miércoles, 17 de noviembre de 2010

Erik el Rojo llegó a América en el siglo X

La historia vikinga de la Saga de Erik el Sanguinario, también conocido como Erik El Rojo, toma cuerpo a la luz de la genética. Aquel aventurero vikingo fue el primero en pisar Groenlandia y su hijo Leif Eriksson, o alguien de su entorno, bien pudo ser el primero en pisar Norteamérica y quien propició el mestizaje entre los amerindios que poblaban aquellas tierras y los escandinavos europeos, cinco siglos antes de que Cristóbal Colón pisara el Nuevo Mundo.

Una mujer, secuestrada por los intrépidos exploradores en torno al siglo X, está detrás de la herencia genética que aún hoy se encuentra en sus descendientes islandeses, según una novedosa investigación.

Tanto la literatura como la arqueología ya habían ofrecido evidencias de que antes de que las tres carabelas cruzaran el Atlántico habían existido contactos entre nórdicos y americanos.
En 1960, en Terranova (Canadá) fue descubierto un asentamiento típicamente vikingo, en el que algunos sitúan el poblado de Leifsbúoir, descrito en la famosa Saga y hoy conocido como L'Anse aux Meadows.

Por si había alguna duda, ahora un trabajo internacional, en la que ha participado el biólogo español Carles Lalueza-Fox (del Instituto de Biología Evolutiva del CSIC), ha revelado que hay islandeses que comparten un linaje genético, denominado C1e, que es exclusivo de los amerindios.

"Puesto que, debido al clima extremo, Islandia estuvo prácticamente aislada del resto del mundo desde el siglo X, lo más probable es que estos genes americanos fueran llevados entonces; y lo hizo una mujer, ya que se han conservado en el ADN mitocondrial, que solamente se trasmite por vía femenina", explica el experto español.

Lalueza-Fox señala que este hecho se ha mantenido oculto hasta ahora "porque la historia la han escrito los guerreros y esa mujer era un personaje anónimo, aunque dejó descendencia".
Dando alas a la leyenda, no es aventurado suponer que la amerindia sería secuestrada por los vikingos, que no habían llevado mujeres en su singladura. Esta carencia, según algunas hipótesis, contribuyó al abandono definitivo de aquellas lejanas tierras de Terranova, donde antes de su llegada vivían los nativos alonquinos.

Al analizar el ADN se toparon con un pequeño porcentaje que no era ni escocés, ni irlandés, ni escandinavo, sino que había llegado desde América. Curiosamente, las 80 personas que comparten el linaje C1e viven en la misma zona, un área sur del país, cerca del glaciar Vatnajökull, que siempre ha sido muy remota.

"Es la primera constatación de que hubo intercambio genético entre europeos y americanos antes de 1700 y, por tanto, antes del año 1000", concluye Lalueza-Fox, firmante del artículo publicado en la revista American Journal of Physical Anthropology.

Para saber qué genes en concreto son los que forman parte de la herencia, habría que analizar el genoma completo de alguno de los 80 islandeses y compararlo con el de un amerindio, que ya existe.

Otra posibilidad podría ser encontrar un enterramiento en Islandia que sea anterior a la llegada de Colón a América y cuyo ADN contenga la secuencia americana. Por lógica, como señala el investigador catalán, esta tarea arqueológica debería emprenderse en la misma región de la que proceden las cuatro familias analizadas, pero de momento no está previsto.

Por lo pronto, Erik el Rojo gana la partida al genovés. Los genes dicen que él llegó primero.

Costa Urola


4 comentarios:

  1. El ADN mitocondrial tiene estas cosas. Con frío y todo.

    Saludos.

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  2. Estuve leyendo sobre esto hace un par de días. No es de extrañar porque también se dice que Erik el Rojo vivió en zonas de Groenlándia cuando eran zonas verdes (creo que, etimologicamente, tiene algo que ver con el nombre).

    Con el descubrimiento de este gen, de un ADN mitocondríal, además le dan la puntilla a la teoría del cambio climatico.

    Un saludo.

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  3. CANDELA
    Apoyo tu idea de que con el descubrimiento de este GEN dan DOBLE RACION de puntilla a la teoría clásica de Colón y a la del Cambio climático.

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