viernes 22 de julio de 2011

Calígula, otro oligofrénico

La revuelta fue reprimida por Druso y Germánico, los hijos de Tiberio, quienes lograron aplacar y dominar a los sublevados, con el costo de un trágico baño de sangre. El triunfo de Germánico fue celebrado en Roma en el año 17 d.C. Poco después Germánico fue enviado en otra comisión militar hacia Armenia y Partia.
En en el año 19 d.C. Germánico murió en Antioquía, posiblemente envenenado. Poco antes de morir Germánico acusó de su asesinato a Calpurnio Piso, el gobernador de Siria, aunque muchas sospechas cayeron sobre el propio Tiberio.

Piso fue juzgado por el senado, donde según la crónica del historiador Tácito, amenazó con revelar documentos que comprometían a Tiberio. Cuando vio que Tiberio no acudía en su ayuda y que su estratagema había fallado, Piso se suicidó. En los meses que siguieron a la muerte de Germánico, Sejano instigó a Tiberio para perseguir a Agripina la viuda de Germánico.

La razón de la persecución contra Agripina fue que los hijos de ésta eran posibles sucesores al trono. Finalmente Sejano logró que Agripina fuera exiliada a la isla Pandataria (hoy Ventone cerca de Nápoles). A la muerte de Germánico, el sucesor de Tiberio era un hijo de Germánico, Druso. Era el tercero de seis hijos del general Germánico y de Agripina la Mayor, nieta de Augusto. Fue adoptado por el emperador Tiberio. Pasó su juventud entre las tropas, siempre iba vestido con una réplica de los uniformes romanos, como todos los soldados usaba los zapatos de campaña llamados “Caliga” cuyo diminutivo era calígula y ese fue el sobrenombre por el cual es conocido hasta hoy.

Su niñez la paso entre las intrigas de la corte imperial. A la muerte de su padre, Calígula fue enviado a vivir con su bisabuela Livia, y en el año 29 a la muerte de  Livia, el joven se trasladó a la casa de su abuela Antonia.

Poco antes de la caída de Sejano, el prefecto de los pretorianos (año 31), Calígula fue llevado a la villa de Tiberio en la isla de Capri. Esa sería su residencia hasta el momento de su coronación seis años después. Mientras tanto, su madre y sus hermanos fueron asesinados.

Con ocasión de su acceso al trono a los 23 años, Calígula sacrificó 160.000 animales como acción de gracias por tan importante suceso, e inició desde aquel momento, su ascensión imparable hacia el poder máximo y caprichoso que culminará en su inclusión en la no muy ejemplar historia de los emperadores romanos en un destacado primerísimo puesto de crueldad y arbitrariedad.

Las ejecuciones eran tan numerosas que, a veces, no había una razón medianamente comprensiva para tan definitivo castigo, como en el caso del poeta Aletto, que fue quemado vivo porque el Emperador creyó toparse con cierta falta retórica en unos versos compuestos, precisamente, a la mayor gloria de Calígula, por el desgraciado vate.

La crueldad de Calígula podría resumirse en una frase que se trataba, en realidad, de una orden dada a sus matarifes respecto a cómo tenían que acabar con sus víctimas. Era ésta: "Heridlos de tal forma que se den cuenta de que mueren".

COSTA UROLA


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