En España dice la Constitución que hay libertad de expresión. Según y cómo. Hay libertad de expresión para criticar a los hombres en general.
Excepto si son homosexuales, en cuyo caso es usted un homófobo; o si son oscuritos de color, en cuyo caso es usted un racista; o si son extranjeros, en cuyo caso es usted un xenófobo. Nadie atenderá a su crítica de fondo, y todos tomarán por las hojas el rábano de la xenofobia, el racismo o la homofobia.
Y para criticar a las mujeres, sobre todo si son políticas, hay excepción total de ese artículo de la Constitución. No se atreva a hacer la menor crítica de una señora, porque la Internacional Feminista lo condenará a la hoguera, si antes no lo ha fusilado al amanecer.
Y si es arriesgado criticar a una señora, nada digo de una señorita. Por una vez y sin que sirva de precedente, hago mías las palabras de Alfonso Guerra: "Yo no sabía que la palabra “señorita” pudiera molestar a nadie".
—Ni yo, ni ese señor que está ahí desayunando café.
Picasso, otro machista: pintó "Las señoritas de Aviñón". Hasta la Institución Libre de Enseñanza era machista, pero tela de machista: puso en la calle Fortuny la Residencia de Señoritas. Y los niños que en la escuela le llaman "la seño" a su profesora son machistas en agraz.
Costa Urola
cuidadin con la internacional


Andesté una miembra del colectivo!
ResponderSuprimirY el Guerra (no confundir con el torero) no es inocente en esta situación.
Pero siempre le gusta abrir las aguas y pasar por entre ellas sin mojarse.
ASPIRANTE
ResponderSuprimirBien expresado : andesté una miembra...
Tampoco me creo yo que el Alfonsito Guerra sea tan inocente como aparenta con su intervención, probablemente pactada de antemano con la Liga Nazi Feminista.