Aquel 19 de marzo en Cádiz lució un sol radiante y luminoso. Era el día de San José. Las calles, abarrotadas. Los gritos de "¡Viva la Pepa!" y "¡Muerte al invasor!" se mezclaban con el bullicio del gentío que se sabía partícipe de un gran acontecimiento histórico. La calle Ancha, donde se aglutinaban las imprentas de la inmensa mayoría de los periódicos gaditanos, hervía.
Allí, como contó Galdós, "se congregaba todo el patriotismo con todo el fanatismo de los tiempos; allí, la inocencia de aquella edad; allí, su bullicioso deseo de novedades; allí, la voluble petulancia española con el heroico espíritu, la franqueza, el donaire, la fanfarronada, y también la virtud modesta y callada".
Hoy esa calle sería el mejor buscador: un crisol de idealismo patriótico, desde el acérrimo defensor de la chicharrera o Tribunal de la Inquisición, al blog de Pedro Pascasio Fernández Sardino que sueña con que Robespierre venga a poner orden.
Había de todo y para todos, incluso los había que se exiliaban porque les parecían escasas las reformas, como José María Blanco White que en Londres hizo un periódico, El Español. Quizás pensó como Sánchez Guinea en el Cádiz asediado de Reverte: "Cuando pase el sarampión Constituyente, mugirán las vacas flacas".
Pero la euforia no era para menos. El dos de mayo de 1808 el pueblo español, no su Gobierno, se levantó contra el invasor. España se quedó sin ley y sin gobierno y, en este vacío de poder, surgió una gran multitud de periódicos que se congregaron en Cádiz cuando la Regencia tuvo que atrincherarse allí. Antes, el absolutismo prefería que sólo hubiera un puñado de papeles a la imagen y semejanza del poder.
Allí aparecieron, arrebatados de una mano a otra mano, los primeros números de aquellos periodiquitos tan inocentes, mariposillas nacidas al tibio calor de la libertad de la imprenta, en su crepúsculo matutino.
Algunos salieron antes incluso de que se promulgara el Real Decreto de Libertad Política de Imprenta, de 10 de noviembre de 1810, con el convencimiento de que "la facultad individual de los ciudadanos de publicar sus pensamientos e ideas políticas es, no sólo un freno de la arbitrariedad de los que gobiernan, sino también un medio de ilustrar a la Nación en general, y el único camino para llevar al conocimiento de la verdadera opinión pública".
Así quedó legislado en la Constitución, por primera vez en España, que todos "tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anteriores a la publicación".
La prensa lo reflejó. El Conciso, liberal, proclamaba ese día: "Hoy acaba la tiranía, que por tantos siglos con su cetro de hierro nos abrumó: hoy empieza la época fausta en que la justicia levanta sobre las ruinas del despotismo su trono liberal. Fuimos esclavos, somos libres: dominó el capricho, la razón recupera sus derechos". Y hacía una crónica en la que destacaba que "el más puro gozo se manifestaba en los semblantes de los diputados y de los espectadores» que escucharon decir «somos libres, somos españoles".
En ultramar, las noticias llegaron dos meses más tarde y los españoles de las Indias, tan españoles como los que más, volcados en defender aquella tan lejana patria, celebraron con "gozo" y "felicidad", como diría la Gazeta de México, las nuevas libertades consignadas en La Pepa, las mismas bajo las que pidieron poco a poco su propia soberanía.
Desde entonces, la libertad de imprenta, hoy de expresión, ha sido una de las más traídas y llevadas en España.
Un día había centenares de periódicos en la calle y al día siguiente, por decreto, sólo salían tres. El miedo al luego llamado cuarto poder se apoderaba de los gobiernos, así que promulgaron leyes de censura, de libertad controlada, decretos que imponían fianzas millonarias, se amordazaba a los más molestos, se compraba a los que se dejaban y algunos periodistas defendieron con su vida la tan ansiada libertad.
Ya en el siglo XX, algo tan intangible como las ondas, y en el XXI la red, complicaron y complican bastante la tarea de los que se sienten más cómodos poniendo frenos a esta Libertad.
COSTA UROLA
aquel 19demarzo libertades


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