martes 1 de febrero de 2011

Los horrores en el buque-escuela alemán

Cuando Uwe Böken llegó a casa encontró a su mujer alterada. Jenny, la hija de ambos, había escrito a su madre un correo electrónico desde el buque escuela de la Marina alemana, el Gorch Fock, en el que decía que necesitaba que la viese un ginecólogo lo antes posible. Preguntaba si podían pedirle una cita para el mismo día en el que el barco tenía previsto llegar de vuelta.

No hubo tiempo. Murió sospechosamente.

Su caso es un eslabón más en la cadena de horrores vividos en el buque escuela más famoso de Alemania. Un laberinto de muertes sin resolver, abusos sexuales, rituales salvajes y crueles encubrimientos.

Todo empezó el 2 de septiembre de 2008 en Geilenkirchen, una pequeña ciudad cerca de Colonia. Ese día, los padres de Jenny recibieron su email y se asustaron. "Jenny tenía 18 años. No había salido del círculo familiar más que para ir a formarse a la Marina. Era muy religiosa y bastante tímida. La urgencia de aquel correo no lográbamos entenderla. O bien tenía un problema de salud o alguna otra cosa estaba ocurriendo", explica el padre de la chica.

La madre de Jenny respondió al email confirmando que la cita con el ginecólogo había sido fijada para el 5 de septiembre, como ella pedía, y pidiéndole detalles.

Pero nunca obtuvo respuesta. Unas horas después, Jenny cayó por la borda del Gorch Fock mientras la flamante fragata blanca de tres mástiles y más de 80 metros de eslora surcaba el Mar del Norte. Inexplicablemente, el barco siguió avanzando kilómetro y medio antes de regresar a rescatarla.

Dos aviones Tornado dotados con la última tecnología en cámaras de sensibilidad térmica se unieron a la operación de búsqueda, que aun así fue cerrada sin éxito una semana después.

Hubieron de pasar 11 angustiosos días, desde que la joven cayese al agua "en extrañas circunstancias", hasta que unos pescadores hallaron el cuerpo a 65 millas de Helgoland. La autopsia quedó en el informe interno del Ejército alemán. El caso fue cerrado como "accidente" y se celebró el funeral con discreción, sin permitir la entrada a los medios.

"Nunca llegaron a explicarnos cómo murió exactamente mi hija", recuerda Uwe. Según consta en el informe, a las 23:45, la hora a la que supuestamente cayó por la borda, estaba sola en su posición en la proa, al parecer sin chaleco ni otra medida de seguridad. También consta que el viento registrado a esa hora era de fuerza 7 y que la navegación era muy tranquila.

Por mucha inclinación que hubiese alcanzado el barco, Jenny no habría podido superar la barandilla. El capitán se limitó a reconocer ante los padres que no sabían con exactitud la causa del accidente.

Ellos tampoco podían imaginar por entonces la moral de vertedero que reinaba en el barco, aunque Jenny había dado algunas pistas. "Había dejado caer algún comentario. Mamá, no puedes hacerte una idea de lo que tengo que vivir a diario, me había dicho, pero sin detalles", rememora Marlis, todavía con lágrimas en los ojos.

"Cuando comenzó a hacer estos comentarios, pensamos que, sencillamente, la realidad no era tan idílica como ella la había imaginado, pero no podíamos sospechar todo lo que ahora se está descubriendo. Cuando hemos podido atar cabos, aquel correo ha adquirido significado", dice el padre unas horas después de haber presentado una denuncia por acoso sexual y asesinato ante la justicia alemana y mientras pide a los posibles testigos que rompan el silencio:

"Creo que Jenny era víctima de acoso sexual y creo que hubo una pelea. Que cayera al mar por accidente es una hipótesis que no tiene sentido. A la vista de los acontecimientos, estoy seguro de que su muerte tuvo que ver con esa necesidad de ver a un ginecólogo".

Los hechos que abrieron los ojos a los padres de Jenny han salido a la luz más de dos años después, con la muerte, también por el accidente, de una segunda cadete a bordo del Gorch Fock. Según la versión oficial, el 7 de noviembre de 2010, durante una maniobra en aguas argentinas, la cadete de 25 años Sarah Lena había subido a uno de los mástiles y cayó desde una altura de 27 metros, muriendo unas horas después.

Se había incorporado a la travesía en Brasil, después de un viaje desde Alemania que había durado más de 20 horas y, a la mañana siguiente, a primera hora, estaba ya encaramada al mástil, a pesar de que sufría de vértigo y de que esta práctica no forma parte de los ejercicios obligatorios. El capitán al mando seguía siendo el mismo, Norbert Schatz, marinero de vieja escuela que, ante las primeras críticas, se justificó diciendo:

"Aquí todos saben dónde se han metido. En alta mar el riesgo está siempre presente, aunque tratemos de minimizarlo. Yo, de pequeño, jugaba trepando al cerezo de mis vecinos. Hoy los jóvenes pasan horas delante del ordenador. Quizá deberíamos asegurarnos de que los candidatos a oficiales de la Marina puedan hacer 10 flexiones seguidas. Algunos no lo conseguirían".

Solo dos días después del fallecimiento, Schatz dio permiso para que, en la cantina del barco se celebrase, como si tal cosa, una fiesta de carnaval con cerveza, pelucas y confeti. Después de la muerte de Sarah, sin embargo, nada volvió a ser igual. La autoridad de Schatz fue perdiendo peso hasta que, la semana pasada, cuatro cadetes se plantaron y, siempre según la versión oficial, no acataron la orden de subir a los mástiles.

El Gochr Fock había zarpado el 25 de agosto de 2010 del puerto de Bremenhaven, Alemania, y no tenía previsto regresar hasta finales de junio de 2011, pero el capitán Schatz, basándose únicamente en esta negativa, tomó una decisión sin precedentes en la historia del buque, desde que fuera votado en los astilleros Blohm & Voss de Hamburgo, en 1958. Interrumpió el viaje y, tras atracar en el puerto de Ushuaia, en Argentina, envió a los cadetes a casa en vuelo regular y acusados de haber llevado a cabo un motín, delito penal que la ley alemana hace pagar con hasta 15 años de cárcel.

Aunque a los cadetes castigados se les prohibió hacer declaraciones, comenzó a saberse la verdad.

Los testimonios no dejan lugar a dudas acerca de que las violaciones se repetían en las duchas. Apuntan a que una organización de extrema derecha mantiene una presencia latente y destructiva en las filas de la Bundeswehr, un ejército que Alemania creía definitivamente limpio de la herencia nazi.

"Estaba en la ducha y se me acercaron tres soldados. Me dijeron que allí en el barco era como en la cárcel, cada nuevo que llegaba tenía que poner el culo".

Éste es el testimonio de un cadete. "Todos sabíamos lo que pasaba en las duchas y que los atacantes se identificaban como la Hermandad Aria", dice otro testigo.

Varias compañeras de Sarah, de forma anónima, han dado a entender que la chica era víctima de acoso sexual. El semanario Der Spiegel, con acceso a la investigación, aseguró que hay testimonio de "amenazas de muerte" y "oficiales ebrios" de los que los cadetes procuraban escapar como alma que lleva el diablo.

Familiares de marineros a bordo se han referido a "juegos muy peligrosos, del tipo de la ruleta rusa", con los que se mataban las largas noches del Cono Sur. El comisionado del Bundestag para las Fuerzas Armadas, el político liberal Hellmut Königshaus, confirmó tras recibir los resultados de las primeras investigaciones que se habían puesto de manifiesto "en el buque escuela comportamientos y situaciones tremendamente desagradables".

Por un momento pareció que a bordo del Gorch Fock se llevaba a cabo un macabro proceso para amedrentar y abusar de las mujeres que aspiraban a oficiales de la Marina. El Ejército alemán abrió sus puertas a las mujeres solamente en 2001 y obligado por una sentencia del Tribunal de Justicia Europeo que llevó a modificar la ley fundamental y a admitir como soldados y suboficiales de la Bundestag a quienes, hasta entonces, solo se aceptaba como personal sanitario o musical.

En el último viaje del Gorch Fock, solamente 24 de los 107 cadetes en travesía de formación eran mujeres, lo que da una idea de la posición minoritaria que todavía ocupan en este territorio.

Pero entonces aparecieron las fotos, que dejaban más claro que el agua que las víctimas de las vejaciones eran tanto hombres como mujeres. Fueron tomadas en mayo de 2010, durante la fiesta que los marineros denominan El Cruce y durante la que son bautizados los cadetes que cruzan por primera vez el ecuador a bordo del barco. Describen un ambiente a bordo que sirve de caldo de cultivo para el abuso de autoridad o para comportamientos inapropiados de los marineros.

Una vez en su poder, el periódico sensacionalista Bild Zeitung las publicó a palo seco, sin la aconsejable dosis de biodramina para hacer frente a los pies de foto: cadetes sumergidos en un bote salvavidas en el que previamente se habían vertido inmundos restos orgánicos junto a los irreprimibles vómitos de compañeros que anteriormente habían pasado por el mismo trago. Soldados que se arrastran por la cubierta de rodillas, hasta besar los pies a un oficial ataviado con una peluca larga y rubia, al que algunos medios han querido identificar como el capitán Schatz (a pesar de que su posición, de espaldas, impide verle la cara). Un marinero sujeto a un cepo de tortura medieval cuya cabeza sirve de diana para arrojar… quién sabe qué.

Los testigos aclaran que "la participación en estos rituales es voluntaria, pero hay una presión siniestra, porque si no accedes es como si te quedases para siempre fuera del grupo".

Para cuando las fotos vieron la luz, el capitán Schatz ya había sido destituido de forma fulminante y el ministro de Defensa, Karl Theodor zu Guttenberg, respaldado abiertamente por la canciller Merkel, había establecido un cortafuegos en torno a su cargo asegurando que se estaba realizando "una investigación que llegará hasta el final y de la que se informará con total claridad".

Un político del partido de Merkel, Ruprecht Polenz, ha propuesto públicamente que Gorch Fock no vuelva a zarpar, puesto que su valor como símbolo de excelencia ha quedado dañado para siempre.

COSTA UROLA



2 comentarios:

  1. Ante esta tragedia recurriré al sarcasmo:
    Por qué no se va ZP con las góticas de crucero en este buque?

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  2. ASPIRANTE
    A lo que se me ocurre añadir que enrolaran también como cadetes a Pepiño, la Chacón, la Bibiana, la Morritos y algunos más.

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