viernes 14 de mayo de 2010

ZP y los defensores de los ratones

Se tiró de cabeza al callejón apenas lo miró de frente el morlaco de la recesión y luego le creció la barba en el burladero del Banco Azul. Dio trato de garrote al Estado de Bienestar.

En 24 horas sustituyó el Estado Social de Derecho por el catastrofismo puro. Dejó a su Gobierno tambaleándose, sin base de sustentación ideológica, después de hurgar en la viga maestra de su política social.

Algunos analistas y políticos le sugieren que convoque elecciones. No lo hará, porque las perdería. Ahora parece un sonámbulo bailando sobre un precipicio. Ha tenido que quemar lo que adoraba. Ya no puede mirar por encima del hombro a la derecha que le puede contestar diciendo: "Nosotros congelábamos los sueldos, vosotros saqueáis la nevera".

Se ha dedicado a protestar contra la guerra detrás de las pancartas y luego aprobar los créditos para enviar más soldados que nunca a un frente, movilizar agitadores con las tibias de los muertos y desnudarse en el metro para defender los derechos de las focas.

Ahora quedó claro no sólo que ha quedado como un cobarde y mentiroso, sino que la izquierda que representa es retórica electoral, aunque no todo el mundo sabe que hace mucho tiempo que renunciaron a la lucha de clases o a derrumbar el capitalismo.

Otra vez se han quedado en pelota (sin ese) junto a unos sindicatos y una izquierda que, como ya no tienen metalúrgicos que defender, se dedica a proteger a las ballenas, a los toros bravos, a los simios, a los galgos y a los ratones.

COSTA UROLA

2 comentarios:

  1. La izquierda nunca ha buscado la defensa de los débiles, sino que se ha amparado en esa supuesta defensa para movilizar emocionalmente a la gente, evitando la racionalidad de un análisis frío y calculado.
    Demagogia, propaganda y verborrea son sus armas, pero hay que reconocer que las manejan divinamente.
    En cierta ocasión leí una novela en la que un izquierdista inglés le decía a otra persona.
    -A poco que hurgues un poco en mí, verás que lo único que quiero es conducir tu Jaguar.
    Poder y lujo con la excusa de los pobres y a costa de los pobres.
    Permítame volver a felicitarle por lo acertado de sus análisis.

    ResponderSuprimir