¿Cuándo se fue al carajo la democracia en España? ¿Cuándo transitamos, sin darnos cuenta, del entusiasmo a la degradación que se lo tragó todo?
A sabiendas de que las fechas sólo marcan puntos en la tendencia, el 1 de julio de 1985. Ley Orgánica del Poder Judicial. Hasta ese día, la Constitución de 1978 estaba vigente. Y, con ella, el convencional criterio de división y autonomía de poderes sobre el cual, desde Montesquieu ( es necesario que por la disposición de las cosas, el poder contrarreste al poder), toda Constitución se asienta.
Dejó de haberla ese día. Si uno se toma en serio el postulado que, formulado por el abad de Sieyès para la declaración de los derechos del hombre y el ciudadano de 1789, establece cómo "toda sociedad en la cual la garantía de los derechos no esté asegurada y la división de poderes no esté determinada, no posee Constitución". Por más que se envanezca de ella.
La Ley Orgánica del Poder Judicial felipista fue redactada con un objetivo estratégico, que Alfonso Guerra explicó así en su brutal arremetida contra el Poder Judicial: "Las leyes no pueden permanecer paradas por doce personas que, además, no han sido elegidas por las urnas".
Es la quintaesencia de la juridicidad fascista: la asignación al ámbito judicial de una función clave del poder político. El modo en el cual la ley extendió a todos los jueces tal criterio fue brutal: los miembros del Consejo General del Poder Judicial, gobierno formal de los jueces, pasarían a ser designados por los partidos políticos proporcionalmente a su presencia en el Parlamento. A partir de eso, hablar de independencia judicial no es más que un cruel sarcasmo.
El Partido Popular de Aznar llegó al poder, en 1996, con un programa que incluía, de modo explícito, la supresión de esa ley y el retorno al modelo constitucional del 78.
No podía aplicarlo más que con mayoría absoluta. La que obtuvo en marzo de 2000. No lo hizo. Prefirió llegar a un "pacto" con el PSOE, que equilibrase mejor el reparto y control de los jueces. Después de eso, es difícil creer en el juego político en España.
COSTA UROLA
democracia fue carajo 1985


Eso sí que hizo pupa Javier. No sé si alguien entonces puso el grito en el cielo, yo estaba en Babia por esa época y pensaba que todo el mundo estaba haciendo su trabajo.
ResponderSuprimirQue Aznar se apuntara luego debería haber provocado la ira de muchos, ¿pasó algo?. Tampoco me enteraba de nada, por lo que veo.
Lo he enlazado, si no te importa.
Saludos
DON OCON
ResponderSuprimirEs que el gentío sigue sin enterarse del tema. No ha sido capaz de de comprender la trascendencia de hacer depender los jueces del Parlamento, es decir de los que más diputados tienen en cada ocasión.
Lo hicieron y seguirán manteniéndolo todos los partidos porque no les interesa que les coja el toro.
Anteriormente eran los propios jueces los que se elegian a sí mismos en función de antiguedad, prestigio y calidad de sentencias, de forma que ningún mindundi como ahora llegaba por influencia política a magistrados de Supremo, Constitucional o Audiencia Nacional. Y el Consejo General del Poder Judicial era un organismo independiente del Ejecutivo.
Sin todo eso no hay democracia por mucho que se difracen los términos externos.
Y lo que es peor: se fue al carajo el Estado de Derecho.
ResponderSuprimirCAPITAN TRUENO
ResponderSuprimirNos robaron, como siempre lo hacen los sociatas, el Estado de Derecho y la democracia en su sentido más real.