domingo, 6 de diciembre de 2009

Los marinos vascos


La presencia vasca en Filipinas, por ejemplo, no se reduce a la fundación de Manila ni al tornaviaje del galeón de Acapulco, y a los nombres de Elcano, Legazpi y Urdaneta, debe de añadirse el del franciscano Melchor de Oyanguren, que fue el primero que hizo un estudio del tagalo comparado con otras lenguas; el de Lorenzo Ugalde, general guipuzcoano que luchó en el siglo XVII contra la Armada holandesa; el de Iñiguez de Carquizano, envenenado por un portugués cuando la expedición de Loaysa que le costó la vida a éste y a Elcano y en la que iba el joven Urdaneta; el de Francisco de Echeveste, general de las galeras de Filipinas y embajador del rey de España en Tonkín; el de Tomás de Endaya, constructor naval en Cavite; el de Francisco Esteíbar, que combatió por mar y tierra a chinos e ingleses en Filipinas en el siglo XVII; el de fray Miguel de Aozarasa, mártir en el Japón.

Conocieron las tempestades y los escollos, los vértigos, las angustias y el terror, el Kra­ken, el Maelstroem y la isla de Satanás.

Na­da de esto les sobrecogió. Vieron o creyeron ver sirenas y serpientes marinas, arpías y pulpos gigantes, islas de fuego con volcanes misteriosos. Desembarcaron en países extra­ños, poblados por enanos o por gigantes, por negros o por amarillos.

De estos pequeños puertos de la costa vasca salieron aquellos navegantes que se llamaron Juan Sebastián Elcano, Gaztañeta, Oquendo, Bonaechea, que recorrieron mares misteriosos; algunos que conquistaron tierras ignoradas, como Legazpi, Basurto y Garay, y otros que se batieron heroicamente, como Blas de Lezo y Cosme de Churruca.

De San Sebastián, hoy pueblo con poca marina de comercio, era don Lorenzo de Ugalde y Orella, general de los mares de Filipinas, que se distinguió en las luchas con los holandeses y que murió al nau­fragar el San Francisco Javier, galeón mandado por él, junto a la isla de Samal en 1650.

Del mismo puerto salieron Joaquín de Aguirre y Oquendo, que murió en Guatemala; Alonso de Aliri, Hernando Aramburu, general de la expedición que se hizo a Filipinas en 1610; Marcos Aramburu, que derrotó al almirante portugués Campoverde en 1591; Martín de Argarate, los Barcáiztegui, que se distinguieron a fines del siglo XVIII y comienzo del XIX.

Agustín de Diustegui, almi­rante hacia 1625, Juan Pérez de Ercilla, José Manuel Goicoa, que vo­ló su fragata Mercedes por no rendirse a los ingleses; Juan Lazun e Ig­nacio Mendizábal, muerto en 1780 a bordo del Santo Domingo.

Juan de Echaide, de San Sebastián, dio su nombre a un puerto de Terranova, al que llegó siguiendo la ruta que antes habían marcado otros marinos de Orio.

COSTA UROLA



2 comentarios:

  1. Blas de Lezo, ese gran desconocido en la España de la LOGSE. Que poca cultura histórica hay entre los jóvenes nacionalistas, si tuvieran unas fuentes literarias más variadas... Sabrían que la misma existencia de esta (España)se consiguió gracias a los esfuerzos de vascos, catalanes, aragoneses, gallegos, extremeños, andaluces y un largo etcétera de paisanos que compartimos la península ibérica.

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  2. NOWMAN

    Suscribo cuanto dices. Es una verdadera lástima que a un personaje de la talla de Blas de Lezo no le conozcan ni en Vasconia.

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