miércoles 20 de enero de 2010

Al final, siempre van los marines


Acostumbran los izquierdistas a criticar a Estados Unidos, como hicieron algunos dirigentes franceses para tener después que desdecirse, o mostrar recelos por el control del aeropuerto de HAITI o de la seguridad por parte las tropas norteamericanas.

O hacer demagogia con ello como el ínclito Chaves, el amigo de Preval, el inútil presidente haitiano. Pero la realidad es que nada podría hacerse sin orden y que la ONU, presente en Haití desde el 2004 en una misión de estabilización, es incapaz de controlar la situación con la urgencia que precisa.

La crítica a Estados Unidos es pareja a la incompetencia internacional para, a la hora de la verdad, resolver los problemas o convertir algunos Estados fallidos en países razonablemente institucionalizados.

En Haití y en tantos otros lugares del mundo (como antes en los Balcanes, ahora en Afganistán, etc.) parece que molesta, aunque se le pide que lo haga, que puedan atender lo que otros abandonan o hacerse cargo de aquello en lo que otros fracasan.

La paradoja es que los cascos azules van ahora a ayudar a los marines por mucho que la misión de la ONU esté allí encabezada por un general brasileño.

Siempre se termina pidiendo que intervenga USA para resolver lo que nadie más en el Mundo tiene capacidad o ganas de hacerlo.

Los europeos ni se han molestado en enviar al actual Presidente, el bobalicón de ZP, para al menos dejar constancia de interés por los miles de muertos.

COSTA UROLA



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