martes, 22 de noviembre de 2011

Atraca su propio Banco

Digno del guión de una comedia negra: ayudado por su hermano, el director de una caja de Vitoria planea vaciar la caja fuerte de su sucursal. Y lo pillan.

Pocas veces un atraco a un banco tuvo tanto humor negro. Sucedió en Vitoria, en una céntrica sucursal bancaria de Caja Vital.

Iñaqui y Luis Antonio Gastón Latorre protagonizaron un robo que no llegó a consumarse. El primero era el director de la sucursal; el segundo, un vigilante de seguridad que dejó por un día su garita en el Archivo de Álava para disfrazarse de caco.

Viernes 7. Poco antes de las dos de la tarde, Luis Antonio, 60 años, aparcó un monovolumen en las inmediaciones de la sucursal que dirigía su hermano Iñaki. Aún dentro del vehículo, se colocó dientes postizos, peluca, bigote y gorro. Varios testigos le vieron, pero él hizo caso omiso y accedió a la Caja a las 14:08 horas con una bolsa de plástico en la mano.

Los dos hermanos habían planeado el atraco hacía meses... Iñaqui, bailarín de salsa aficionado y jugador amateur de padel, es conocido en Vitoria por haber estado vinculado al baloncesto desde niño. Hace apenas un año, guió al equipo juvenil femenino Electro Alavesa hasta la final del campeonato de España. Luis Antonio, divorciado, tiene un perfil más oscuro, más introvertido. Vigilante de seguridad, pasa buena parte de las horas del día en la garita, donde sus turnos llegan a ser de hasta 12 horas.

Meses antes los Gastón habían solucionado a su manera un problema que les agobiaba a los dos. Iñaqui acababa de divorciarse por segunda vez, necesitaba un piso donde vivir. Uno u otro se iba a quedar en la calle. Finalmente, surgió un camino alternativo: atracar un banco.

A Luis Antonio, sin embargo, le entró el pánico. La sucursal estaba llena de clientes y muy pocos pasaron por alto la peculiar indumentaria del vigilante reconvertido en caco. Bastaron unos minutos para que el mayor de los hermanos se percatase de ello. Aún y todo, entró en el despacho de Iñaqui. Pero decidió abortar la operación. Salió de allí a pie a las 14:12 h, disfrazado, sin hacer ruido, sin consumar el atraco.

Fue la tenacidad de uno de los clientes del banco lo que dio al traste con un plan a priori factible. El ciudadano anónimo alertó a la Ertzaintza (policia vasca) y una patrulla dio el alto a Luis Antonio en las inmediaciones de la sucursal. Ni dientes postizos, ni peluca, ni barba y bigote. Todo lo había metido en la bolsa de plástico que había llevado al banco, en la que los agentes también localizaron una pistola simulada, su correspondiente cargador y las llaves del monovolumen. Éstas, además, acabarían por delatar a la segunda cabeza pensante del golpe.

Iñaqui era el único que sabía que a eso de las 14:00 horas su hermano debía atracar la sucursal. No supo reaccionar cuando la Ertzaintza indagó sobre lo sucedido. Ante las preguntas de los agentes, el director anunció que el hombre que minutos antes había accedido al banco lo hizo para reclamar información. Clientes y empleados no salían de su asombro.

La evidencia rompió el saco de la avaricia. Después de que la Ertzaintza localizara el monovolumen y constatara que era propiedad del director, los Gastón Latorre fueron trasladados a dependencias policiales, donde se les tomó declaración.

Vaya pareja de merluzos metidos a atracadores.


1 comentarios:

  1. Siiiiiiii, lo recuerdo perfectamente.Pero este fué más tonto que el Dioni,ya de hacerlo,haz bien y con clase jajajjajaja.Vaya panda de lerdos.Milll besitos don tella, me está gustando muchoooo este blog desconocido para mí!!

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