

El consejo callaba mientras el crédito de la caja fluía sin problemas. Entre 2007 y 2010 los diferentes miembros del consejo o de la comisión de control de la caja han recibido préstamos por importe de 74 millones de euros.

Pero la mayoría de esos fondos fueron a parar a un reducido número de miembros del consejo. Se trata de Juan Ramón Avilés, que recibió préstamos por 27,2 millones de euros, un tercio del total. Ginés Pérez consiguió créditos por 12,9 millones de euros. José García Gómez tuvo créditos de 7,41 millones. Aniceto Benito, por 7,39 millones. José Enrique Garrigós, de 5,59 millones de euros. Y Antonio Gil-Terrón, por 3,14 millones.

En suma, entre siete miembros del consejo y la comisión de control obtuvieron para sí, sus empresas o familias, créditos de 71,5 millones, el 96% de los entregados a todos los integrantes de estos órganos. Más de 40 personas han sido miembros de los órganos clave en la gestión de la CAM en los últimos cuatro años.

La caja no detalla la situación de estos créditos ni si en alguno de los casos ha habido impagos.

Desde el viernes, los consejeros de la CAM han dejado de detentar tal condición tras la intervención por parte del Banco de España. Ahora deberán tocar otras puertas para obtener tan jugosa financiación, la mayoría de ella conseguida en favorables condiciones.


Un equipo directivo que era una piña alrededor de su líder, Roberto López Abad, que dejó la Dirección General de la caja a finales de 2010, pero se curó de guardarse un sillón en el consejo de Banco Base, primero, y del Banco CAM, después.

López Abad se rodeó de un equipo de fieles que, junto a él, han llevado a la que era antes de la actual crisis, la cuarta caja de ahorros española por tamaño, a un callejón sin salida. Se trata, en primer término, de María Dolores Amorós, la última directora general que en diciembre sustituyó a López Abad. Amorós fue cesada ayer por los gestores nombrados por el Banco de España.

Del club también formaban parte José Pina (secretario general), Vicente Soriano (Recursos), Joaquín Meseguer (Participaciones Empresariales), Francisco Martínez (Inversiones y Riesgos) y Teófilo Sogorb (Planificación y Control).


La CAM pagó a sus directivos sueldos y otras remuneraciones por valor de casi 12 millones de euros entre 2007 y 2010. La otra rúbrica más relevante de los honorarios de consejeros y gestores de la caja procedía de la participación en consejos de otras empresas en los que representaban a la CAM. Por ahí percibieron 4,6 millones en cuatro años.

Pese a haber llevado a la caja a la ruina, nadie les puede exigir en la actualidad que devuelvan esos fondos. Como mucho, tendrán que abonar la sanción que, a propuesta del Banco de España, les imponga el Ministerio de Economía y Hacienda.

Las demás Cajas, empezando por la KUTXA guipuzcoana, en donde han campado los peneuveros durante 30 años, están en situación parecida de ser intervenidas por el Banco de España.

COSTA UROLA


viernes 22 de julio de 2011

Calígula, otro oligofrénico

La revuelta fue reprimida por Druso y Germánico, los hijos de Tiberio, quienes lograron aplacar y dominar a los sublevados, con el costo de un trágico baño de sangre. El triunfo de Germánico fue celebrado en Roma en el año 17 d.C. Poco después Germánico fue enviado en otra comisión militar hacia Armenia y Partia.
En en el año 19 d.C. Germánico murió en Antioquía, posiblemente envenenado. Poco antes de morir Germánico acusó de su asesinato a Calpurnio Piso, el gobernador de Siria, aunque muchas sospechas cayeron sobre el propio Tiberio.

Piso fue juzgado por el senado, donde según la crónica del historiador Tácito, amenazó con revelar documentos que comprometían a Tiberio. Cuando vio que Tiberio no acudía en su ayuda y que su estratagema había fallado, Piso se suicidó. En los meses que siguieron a la muerte de Germánico, Sejano instigó a Tiberio para perseguir a Agripina la viuda de Germánico.

La razón de la persecución contra Agripina fue que los hijos de ésta eran posibles sucesores al trono. Finalmente Sejano logró que Agripina fuera exiliada a la isla Pandataria (hoy Ventone cerca de Nápoles). A la muerte de Germánico, el sucesor de Tiberio era un hijo de Germánico, Druso. Era el tercero de seis hijos del general Germánico y de Agripina la Mayor, nieta de Augusto. Fue adoptado por el emperador Tiberio. Pasó su juventud entre las tropas, siempre iba vestido con una réplica de los uniformes romanos, como todos los soldados usaba los zapatos de campaña llamados “Caliga” cuyo diminutivo era calígula y ese fue el sobrenombre por el cual es conocido hasta hoy.

Su niñez la paso entre las intrigas de la corte imperial. A la muerte de su padre, Calígula fue enviado a vivir con su bisabuela Livia, y en el año 29 a la muerte de  Livia, el joven se trasladó a la casa de su abuela Antonia.

Poco antes de la caída de Sejano, el prefecto de los pretorianos (año 31), Calígula fue llevado a la villa de Tiberio en la isla de Capri. Esa sería su residencia hasta el momento de su coronación seis años después. Mientras tanto, su madre y sus hermanos fueron asesinados.

Con ocasión de su acceso al trono a los 23 años, Calígula sacrificó 160.000 animales como acción de gracias por tan importante suceso, e inició desde aquel momento, su ascensión imparable hacia el poder máximo y caprichoso que culminará en su inclusión en la no muy ejemplar historia de los emperadores romanos en un destacado primerísimo puesto de crueldad y arbitrariedad.

Las ejecuciones eran tan numerosas que, a veces, no había una razón medianamente comprensiva para tan definitivo castigo, como en el caso del poeta Aletto, que fue quemado vivo porque el Emperador creyó toparse con cierta falta retórica en unos versos compuestos, precisamente, a la mayor gloria de Calígula, por el desgraciado vate.

La crueldad de Calígula podría resumirse en una frase que se trataba, en realidad, de una orden dada a sus matarifes respecto a cómo tenían que acabar con sus víctimas. Era ésta: "Heridlos de tal forma que se den cuenta de que mueren".

COSTA UROLA


martes 19 de julio de 2011

El "Dragon Rapide" republicano

Ahora que se cumplen 75 años, en alguna televisión han vuelto a pasar la película. En ella, el comunista Juan Diego interpreta al dictador (¿pero de veras alguien duda de que lo fue?) Francisco Franco Bahamonde, en la crucial aventura aérea que lo llevó desde Canarias hasta Tetuán para encabezar allí la rebelión militar contra la Segunda República.

Aunque llamarle a aquello aventura quizá sea una licencia poética. Es bien sabido, por testigos directos, que el general, que viajaba vestido de civil, se tomó su tiempo en cubrir las etapas de aquel recorrido, y que aún sobre el aeródromo tetuaní de Sania Ramel le pidió al piloto que diera un par de vueltas, hasta que identificó en la pista a un par de jefes señaladamente alineados con el alzamiento.

Pero en aquella misma fecha hubo otro vuelo, también en un 'Dragon Rapide', si bien éste no era, como el de Franco, un aparato civil alquilado para la ocasión, sino uno de los ejemplares que poseía la aeronáutica militar de la República y que tenían su base en Getafe.

A bordo de aquel otro 'Dragon Rapide' iba también un general, Miguel Núñez de Prado y Susbielas, veterano de las campañas africanas como Franco (a quien tuvo incluso como subordinado, en la campaña del Rif de 1921) pero situado en el campo contrario, esto es, el de la lealtad al Gobierno republicano. La suya es la peripecia, por lo común trágica, de esos otros militares a los que no se evoca nunca.

Porque en esa fecha no se sublevó el Ejército, como suele simplificarse, sino una parte de él. Ni siquiera, así lo prueba el perfil de Núñez de Prado, lo hicieron todos los llamados militares africanistas. Y desde luego, muy pocos que pudieran exhibir más que él aquella particular credencial.

Núñez de Prado no iba vestido de civil, sino con su uniforme reglamentario. Era el máximo responsable de la aeronáutica republicana, y acababa de encomendársele la misión de asegurar la lealtad al Gobierno de la división orgánica con sede en Zaragoza, mandada por su viejo compañero, de campañas africanas y de afiliación masónica, el general Miguel Cabanellas Ferrer.

En la confianza de que la amistad entre ambos le ayudaría a disuadir al colega de seguir a los rebeldes, se presentó en aquel 'Dragon Rapide' en Zaragoza. Pero Cabanellas ya estaba comprometido con el alzamiento, y sin dejarse ablandar mandó prender a Núñez de Prado y lo envió a Pamplona, donde cayó en manos del general Emilio Mola, el autodenominado 'Director' y cerebro de la sublevación.

Éste le aplicó la receta que había prescrito para los tibios: ninguna piedad y pelotón de fusilamiento.

"Ha de advertirse a los tímidos y vacilantes que el que no esté con nosotros, está contra nosotros, y que como enemigo será tratado. Para los compañeros que no son compañeros el movimiento triunfante será inexorable", el general Emilio Mola divulgó esta terrible amenaza días antes.


COSTA UROLA

lunes 18 de julio de 2011

En busca de la tumba de Cleopatra

A 45 kilómetros de Alejandría, un equipo de arqueólogos excava en las ruinas del templo de Taposiris Magna, donde pudieron enterrarse los cuerpos de la pareja más famosa del Antiguo Egipto.

Derrotada en el amor y en la guerra, Cleopatra (69 a.C.-30 a.C.) confió su vida eterna a los dientes agudos de una cobra egipcia oculta en un cesto de higos. La última reina del Antiguo Egipto hizo mutis por el foro en las postrimerías de un agosto aciago. A principios de aquel mes de estío, Marco Antonio había muerto entre sus brazos atravesado por su propia espada al dar por cierta la noticia falsa del suicidio de su esposa.

Cautiva en su palacio de Alejandría, la hija de Ptolomeo XII prefirió renunciar a la vida antes que aceptar el ocaso de la civilización faraónica y jurar obediencia a Octavio, convertido en el 27 a.C. en el primer emperador romano bajo el nombre de César Augusto.

El calculado adiós de Cleopatra, asistido por sus criadas Iras y Charmion, sobrevivió a todas las vicisitudes de la tierra y el tiempo. El calor último de sus labios venció a los conquistadores romanos, que trataron en vano de descubrir y allanar su lugar de reposo. Enigmático su lecho permanece aún intacto.

"Su muerte fue un acto religioso. El uso de la serpiente no era una acción desesperada sino un ejercicio de profundo simbolismo", relata a Eureka Kathleen Martínez, una abogada y arqueóloga dominicana que busca su tumba en las ruinas de Taposiris Magna.

Sito a unos 45 kilómetros al oeste de la ciudad de Alejandría, el complejo cobija entre sus muros un templo dedicado a Osiris, la deidad de la resurrección, y su cónyuge Isis, la gran diosa madre en la mitología egipcia. Su árido perímetro de cinco kilómetros, horadado a partir de la expedición militar de Napoleón Bonaparte de 1801, apenas había arrojado hallazgos.

Su destino cambió en 2005, cuando Martínez llegó al lugar y convenció al actual ministro de Antigüedades egipcio, Zahi Hawas, de la necesidad de reanudar las excavaciones en busca de la sepultura de Cleopatra VII y Marco Antonio.

"Si mi hipótesis era correcta, el acto religioso debió concluir con su enterramiento en un templo. Ella había dedicado sus últimas horas a visitar la tumba de su esposo y a hacer libaciones. Después regresó a palacio, se dio un baño, se vistió con sus atributos de reina y diosa, dispuso un banquete y se hizo picar por la cobra", sostiene la arqueóloga.

Tras visitar 28 edificaciones en las proximidades de la ciudad mediterránea y analizar su arquitectura e iconografía, Martínez consideró que Taposiris Magna, abandonada tras infructuosas excavaciones, "reunía el simbolismo necesario" para acoger el descanso eterno de la última reina egipcia y el general romano.

"Ninguna tumba de la tierra encerrará una pareja tan famosa", proclamaba Octavio en Antonio y Cleopatra, la pieza teatral que William Shakespeare compuso a partir del relato de Plutarco.

La afirmación de que la vida paralela de ambos personajes yacía en un confín baldío fue acogida con incredulidad por la comunidad arqueológica internacional.

Logrado el plácet de las autoridades egipcias, la arqueóloga exploró durante dos meses la explanada, enclavada entre el mar Mediterráneo y el lago Mareotis, casi extinguido en la actualidad pero próspero aún en el último periodo de la civilización faraónica. En sus orillas crecían en aquel tiempo olivos, trigo y viñedos que aplacaban la sed y el hambre de una urbe habitada por medio millón de almas. La única geografía conocida del recinto, fundado en la década del 270 a.C. por Ptolomeo II Filadelfo (308-246 a. C.), eran su muralla y una pequeña torre construida en piedra durante la época grecorromana a imagen del grandioso faro de Alejandría.

"Justo dos o tres días antes de que finalizara el permiso de excavación, descubrimos las primeras cámaras funerarias subterráneas", cuenta Martínez. El hallazgo fascinó a Hawas, que desde entonces codirige la misión. "Debemos seguir buscando a Cleopatra y Marco Antonio", insistía el egiptólogo.

Cinco temporadas después, el equipo, formado por 70 obreros y 17 arqueólogos, ha descubierto extramuros del recinto una necrópolis con más de 2.000 cuerpos orientados en una misma dirección. "Se trata del mayor cementerio hallado en Egipto. La localización de las sepulturas sería un hito, porque jamás se ha encontrado ninguna de un rey del periodo griego.

En el interior del recinto amurallado, se han recuperado los restos de un lago sagrado, habitaciones usadas para la momificación y varias capillas consagradas a la adoración de Osiris e Isis, una de las claves expuestas por Hawas para respaldar la teoría de la arqueóloga latinoamericana.

Además, la excavación ha dejado al descubierto una compleja red de túneles y pasadizos perforados a 25 metros de profundidad que, según Martínez, "confirma la idea de que la zona más importante del templo está bajo tierra". En cinco años de excavación, el proyecto ha localizado también ocho cámaras subterráneas y recuperado cuatro cadáveres, entre ellos el de una fémina.

En una lenta batalla contra el terreno, el equipo ha rescatado la entrada original, ubicada en la zona norte del santuario y escoltada por pedestales para esfinges con distintas formas geométricas. En el inventario de piezas recuperadas, figuran la placa de cerámica con la fundación del templo en jeroglífico y griego, un busto de alabastro de Cleopatra, una estatua de bronce de Afrodita (la diosa griega del amor), joyas y una talla en granito de 1,8 metros de Ptolomeo IV. Unas 400 monedas con la efigie de Alejandro Magno, monarcas del período ptolemaico y la pareja de la reina y el general completan el tesoro provisional de Taposiris Magna.

"Descubrir su tumba y la del triunviro Marco Antonio nos permitiría reconstruir su apariencia y reescribir su biografía a partir de sus vestidos y uniformes, pertenencias o manuscritos. Presiento que no estamos lejos".

COSTA UROLA


domingo 17 de julio de 2011

En vez de antiterrorismo, abrazo a los asesinos

El gobierno de Rodríguez podría haberse ahorrado la impugnación masiva por parte de las asociaciones de víctimas, con sus amplias y constantes manifestaciones, si hubiera mantenido los compromisos contra ETA que asumió el PSOE, desde la oposición, con el gobierno del PP.

Si los hubiera respetado, es dudoso que todo el abigarrado paquete de sandeces políticas que desplegó para hostigar a la derecha y a la Iglesia católica hubiera mermado su crédito político en la medida en que lo ha hecho desde que la crisis económica puso de manifiesto la escalofriante falta de sustancia del Presidente y de sus equipos.

El antiterrorismo era, en 2004, el significante de los consensos básicos y de las libertades constitucionales amenazadas por ETA. Ni Rodríguez ni Rubalcaba lo vieron así.

Se despeñaron alegremente por el precipicio de las negociaciones con los terroristas, conchabándose de paso con el nacionalismo estúpido de ERC y con el nacionalismo gorrón del PNV. Fracturaron la nación, ni más ni menos. Deshicieron la urdimbre de las solidaridades políticas necesarias para que el pacto nacional funcionara, y los resultados están a la vista, con la izquierda abertzale en las instituciones vascas y ETA más contenta que nunca, atribuyéndose la mayor humillación que el secesionismo haya infligido en la Historia al Estado español.

Ante esta evidencia, palidecen los méritos de las numerosas detenciones de etarras y descubrimientos de zulos. Aun olvidando el caso Faisán(que no se va a olvidar), lo que sería en otras circunstancias un brillante balance ministerial se ve fatalmente oscurecido por la incapacidad colegiada del gobierno para evitar la conversión de la derrota policial de ETA en una victoria política de la banda.

El último error del zapaterismo (o del post-zapaterismo) consiste en la interpretación de las movilizaciones del 15-M en clave de protesta democrática. Con independencia de lo que los indignados piensen de sí mismos, es obvio que el fenómeno de la indignación primaveral de 2011 tiene un parentesco directo con el acoso a las sedes del PP en la tarde del 13 de marzo de 2004, y ninguno con el movimiento que se inició en Ermua, aquel mes de julio de hace catorce años.

JON JUARISTI


martes 12 de julio de 2011

Trece julio de 1936

13 de julio de 1936. Tres y cinco de la madrugada. Más que calor, bochorno esa noche de verano en Madrid, con la mayoría de las viviendas con las ventanas abiertas intentando pescar un soplo de aire fresco.

De repente un disparo rompe el silencio de lo cotidiano. Apenas segundos después se escucha como eco, otra detonación. Esto ocurre en la esquina de la calle Ayala con la de Velázquez, en pleno barrio de Salamanca. Una furgoneta de la Dirección General de Seguridad, con el nº 17 y perteneciente a la Guardia de Asalto, acelera con velocidad. Tiene motivos. Acaban de cometer un crimen. Un muerto yace en el asiento de atrás de ese vehículo. Con él viajan sus asesinos. Es el inicio de la Guerra Civil.

Conchita y Enriqueta recuerdan a la perfección aquella noche en la que mataron a su padre. Son las dos hijas del asesinado, José Calvo Sotelo.

Lo que sucedió hace ahora 75 años marcaría para siempre su vida, la historia familiar y el destino de toda España.
Aquel 13 de julio, Conchita Calvo Sotelo tenía 17 años (hoy, 93 muy bien llevados) y Enriqueta, que acaba de cumplir 92, contaba con 16 aquel verano. Ninguna ha podido olvidar aquellas trágicas horas. Enriqueta incluso las ha plasmado en una suerte de diario íntimo.

Abran a la Policía! ¡Venimos a hacer un registro!

Detrás de la puerta, José Calvo Sotelo, diputado conservador del Bloque Nacional y jefe de la minoría monárquica en las Cortes de la II República, no puede dar crédito a lo que está sucediendo.

Traemos orden para realizar un registro. Si no abren la puerta la tiramos!

El político es, en aquel momento, el líder de la oposición parlamentaria al Gobierno del Frente Popular, tras la pájara sufrida por Gil Robles al perder las elecciones en febrero de ese mismo año y el encarcelamiento de José Antonio Primo de Rivera desde marzo (sería fusilado meses después, en Alicante). No se fía (hace bien) y se asoma al balcón para ver qué ocurre en la calle. Desesperado grita:

-¿Son policías los que están llamando al piso?

-Sí, don José, -le contesta uno de los porteros nocturnos de su vivienda, en el número 89 de la calle Velázquez- Es la policía.

Sólo entonces se atreve a abrir la puerta. Los asaltantes entran en tromba. Son más de 10. La furgoneta que espera en la calle tiene una capacidad para 22 plazas. No han viajado más de 18. El resto del comando está distribuido entre la calle, el portal y la escalera de la vivienda. No existe escapatoria a la emboscada.

Esto es un atropello. Soy diputado y me protege la Constitución. Tengo inmunidad y no pueden violentar mi domicilio! -exclama Calvo Sotelo.

-Tenemos órdenes de la Dirección General de Seguridad  para hacer un registro y llevarle a declarar -le contesta el jefe de los asaltantes.

-¿Y usted quién es? -pregunta el diputado.

El jefe del comando se identifica: "Fernando Condés, capitán de la Guardia Civil".

Lo que no añadió Condés es que, además de oficial de la benemérita, era instructor de La Motorizada, unidad de acción de las Juventudes Socialistas que actuaban como escolta del líder del PSOE Indalecio Prieto.

-Supongo que esto le bastará para convencerse de la autoridad legítima de nuestra misión. Tenemos que registrar su casa y en la DGS le darán todas las explicaciones que quiera -le añade Condés.

Enriqueta Grondona, esposa de Calvo Sotelo, se tranquiliza al saber que el jefe de los pistoleros es un guardia civil. Sin embargo, Calvo Sotelo desconfía aún más. Está rodeado de todo tipo de sujetos: guardias de asalto uniformados, paisanos con pistolas, guardias civiles sin uniforme…

-Permítame que llame a la Dirección General de Seguridad para confirmar…

Pero al descolgar el teléfono Calvo Sotelo se da cuenta de que no hay línea. Ha sido cortada por los asaltantes. Es consciente del peligro que corre no solamente él, sino toda su familia. Es ahí cuando decide obedecer a sus captores y salir de su domicilio. Presagia que puede morir y quiere evitar que sea delante de los suyos. También teme que algo peor le pueda suceder a su mujer y a sus cuatro hijos (Conchita, Enriqueta, José y Luis Emilio).

Así están descritos los últimos instantes de la vida de José Calvo Sotelo en el cuaderno de su hija Enriqueta: "Entró en el cuarto de mis hermanos varones, que dormían, y dio un beso a cada uno; no se despertaron… Entró luego en la habitación de mi hermana y mía. Vino hasta mi cama y me besó; yo, con la pesadez de la fiebre que tenía no me desperté. Besó también a mi hermana Conchita y ésta sí se despertó. Vio a papá vestido para salir y a dos guardias en la puerta. "¿A dónde vas, papá?", preguntó sobresaltada. Y él contestó: "No te asustes es que me llevan detenido".

El capitán Condés intenta calmar la tensión y le promete: "Le doy mi palabra de caballero que dentro de cinco minutos estará usted delante del Director General de Seguridad". Diez minutos después, otro miembro del grupo de asalto, Luis Cuenca Estevas, famoso pistolero del PSOE, una vez arrancada la camioneta, se sienta detrás del detenido. Sin mediar palabra le descerraja dos tiros en la nuca por la espalda al diputado de derechas…

Fueron dos disparos de especialista. Un matarife profesional. Nadie en la furgoneta volvió la mirada. Tampoco se inmutaron. Eso sí, el conductor aceleró la marcha. Minutos después abandonaron el cadáver en la puerta del cementerio Este de Madrid.

Habían salido a vengar con sangre otro asesinato cometido apenas seis horas antes en Madrid, el del teniente de la guardia de asalto José Castillo, instructor de milicias de las Juventudes Socialistas, quien había sido asesinado esa misma noche, sobre las 21:30 horas, en la confluencia de las calles madrileñas de Augusto Figueroa y Fuencarral. La misión estaba cumplida.

Es difícil señalar el origen concreto del enfrentamiento entre las dos Españas. Antes de que las izquierdas mataran a Calvo Sotelo, las derechas habían asesinado al teniente Castillo, al que se le acusaba de ser el responsable de la muerte de un falangista, Andrés Sáenz de Heredia, y de las heridas de un carlista, José Llaguno Acha. Como represalia, falangistas asesinaron a un capitán de ingenieros, Carlos Faraudo de Miches. Pero meses antes las izquierdas habían matado a Anastasio de los Reyes López… Es decir, un bucle interminable de memoria histórica.

Para darse cuenta del ambiente de guerra que se vivía en España en la primavera de 1936 hay que conocer estas historias y también las cifras: 454 asesinatos políticos y más de 1.638 heridos graves desde las elecciones de febrero. Un dato más, el entierro de Calvo Sotelo celebrado un día después de su asesinato, en el cementerio de la Almudena, finalizó en una manifestación reprimida por las Fuerzas de Orden Público. Resultado: cinco manifestantes muertos y 34 heridos. Esta era la normalidad democrática del Gobierno del Frente Popular.

Si no fue la causa del inicio de la Guerra Civil, el asesinato de Calvo Sotelo sí convenció a muchos dudosos para participar en el 18 de julio. Ese fue el caso, entre otros, del general Franco. Así lo confirma su primo Franco Salgado-Araujo en su diario, el mismo 13 de julio, transcribiendo palabras del general: "Ya no se puede esperar más, he perdido por completo la esperanza de que el Gobierno cambie de conducta al realizar este crimen de Estado".

La República equiparó el asesinato del teniente Castillo con el atentado contra Calvo Sotelo cuando no eran crímenes comparables. Indalecio Prieto y el Partido Socialista intentaron por todos los medios quitarse el muerto de encima afirmando que el asesinato había sido un desmán de las Fuerzas de Orden Público.

NOTA : Hacía menos de un mes que fue amenazado de muerte por el presidente del gobierno, Santiago Casares Quiroga, y menos de dos días por Dolores Ibárruri "la Pasionaria", en el Congreso.


viernes 8 de julio de 2011

Enchufe en la ONU de la analfabeta sociata

La ONU insiste en que el nombramiento de Aído ha sido la culminación de un "proceso competitivo y transparente". Qué morro se gastan estos onusianos ineptos. Al parecer, 1.200 aspirantes pugnaron por los seis cargos en liza.

Sin embargo, los méritos no bastan en los enfangados pasillos de la diplomacia. A nadie se le escapa que España es el mayor donante mundial en políticas de igualdad de género. En abril de 2010, por ejemplo, se comprometió a aportar 99,5 millones de euros a ONU Mujeres en tres años. A Bachelet le convenía congraciarse con España.

Pero la mayor baza de Aído era el férreo respaldo del Gobierno. Quizá ZP quería premiar el disciplinado silencio de su niña bonita cuando rebajó su ministerio a una secretaría de Estado. Tal era su afán que, según fuentes diplomáticas, el Ejecutivo renunció a otro cargo en la ONU para que Aído no se quedara colgada.

"¡Que Dios salve a la ONU!", masculló una dirigente cuando conoció el nombramiento.

Al parecer, España aspiraba a colocar a Aído en la cúspide de ONU Mujeres, quizá como "número dos". Para ello, presentó su candidatura a la categoría D-2, la de mayor rango funcionarial en la entidad. Pocos apostaban por ella, dada su inexperiencia y su total desconocimiento de idiomas incluído el español. Pero Bachelet resolvió el entuerto al ofrecerle un puesto menos exigente: "asesora especial" en su gabinete. Es decir, la que trace mapas del chumino femenino. Porque la Aido cree que ni las mujeres ni los hombres saben muy bien cómo es un coño.

Aído conoció a su futura jefa en marzo de 2010, durante un encuentro con mujeres africanas en Valencia. Seis meses después, volvió a coincidir con ella, esta vez en la ONU. Pero la oferta no llegó hasta comienzos de año, cuando Bachelet empezó a buscar personal.

El fichaje se abordó el 30 de mayo, durante una visita de la chilena a La Moncloa. Allí, Zapatero ratificó su apuesta por los programas de igualdad, pese al recorte de otras partidas.

Desde luego, nadie puede negar que Bibiana Aído (Alcalá de los Gazules, 2-II-1977) sea una pata negra. Su padre, Paco, fue el primer alcalde de Alcalá, la zona de España con más capos del PSOE por m². La pequeña Bibi creció rodeada de la aristocracia del partido: Felipe González, Alfonso Perales, Luis Pizarro... A los cuatro meses, dormitó en el regazo de Manuel Chaves, que pernoctó en casa de los Aído tras quedarse tirado con su coche.

Fue su padre quien le contagió el vicio de la política. Quien le inoculó el ideario socialista. Y quien le compró el muñeco con el que aprendió la Internacional: la misma melodía que, ya de ministra, entonaría puño en alto en Rodiezmo.

Estudió en el Beaterío de Jesús, un colegio privado para niñas, y soñaba con triunfar como periodista de TV. Su pacientísimo padre solía grabarla con una cámara Beta mientras entrevistaba a su familia.

Aun así, se afilió a las Juventudes Socialistas. Y, al culminar la carrera, llamó la atención de Francisco González Cabaña, líder del PSOE provincial.

A partir de entonces, Aído fue encadenando cargos políticos: secretaria de Igualdad del PSOE gaditano, delegada de Cultura de la Junta Andaluza en Cádiz, directora de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco... Y, con este magro currículo, recibió la llamada de Zapatero el 10 de abril de 2008 para ser ministra:

-Bibiana, te quiero de ministra.

Tras las elecciones, ZP pidió consejo a Rubalcaba. Quería un fichaje vistoso para su nueva ocurrencia: el ministerio de Igualdad. Y el cántabro nominó a Aído, para irritación de Chaves.
Chaves tenía razón. Aído nunca olvidará su traumático desembarco en Madrid. Era joven, inexperta y desconocida en los corrillos capitalinos. Además, afrontaba un reto endemoniado: levantar un ministerio de la nada en un edificio abandonado de la calle de Alcalá.

En su primera comparecencia parlamentaria, Aído soltó su perla más celebrada: "miembros y miembras de la comisión...". Nunca se recuperó de aquel patinazo. Durante todo su mandato, fue la ministra peor valorada, en dura pugna con Ángeles González Sinde y Beatriz Corredor.

Su mayor legado es la Ley del Aborto, recurrida ante el Constitucional y que Rajoy quiere recortar. Además, aplicó la Ley de Violencia de Género con escasa eficacia: en 2010 fueron asesinadas 73 mujeres, el segundo peor año del que se tienen datos. Y su último proyecto estrella, la Ley de Igualdad de Trato, está empantanada en el Congreso y nadie cuenta con su aprobación.

Se muda a Manhattan, a un cargo tan rimbombante como impreciso: "asesora especial" de Bachelet. ¿Cuál será su misión?

Un veterano de la institución asegura que cobrará algo más de 100.000 dólares anuales, más ayudas para transporte y alojamiento. Además, tiene derecho a percibir el 80% de su sueldo de secretaria de Estado (67.055 euros) durante dos años. En total, unos 150.000 euros.



viernes 1 de julio de 2011

Mutilados de guerra españoles, ocultados

Rubén, que tenía 19 años cuando pasó todo, allá en Afganistán, nos habla mientras acaricia a sus dos perros, una pastor alemán y un bóxer. "Lo que más me duele de todo es el desprecio de mi país hacia sus soldados mutilados... El Ejército, no sé si presionado por los políticos, está tapando a sus amputados, damos una imagen que no conviene a los políticos que nos han mandado ir allí porque, según ellos defienden, vamos en misión humanitaria. Mentira. Aquello es una guerra en la que unos mueren y otros se quedan destrozados de por vida, tanto física como psicológicamente. Somos, soy, esa verdad de una guerra que quieren ocultar".

La suya era vocación pura. No se le pasaba por la cabeza a aquel muchacho albaceteño, aspirante el próximo septiembre a una plaza de alumno universitario en Psicología, que una bomba talibán (nueve de la mañana del 24/09/ 2007) haría trizas su sueño militar de la infancia.

En los 19 ataques sufridos por las tropas españolas en Afganistán desde su despliegue en 2002, aunque no comenzaron a producirse hasta 2006, han fallecido 10 militares, un intérprete y un niño afgano, mientras que 32 militares y dos civiles, ambos intérpretes, han resultado heridos de diversa consideración. Pero, ¿qué significa heridos de diversa consideración? ¿Por qué no se dan las cifras exactas de amputados? ¿Hay algo qué ocultar?

En EEUU o Inglaterra, por citar dos ejemplos, es el propio Gobierno el que se encarga de mostrar a sus héroes mutilados cuando regresan a casa. En las páginas de los periódicos se cuentan sus historias al detalle. Son un orgullo.

¿Por qué, entonces, tanto secreto en España?

"Lo que pasa aquí es una anomalía en Europa porque no existe una ley de transparencia, tratan de que los soldados que regresan en malas condiciones físicas y mentales no salgan a la luz pública", explica el abogado Antonio Suárez-Valdés, al frente de un bufete especializado en temas militares, Policía y Guardia Civil.

Difícil resulta incluso conocer, por ejemplo, el número de heridos en los últimos cinco años. La palabra mutilado, de hecho, es tabú en el Ministerio de Defensa.

"Si te quedas mutilado, te revienta un tímpano y se te quema el 60% del cuerpo, no pasa nada. Te curan, te dan de alta y, si protestas, te despiden del Ejército. De una manera u otra, te quedas en la calle", resume como ejemplo el letrado Suárez la historia de un cliente suyo, paracaidista, tras su paso por Afganistán.

En el caso de Rubén, tras sufrir 16 operaciones, tardó tres años en ser llamado por un tribunal médico para confirmar su evidente invalidez. Lo mandaron a casa con una indemnización de 36.000 euros y una vida por delante incierta.

Lo corroboran en la Asociación de Militares Inválidos de España (Acime). Su presidente, Andrés Medina, asegura que disponen de un registro de 16.000 mutilados heridos en servicio, incluidos accidentes en cuarteles en España, maniobras y demás operaciones, desde 1989.
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Es el caso del sargento de Infantería Sergio Santisteban, destinado en Irak en 2004 y antes en Bosnia. Cayó en un emboscada en febrero de ese año. Después de cuatro operaciones en un brazo (lo tengo inútil porque los músculos ya no me crecen y los nervios los tengo afectados) tuvo que volver hecho un inútil a la vida civil.

"Esto de los mutilados quema en el Ejército y en los despachos", confiesa un militar veterano para justificar su silencio. "Las órdenes son las órdenes....".

Todo esto resulta porque un mentiroso y sectario compulsivo, probablemente psicópata camuflado, ha gobernado España bajo los esloganes de que su gobierno no mandaba tropas a la guerra, y la realidad es que es el gobierno que más los ha enviado. Se llama Rodriguez Zapatero.

COSTA UROLA

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