martes, 6 de octubre de 2009

La última de Greenpeace


Decía Ortega que la política es el imperio de la mentira. Ya, pero no es un imperio exclusivo de la política. En el deporte se ha impuesto la mentira.

En las escuelas, gracias a internet, aparecen nuevos intelectuales amamantados en Wikipedia o en otras ubres supletorias del esfuerzo, la comprensión intelectual y la honestidad.

Los periodistas se copian unos a otros. Pero lo de los catastrofistas del clima es mucho peor que todo eso.

Me refiero a la engañifa asquerosa de Greenpeace sobre el deshielo del Ártico. Y es que llega el mandamás ejecutivo de la ONG que recibe más dinero del mundo, y nos espeta en la misma cara que "no cree" que el hielo del Ártico esté completamente derretido en el año 2030 y que se ha debido producir "algún error".

Pero, por los clavos de Cristo, ¿qué es esto? ¿Es que puede acojonarse a medio planeta con los efectos de una ola derivada de tal deshielo y luego resultar que es mentira?

¿Y cuántas mentiras más habremos de soportar de estos vivales? ¿Recuerdan a anteriores dirigentes de Greenpeace, Bjorn Lomborg por ejemplo, renunciando a sus creencias por ser falsas, impropias y mendaces?

¿Estará ocurriendo lo mismo con la energía nuclear, con el calentamiento global, con los transgénicos?

La democracia es imposible sin la verdad. Lo demás es dictadura. La mentira es dictadura. Pero nadie dimite cuando miente. A nadie se le retiran los fondos públicos cuando se conoce y se reconoce que ha mentido.

Por Costa Urola



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