lunes 26 de septiembre de 2011

Aislamiento afgano

El periodista afgano Usman Akram Sagardon no sabe precisar cuándo vio por primera vez las imágenes de los dos aviones estrellándose contra las Torres Gemelas. "Tal vez dos o tres meses después de la caída del régimen talibán", dice dubitativo. O sea, en enero o febrero de 2002, más de cuatro meses después del ataque. Las imágenes las emitió la Televisión Nacional afgana.

Mientras el 11 de septiembre de 2001 todo el mundo en Occidente se pasaba horas delante de la televisión sin dar crédito a lo que veía, en Afganistán la gente continuaba en la inopia, a pesar de que el destino del país asiático cambiaría radicalmente como consecuencia de los atentados.

En el Afganistán de los talibanes estaba prohibida la televisión, las fotografías e internet, y sólo había servicio telefónico para llamar dentro de determinadas ciudades. Existía un único periódico oficial de los talibanes, y algunas publicaciones clandestinas pero de distribución muy limitada.

El principal medio de comunicación era la radio, sobre todo Radio Mashad de Irán, y los servicios en dari y pastún (las dos lenguas oficiales de Afganistán) de la BBC y Voice of America. Los talibanes también tenían su propia emisora, Radio Sharia, que básicamente emitía partes de guerra y fragmentos del Corán, y que el día de los atentados no informó sobre los ataques contra EEUU, según recuerda Hafizullah Gardesh, que entonces trabajaba como periodista para esa emisora.

"Radio Sharia emitía cada día hasta las nueve de la noche. La sintonicé hacia las 11 para escuchar si los talibán decían algo sobre los ataques, pero no había emisión", explica Gardesh. La noticia empezó a correr a última hora de la noche, a causa de la diferencia horaria con Nueva York: ocho horas y media más. Aun así, a los que escucharon en la radio la información sobre los atentados les resultó difícil imaginarse qué había ocurrido, sin haber visto las imágenes.

"La BBC hablaba de 3.000 muertos. Como yo ya sabía cómo eran los rascacielos, porque los había visto en alguna película americana antes de la época de los talibanes, me hice una imagen mental de lo que había sucedido", explica Sagardon.

En cambio, el afgano Gardesh no entendió la magnitud de la tragedia hasta que viajó a Pakistán tres semanas más tarde y pudo ver allí las imágenes de televisión de los aviones estrellándose contra las Torres Gemelas.

En cambio, Sagardon fue a las oficinas del gobernador provincial en la capital afgana el 12 de septiembre, y afirma que allí la gente se dividía en dos opiniones: "Quienes creían que los ataques los habían protagonizado los talibanes y, en consecuencia, interpretaban que los talibanes estarían en el poder en Afganistán mucho tiempo más porque incluso habían conseguido atentar contra EEUU. Y quienes, en cambio, decían que Al Qaeda estaba detrás de los ataques y los talibanes tenían los días contados porque daban asilo a Osama Bin Laden en Afganistán, y EEUU actuaría contra ellos", relata.

Amir Shah fue uno de los pocos afganos que pudo ver en Afganistán las imágenes de los atentados contra EEUU el mismo día que ocurrieron. Trabajaba como periodista para la agencia de noticias Associated Press (AP). "Corrí a la redacción de la Agencia France Press (AFP) para ver la televisión", recuerda. AFP era el único medio que tenía un periodista extranjero permanentemente en Kabul y, por eso, estaba autorizada a disponer de una antena satélite.

Diez años después, Amir Shah continúa trabajando para AP y considera que Afganistán vive ahora su mejor época. "Tenemos televisión, internet, teléfono móvil, podemos trabajar con libertad como periodistas, y ya no hay toque de queda", destaca. En Afganistán hubo toque de queda desde 1979, cuando empezó la guerra contra la URSS, hasta principios de 2002. Estaba prohibido salir de casa de las 10 de la noche a las cinco de la mañana.

Lo que no ha cambiado es que la religión continúa siendo intocable.

COSTA UROLA


1 comentarios:

  1. La situación en ese país es rara.. no se si han mejorado, pero siguen estando en manos de talibanes, a los que occidente compra con dinero y con puestos de poder.

    Dicho de otra forma, se ha comprado en parte una cierta apertura (mínima) de ciertos grupos talibanes. ¿Perdudará en el tiempo?.. no lo se, pero sigue siendo aquello una teocracia repugnante donde los derechos humanos brillan más bien poco.

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