El Chagas causa una sangría anual de unas 14.000 muertes y se calcula que entre 10 y 15 millones la padecen, incluso la mayor parte de sus víctimas fallecen sin conocer ni siquiera que estaban infectadas.
La enfermedad de Chagas o Tripanosomiasis americana es una enfermedad infecciosa que se transmite a través de las picaduras de unos insectos llamados vulgarmente vinchuca, barbeiros (en Brasil) o chinches picudas que portan el parásito Tripanosoma cruzi. Las vinchucas habitan en los huecos y grietas de humildes viviendas construidas con paja, ladrillos de adobe y ramas. Durante las horas nocturnas estos insectos abandonan sus escondites para alimentarse de la sangre de los seres humanos. Tras la picadura, estos “vampiros” depositan heces sobre la piel de sus víctimas transmitiendo, si están infectados, el Tripanosoma cruzi que provoca el Chagas.
La transmisión del parásito a la sangre se produce en el momento en que la persona se rasca o se frota los ojos o la boca tras tocar la picadura. También, si una vinchuca entra en contacto con una persona enferma de Chagas contra el parásito volviendo a repetirse el ciclo de transmisión con su próxima picadura. Por otro lado, el parásito puede transmitirse al feto durante el embarazo y a los recién nacidos a través de la leche materna o por una transfusión de sangre, trasplantes de órganos infectados o la ingesta de alimentos contaminados.
Con el contagio se inicia una primera fase que dura entre 20 y 30 días en la que los parásitos alojados en la sangre suelen pasar desapercibidos sin diagnosticarse al no presentarse síntomas o en caso de manifestarse son muy leves tales como fiebre, malestar o dolores de cabeza, siendo confundidos con otras enfermedades. Sin embargo, esta fase inicial puede provocar la muerte en recién nacidos y niños de no ser diagnosticados y tratados correctamente.
El problema viene con la fase intermedia en la que se experimenta una aparente cura que puede durar hasta 20 o 30 años sin que se manifieste ningún síntoma, lo que genera que la mayor parte de los casos no sean diagnosticados ni tratados. El 70 por ciento de los infectados portará durante toda su vida el parásito sin que su salud se vea afectada por la enfermedad de Chagas.
Sin embargo, tres de cada diez infectados sufrirán lesiones cardiacas, neurológicas y digestivas irreversibles al desarrollarse la tercera y última fase de la enfermedad.
El Chagas es una enfermedad endémica en 21 países de América Latina y en las últimas décadas a través de los movimientos migratorios han aparecido casos en Estados Unidos, Japón, Australia o la UE. En España se piensa que existen entre 50.000 y 70.000 personas infectadas, aunque la mayoría aún no es consciente de ello. La OMS calcula que unos 100 millones de personas corren el riesgo de contraer el parásito, el 25 por ciento de ellas en América Latina.
La comunidad científica y las industrias farmacéuticas consideran “poco interesante” y “nada lucrativo” la inversión de esfuerzos en la investigación y desarrollo de tratamientos de una enfermedad que germina y progresa en los círculos de la pobreza.
Debido a esto, las personas infectadas que tienen la “suerte” de ser diagnosticadas correctamente se encuentran con el problema de que sólo existen dos medicamentos, el Benznidanol y el Nifurtimox, contra el Chagas desarrollados hace más de 35 años.
COSTA UROLA
epidemia del chagas


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