viernes 26 de agosto de 2011

Los pantalones Jeans

Al poco de bajarse del barco que en 1847 le trajo desde Alemania hasta su tierra prometida, el inmigrante judío Loeb Strauss hizo dos cosas: ejercer la profesión familiar de vendedor ambulante y simplificar su nombre haciéndose llamar Levi.

El joven de 18 años deambulaba por las calles de Nueva York ofreciendo telas, agujas, tijeras, botones, peines, libros, zapatos y hasta cazuelas. Era éste un inventario condicionado no tanto a sus habilidades comerciales como por el peso que fuera capaz de acarrear en dos grandes sacos.

Después de tres años de ventas callejeras, dos hermanos de Levi Strauss consiguieron establecer en Manhattan su propia empresa mayorista. Sin embargo, el joven contagiado por la ambiciosa movilidad americana, quería algo más. Primero se fue a Kentucky pero rápidamente decidió establecerse en California ante las fabulosas oportunidades de negocio planteadas por la locura del oro.

En 1853, San Francisco era una grotesca caricatura de especulación y avaricia. Con un censo de 70.000 habitantes, la ciudad albergaba 399 bares, 28 fábricas de cerveza y destilerías, y una plusmarca de 1.200 asesinatos al año. Además, se acumulaban en su puerto más de un millar de barcos abandonados tras la deserción de tripulaciones completas en búsqueda de oro.

Levi Strauss se dio enseguida cuenta de que había muchísimo más dinero que bienes y servicios a la venta. Una manta que en Nueva York costaba 5 dólares, en San Francisco se vendía por ocho veces más.

La ventaja de ser suministrado por sus prósperos familiares en la otra costa permitió a Levi Strauss empezar a satisfacer las necesidades básicas de su clientela. Y una de las más evidentes era el destrozado vestuario que lucían mineros, leñadores, carreteros y rancheros.

La leyenda dice que el espabilado tendero empezó a confeccionar pantalones de faena con los toldos de caravanas y que los mineros los compraban con polvo de oro equivalente a 6 dólares. Pero la verdad documental se perdió en el terremoto y posterior incendió que devastó San Francisco en 1906.

Lo cierto es que Levi empezó a vender cada vez más pantalones de trabajo, elaborados a partir de una resistente tela azul de algodón. Aunque la génesis de los vaqueros requirió de otro inmigrante judío, Jacob Davis, que tras intentar diversos negocios con poca suerte, ejercía de sastre en Nevada. Fue a él a quien se le ocurrió utilizar lienzos de tiendas de campaña, remaches metálicos y puntadas a juego con hilo de color naranja.

Levi Strauss empezó suministrando materiales a Jacob y terminó financiando los laboriosos trámites para patentar el método de confección de pantalones aptos para el Salvaje Oeste.

Y el sastre se quedó a cargo de la factoría de Levi donde un ejército de costureras trabajaba a destajo para satisfacer la demanda de esa prenda laboral garantizada. Ahí nació la marca registrada de los dos caballos poniendo a prueba la dureza de un par de vaqueros.

No hubo que esperar mucho para que los "jeans" empezaran a trascender su origen de utilitarismo democrático para convertirse en símbolo de otras cosas.

COSTA UROLA


8 comentarios:

  1. Un maravilloso invento que, al menos cuando yo era muy jovencita, cuanto más desgastados mejor. Ahora se compran ya con los "rajones puestos".

    Tener unos Levis Strauss o unos Lee era tener un tesoro en el armario.

    Saludos.

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  2. Muy interesane post. E igualmente lo sería otro si en algún momeno hablases de esas "otras cosas" de las que son símbolo.

    Un saludo

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  3. DOÑA ELENA
    Eso creo aunque el suscribiente nunca los ha usado porque no me gustan. He preferido siempre los pantalones clásicos ( de invierno y de verano) con su raya, y los CHINOS.

    Pero es la prenda que, probablemente más se ha vendido y usa. Lo del "tesoro" es bien cierto porque a mis hijos cuando eran chavales les he comprado vaqueros que costaban como diamantes.

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  4. MIGUEL
    Gracias por la visita.
    Trataré de cumplir tus deseo y traer esos objetos que son simbólicos. Ya puse hace unos días lo del movil BIC, otro producto que sigue a los bolis, los encendedores y las maquinillas de afeitar desechables.
    Un cordial saludo

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  5. Como en casa no había mas que el sueldo de un pobre funcionario pluriempleado se compraban los Lois (Jeans & Jakets by Sáez Merino, Igualada, barcelona)y las mozas no llevaban esos lujuriosos pantalones de las fotos (por desgracia).
    Un abrazo.

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  6. CAPITAN TRUENO
    Sí, los LOIS también eran muy populares y usados.
    Las mozas de mi tiempo creo que ni siquiera tenían ese tipo. Ese aspecto sobrevino después con las yogourinas, bien alimentadas desde la infancia.

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  7. Perdonen esta intervención, por lo incompleta, pero ¿No tuvieron algo que ver las fábricas de telas que había creo que en Vergara? Creo que gran parte de la materia prima para esos pantalones que se fabricaban en España procedían del pueblo autocalificado de invadido y que se enriqueció honradamente con ese comercio.

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  8. PUSSY CAT
    En Vergara fabricaban, de forma próspera para sus dueños, telas para confeccionar "monos" de trabajo, incluyendo aquellos pantalones azules qu usaban también los casheros. A aquella tela la llamaban "mahón".

    Quizá después se dedicaron, también, a elaborar telas para vaqueros.
    Pero desaparecieron todas aquellas textiles. Creo que por la competencia en precios de los chinos. Que a su vez arruinaron también a la industrial textil de Cataluña y a la de Calzado de Alicante.

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