martes 19 de julio de 2011

El "Dragon Rapide" republicano

Ahora que se cumplen 75 años, en alguna televisión han vuelto a pasar la película. En ella, el comunista Juan Diego interpreta al dictador (¿pero de veras alguien duda de que lo fue?) Francisco Franco Bahamonde, en la crucial aventura aérea que lo llevó desde Canarias hasta Tetuán para encabezar allí la rebelión militar contra la Segunda República.

Aunque llamarle a aquello aventura quizá sea una licencia poética. Es bien sabido, por testigos directos, que el general, que viajaba vestido de civil, se tomó su tiempo en cubrir las etapas de aquel recorrido, y que aún sobre el aeródromo tetuaní de Sania Ramel le pidió al piloto que diera un par de vueltas, hasta que identificó en la pista a un par de jefes señaladamente alineados con el alzamiento.

Pero en aquella misma fecha hubo otro vuelo, también en un 'Dragon Rapide', si bien éste no era, como el de Franco, un aparato civil alquilado para la ocasión, sino uno de los ejemplares que poseía la aeronáutica militar de la República y que tenían su base en Getafe.

A bordo de aquel otro 'Dragon Rapide' iba también un general, Miguel Núñez de Prado y Susbielas, veterano de las campañas africanas como Franco (a quien tuvo incluso como subordinado, en la campaña del Rif de 1921) pero situado en el campo contrario, esto es, el de la lealtad al Gobierno republicano. La suya es la peripecia, por lo común trágica, de esos otros militares a los que no se evoca nunca.

Porque en esa fecha no se sublevó el Ejército, como suele simplificarse, sino una parte de él. Ni siquiera, así lo prueba el perfil de Núñez de Prado, lo hicieron todos los llamados militares africanistas. Y desde luego, muy pocos que pudieran exhibir más que él aquella particular credencial.

Núñez de Prado no iba vestido de civil, sino con su uniforme reglamentario. Era el máximo responsable de la aeronáutica republicana, y acababa de encomendársele la misión de asegurar la lealtad al Gobierno de la división orgánica con sede en Zaragoza, mandada por su viejo compañero, de campañas africanas y de afiliación masónica, el general Miguel Cabanellas Ferrer.

En la confianza de que la amistad entre ambos le ayudaría a disuadir al colega de seguir a los rebeldes, se presentó en aquel 'Dragon Rapide' en Zaragoza. Pero Cabanellas ya estaba comprometido con el alzamiento, y sin dejarse ablandar mandó prender a Núñez de Prado y lo envió a Pamplona, donde cayó en manos del general Emilio Mola, el autodenominado 'Director' y cerebro de la sublevación.

Éste le aplicó la receta que había prescrito para los tibios: ninguna piedad y pelotón de fusilamiento.

"Ha de advertirse a los tímidos y vacilantes que el que no esté con nosotros, está contra nosotros, y que como enemigo será tratado. Para los compañeros que no son compañeros el movimiento triunfante será inexorable", el general Emilio Mola divulgó esta terrible amenaza días antes.


COSTA UROLA

4 comentarios:

  1. No se si sería correcto decir, aunque creo que sí, que Núñez de Prado fué otra víctima del maldito frente popular y de los comisarios políticos que asesinaron a Calvo Sotelo.

    Como militar leal a la república (aunque sus dirigentes fuesen un asco) merece todos los respetos, igual que el resto de militares que no apoyaron la sublevación.

    Creo que la sublevación militar fué necesaria, pero no creo que los militares que no la secundaron fuesen traidores, cada uno hizo lo que creyó correcto.

    No conocía este episodio, muy interesante e instructivo.

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  2. DOÑA CANDELA
    Completamente de acuerdo.
    Hay otro personaje que dejó gran huella como persona y es el GENERAL ESCOBAR de la Guardia Civil, el cual se mantuvo fiel a la República por su juramento de fidelidad al Gobierno legal, y que salvó miles de vidas en Barcelona de las manos de los anarquistas y comunistas.

    Estos militares fueron tan víctimas de los Largo Caballero, Negrin, etc. como los propios asesinados por aquel Gobierno.

    Lo que da pena es que un personaje así, como Nuñez Prado, fuera borrado de la historia militar por no estar en el bando que luego venció.
    Tanto a éste como a Escobar los fusilaron.

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  3. Qué lástima, muchas personas que evitaron muertes no tuvieron para ellos la misma suerte, aunque otros sí. El abuelo de mi marido era guardia de asalto y salvó la vida por ser la buena persona que era, ayudó a muchos y le devolvieron el favor.

    Algún día se escribirá una Historia en la que podremos exibir con orgullo y sin miedo los nombres de tantos heroes y buena gente de ambos bandos.

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  4. DOÑA CANDELA
    Harás una gran labor explicando las historias de personas de ambos bandos que se comportaron como caballeros y damas de verdad, ayudando a gente perseguida por los del propio bando.

    Como bien dices, hubo miles de ellos y en todas partes de España.

    En Vasconia hubo numerosos "carlistas" ( llamaban así a los no nacionalistas ni izquierdistas) que escondieron en sus casas a los perseguidos por nacionalistas, y veceversa anteriormente.

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