viernes 20 de noviembre de 2009

Control de la sociedad española


Dice Pablo Molina que Felipe intentó controlar todos los resortes de la sociedad civil a base de patadas en la puerta, con los resultados conocidos.

A Zapatero no le pasará lo mismo porque ha entendido que se puede aherrojar más aún a toda una sociedad poniendo en marcha mecanismos más refinados, como hiperlegitimar a los liberados sindicales para que mantengan la paz social en medio de una crisis espantosa o conceder licencias de emisión radiofónicas y televisivas sólo a los empresarios adeptos.

Con los desempleados cobrando subsidios raquíticos, pero narcotizados por sus representantes laborales, para quienes Zapatero lo está haciendo muy bien, y los medios de masas eludiendo cualquier crítica de fondo al desastre nacional protagonizado por el gobierno en todos los frentes, más allá de alguna crítica amistosa para cubrir el expediente, la única posibilidad que tienen los ciudadanos de recibir una información libre que cuente lo que realmente pasa en el país es la existencia de pequeñas empresas de comunicación que no tengan que pagar peaje alguno ni a los hunos ni a los otros.

La aventura apasionante de esRadio, que viene a cubrir ese espacio informativo que ningún multimedia está dispuesto a llenar, está siendo amenazada en su expansión geográfica por los mandarinatos autonómicos, es decir por Zapatero y Rajoy, dispuestos a utilizar armas tan sutiles como efectivas para evitar que sus votantes escuchen unas voces incómodas.

Y es que, por debajo de una farragosa legislación intervencionista, se esconde el pánico permanente de los políticos a la libertad de expresión.

La existencia de pequeñas empresas que en régimen de semiclandestinidad cubren este espacio informativo es la válvula de escape de una sociedad civil a la que se obliga a recibir información pasada por el tamiz de los partidos políticos.

En todo caso, el resultado es el mismo: unos medios de comunicación controlados mientras la economía se va a pique y la nación a hacer gárgaras gracias al estatuto de Cataluña, aprobado por las santas narices de Zapatero.

Es, con otros disfraces, idéntica dictadura que la que montó Franco y le copió el PNV en Vasconia.

Por COSTA UROLA



0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada