Se despidió con 'El hereje' (1998) y, bromas de la vida, el día que terminó la última página, el médico le diagnosticó un cáncer de colon que le obligó a pasar varias veces por el quirófano y a renunciar a su pasión.
A reconocerse que ya era viejo. Pero su adiós ya estaba anunciado: su discurso del Premio Cervantes cuatro años antes ya marcaba la línea que pensaba seguir: "El arco que se abrió para mí al obtener el Premio Nadal se cierra ahora, en 1994, al recibir de manos de Su Majestad el Premio Cervantes".
El Nadal, que había inaugurado su amiga Carmen Laforet en 1945 con la revolucionaria 'Nada', inició sus pasos como escritor al galardonar 'La sombra del ciprés alargada' (1947), una novela pesimista, que le dio muchas satisfacciones como autor, aunque su preferida era 'Viejas historias de Castilla la Vieja' (1964).
Delibes aseguraba en una entrevista: "Mi tristeza esencial no es ninguna novedad. Decir al lector que yo viví las penas de 'La sombra del ciprés...' desde los seis o siete años le dará pie para pensar que de crío tampoco fui la alegría de la huerta".
Tercero de ocho hijos, acudió el Colegio Lasalle de Valladolid y completó Comercio y Derecho y los estudios de Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. Con 26 años obtuvo la cátedra de Derecho Mercantil en la Escuela de Comercio de su ciudad, de la que fue director su padre, Adolfo Delibes.
Antes, a los 21, había comenzado a colaborar como caricaturista y redactor con 'El Norte de Castilla', diario del que fue director entre 1958 y 1963. El Periodismo le dejó la virtud de decir mucho con pocas palabras: "Me enseñó a valorar la humanidad de la noticia. Y como trabajé en una época en la que los periódicos tenían dos hojas, aprendí a economizar las palabras, a decir muchas cosas en poco espacio".
En 1950 publicó 'El camino', probablemente una de sus novelas más conocidas. Ya al frente del periódico escribió 'La hoja roja' (1959) y 'Las ratas' (1963). En las tres novelas se aprecia un respeto casi reverencial a la naturaleza que le acompañaría siempre, incluso obtuvo en 2008 el 'Honoris Causa' por la facultad de Biología de Salamanca.
La censura le apartó del mando del periódico: "Dimití porque el señor Fraga quiso imponerme un subdirector que hiciera las veces de director y, en consecuencia, me controlara. No pude aceptarlo".
Después llegó 'Cinco horas con Mario' (1966), el monólogo que inmortalizó Lola Herrera sobre los escenarios; fue elegido académico de la RAE, en la que ingresó en 1975; escribió 'El disputado voto del señor Cayo' (1978), 'Los santos inocentes' (1981), obtuvo el Príncipe de Asturias (1982), compartido con Gonzalo Torrente Ballester, el Nacional de las Letras en 1991, el Cervantes en 1993...
Una carrera plagada de éxitos de quien se describió a sí mismo en una ocasión como "un chopo alto y solitario, puntiseco, dominando un mar de surcos con los trigos apuntados".
Apasionado de la caza —lo heredó de su padre— y amante del cine, en sus últimos años echaba de menos sentarse en una butaca de pasillo acompañado del acomodador y su linterna.
Tuvo muchas oportunidades de ver sus novelas en pantalla y tenía sus preferencias: "Ha habido de todo: grandes películas como 'Los santos inocentes', de Camus; buenas películas como 'El señor Cayo', de Giménez Rico; malas e infames películas, como 'La sombra del ciprés es alargada', de Alcoriza".
Ha muerto uno de los GRANDES.
COSTA UROLA
miguel delibes muerto


Hola Tellagorri.
ResponderSuprimirTú lo has dicho, uno de los grandes, si no el más grande que quedaba vivo.
Precisamente leí el mes pasado su novela "La sombra del ciprés es alargada", era un libro que tenía en la lista de "por leer" y por "H" o por "B" aún no lo había leído.
Me ha gustado muchísimo, pero es verdad que rebosa pesimismo, aunque en un capítulo en el que hace un ejercicio de optimismo dice:
"El pesimismo sólo nos deja ver las espinas en los rosales, la muerte en el hombre, la carne en el amor. Alimentados de pesimismo no vivimos la vida, la sufrimos".
Subrayé la frase porque me parece preciosa.
Un beso.
ELENA
ResponderSuprimirMe alegro de que te guste Delibes. Yo creo que he leído todo lo que ha escrito, y me resulta dificil seleccionar alguna, aunque creo que las que más me gustaron fueron CINCO HORAS CON MARIO y EL HEREJE.
Desde luego uno de los más grandes...
ResponderSuprimir... esta mañana Esperanza Aguirre hablaba de ello en la radio y sin duda es una pérdida enorme para todos los españoles.