El PNV es un partido dirigido por excuras y como tales usan los batzokis como si fueran púlpitos sagrados.
Ahora se nos anuncia que el PNV no presentará ninguna enmienda a la totalidad y facilitará el tránsito parlamentario de la nueva ley del aborto que perpetra el PSOE.
Según parece, el grupo nacionalista ni siquiera dará libertad de voto a sus diputados en el Congreso para que, unánimemente, tengan que reforzar la posición del PSOE y tan polémica e innecesaria normativa salga adelante en confortable mayoría.
Eso viene a ser una traición tan grande al espíritu fundacional del nacionalismo que, además de convertir en apóstata a Sabino Arana y de pisotear su memoria, hace saltar en pedazos lo de Dios, lo de la Ley Vieja y una tradición confesional de más de un siglo de vigencia.
Hasta ahora, en el País Vasco que imagina el nacionalismo, solo podían ser malos católicos, incluso ateos, los maketos. ¿Mercadeo o evolución?
"Dios y ley vieja" es su lema, aunque voten la Ley del aborto en pie sobre la tierra vasca y ante Dios humillados.
Pero lo mejor es que sin España no tendría sentido su existencia. Y lo saben. Pero todo lo que dicen sus excuras es sólo política oportunista.
Antes de subir al pulpito desde el que ejercen su sacerdocio, ya sabemos de antemano lo que van a hacer y lo que van a decir los jauntxos peneuveros. Su política es, sobre todo, fe. Fe en la caradura y en lo trepa. Fé es creer en lo que ya se sabe que es mentira.
Amen
Costa Urola
jaungoikoa`legezaharrak


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