sábado 24 de abril de 2010

La tolerancia del velo

El Consejo Escolar del Instituto Camilo José Cela, de Madrid, ha decidido mantener el artículo de su reglamento interno que les impide a los alumnos asistir a clase con la cabeza cubierta.
Ni velos, ni una simple gorra de béisbol.

El Consejo Escolar del citado centro ha tomado una decisión valiente. La presión mediática (y también política) ha sido importante durante los últimos días.

Sospecho que esto no ha terminado aún. Unas horas antes de que se pronunciara dicho Consejo Escolar, un impertérrito Ministro Ángel Gabilondo se mostraba partidario de que la joven musulmana asistiera a clase con hijab.

Según el ministro de Educación, en una sociedad aconfesional no es lo mismo un símbolo que identifica las creencias colectivas -verbigracia, un crucifijo colgado en la pared o puesto sobre una mesa- que la decisión personal de ataviarse de acuerdo con las creencias más íntimas.

Cabe preguntar por qué un político que, mutatis mutandi, es descendiente ideológico de quien calificó a la religión como el opio del pueblo, se muestra tan condescendiente con una de las creencias más intolerantes del siglo XXI.

Quizá no haya una única respuesta para esta pregunta, pero sí una que destaca sobre las demás: liquidada, o casi liquidada, la familia (hoy en España una chica de 16 años todavía tiene que pedir permiso a sus padres para llegar tarde a casa, pero no para abortar), socavada la autoridad de los profesores, sólo queda dinamitar la moral cristiana para alienar por completo a las nuevas generaciones.

Después de todo, una adolescencia sin valores es el mejor preámbulo de una juventud, en esencia, manipulable.

Lo demás, para los sociatas, es secundario. Lo es porque a este Gobierno el catolicismo y el islamismo le importan lo mismo que el budismo o la santería cubana: nada de nada.

Sólo intuye que es tan útil para distraer la atención la polémica sobre el descuelgue de crucifijos que sobre la prohibición del velo. Mientras se hable de esas cosas, menos se piensa en el desempleo; por ejemplo.

Y de que en AZPEITIA (Guipúzcoa) no funcionan los juzgados. Están como en Abisinia.

No tenemos en los Juzgados de Azpeitia una sistema dotado de medios para aplastar de forma rápida y ejemplar los manejos que evitan castigar a las madres maltratadoras de bebés .

COSTA UROLA


2 comentarios:

  1. Como siempre, da en el clavo:
    Una juventud sin valores y sin cultura es fácilmente manipulable.
    Por si esto fuera poco, buscan el voto de los islámicos desesperadamente.
    Hay gente que calcula que si si todos los moros que habitan en España votaran a un partido islámico, con la actual ley electoral, serían los auténticos árbitros de la situación, y ya sabemos lo que ocurre con los actuales árbitros (los nacionalistas)

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  2. FRAY RUY

    Si los moros votaran a un solo partido, el musulmán de ellos, iban a tener más poder dque CIU, IU, PNV, ERC, etc.

    Sin ninguna duda. Y eso llegará.

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