La senadora Pajín demostró ampliamente que es capaz de leer un texto en vasco y de chapurrear en gallego y lemosín, lo que debió proporcionar una inmensa y doble satisfacción a su vanidad, no sólo por sentar plaza de truchimana sino por la ilusión (ilusoria) de verse defendiendo lenguas oprimidas frente al franquismo de la oposición.
Pero ni las lenguas en que se lució están oprimidas ni la bronca de la bancada popular era franquismo, sino protesta lógica ante una evidente payasada.
Ahora bien, la reacción de los senadores del PP a la propuesta de la senadora socialista no fue muy feliz. Confundieron el problema, que no estriba en el uso potestativo de las lenguas regionales sino en la exigencia de traducir las intervenciones que eventualmente se realicen en las mismas. Aquél no es objetable.
Sus señorías pueden expresarse en la lengua que les venga en gana, pero no se ve ni mínimamente claro que les asista un correlativo derecho a ser traducidos al español a expensas del presupuesto público.
No es razonable que se invierta un solo euro en semejante disparate. Porque, más que de despilfarro, cabría hablar entonces de malversación del dinero común de los españoles en una operación puramente partidista que sólo busca afianzar los vínculos del PSOE con los nacionalismos, y ahí es, precisamente, donde el PP tendría que haber dado la batalla.
En otras palabras, si los senadores vernáculos quieren traducción, que se la paguen de sus bolsillos, y, si no están dispuestos a ello, que asuman el riesgo de que sólo les entiendan los de su cuerda.
Nadie les debe impedir que hablen en lo que quieran, ni incluso que, si tal fuera su gusto, acudan al trabajo en carro chillón o vestidos de pelotari o de fallera mayor. Pero que el carnaval no corra a cuenta del erario.
COSTA UROLA
que hablen enlo que quieran


Y no sería mejor que estuvieran todos calladitos y dejasen de decir sandeces?
ResponderSuprimirPorque la mayoría de ellos sólo dicen tonterías, sea en catalán, gallego, vasco o español.
En tiempos como los que corren y estos vagos pensando en estas sandeces y en cómo aumentar el dispendio en gastos innecesarios!
Sí, da igual el idioma. No son capaces de decir algo que favorezca a los habitantes de España.
ResponderSuprimirPor lo tanto, la solucón no es traductores ni idiomas varios, sino CERRAR de una vez y para siempre el Senado, por obsoleto.