viernes, 2 de octubre de 2009

Fuera, para siempre, El Tribunal Constitucional


Sucede cada vez que el politizado Tribunal CONSTITUCIONAL suelta sus resoluciones políticas. Ya empezó y dejó ver la patita cuando sentenció lo RUMASA.

Pero los daños de esta divergencia de criterios de las dos máximas instancias judiciales son incalculables. Por lo pronto, una candidatura que reconoce acoger con gusto el voto abertzale puede presentarse legalmente a las elecciones europeas, abriendo la posibilidad de otro simpatizante de sus tesis en el Parlamento de Estrasburgo.

Muy bonito. Europa incluye a ETA y su entorno entre las organizaciones terroristas, y España se lo devuelve convertido en eurodiputados. Está visto que seguimos siendo diferentes. O, simplemente, duros de mollera.

¡Menuda garantía para los procesados españoles! Pues, si la máxima autoridad procesal puede equivocarse, ¿no puede equivocarse también la máxima autoridad constitucional?, se preguntará el ciudadano de a pie.

Con lo que la desconfianza hacia la Justicia no hará más que crecer. En otras palabras: el daño que esos dos tribunales han hecho a la Justicia española con sus sentencias opuestas no puede ser mayor.

Pero la culpa no es suya. Es de nuestro marco legal. Que los juristas discrepen no es raro, ni malo. Lo malo es cuando esa discrepancia ocurre al máximo nivel, aquél que se supone definitivo.
¿Solución?

Hacer una sola instancia máxima. Los Estados Unidos no necesitan dos tribunales supremos para demostrar que son una democracia porque lo son. Con uno les basta, que es a la vez última instancia e intérprete de la Constitución.

España, en cambio, de escasa andadura democrática y que encima ha pasado un largo periodo sin ella, ha creído oportuno establecer dos últimas instancias procesales, como garantía de los derechos ciudadanos. Y lo que ha hecho ha sido sembrar la duda sobre tales garantías.

Es una de las cosas que convendría corregir en nuestro ordenamiento constitucional antes de que se convierta, como el resto del país, en un caos. Pero mucho me temo que no se haga, ya que lo único que importa a los políticos es ganar las próximas elecciones. El país, que lo parta un rayo.

Y los ROPONES jugando a políticos y a "hacer carrera" a cuenta del Gobieno de turno.


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2 comentarios:

  1. Tienes toda la razón. Es ya un clásico, que se repite día a día, lo del alcalde jerezano y el cachondeo de la justicia hispana.

    De Leyes no tengo ni idea, pero siempre había creído que las sentencias que se dictaban tenían como primera y única referencia el sentido común mayoritario, pero visto lo visto y visto lo no visto, me temo que lamentablemente no es así.

    Saludos.

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  2. FERNANDO
    Sabes que la categoría de Juzgados está jerarquizada de forma que contra determinadas sentencias se puede recurrir a INSTANCIAS SUPERIORES.

    Pues bien. Siempre en España y en todo el mundo civilizado la última instancia era EL TRIBUNAL SUPREMO, que es el en USA decide tambien sobre la constitucionalidad o no de la leyes.

    Aquí en 1978 de creó, una extraña instancia nueva que se llamó TRIBUNAL CONSTITUCIONAL, y cuyo único objetivo es resolver si las leyes son acordes con la Constitución (cuando se recurre contra una ley) y también para AMPARAR DERECHOS INDIVIDUALES que otros tribunales no admiten.

    Pues, bien, dicho Trubunal también se ha atribuído, por sí mismo, resolver sentencias del TRIBUNAL SUPREMO, el cual debiera de ser, teoricamente la ÚLTIMA INSTANCIA RECURRIBLE.

    Con lo que ese T. Constitucional ha anulado las funciones del T.S. atribuyéndose competencias que la Constitución no le da.

    Es un tribunal completamente politizado y sometido el Poder Ejecutivo o Gobierno.

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