viernes, 8 de julio de 2011

Enchufe en la ONU de la analfabeta sociata

La ONU insiste en que el nombramiento de Aído ha sido la culminación de un "proceso competitivo y transparente". Qué morro se gastan estos onusianos ineptos. Al parecer, 1.200 aspirantes pugnaron por los seis cargos en liza.

Sin embargo, los méritos no bastan en los enfangados pasillos de la diplomacia. A nadie se le escapa que España es el mayor donante mundial en políticas de igualdad de género. En abril de 2010, por ejemplo, se comprometió a aportar 99,5 millones de euros a ONU Mujeres en tres años. A Bachelet le convenía congraciarse con España.

Pero la mayor baza de Aído era el férreo respaldo del Gobierno. Quizá ZP quería premiar el disciplinado silencio de su niña bonita cuando rebajó su ministerio a una secretaría de Estado. Tal era su afán que, según fuentes diplomáticas, el Ejecutivo renunció a otro cargo en la ONU para que Aído no se quedara colgada.

"¡Que Dios salve a la ONU!", masculló una dirigente cuando conoció el nombramiento.

Al parecer, España aspiraba a colocar a Aído en la cúspide de ONU Mujeres, quizá como "número dos". Para ello, presentó su candidatura a la categoría D-2, la de mayor rango funcionarial en la entidad. Pocos apostaban por ella, dada su inexperiencia y su total desconocimiento de idiomas incluído el español. Pero Bachelet resolvió el entuerto al ofrecerle un puesto menos exigente: "asesora especial" en su gabinete. Es decir, la que trace mapas del chumino femenino. Porque la Aido cree que ni las mujeres ni los hombres saben muy bien cómo es un coño.

Aído conoció a su futura jefa en marzo de 2010, durante un encuentro con mujeres africanas en Valencia. Seis meses después, volvió a coincidir con ella, esta vez en la ONU. Pero la oferta no llegó hasta comienzos de año, cuando Bachelet empezó a buscar personal.

El fichaje se abordó el 30 de mayo, durante una visita de la chilena a La Moncloa. Allí, Zapatero ratificó su apuesta por los programas de igualdad, pese al recorte de otras partidas.

Desde luego, nadie puede negar que Bibiana Aído (Alcalá de los Gazules, 2-II-1977) sea una pata negra. Su padre, Paco, fue el primer alcalde de Alcalá, la zona de España con más capos del PSOE por m². La pequeña Bibi creció rodeada de la aristocracia del partido: Felipe González, Alfonso Perales, Luis Pizarro... A los cuatro meses, dormitó en el regazo de Manuel Chaves, que pernoctó en casa de los Aído tras quedarse tirado con su coche.

Fue su padre quien le contagió el vicio de la política. Quien le inoculó el ideario socialista. Y quien le compró el muñeco con el que aprendió la Internacional: la misma melodía que, ya de ministra, entonaría puño en alto en Rodiezmo.

Estudió en el Beaterío de Jesús, un colegio privado para niñas, y soñaba con triunfar como periodista de TV. Su pacientísimo padre solía grabarla con una cámara Beta mientras entrevistaba a su familia.

Aun así, se afilió a las Juventudes Socialistas. Y, al culminar la carrera, llamó la atención de Francisco González Cabaña, líder del PSOE provincial.

A partir de entonces, Aído fue encadenando cargos políticos: secretaria de Igualdad del PSOE gaditano, delegada de Cultura de la Junta Andaluza en Cádiz, directora de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco... Y, con este magro currículo, recibió la llamada de Zapatero el 10 de abril de 2008 para ser ministra:

-Bibiana, te quiero de ministra.

Tras las elecciones, ZP pidió consejo a Rubalcaba. Quería un fichaje vistoso para su nueva ocurrencia: el ministerio de Igualdad. Y el cántabro nominó a Aído, para irritación de Chaves.
Chaves tenía razón. Aído nunca olvidará su traumático desembarco en Madrid. Era joven, inexperta y desconocida en los corrillos capitalinos. Además, afrontaba un reto endemoniado: levantar un ministerio de la nada en un edificio abandonado de la calle de Alcalá.

En su primera comparecencia parlamentaria, Aído soltó su perla más celebrada: "miembros y miembras de la comisión...". Nunca se recuperó de aquel patinazo. Durante todo su mandato, fue la ministra peor valorada, en dura pugna con Ángeles González Sinde y Beatriz Corredor.

Su mayor legado es la Ley del Aborto, recurrida ante el Constitucional y que Rajoy quiere recortar. Además, aplicó la Ley de Violencia de Género con escasa eficacia: en 2010 fueron asesinadas 73 mujeres, el segundo peor año del que se tienen datos. Y su último proyecto estrella, la Ley de Igualdad de Trato, está empantanada en el Congreso y nadie cuenta con su aprobación.

Se muda a Manhattan, a un cargo tan rimbombante como impreciso: "asesora especial" de Bachelet. ¿Cuál será su misión?

Un veterano de la institución asegura que cobrará algo más de 100.000 dólares anuales, más ayudas para transporte y alojamiento. Además, tiene derecho a percibir el 80% de su sueldo de secretaria de Estado (67.055 euros) durante dos años. En total, unos 150.000 euros.



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