jueves 10 de febrero de 2011

La reina del narco

Sandra Ávila Beltrán, La Reina del Sur, se puso más guapa que nunca para escuchar la primera sentencia en su contra. No importó que llevara tres años en prisión. Esas costumbres no se pierden, y menos si eres de Sinaloa, perteneces a una de las más viejas dinastías de narcos y tu leyenda tiene más que ver con la belleza que con las pruebas en tu contra.

Así que movió sus hilos, untó a unos y a otros y logró que tres enfermeras se colaran en la cárcel de Santa Martha Acatitla del Distrito Federal, y le inyectaran el bótox a tiempo.

Poco después, el domingo, escuchó en prisión que fue condenada a un año de cárcel por posesión de armas (pena que ya ha cumplido, pues está en la cárcel desde septiembre de 2007), pero fue absuelta de delincuencia organizada, delitos contra la salud y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

A La Reina, capturada junto a su novio, se le acusó de participar en el trasiego de casi 10 toneladas de cocaína transportadas a bordo del buque Macel en diciembre de 2001. Un juez federal concluyó que la Fiscalía no acreditó las pruebas necesarias para demostrar su colaboración con los carteles de Sinaloa y del Norte del Valle (escisión del cártel de Cali). Muchos entendieron entonces el porqué de las prisas por inyectarse un tratamiento que congela la sonrisa.

Este fin de semana, por fin los jueces lograron echarle en cara algo que no tenía que ver con su belleza ni su novelesco apodo. Sin embargo, Ávila permanecerá en prisión hasta que se resuelva su proceso de extradición a EEUU que la considera una "veterana integrante" del cártel de Sinaloa y servir de enlace con sus proveedores colombianos.
Paralelamente se abrió una investigación por la llamada operación Bótox y el martes, Sandra Ávila se negó a declarar sin la presencia de un abogado y personal de la Comisión de Derechos Humanos.

Hasta ahora el único periodista que se sentó frente a ella en la cárcel la ha descrito como "una mujer extremadamente coqueta, de pelo color carbón y con un perfil que algún cirujano plástico estropeó, dejándole la nariz ligeramente hacia arriba".
Pero cuando el periodista Julio Scherer hurgó, descubrió que detrás del bonito escote y su penetrante mirada, había una mujer de 46 años muy diferente al resto de modelos y misses huecas, que suelen acompañar a los grandes y medianos sicarios en sus fiestas.

"La realidad es como es. El narco crea fuentes de trabajo y son miles los que han salido de la desesperación que causa el desempleo por lo que la droga deja", explicó,

"Yo no soy turista en el mundo del narco. He estado ahí y no tendría sentido que negara la realidad. Pero eso no me hace delincuente. No he matado, no he robado, no pertenezco al crimen organizado, no he lavado nada. Nací rica, rica vine al mundo y no puedo regresar al vientre de mi madre y nacer distinta" dijo en el libro La reina del Pacífico.

Una confesión al periodista que parece incluir parte de su condena: "El día de mi captura, Felipe Calderón se lanzó en mi contra. Olvidó que es Presidente y me acusó sin pruebas. Dijo que soy enlace con los cárteles de Colombia. Se creyó la ley. El poder no es para eso (...) Llegó a decir que soy una de las delincuentes más peligrosas de América Latina y en su ignorancia me llamó 'la Reina del Pacífico o del Sur', así, literalmente, una u otra. Cualquiera sabe que La Reina del Sur es un personaje de ficción del escritor Pérez-Reverte y yo de ficción nada tengo, soy de carne y hueso". Y bótox.

1965: Nace en Sinaloa, en el seno de una de las familias de narcotraficantes más poderosas de México. Se casó dos veces con ex comandantes de la policía convertidos en capos. Ambos fueron asesinados. 2005: Comienza una relación con el 'narco' colombiano Juan Diego Espinoza, alias 'El Tigre'. 2007: Es detenida en una cafetería de la capital.

COSTA UROLA



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