Si se pregunta a la izquierda política de nuestro tiempo cuales son los ideales que debe defender occidente, la respuesta será tal brebaje de generalidades grandilocuentes sobre la humanidad, el diálogo entre civilizaciones, los derechos humanos, la legalidad internacional emanada de la ONU, la paz mundial o el desarrollo sostenible, que ni un insecto se dejaría matar por ellos.Cuando se ha conseguido llevar a la mitad más próspera y libre del planeta a este estado de desfonde intelectual y moral, el terreno queda convenientemente abonado para que fructifiquen hasta las ideas más delirantes de la intelectualidad orgánica de izquierdas, siempre removiendo los cascotes del muro de Berlín, a la búsqueda de alguna idea que no ofenda en exceso la inteligencia humana.
En este estado de postración intelectual, no resulta extraño el extraordinario florecimiento de la irracionalidad, el misticismo absurdo y las doctrinas descabelladas, de todo lo cual el movimiento de la Nueva Era es su principal expresión.
Que Obama está de moda es un hecho que no sólo se plasma en las portadas de los principales medios o en las encuestas de valoración de líderes de todo el mundo; también en el enorme entusiasmo que su campaña electoral causó entre los políticos españoles.
Días después de la victoria del demócrata en las presidenciales norteamericanas, el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, contrató a tres de sus asesores para que impartieran a los socialistas unas lecciones sobre comunicación electoral. En cuanto al lehendakari Juan José Ibarreche, se apresuró a afirmar que el "Yes, we can" lo inventaron los vascos, y Pachi López fusiló sin piedad el lema electoral del actual inquilino de la Casa Blanca.
El Partido Popular no fue una excepción. En los últimos meses hemos sido testigos de un aluvión de referencias a Obama que hacen presagiar una rápida asunción por parte del PP de las herramientas que tanto éxito han proporcionado al presidente de los Estados Unidos.
Y la verdad cruda de todo el éxito de Obama está en un arma : INTERNET.
La fuerza de internet se evidencia de forma muy visible durante el gobierno del PSOE. La primera legislatura de Rodríguez Zapatero se recordará por la altísima tensión política que se vivió desde sus primeros días, o, por mejor decir, desde el salvaje atentado terrorista contra los trenes de Atocha.
La derecha española, tradicionalmente poco dispuesta a salir a la calle, protagonizará manifestaciones masivas a propósito de varias cuestiones, entre las que cabe citar la denuncia de la negociación con la banda terrorista ETA, la defensa del derecho de los padres a educar a sus hijos, la retirada de la asignatura Educación para la Ciudadanía, la defensa de la familia y del matrimonio o el derecho a utilizar el castellano en Cataluña.
Todas esas movilizaciones fueron convocadas y promovidas por unas asociaciones e instituciones que han dado un vigor inaudito a la sociedad civil española. La Asociación de Víctimas del Terrorismo, el Foro Español de la Familia, Hazte Oír, Concapa, Profesionales por la Ética... son centenares las organizaciones que surgen en defensa de causas con un denominador común: el rechazo a las políticas intervencionistas de Zapatero, y que se valen de internet para coordinar, convocar y, sobre todo, crear un espacio para que miles de españoles puedan mostrar su rechazo al gobierno socialista y compartir sus ganas de cambio.
En paralelo, van apareciendo en la red iniciativas, plataformas, grupos e instituciones que libran la batalla ideológica.
La fuerza de este fenómeno se pudo comprobar en los días previos a la campañas de las generales del año pasado. Siguiendo los pasos de Move On, Hazte Oír, un movimiento social creado en internet que tuvo una destacada intervención en buena parte de las movilizaciones de la legislatura, creó la plataforma Yo Rompo (yorompo.org) con el objeto de influir en la opinión pública de cara a las elecciones.
Aunque Yo Rompo no contaba con la estructura y los medios de un partido político, su relevancia en internet fue muy superior a la de las plataformas del PP: sus vídeos fueron vistos por millones de españoles, y sus e-mails llegaron a unas 150.000 personas.
Los temas preferidos de la plataforma Yo Rompo no encuentran cabida en los canales tradicionales de participación en la vida pública española. La vehemencia con que Yo Rompo defiende la vida, la libertad de los padres a la hora de educar a sus hijos y el no intervencionismo estatal no son fácilmente asumibles por el Partido Popular. La presencia del principal partido de la oposición en las movilizaciones de la legislatura es tímida e intermitente. Su presidente, Mariano Rajoy, acude a muy pocas de ellas, y cuando lo hace no confirma asistencia hasta el último momento.
El PP pensó que su electorado estaba lo suficientemente movilizado, y concibió una estrategia de campaña que tenía por objetivo evitar una gran movilización de la izquierda. Así lo reconocía el director de la misma, Gabriel Elorriaga, en una entrevista al Financial Times: "Si logramos sembrar suficientes dudas, los votantes socialistas se quedarán en casa".
Volvamos a Yo Rompo. A pesar de su fuerza en internet, su presencia en los medios de comunicación es prácticamente inexistente. Su mensaje antiestablishment es tal, que cuelga un vídeo en el que se reproduce una conversación en que un miembro de El País informa a la plataforma de que el diario progresista no va a publicar un anuncio condenatorio del aborto. El éxito es rotundo.
A pesar de la repercusión que todas las iniciativas del Partido Popular adquieren en los medios, el número de visitas de los vídeos lanzados por la plataforma Yo Rompo triplica, en el peor de los casos, a los lanzados por dicha formación. Algunos de los elaborados por Yo Rompo alcanzan las 300.000 visitas, frente a las 25.000 que promedian los del PP.
Yo Rompo y otras iniciativas por el estilo demostrarán que gran parte de la movilización de la derecha española, que aportará 10.169.973 votos al PP, se ha producido a través de internet.
Días después de las generales, que se saldan con una nueva victoria de Zapatero y una nueva derrota de Rajoy, se desata en las filas liberal-conservadoras una batalla ideológica que llevará al divorcio entre el líder del PP y sus teóricas bases más movilizadas: los influentials.
El momento simbólico de la ruptura tiene lugar cuando Rajoy, en Elche, pronuncia su famoso "Si alguien quiere irse al partido liberal, o al conservador, que se vaya".
En ese momento, el Partido Popular y Rajoy no sólo pierden la simpatía de una parte de su base social, sino que rompen con el movimiento más activo en internet, al que ahora sus asesores quieren sustituir importando las herramientas que Obama utilizó en su campaña electoral.
Ahora bien, mientras el político norteamericano comprendió que la ventaja de internet residía, precisamente, en que uno podía comunicarse con los votantes sin pasar por el filtro de los medios de comunicación tradicionales, el Partido Popular está haciendo exactamente lo contrario: emplear internet para fabricar noticias novedosas destinadas a los medios tradicionales.
La campaña de Obama entró en contacto con las bases sociales más activas del Partido Demócrata para hacer de ellas su mejor correa de transmisión. El Partido Popular, sin embargo, ha roto la relación con ellas y cometido, así, un auténtico suicidio político.
Si el Partido Popular pretende realmente tener una presencia exitosa en internet, debe reconciliarse con los influentials, que, aunque desconcertados por cómo están las cosas en la arena política, siguen movilizándose con a favor o en contra de las más diversas causas.
Como ocurriera en Estados Unidos con los ciberactivistas progresistas durante la presidencia de Bush, estas bases continúan creciendo en internet y buscando su hueco en los cauces institucionales de participación política. Si el PP no se preocupa por ellas, ya lo harán otros.
Lo dice Matías Jove para el Blog COSTA UROLA.
internetPP
No entiendo que con la fuerza de internet no seamos capaces de eliminar, (CAMBIAR A MEJOR) si no a los mangantes de todo el mundo, (me refiero a los poderes económicos, políticos y sindicatos) por lo menos a los de nuestros países. IMPOSIBLE, ¿VERDAD?
ResponderSuprimirLa fuerza de INTERNET no radica en nada físico. Sus verdaderos efectos se notan a cierto plazo, cuando los visitantes van absorbiendo las verdades que se explican en los Blogs LIBRES.
ResponderSuprimirPara ello se precisa de tiempo.
Pero no falla. Como se ha demostrado muchas veces en todo el Mundo.