Virtudes, el nombre clave con el que se la menciona en la sentencia para proteger su verdadera identidad, apenas asoma un brazo por la puerta semiabierta de su casa. Contrariada y asustada por la insólita repercusión que ha tenido su caso, se protege de la prensa tras las cortinas.
La mujer, de 37 años, indirectamente ha estado toda la semana en boca de los medios de comunicación a cuenta de la polémica que ha envuelto una de las sentencias emitidas por Juan del Olmo, actualmente con plaza en la sección 3 de la Audiencia Provincial de Murcia.
Porque Virtudes es la persona a la que se refiere el famoso "zorra" que el magistrado menciona en los fundamentos de su resolución 126/2011 del siguiente modo:
"Incluso procede señalar que la expresión "zorra" utilizada en el escrito de recurso, escuchada la grabación de la vista oral, no se utilizó por el acusado en términos de menosprecio o insulto, sino como descripción de un animal que debe actuar con especial precaución, a fin de detectar riesgos contra el mismo".
Para entender bien el caso hay que remontarse al 16 de septiembre de 2009. Ese día, a las 13.34 horas, el hijo mayor de Virtudes, de 22 años hoy, se presentó en el cuartel de la Guardia Civil de su localidad para denunciar el contenido de dos llamadas que había recibido de su padre.
El progenitor, Florentino (también nombre supuesto), y Virtudes estaban ya divorciados. Él había sido condenado el 22 de enero de 2009 por el delito de malos tratos en el ámbito familiar (la agarró fuerte del cuello y del brazo sin causarle lesiones) y amenazas (te voy a matar, estás loca) a 62 días de trabajo en beneficio de la comunidad y a la prohibición de acercarse a menos de 500 metros de Virtudes o comunicarse con ella. Coincidiendo con la sentencia, Florentino, de 42 años hoy, se había trasladado a vivir lejos, a 470 kilómetros del hogar conyugal.
Ocho meses después, el 14 de septiembre de 2009, marcó el número del móvil de su hijo mayor. Así se plasmó lo que Florentino habló en el atestado de la Guardia Civil: Le dijo: "Dile a tu madre que como la Justicia no hace nada él se la tomará de su mano y que la verá en el cementerio en una caja pino, y que después saldría en la tele, que lo juraba por el sol".
Al día siguiente -15 de septiembre- la llamada al hijo se repitió: Le dijo: "Dile a tu madre que se andara con ojo como las zorras cuando cogían un pollo de un gallinero, que mirara delante y detrás, que cuando menos se lo esperase iba a saltar la liebre" (sic).
Conocida la fuente original del polémico "zorra", en lo único que Fuencisla Martín, la abogada de Virtudes, está de acuerdo con el juez Del Olmo es justo en la definición que hace del vocablo "zorra", según el contexto en el que se vertió: "No se utilizó por el acusado en términos de menosprecio o insulto, sino como descripción de un animal que debe actuar con especial precaución...", decía Del Olmo.
Lo que la letrada ve realmente grave es que manifestara que iba a meterla en una "caja de pino" y que Del Olmo rebajara la condena que por ello le había impuesto el Penal Nº 2 de Cartagena.
Álvaro Bellas, el titular de este juzgado, había condenado a Florentino a 31 días de trabajos en beneficio de la comunidad y le prohibía aproximarse a Virtudes a menos de 500 metros, así como comunicarse con ella, durante un año. Apelada la sentencia por Florentino, Del Olmo, en la famosa resolución del "zorra" decidió reducirle la pena a ocho días de localización permanente y y le impuso un alejamiento de 300 metros, e incomunicación, durante seis meses.
Todas las sentencias referidas a violencia de género de la región de Murcia que son apeladas acaban en el mismo tribunal, el de Del Olmo. Se trata de la sección 3 de la Audiencia Provincial de Murcia, con sede en la 5ª planta del Palacio de Justicia. A sus puertas se dieron cita el jueves medio centenar de personas. Protestaban por la definición de "zorra" del magistrado y por el criterio que la sección viene aplicando, coincidiendo más o menos con la llegada de Del Olmo a la plaza, a las sentencias sobre malos tratos. En los últimos dos años la sala ha revocado decenas de ellas.
Juan Del Olmo Gálvez (7 de julio de 1958), abandonó la Audiencia Nacional en Madrid, por petición propia, en abril de 2008, tras encargarse de la tortuosa instrucción del sumario del 11-M, para volver a sus orígenes. Pidió traslado a Murcia, donde nació y donde vivía su actual esposa, la fiscal María Luisa Fernández Delgado, con quien se casó en 2005.
Más polémico que el "zorra" es la definición de "hija de puta" que Del Olmo hace en otra de sus resoluciones. El insulto acreditado "hija de puta", se lee en la sentencia 37/2011, del 31 de enero pasado, "es ofensivo en atención a la relación materno-filial, pero no menospreciativa con relación a la mujer que sufre el insulto, por no atentarse a su dignidad de mujer (no la está llamando "puta")". Quiere decir el magistrado que a quien el hombre está injuriando no es a su interlocutora, sino a la madre de ésta, una visión cuanto menos discutible.
El insulto salió de la boca de Juan Francisco (nombre supuesto) el 15 de agosto de 2010. Éste, que tenía una orden de alejamiento respecto a su ex pareja, Filomena (nombre supuesto), entró en una caseta de la feria de Jumilla (Murcia) donde ella se encontraba y le dijo: "Hija de puta, a mí me van a meter en la cárcel, pero antes te llevo por delante". Ya fuera de la caseta, le propinó un golpe en la cara, que le produjo un edema que curó en tres días y no le dejó secuela.
El juez que resolvió el caso lo condenó a un año de prisión por quebrantar la orden de alejamiento y a 160 días de trabajo en beneficio de la comunidad por los delitos de malos tratos y amenazas en el ámbito familiar. La apelación de la sentencia llegó a Del Olmo, quien absolvió a Juan Francisco del delito de violación del alejamiento (no consideró probado que estuviera al tanto de la orden) y estimó que los hechos no cuadraban con la definición de violencia de género.
A Juan Francisco el año de cárcel le fue conmutado por 15 días de localización permanente, una orden de alejamiento de 200 metros durante seis meses, y una indemnización de 90 euros a Filomena por las lesiones.
Similares a éste, hay al menos una decena de casos en los últimos dos años, contando sólo las sentencias en las que Del Olmo es el ponente: de un año de prisión a siete días de localización permanente; de un año de prisión a un mes de multa, con una cuota diaria de 10 euros; de dos condenas de 11 meses de prisión a seis y nueve días de localización permanente; de 10 meses y 15 días de prisión a un mes de multa con una cuota diaria de 20 euros...
El magistrado había comenzado su carrera profesional en 1985, en Durango (Vizcaya), su primer destino nada más aprobar las oposiciones. En esta etapa sufrió un grave accidente cuando bajaba el puerto de Urquiola del que le quedó la leve cojera que aún arrastra. Tras un par de pasos fugaces por la Audiencia Nacional, en 2001 le otorgaron la plaza fija, poco antes de los atentados del 11-M, que le tocó instruir.
Fue su actuación más mediática y polémica. Porque dictó una sentencia política a favor del Gobierno socialista.
Quizás cansado de la exposición y afectado de un glaucoma que limita su visión, en 2008 regresó a Murcia, donde ha pasado desapercibido hasta ahora.
juez del olmo las hijasdeputa


Este esperpento confirma mi idea de no creer en la justicia.
ResponderSuprimirPor cierto también se lució en el 11M
Así le revienten los ojos glaucomatosos, y nosotros que lo veamos.
ResponderSuprimirDON MAMUNA
ResponderSuprimirEs un ropón vendido y con las neuronas extraviadas.
CAPITAN TRUENO
ResponderSuprimirSí, los ojos y las pelotas. Es un miserable jugando a ser divino cuando es un simple membrillo sin talla alguna.