Y a no perder de vista la posible escisión del PSC catalán tanto en el seno del grupo parlamentario socialista, donde quieren tener voz propia, como a la vez imponiendo a varios de sus dirigentes como ministros en Madrid, tal y como lo sugería Ernest Maragall en un reciente y estrambótico artículo en el que pedía la ignorancia o desobediencia del Tribunal Constitucional en el caso de un sentencia adversa al vigente Estatuto catalán.
Y ¿Qué otro dirigente político socialista con proyección nacional existe en el páramo del PSOE, hoy ocupado por "becarios" de la política al igual que ocurre en varios ministerios, al margen de José Bono?
Zapatero se encargó de vaciar el PSOE para evitar un competidor, y aunque utilizó a Bono para cubrir el déficit de su flanco españolista, si la tormenta económica y social deriva en huracán más de uno mirará al presidente del Congreso como si fuera la última tabla de salvación, antes de entregar el poder a Rajoy, que espera sentado a la puerta del PP a ver si pasa el cadáver de su adversario.
Costa Urola
zpalparo

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