martes 27 de septiembre de 2011

Fortunas de sátrapas



La Primavera Árabe no sólo ha sacado a la luz la falta de libertades que sufrían los habitantes de Túnez, Egipto o Libia, sino que también ha sacado a la palestra las inmensas fortunas amasadas por tiranos como Ben Alí, Mubarak, Gadafi y por muchos otros dictadores que parecen tener los días contados.

Rastrear los miles de millones de euros que estos sátrapas han ido acumulando y repartiendo por el mundo no es tarea fácil, ya que ellos mismos se han encargado de diversificar sus inversiones.

El capital de uno de los hombres más buscados del momento, Muamar Gadafi, podría llegar a alcanzar los 110.000 millones de euros. La mayor parte (47.000 millones de euros) se encuentra en un fondo de inversión, en teoría público y soberano, pero que la familia Gadafi manejaba a su antojo.

El resto está bien escondido en cuentas de bancos occidentales, especialmente en Suiza, donde el dictador libio tenía a finales de 2009 cerca de 800 millones de euros, y en Reino Unido (1.000 millones de euros fueron transferidos a cuentas del banco HSBC entre junio y septiembre de 2010). El tirano posee además un suculento número de participaciones en empresas italianas como ENI (petrolera), FIAT o el banco Unicredit.

Gadafi no es el único que eligió Suiza como caja fuerte. Tras 32 años de gobierno de Ali Abdulah Saleh, más de 500 millones de euros se han transferido al paraíso fiscal de SUIZA desde Yemen, el país árabe más pobre. Antes de la revolución el 40% de la población vivía con menos de 2 dólares al día.

Desde el reino de Bahréin, escenario también de protestas políticas inéditas hasta ahora, se transfirieron en abril más de 40.000 millones de euros, según el observador político Ralph Schoenman.

Bashar al-Assad, cuya fortuna asciende, según los analistas, a 45.000 millones de euros, tiene depositados en este tipo de entidades financieras más de 1.600 millones.

Y estas cifras son sólo una pequeña parte de lo que los dictadores guardan en el país alpino, ya que sus inversiones en acciones y obligaciones a través de sus bancos no constan en la estadística estatal de la banca suiza.

La mayor parte de los tiranos que ya han sido derrocados o que ven peligrar sus mandatos amasaron sus fortunas desde la corrupción y los sobornos. La familia del depuesto presidente de Túnez, Ben Alí, controlaba el 40% de la economía de su país.

Los métodos del clan de los Mubarak también dejaban mucho que desear. Para poner en marcha cualquier negocio en Egipto había que ingresar una comisión hasta del 20% a las arcas de una compañía de la familia. La corrupción en el país del Nilo era tal que muchos han bautizado ya la era Mubarak como la "era de los ladrones".

Todo ello junto a una riqueza que nunca caduca que los sátrapas se encargan de llevarse consigo en sus últimos momentos de poder: el oro. Lo hizo la esposa de Ben Alí con la tonelada y media del metal precioso que la acompañó hasta Arabia Saudí y así lo ha hecho Muamar Gadafi, con las 29 toneladas que vendió antes de desaparecer del mapa.


2 comentarios:

  1. La viva imagen de algunos de por aquí, que no se pudieron llevar hasta el Museo del Prado de pura misericordia.
    Y comisionistas como los de CiU.

    ResponderSuprimir
  2. CAPITAN TRUENO
    No están, como dices, a mucha distancia de esos sátrapas los dirigentes sociatas de España.

    ResponderSuprimir