A media tarde, la voz del doctor Pant suena exhausta. Esta mañana (13 de julio) ha viajado de poblado en poblado para esterilizar a 100 mujeres. Ahora, le aguarda otro buen tute en la carretera para operar a 30 pacientes más. "Es un trabajo durísimo, me paso todo el día al volante...", resopla por teléfono. "Pero no me quejo, porque Dios me ha elegido para esta misión".
Así es la rutina diaria del doctor Lalit Mohan Pant, de 55 años. Y hoy, por ejemplo, es una jornada relativamente tranquila: su récord de operaciones en un día es de 816. Una hazaña que sólo podría completar "el cirujano más rápido del planeta", como le describe el diario The Times. "Si todo sale bien, puedo esterilizar a una mujer en 20 segundos", asegura orgulloso.
Según sus propios cálculos, ha completado más de 275.000 operaciones en tres décadas de carrera, entre vasectomías y ligaduras de trompas. Que él sepa, nadie se acerca a esta sensacional marca, ni en India ni en el extranjero.
El cirujano obtuvo su mejor marca el año pasado, cuando 27.568 personas se pusieron en sus diestrísimas manos, según el Hindustan Times,. "En este tiempo, no ha fallecido ninguno de mis pacientes...", dice. "Sé que soy un buen cirujano, pero Dios debe de estar de mi parte. Si no, no me explico tanta suerte...".
Las maratonianas jornadas de Lalit Mohan Pant arrancan al alba en su bungalow en un suburbio de la ciudad de Indore, a 800 kilómetros al sur de Delhi. Tras recopilar su instrumental quirúrgico, besa a su esposa y sus dos hijas, de 21 y 17 años, que estudian medicina para seguir el ejemplo de su progenitor. Luego, se monta en el coche y se encamina a su primera cita.
El doctor Pant recorre los quirófanos por los 308.000 km² de su estado natal, Madhya Pradesh, en el centro de India. Allí, el Gobierno ha emprendido una agresiva política para rebajar el índice de natalidad (3,1 niños por mujer) y así frenar una población que ya roza los 76 millones. La clave son los campos de esterilización: precarias clínicas rurales en las que los campesinos (ombres y mujeres) se ponen en sus manos para dejar de procrear.
Cada mes, el doctor Pant recorre unos 6.000 km por los sinuosos caminos de Madhya Pradesh. En un solo año, ha llegado a visitar 627 campos, donde suele intervenir a 20 o 30 pacientes. Todos salen de su quirófano con un ligero dolor genital y una modesta propina en el bolsillo: 600 rupias (9,5 euros) para las mujeres y 1.100 rupias (17,5 euros) para los hombres.
"No es un pago, sino una compensación", recalca. "Hablamos de gente pobre, que no puede permitirse faltar al trabajo. Así que les damos un dinero para que se queden en casa y reposen. Esto es una misión social".
Cuenta el doctor Pant que el secreto de su productividad es el trabajo duro y, sobre todo, su depuradísima técnica. Tras 30 años de práctica en el quirófano, es capaz de esterilizar a las mujeres en menos de un minuto. Para ello, emplea un laparoscopio con el que examina las trompas de falopio y las une con un plástico.
Con las vasectomías tarda un poco más: un par de minutos con anestesia local. Más que esgrimir el bisturí, explica, lo complicado es convencer a los hombres de que se operen. Hace unos años, apenas tenía pacientes masculinos; ahora, suponen el 20% de su clientela. Quizá este incremento se deba a que el doctor Pant suele explicarles que él mismo está operado desde hace una década y que su vida sexual no se ha resentido.
En los últimos años, los programas de esterilización de Madhya Pradesh han disparado la demanda de cirujanos. Así, trabaja de lunes a domingo, en agotadoras jornadas de 16 horas.
Cuenta el doctor Pant que, según sus cálculos, cada operación "evita 2,7 nacimientos". Es decir, que sus pericia habría impedido que 742.500 niños hayan llegado al mundo. Sin embargo, el cirujano no siente ningún remordimiento. Asegura que a nadie se le fuerza a operarse y que la mortalidad infantil en su estado ha caído un 28%.
COSTA UROLA
esterilizador campeon


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