miércoles, 4 de noviembre de 2009

Cultura sí, pero ¿cual?


Parece obligado elucidar a qué nos referimos con la voz cultura. Pero verán vuestras mercedes que tal elucidación no es tan relevante, puesto que el nacionalismo opera de la misma manera intrusiva, obsesiva, mitificadora y mistificadora, sea cual sea la acepción de cultura que escojamos. Se me ocurren alguna de esas acepciones.

Cuando decimos "cultura" solemos decir una de estas cosas:

Podemos apelar al sentido que le da el hombre de la calle, generalmente más sensato que los intelectuales: la cultura como un acervo que la sociedad presiente; una herencia de valores y de símbolos, de historia, de literatura y de arte que cada individuo nota como algo que está ahí, algo a lo que, por un lado, pertenece y que, por otro lado, puede aspirar a interpretar y, con algo de ambición, a ensanchar con su contribución.

Podemos reservar la etiqueta cultura para el mundo académico, para las actividades de la Universidad, e incluir sus manifestaciones extrauniversitarias, pero sólo las directamente tributarias de lo que establece "la Academia" en un sentido amplio.

Podríamos optar también por el sentido antropológico de la cultura, y que incluiría absolutamente todo. Todo lo que alguien es capaz de registrar al observar a una comunidad específica. En la acepción antropológica, es cultura la ablación del clítoris, es cultura cualquier serie infecta de televisión (como un culebrón venezolano), y, por supuesto, es cultura lo que hace Ferrán Adriá cuando ofrece a su selecta clientela una espuma de zanahorias con esencia de tomillo y promesa de nabo.

Hay un concepto de cultura bello y melancólico. Cultura sería lo que queda después de haber leído mucho y haberlo olvidado todo. Creo que se debe a André Maurois. Esta visión resulta seductora, pero uno no sabe muy bien qué hacer con ella.

Hay quien se empeña en dar un uso bastardo, sistemáticamente bastardo, a la voz cultura. Es algo muy periodístico. Nos hablan de la "cultura del botellón", de la "cultura del porro", y cosas por el estilo. Es la cultura de la incultura.

Cultura puede ser cualquiera de las cosas expuestas, según gustos y escuelas, según el uso que se quiera dar –descriptivo, instrumental, estético– a ese concepto escurridizo.

De lo que no cabe duda es de lo que los nacionalistas entienden por cultura, a juzgar por sus actos.

¿Qué es cultura para los nacionalistas? Cultura es lo que ellos digan. Cultura es sólo lo que el nacionalista decide que es cultura. Ni más ni menos. Por ejemplo, cultura catalana o vasca es lo que digan las autoridades políticas catalanas y vascas, nacionalistas hasta el paroxismo, nacionalistas hasta el envenenamiento.

Costa Urola

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