jueves 11 de febrero de 2010

Los niños asesinados por los "libertadores"

La primera víctima de los 857 asesinatos perpetrados por ETA a lo largo de su historia sangrienta fue una niña de tan sólo 18 meses.

Ocurrió el 27 de junio de 1960, cuando hizo explosión una maleta bomba colocada en la consigna de la estación de Amara, en San Sebastián, a causa de la cual María Begoña Urroz Ibarrola –así se llamaba el bebe de un año y medio–, sufrió quemaduras en el 90% de su pequeño cuerpo, que no pudo soportar… pocas horas después fallecía en la clínica del Perpetuo Socorro.

Desde entonces, hace ahora medio siglo, ETA ha acabado con la vida de otros 22 menores de edad, todos ellos mediante artefactos explosivos colocados mayoritariamente en coches, pero también en supermercados o, como en el caso de María Begoña, en estaciones repletas de personas en plena hora punta.

Aquel primer atentado apenas tuvo repercusión social, pues la banda terrorista era aún una desconocida que ni siquiera quiso reivindicar la muerte del bebé.

El 29 de marzo de 1980, José María Piris Carballo, de 13 años, y dos amigos suyos regresaban contentos de jugar un partido de fútbol de Azcoitia, en compañía de su padre. José María vio un paquete en el suelo y le dio una patada. El paquete era una bomba que debía haber matado a un joven guardia civil, pero que acabo con el niño.

No habían pasado ni cuatro meses cuando, el 23 de julio, otro artefacto con 7.000 kilos de goma-2 hizo explosión en Bilbao, causando la muerte a Antonio Contreras, de 11 años, y María Contreras, de 17, ambas de etnia gitana. María, además, estaba embarazada.

Alfredo Aguirre, el siguiente menor que ETA asesinó, era "un niño rubio de 13 años y con un complexión que anunciaba un cuerpo musculoso y fuerte" si la metralla de un artefacto no se le hubiera incrustado en el pecho, los brazos y la cabeza, el 30 de mayo de 1985, justo después de decirle a su madre que le abriera la puerta de casa.
En aquella ocasión, la bomba también mató al policía nacional Francisco Miguel Sánchez.

Dos años después, en el que sería el cuarto año más sangriento del terrorismo vasco, con un total de 52 muertos (después de 1978, con 68; 1979, con 80, y 1980, con 98) se produjo el atentando más devastador de ETA. Un total de 21 personas perdieron la vida aquel 19 de junio de 1987 en el Hipercor de Barcelona, entre las que se encontraban cuatro niños a los que alcanzó la onda expansiva de un coche bomba cargado con varios kilos de explosivos que habían aparcado en el sótano del aparcamiento.

Ese mismo año, el 11 de diciembre de 1987, los terroristas tuvieron la mala leche de colocar otro coche bomba frente a la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza. Cinco niñas murieron ese día de entre 4 y 12 años.

Luis Delgado Villalonga, de tres años, estaba siendo operado en el Hospital Clínico tres horas después de producirse la explosión. Como consecuencia de esta, el niño sufrió un derrame cerebral y pérdida de masa encefálica,el 23 de noviembre de 1988. Luis acabó muriendo a causa del coche bomba que estalló en las inmediaciones de la Dirección General de la Guardia Civil.
Sus padres, gravemente heridos, tuvieron que permanecer en el hospital durante el entierro de su hijo.

COSTA UROLA



2 comentarios:

  1. ...y lo peor de todo es que ésta pandilla de cabrones descerebrados, no solo no se arrepiente de los crímenes que cometen sino que además se recalcan en sus continuas amenazas.

    Y el idiota éste solo le queda enseñarles el culo.


    Un saludo.

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  2. LOLA

    Así es. Para colmo tratan de darles ventajas y apoyos a cambio de NO ASESINAR.
    Eso no ocurre ni en las más primitivas tribus de la selvas.

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